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Parar el continente

Es todo tan delicado, esta mañana una plataforma denominada "Toma el metro" coordinó una acción que paralizó por completo el metro de Madrid. El metro de Madrid esta mañana no voló. Verán, no valoramos lo sifuciente la delgada línea que separa el orden del caos. Les vuelvo a poner el ejemplo del tráfico, miles, millones de personas viajando en coche y basta solo una de ellas para sembrar el caos, pero es algo que rara vez ocurre. Los del Metro protestaban por el aumento de las tarifas y han demostrado que todo es muy delicado, tanto preservar el orden, como llegar a fin de mes. Cortar el metro no es una buena idea, no, miles de afectados han tardado mucho más de la cuenta en llegar a ninguna parte, es un hecho inadmisible, seguro, pero ¿Cuál es la labor que nos queda como ciudadanos? ¿A qué se limita nuestro ámbito de responsabilidad? Como buenos ciudadanos debemos pagar, asumir, tragar, soportar, acceder, admitir, ingerir todo lo que se nos dice ¿Es eso? ¿Nada más? Civilizados como somos y, ya va para cuatro años de crisis, todavía no hemos visto más que atisbos de descontentos, pequeñas señales de hartazgo, pero ¿Qué ocurrirá cuando la situación sea insostenible? Ahora que no hay categorías morales, sino sociales, vuelvo a preguntarles ¿En qué consiste ser un buen ciudadano? Mariano Rajoy ha superado su récord al llegar a los 120 días de gobierno, días en los que ha hecho lo contrario de lo que decía que iba a hacer, en algunos casos, dos veces... Parar el metro desde luego que no lo es, pero ¿Es ser un buen ciudadano faltar a tu palabra, a tus compromisos? No es Mariano Rajoy, tenemos otro buen ejemplo en Zapatero, colman y desprecian la paciencia de los ciudadanos. Afirman que siempre dicen la verdad, pero todas sabemos que si hubieran dicho la verdad nunca hubiera llegado a presidentes. Amigos, insisto en la idea de que todavía nadie ha perdido ni un duro infravalorando la paciencia de los españoles por más que cada vez etendamos menos. Al mismo tiempo que la Comisión Europea exige recortes y austeridad la propia comisión plantea aumentar su presupuesto casi un 7%, es decir, la exigencia de anular el gasto público se sostiene en aumentar el gasto de la propia comisión ¿Parar el metro? Deberíamos parar el continente. Solo una cosa más, si yo dijera que un grupo de homosexuales rehabilitados se ha puesto en contacto conmigo para hablar del infierno que vivieron cuando se sentían atraídos por personas de su mismo sexo... Si yo afirmara algo así, perdía mi trabajo, si dijera algo como eso, una gran mayoría creería que no puedo seguir sosteniendo mis responsabilidades, sería así verdad ¿Y por qué si lo dice el Obispo de Alcalá no pasa nada? ¿Curioso no?