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Juan Mora: "He pasado siete años en la desidia taurina. Esto ha sido un milagro"

(Transcripción de la entrevista que Juan Mora le concedió a CLARÍN el pasado domingo, un día después de abrir la Puerta Grande de Las Ventas)

El sábado 2 de octubre un torero extremeño daba la sorpresa -o no tanto-, en la plaza de Las Ventas... Cortaba tres orejas después de dos faenas llenas de personalidad y gusto y salía a hombros por una de las puertas grandes más deseadas del toreo... Juan Mora, buenas noches... A los aficionados nos hacía falta una tarde como la que protagonizaste en Madrid... también te hacía falta a tí... ¿qué recuerdos te quedan?

J.M.: Me cuesta encontrar las palabras... Tengo la sensación de estar viviendo en un sueño... y hay veces en las que encuentro una ventanilla, me asomo y veo que ha sido realidad, pero me cuesta digerirlo.

¿Viste clara la faena desde el principio?

J.M. En estas tres últimas actuaciones que he tenido en Madrid, me he venido muy arriba dentro de lo que cabe, y de estar en Madrid... con esa responsabilidad que conlleva y lo que supone esta plaza... He toreado tres corridas prácticamente en un año y medio: desde que toreé el 15 de agosto de 2009, el 1 de junio de 2010... y esta corrida del 2 de octubre... Cada vez que voy a Madrid me siento un privilegiado: es la única plaza que me ha abierto sus puertas en estos últimos tiempo... la única, pero para mí es un orgullo...

Parece mentira ese dato que acabas de dar...

J.M.: Sí, pero es un dato fidedigno... Y, fíjate que Madrid, a pesar de lo que intimida, lo que supone, la responsabilidad... yo me digo: es lo que tengo, estoy aquí, tengo que ser agradecido, tengo que estar bien y venirme pa´rriba... El toro de salida era abanto con el capote, pero luego vi que en la muleta iba a más... y sacó calidad.

Pero habiendo toreado tan poco, sorprende que se pueda estar con ese aplomo, con esa seguridad y, sobre todo, con la seguridad de que ibas a triunfar...

J.M.: La seguridad de triunfar no la tenía... eso ha sido un milagro. Gracias a Dios que ha dicho: pues mira, te ha llegado y va a suceder. Porque mis posibilidades eran las de estar muy preparado y tener los deberes hechos... mi entrenamiento con el capote y la muleta todos los días, que los cojo en estos siete años en los que he vivido en la desidia, taurinamente hablando... en la desidia en contacto con el toro y con el público, pero no en el contacto diario, en ese día a día, y en ese vivir en torero... Yo tenía que suplir el no estar en la plaza por otro lado... aferrándome a mi entrenamiento. Ha habido premios, pero siempre con respeto y agradecimiento a Dios.

Lo relajado que te vimos con ese primero de la tarde nos ha sorprendido... Esa relajación, esa naturalidad, ¿es tan difícil? Parecía fácil lo que hiciste y, sin embargo, no debe de serlo, ¿no?

J.M.: Es una continua búsqueda de la perfección, de la purificación, de la naturalidad... y yo la he tenido a lo largo de mi dilatada carrera... Quieres hacer las cosas muy bien, y sobre todo al principio... pero he sido un incansable profesional de eso, de intentar buscar esas cosas, de limar asperezas... y poquito a poco lo encuentras, pero fácil no es, desde luego. Nada de lo que se hace delante de un toro es fácil.

Nos vienen a la memoria unos naturales desmayados fantásticos y, sobre todo, lo que sorprendió a todos los aficionados, de que tú eres un torero que llevas la espada de verdad contigo, cómo te tiraste a matar... ¿eso lo tenías preparado, lo viste en ese momento, fue improvisación, te traías el guión de casa...? Sorprendió a propios y extraños.

J.M.: A mí me sorprendió dar la estocada que di... porque soy pinchauvas de por sí... siempre ha sido mi talón de Aquiles. Pero lo de llevar la espada no, porque eso es algo que hago desde siempre, que me lo inculcó mi padre. Lo único que, claro, cuando la montaba, era como si montara una de madera, el gesto es el mismo... Pero mira por donde entró en el hoyo de las agujas... Y yo creo que eso sorprendió a la gente porque, como no es muy habitual que se utilice el estoque durante la faena... No es que tenga más mérito, sino por lo poco visto.

Y, sobre todo, el metraje de las dos faenas. Duraron lo justo: ni un muletazo más ni un muletazo menos. ¿Se ha perdido la medida en las faenas?

J.M.: Cuando se empezó a fraguar esta actuación mía, esta contratación en Madrid, yo ponía los "pro" y los "contra" a un lado... pero había una cosa que la veía ahí, ahí en frente, y era eso: ¿qué podía yo ganar? Ganar diez, quince, veinte... veinte ya son muchos pases, porque las faenas fueron medidas pero no di veinte pases de principio a fin, iguales de buenos... Hubo, en cada toro, siete u ocho muletazos... Es que dar veinte muletazos buenos a un toro, eso es... veinte olés no creo que los aguante ninguna afición.

Desde luego, es el reconocimiento a treinta años de carrera taurina... Hablabas antes de desidia... algunos podían incluso pensar que Juan Mora había desaparecido, ¿por qué Juan Mora tantos años ausente?

J.M.: No me quedó más remedio que volverme invulnerable... porque llega un momento en el que se volvía una bola, un nudo, y te duele... y no era por mí, sino por mis hijos... les decían: "¿tu padre, para dónde ha tirado?"... Pero yo les decía a mis hijos que no estaba retirado, además me veían entranando y viviendo de torero. Si ahora toreo muy poco, pues ya torearé más... Y la respuesta a esa pregunta la tendrán los empresarios, que en un momento dado me dieron la espalda... y yo no puedo decir mucho más...

Ha debido de ser difícil este camino del que hablas, a lo largo de los últimos años... ¿por qué motivo tu hijo, del que antes hablabas, dio la vuelta al ruedo contigo?

J.M.: Mi hijo, cuando iba a torear en junio en Madrid, me dijo: "papá, cuando cortes las orejas, yo salgo contigo a dar la vuelta al ruedo"... Y yo le respondía: "de acuerdo, pero eso es casi imposible". Y por la mañana, antes de la corrida del sábado, estuvo persistente: "papá, hoy cuando des la vuelta al ruedo, me llamas y bajo, que me lo has prometido". Y le dije que sí, aunque eso era más difícil que nos tocara la lotería... Y mira por donde, cuando ya pasó todo, no tuve que buscarlo, estaba ahí abajo... no sé cómo lo hizo... Siento que a lo mejor fuera un poco irreverente hacer esto en Madrid, pero lo prometido es deuda...

Y ese gesto al final, en el centro del ruedo, agradeciendo al público los aplausos y la concesión de las dos orejas, ese gesto al cielo, ¿era para tu padre, Juan?

J.M.: Así es. Mi padre es quien ha marcado mi carrera, mi vida... y que le debo tanto... miraba al cielo porque yo pensaba que el triunfo venía de allí... Hace un año y dos meses que perdí a mi padre: se le echa mucho en falta... aunque su estela se ha quedado con nosotros, porque es como esos grandes actores de cine que, aunque un día se van, parece que nunca mueren, y están ahí, pero... es muy complicado.

¿Empezará a sonar el teléfono de cara a la próxima temporada?

J.M.: Si suena, aquí estaremos. Yo lo que quiero es torear... y espero configurar una temporada bonita y dar más tardes como las del sábado. No entiendo que antes de ayer no le interesara a nadie y que, luego, a los cinco minutos, te vuelves el centro del universo... No es una cosa ni otra: ni tanto ni tan poco... Hay muchos buenos toreros y es complicado hacerse un hueco: tendré que ingeniármelas de alguna manera.

2 Comentarios

Todavía siento la emoción del otro día, y ahora al leer la entrevista, aún más. Yo también pensaba que Juan Mora se había retirado y ahora había vuelto a los ruedos.
Pero lo que hizo habiendo toreado dos corridas en año y medio sólo tiene una explicación: se trata de un auténtico maestro.
Así que ¡gracias maestro!, por los momentos inolvidables del sábado.

Maestro Juan Mora:
es Ud. un MAESTRO con mayúsculas y es capaz de hacer lo que muchos otros no alcanzarán nunca: encender el sentimiento.
Es mi humilde opinión, pero lo digo como lo siento. Los naturales que solo Ud. da desprenden el aroma de los perfumes mejores, la manera de girar el tronco, el cuerpo, es una de las cosa que le separan de otros toreros, porque torea Ud. no solo con las manos, sino con la cintura, algo reservado a muy pocos; alcanzar las cotas de pureza que brotan de sus derechazos, de sus desmayados... son como un vaso de agua en el desierto.
En una ocasión, viéndole torear en un festival en Ávila, un señor mayor,con su aromático puro, hablaba en alto y decía: " tenía que estar millonario perdido", Yo quise traducirlo por "tenía que torear más que ninguno. Bueno, pues dado que la Fiesta está en deuda con Ud., quiera Dios que le den todo lo que en justicia se merece: torear 90 corridas al año, que le respeten los toros y que yo tenga unos euros en el bolsillo para poder y a verle.
¿ Qué no es Juan Mora un torero único? ¿ cuántos más llevan el estoque desde el inicio?
¡ Ah! y eso de que sea una irreberencia dar la vuelta al ruedo en Madrid con su hijo... nada de nada. Fue una ocasión especial, con unas circunstancias excepcionales que lo justifican, y además como Ud. dice... se lo había prometido. A mí me encantó verlo ( ¿puede haber algo más bonito para un hijo que compartir con su padre un éxito público ?).

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Enrique Mazas y Teo Sánchez


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