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Que sea tu cumpleaños

Ayer fue el cumpleaños de la mayor y de (casi) la más joven de las mujeres de mi familia.

Una ha sido como mi abuela aunque no nos unan lazos de sangre, lo cual la convierte en más abuela si cabe porque lo es por razones más profundas que la sangre y el azar, lo es por elección y por amor.

La otra es mi diminuta sobrina Lola, ese enjambre de posibilidades por explotar que tiene mil vidas dentro y alma de filósofa sin saberlo. Las dos la tienen y me enseñan y me han enseñado mucho, aunque a la mayor de ellas no se lo he dicho y la pequeña aún no está en edad de comprenderlo. Quiero que esto sirva para decírselo a la primera y espero que un día dentro de unos años, la otra escuche la grabación de este programa y sea consciente de lo que ya sabía cuando no sabía nada.

La mayor cumplió 87 años, la pequeña 3. Nacieron el mismo día con 84 años de diferencia y, aunque no creo en astrologías ni casualidades, hay algo que las une, hay algo en ellas dos que las hace muy parecidas. Viendo a la pequeña Lola aprender estoy reaprendiendo lo que me enseñó mi abuela adoptiva, mi abuela Casta, así se llama (a ella no le gusta su nombre, a mí sí porque el contenido de un nombre lo da la persona).

De ella aprendí muy niño que no hay mejor juguete que tu propia cabeza. He hecho cientos de kilómetros en tren con ella sin moverme del sofá. Ella movía mis piernas como si fueran las vielas de la locomotora, resoplaba y bramaba como una olla rebosante a punto de estallar y emprendíamos la marcha y silbaba y tomaba las curvas haciendo chirriar las ruedas metálicas de aquel tren imaginario que yo visualizaba exactamente como los que había visto en las películas del oeste de los sábados por la tarde. Cuánto daría por volver a subirme a ese tren y atravesar aquellos desfiladeros del oeste y hundirme en la oscuridad de algún túnel cuesta abajo, viajando a la velocidad de la luz.

El otro día pude hacerlo. Por lo menos pude recordarlo. Lola me hizo recordarlo. El día de Reyes. A Lola le habían traído unos cuantos regalos de esos buenos, sofisticados, pensados para estimular su creatividad… Regalos comprados, claro. Para hacerle más emocionante el hallazgo del tesoro, se nos ocurrió esconderle uno de ellos y proponerle un juego: tenía que seguir unas huellas que habíamos dejado en el suelo por toda la casa y que indicaban el camino.

Unas huellas malamente recortadas en papel de distintos colores. Tan mal estaban hechas que a los mayores les costó reconocer que eran siluetas de la suela de un zapato. A ella no. “Una huella”, gritó cuando vio la primera en el suelo. Siguió el resto y encontró el regalo con el que estuvo jugando un ratito hasta que su inquieta atención se dispersó. Se dispersó para interesarse por lo que realmente le había llamado la atención: las huellas de papel mal recortadas que no habían costado ni un euro…

Pero ella había descubierto que eran huellas mágicas que podían transformarse en cualquier cosa que su imaginación quisiera. Lola se pasó la tarde sirviéndonos café y pastas en aquellos trozos de papel. Si le pedías leche, salía corriendo hasta un interruptor de la luz, lo pulsaba, colocaba debajo uno de los papeles y volvía con una jarrita llena de leche. Para el azúcar y para remover el café no necesitaba ni papel: su imaginación y el movimiento de su mano creaba los terrones y las cucharas. Por cierto, estaba muy bueno. Caliente pero riquísimo.

Y entonces viendo el humo salir de mi taza me acordé del humo que veía salir de la chimenea de aquel tren que mi tercera abuela conseguía recrear en mi esponjosa y moldeable mente infantil… Porque no hay juguete más moldeable que nuestra cabeza…

Ayer llamé a mi abuela adoptiva para felicitarle por su 87 cumpleaños. Me dijo que a veces se acuesta deseando no volverse a despertar para no tener que seguir sufriendo los dolores de la vejez y sus huesos que hacen que le cueste tanto moverse. Pero añadió: lo que pasa es que luego por la mañana, cuando me despierta la luz del sol entrando por la ventana, me alegro de estar viva para poder verlo…

Lola también tiene su manera de expresar esa alegría del sol entrando por la ventana. Para ella, ese rayo de luz, la máxima expresión de un día feliz son los cumpleaños. No sólo el suyo. Le hace feliz el cumpleaños de cualquiera. Y si es el propio, imaginaos… Lo que más le gusta es cantar el cumpleaños feliz…

Ayer cuando la llamaban para felicitarla, no esperaba a que nadie se lo cantara, se lo cantaba ella misma… Y toda esa felicidad ha conseguido condensarla en una sola frase con la que a veces se despide de ti deseándote lo mejor: Que sea tu cumpleaños. A decir verdad, la frase completa es: Que sea tu cumpleaños y un beso para tu prima. Aún no sabemos a qué prima se refiere. Imagino que su pequeña mente está jugando con las palabras como juega con los trozos de papel.

Voy a intentar jugar más con mi cabeza, a ver si así consigo que sea mi cumpleaños más a menudo. Lo que no creo que consiga, por mucho que juegue con mi mente, es alegrarme de estar vivo cuando me despierto. Será porque a la hora que me levanto, aún no entra el sol por ningún sitio.

Espero que hoy sea tu cumpleaños y dale un beso de mi parte a vuestras primas…

Nuestro tren interior nos lleva hoy hasta la ciudad que es muchos mundos o el mundo en una sola ciudad: NUEVA YORK. Y recorremos sus calles de la mano de de Woody Allen y a través de sus películas, gracias a una masticable y apetecible guía turística: "El Nueva York de Woody Allen", de MARÍA ADELL y PAU LLAVADOR, que han recogido 75 localizaciones míticas que aparecen en películas como "Manhattan", "Balas sobre Broadway" o "Annie Hall"...

Nosotros hoy os pedimos que nos ayudéis a hacer LA GUÍA TURÍSTICA más carnicera, compuesta por los rincones y lugares favoritos de vuestra ciudad, pueblo, aldea o barrio: esa plaza en la que disteis uno de vuestros besos más espectaculares y, además, es bonita o ese café donde os dejaron plantados/as una tarde de otoño pero que, a pesar de la putada, hacen el mejor chocolate caliente de la ciudad...


Cuéntanos por qué es especial para ti. Ayúdanos a viajar sin mover el culo.


Éstas son las carnes que nos hincamos en este programa: "Hoy supe que viajas" (JUANA MOLINA), "Time flies" (GIANT SAND), "New York is killing me" (RAY LAMONTAGNE) y "We are normal", "Jazz, delicious Hot, Disgusting Cold" y "Eleven Moustachioned Daughters" (THE BONZO DOG BAND ...).

Y de regalo, temón de Ray Lamontagne. Palabra. PRUÉBALO Y ME DICES.


10 Comentarios

Felicidades Crudo!

Hola Javier!
Gracias por el mensage. Casta esta emocionada.
Casta volvio al tren del destino para mas un viaje.
Estupenda la participacion de Lola.
Un beso a tds los consumidores desta brava carniceria.

Otra vez m'has arrascao en el telillo del corazón con las uñas, gracias crudo.
Creo que voy a adoptar la frase de Lola para siempre, te juro que me ha arrancado una risa de felicidad de esas de verdad.
Son geniales estos peques y genial es poder aprender de esa filosofía tan tremenda.

Hasta la vista crudo, ¡¡que sea tu cumpleaños y besos a tu prima"

Hola a todos :)

Pues no he podido escuchar el programa porque estoy trabajando a esa hora.. en fin; de todos modos después de leer el blog me ha encantado, Crudo, en cuanto pueda lo escucho :)

Ciertamente los niños tienen la mente llena de cositas fantásticas, es una pena que dejemos todas esas cositas preciosas al ser adultos.. aunque yo procuro no ser adulta del todo, claro :)

Un rinconcito de mi pueblo para una guía turística, pues como vivo en un pueblo de la costa de Huelva, muy cerquita de Huelva, creo que los mejores sitios aquí serían la Torre Almenara, en la que yo de pequeña me imaginaba que los vigías divisaban piratas y avisaban a la población :) y por supuesto la playa, la extensión de arena infinita, una playa ancha, llena de conchas y arena fina, donde un atardecer es eterno y está lleno de nubes doradas.

La frase de tu sobrina me ha encantado, Crudo, los cumpleaños son siempre especiales :) Por cierto, preferiría que el beso para mi prima fuera para mí :) Aunque cuando te levantes no haya ni un rayito de sol, siempre puedes pensar que la luna y las estrellas brillan para tí :)

Besos para todos :)

Dice mi prima que muchas gracias, Crudo, es que eres más majo...

En La Caleta de Adeje, cerca de mi pueblo, había un garito pequeñín que se llamaba Coqueluche donde había una terraza con unos bancos alrededor de una mesa grande y te sentabas a ver la puesta de sol. La música era de tocadiscos y te podías hacer los petardillos de estrangis.

Luego vino el lobo feroz especulador y puso al lado un hotelazo. Fin de la ruta.

En mi pueblo tenemos La Plaza de las Ranitas. Lola estaría encantada parloteando con ellas. Las Palmeras altas que se mecen con Poniente......con un ritmo.......y contornean otro más feroz con Levante. Detrás, la tiendita de la esquina de Pepe López.........llena de verduras y frutas y quesos y vinos...... desde hace más de 55 años......y donde una mañana de Diciembre pasado conocí a una mujer joven de 85 años que empezó a abastecer su alacena allí hace esa misma cantidad de años. Será que tener África delante satisface su alma.
Puede ser un bonito comienzo de ruta, Sra. Perkins.

Claro como eres un "come yogures", aun te pone lo del cumpleaños, yo prefiero lo del sombrerero loco "feliz no cumpleaños" lo mismo pa tu prima.

¡...Joder, tengo un nudo en la garganta....¡
Gracias Crudo, besos a tu abuela Casta, a tu sobrina Lola y por supuesto a todas tus primas....¡Keep on rockin´...¡

:)
Poner algo más lo estropearía

me gusta muchísimo, recuerdan a los creedence

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Javier Gallego


Este es el blog del programa Carne Cruda de Radio 3, una carnicería radiofónica en la que hacemos picadillo la realidad social, le sacamos los higadillos a la cultura y abrimos en canal a los personajes más ‘rarunos’ para servírtelos frescos, sangrantes y con las tripas fuera.
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