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Divinas terapias

  • - Buenas tardes.
  • - Buenas tardes. ¿Qué desea?
  • - Dejar de desear.
  • - ¿Cómo?
  • - Dejar de desear para vencer esta comezón que me corroe por dentro.
  • - Ya, pero entonces dejaría de ser útil.
  • - ¿Útil?¿Usted piensa que es útil un crítico de cine en un país donde ya casi nadie va al cine?
  • - ¿Es útil ser Dios cuando uno tiene que respetar el libre albedrío?
  • - No lo había pensado.
  • - ¡Claro que no lo había pensado! ¡Cómo lo va a pensar! Si están ustedes ensimismados, todo el día a lo suyo. Vamos a ver si nos ponemos en situación. Usted es crítico de cine, ¿no? Pues eso: se ve una peliculita, la ensalza o la destroza, y a otra cosa mariposa. Yo qué quiere que le diga pero la comezón de la que me habla como que no se la veo. Si lo que tiene usted es el  síndrome de Peter Pan en la planta séptima están ingresados Walt Dysney, Gombrowicz y Michael Jackson ¿quiere que llame a alguno de ellos? 
  • - No, no, no se trata de eso. La comezón no viene del cine…es por el fútbol.
  • - ¿Por el fútbol?
  • - Sí.
  • - Ya.
  • - Yo era feliz hasta que recibí la carta de Adolfo Blanco, un distribuidor al que admiro mucho. 
  • - Ya, creo que sé de lo que me habla. La que hablaba de las deudas del fútbol, los 752 millones que deben a Hacienda ¿verdad? 
  • - Sí, ¡esa, esa!
  • - No es el primero que viene con esos sintomas. Los partidos ya no son iguales para usted
  • - ¡No, no son iguales!
  • - Por las noches le atormenta el párrafo ese donde le cuestionaba a Wert:¿nos hemos parado a pensar que un sólo fichaje de un jugador de élite cuesta más al sistema que lo que ahora su Ministerio le está quitando al cine español? 
  • - ¡Si, sí!
  • - Y ese otro de las televisiones:  Hay muchos millones de españoles que no aprueban que las televisiones gasten tanto en el fútbol. Y menos aún el Estado con nuestros impuestos. 
  • - ¡Sí, sí, durísimo! El caso es que, además, el otro día, tras la derrota, se me ocurrió consolar a mis amigos diciéndoles que no importaba que hubiésemos perdido, que lo habíamos pasado muy bien, que lo importante es el viaje, no el destino.
  • - Muy bien, hijo. ¿Y qué pasó?
  • - No me hablan desde entonces.
  • - Ya.
  • - ¿Le parece normal?
  • - Hombre… a mí me crucificaron.
  • - Ya, perdone, se me había olvidado.
  • - No se preocupe, me suele ocurrir.
  • - Y además hay otra cosa: últimamente no satisfago las expectativas vitales de mi amante en el sentido de que ella quiere sentir que estoy bien bien cuando estoy con ella. Yo creo que estoy bien bien, pero ella dice que no estoy bien bien cuando me quedo ensimismado. A mí me gusta estar ensimismado, a veces, sabe. ¿Qué puedo hacer?
  • - Claro, claro. Siguiente.
  • - ¡Oiga, pero me va a despachar así!
  • - Vamos a ver, ¿usted tiene claro con quién está hablando?
  • - No.
  • - Vamos que podría ser que yo no estuviese aquí, ¿no es así? 
  • - Podría ser.
  • - ¡Qué no cree, qué usted no cree!
  • - Hombre, yo…
  • - Usted sabe la desazón que acaba de provocarme. 
  • - No pretendía…
  • - Ya. Siguiente, por favor.
  • - Buenas tardes, me llamo Sergio. Desearía que me devolvieran la pelota.     
  •                                                                                                                  
  •                                                                                 
  •                                                                                                                 @MiguelCastroU
Categorías: Actualidad , Cine , Deportes , Libros

Miguel Castro   27.abr.2012 11:49    

Miguel Castro Uceda

Bio Detrás de la trama

“La cura contra el aburrimiento es la curiosidad. No busques un remedio para la curiosidad: no tiene cura.” Dorothy Parker. De esta cita nació este blog, con el propósito de poner remedio a esa curiosidad que nos hace buscar, escarbar, investigar… Una búsqueda a la que hay que intentar añadir un pequeño esfuerzo para que el trabajo no sea en balde, e intentar que surja…, de una imagen, de una palabra, de una música…, algo parecido a una idea. Y, si fuera posible, trabajar esa idea y conectarla a otras áreas del conocimiento. Un viaje que me gustaría que hiciésemos juntos. Atentos pero relajados: con el corazón y la razón dispuestos a abrir los sentidos; con la precaución necesaria para evitar que, como dice el refrán, la curiosidad mate al gato. Cuento contigo.
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