1 posts de noviembre 2011

Los chinos y los medios de comunicación

La relación que los chinos tienen con los medios de comunicación es en general de amor con los medios nacionales y de odio con los extranjeros. Los periodistas chinos gozan de gran status social, y no es por que desarrollen una gran labor informativa, más bien es por su cercanía con el poder y su capacidad de promocionar personas o marcas. Por el contrario los medios extranjeros están en general bastante mal vistos, ya que son considerados invitados maleducados que no paran de criticar a su huésped.


En China es muy normal que los periodistas chinos reciban regalos, o cuanto menos sean invitados a comer después de una entrevista. Los chinos dan por hecho que cuando se les entrevista es por que se quiere promocionar su causa o ensalzar su persona y por eso se sienten obligados a agradecérselo al periodista de alguna manera. Es casi impensable que un periodista chino critique o haga un reportaje de investigación por su cuenta y riesgo.  Cuando se publica información negativa sobre alguien o algo siempre es parte de una campaña orquestada por mandato del gobierno.

Son muy pocas las veces que un periodista chino levanta una noticia. Cuando se habla de algo negativo es por que ya no queda más remedio, por que la información fluye por las redes sociales o por que ya ha sido filtrada por otros medios. En China los medios de comunicación, y por ende los periodistas, son funcionarios y nadie tiene ningún reparo en llamarles "la voz del Partido". Sin reparo alguno, todo lo concerniente a la información en China sigue dependiendo del Ministerio de Propaganda.

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Hace poco un amigo me comentó que un colega suyo de la escuela de cine había montado un negocio perfecto. Con el pretexto de grabar un documental sobre las proezas del héroe revolucionario Xi Zhongxun (padre del que será próximo presidente chino, Xi JinPing) juntó a 5 grandes empresarios que le dieron un montón de dinero en concepto de "producción". A cambio, estos "productores" tendrían la posibilidad de cenar con el próximo dirigente de China. Con el pretexto de "hablar sobre la historia de su padre" podrían aprovechar la oportunidad para desarrollar la relación personal con un personaje de tanta influencia. El promotor de la idea consiguió reunir 3 millones de dólares. Creo que esto da una buena idea de como funciona la información en China.

En la antípoda están los medios extranjeros, que la mayor parte de las veces están obligados a nutrir con sus noticias ese morbo antichino que impera en el mundo occidental. Esto hace que se busquen temas especialmente escabrosos sobre el país, por lo que gran parte de las noticias sobre China que llegan a los hogares occidentales muestran los aspectos más negativos. Es el pez que se muerde la cola, los periodistas extranjeros saben que las noticias malas venderán mejor y el espectador está tan acostumbrado a oír hablar mal de China que lo contrario le suena raro, lo que hace complicado ofrecer relatos más equilibrados sin ser tildado de "vendido al régimen".

Aunque cada vez menos, antes también era frecuente que un chino abriera las puertas de su casa a un periodista occidental pensando que su forma de tratar la información sería tan benévola como la de sus colegas chinos.  Cuando los chinos ven el reportaje terminado normalmente quedan descontentos con la forma en la que han sido retratados. A veces con mucha razón, hay reportajes sobre chinos en España donde se consiguió el consentimiento para grabar diciendo que era para un reportaje sobre "jóvenes emprendedores" y luego el material se usó para hacer frívolos retratos de la "mafia china" utilizando imagenes de los hijos de empresarios chinos. Un comportamiento muy poco ético por parte de algunos periodistas occidentales que hace muy dificil que la comunidad china vuelva a confiar en cualquier periodista no chino.


El mundo de documental es aún más complicado. Alguien dijo que la salud de una sociedad se podría medir por el estado de la producción de documentales de un país. Es cierto que las sociedades que promueven el documental, suelen tener una sana actitud autocrítica y de reflexión social. Y me refiero no solo a grabar documentales, también a que se puedan exhibir públicamente dentro de ese mismo país. En China es impensable la difusión pública de un retrato documental crítico sobre un político o sobre un aspecto social que afecte a la imagen de desarrollo del país. Pero esta censura no solo viene de parte del poder, la inmensa mayoría de los chinos tampoco aceptan que se retrate cualquier tipo de miseria, y cuando uno graba algo que no sea esplendor y grandeza siempre recibe un gran "¿Por qué te interesa eso tan feo?" como respuesta. Según la cultura china, los problemas de la casa se deben arreglar de puertas adentro, y piensan que  la exposición pública no sirve más que para causar desconcierto.

En estas aguas tan movedizas nos movemos. Por un lado los chinos no entienden que el documental es reflexión y que mostrar las partes oscuras de la realidad es parte de la responsabilidad social del género. Por otro lado los occidentales no entienden que China es un país complejo donde coexisten realidades totalmente opuestas y que los relatos cerrados no valen. Un país lleno de cosas buenas del que también hay mucho que aprender.

Marcos Miján


Marcos Miján es el director del documental 'China en la maleta'. China irrumpe en nuestro día a día cada vez con más frecuencia, pero aún son muchos los prejuicios y malentendidos con los que solemos abordar los relatos sobre éste país y sus gentes. En este blog queremos compartir los pormenores de la preparación y rodaje del documental 'China en la maleta' que Pangea Films desarrolla en coproducción con TVE, un proyecto que pretende alejarse de dichos tópicos y dejar que sean los chinos quienes nos muestren sus vidas.
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