« Tribueñe: "Paseíllo" por el amor y la muerte | Portada del Blog | La abducción de... ¿Luis Guzmán? »

A este Don Juan no le perdona ni Dios

    sábado 7.feb.2015    por Arantxa Vela Buendía    1 Comentarios

   Cartel

          Salí el otro día del madrileño Teatro Pavón con la sensación de que había visto a Don Juan por primera vez. Encontré sobre el escenario un tipo muy masculino, que se medía con los demás a base de broncas; un gañán que se picaba por todo y con todos. Chulo, violento, canalla… No tenía nada que ver con ese hombre elegante y de buenas maneras que solía aparecer en los Estudios 1 de esta casa.

         Y es que si escuchas el texto, como dice Blanca Portillo, la directora de este montaje, la cosa no deja lugar a muchas dudas.

   Vlcsnap-2015-01-16-14h00m29s117    
                A quien quise provoqué,

                con quien quiso me batí,

                 y nunca consideré

                que pudo matarme a mí

 

 

         Si Don Juan y Don Luis Mejía, su rival, vivieran en la actualidad su conducta no distaría demasiado de la de algún líder de banda local. El gran mérito de Blanca Portillo ha sido conseguir que escucháramos un texto que nos sabemos casi de memoria; nos ha ayudado a descubrir a Don Juan en toda su crudeza. Porque de su gracia y donosura ya sabíamos. Es este aspecto brutal lo que parecíamos querer ignorar. Pero la directora no se ha inventado nada. Está escrito. Don Juan no es un malandrín, es un delincuente.

 

                 Por donde quiera que fui, Vlcsnap-2015-01-16-14h00m13s237

                la razón atropellé,

                la virtud escarnecí,

                a la justicia burlé,

                y a las mujeres vendí.

         Otro de los grandes aciertos del montaje es la curiosa “inocencia” de Doña Inés (y del resto de las mujeres, pero vamos a centrarnos en la protagonista). Inés es inocente porque se ha pasado la vida encerrada en un convento y no sabe nada de la vida. Lo que parecía una medida para evitar tentaciones a la muchacha se acaba convirtiendo en el acicate que la lanza a los brazos del seductor. Hormonada hasta las cejas, ignorante y deseosa de amar, cree a pie juntillas una declaración de amor que Don Juan dispara de forma rutinaria. La cree porque es pura fantasía, como fantasías son todos los pensamientos de una persona que vive enclaustrada y alejada del mundo. Podríamos decir que, al meterla en un convento, el Comendador, más que protegerla, la deja indefensa. Pero Inés seduce a Don Juan. ¿Dónde reside su fuerza?

  Vlcsnap-2015-01-16-13h58m44s104[1]
       Para Blanca, Inés no es una bobalicona que rezuma candidez infantil sino que la presenta con el atrevimiento propio de su hormonación, su ignorancia y sus ganas de vivir. Inés se entrega porque es lo más lógico para ella; es lo que le apetece, lo que desea. Ese deseo expresado sin cortapisas transporta a Don Juan a otra dimensión y le hace pensar que su redención es posible.

                   Hay en este montaje un momento sorprendente. Inés, secuestrada por Don Juan para ganar una apuesta, ajena a los tejemanejes del seductor, confiesa su amor sin cortapisas. El resabiado Don Juan queda fascinado no por la candidez de la joven, sino porque ésta aparece como una fuerza de la naturaleza. Su aislamiento y su ignorancia llevan a la joven a expresar su necesidad de amar sin ningún recato.

         Y aquí Doña Inés se convierte en un gran personaje. Se salta las normas porque ha vivido fuera del mundo y no parece conocerlas bien. Esta franqueza es lo que derrota el cinismo del galán. La novicia es distinta, no por su virginidad, sino porque su ansia no encuentra en la educación nada que la module. Es entonces cuando Don Juan cree en algo por primera vez. Inés no es una pazguata, es un torrente que lo acoge, que le da el lugar que su padre le ha negado.

          No voy a entrar en la relación de Don Juan con su padre porque en el texto sólo encontramos un rechazo más que justificado: su hijo se jacta de ser un delincuente. Pero algo se apunta de un profundo desencuentro que obsesiona al protagonista.

          Pero volvamos a la redención de Don Juan. Blanca Portillo no cree en ella. Al final de la obra marca al actor que rompa la emoción del arrepentimiento para mostrarse tan cínico como ha sido hasta ese momento. Éste Don Juan no es ambivalente; es un canalla y punto. Todas esas cosas tan hermosas que vimos en la joven Inés, toda esa fuerza, se queda en nada porque, si él es un canalla y punto, ella es una víctima y punto.

          Me dio rabia porque hasta ese momento yo había disfrutado de una nueva visión de una historia archiconocida. No se ponía el acento en la galanura del personaje, sino en su odio, en su violencia, en su paranoide comprensión del mundo. Ya no se trataba de conquistar la virginidad de bobalicona, sino de rendirse ante el deseo irrefrenable de una joven poderosa. Pero si no hay redención, si no hay verdad en su amor por la joven, no hay tragedia.

          Don Juan vuelve a estropearlo todo por… porque para él matar es el camino más corto y sus crímenes y burlas han sido tantos y tan graves que no pueden ser olvidados. Esa es su tragedia. Macbeth no puede resucitar al rey cuando se da cuenta de que matarlo no da el resultado que esperaba. Lear es demasiado viejo y ya no tiene tiempo para reparar el mal que ha causado. Don Juan ve el paraíso, pero no puede borrar sus actos. Su pasado criminal aniquila la posibilidad de un futuro en paz. Yo creo que ése es el mito. Por eso es importante que se arrepienta, que de verdad haya visto en Inés la posibilidad de redención, porque sólo así hay tragedia, sólo así se nos recuerda que no somos todopoderosos como creía serlo Don Juan:

                                                                              y nunca consideré

                                                                   que “pudieran” matarme a mí

 

         

Arantxa Vela Buendía    7.feb.2015 18:15    

1 Comentarios

Magníficos comentarios, me han atrapado de principio a fin. Lástima que no haya podido ver la obra.

sábado 18 abr 2015, 15:40

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

¡Atención Obras!

Bio ¡Atención Obras!

Bienvenido al blog del programa ¡Atención obras!, un programa semanal que, cada viernes en La 2 de TVE, aborda la cultura en su sentido más amplio, con especial atención a las artes escénicas, la música y las artes plásticas. Los viernes, a las 23:45, en La 2 de TVE.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios