21 posts de mayo 2011

Talavante y "Cervato" tocan el cielo

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Alejandro Talavante logra la primera puerta grande de la Feria de San Isidro tras una intensa faena a un gran toro de El Ventorrillo. La inspiración y el toreo al natural del extremeño conquistan los tendidos de Las Ventas.

Madrid 17 de mayo de 2011. 8ª de abono, lleno en los tendidos.

Toros de El Ventorrillo, bien presentados y de juego dispar. Mejores 1º, 2º y sobre todo 5º para el que se pidió la vuelta al ruedo.

MANUEL JESÚS EL CID: pitos y silencio

MIGUEL ÁNGEL PERERA: silencio tras aviso y silencio

ALEJANDRO TALAVANTE: dos orejas y silencio con aviso

 

 

El que tiene la moneda puede cambiarla es una de esas frases del universo taurino que habremos escuchado mil veces. Una de esas afirmaciones que tomamos como verdad absoluta pese a su discutible o nulo valor empírico. Cambiaremos en este caso la moneda por el talento y en eso Talavante siempre ha tenido una fortuna. En las últimas dos temporadas el extremeño se había acomodado en esa plaza de Bussines Class que supone hacer 60 paseíllos con la inercia de pertenecer a una casa grande. Muchos habíamos observado como con el cambio de apoderado su toreo había perdido la frescura y el arrojo con el que un buen día puso de acuerdo a todo el mundo en una novillada  (también de El Ventorrillo por cierto) en San Isidro. Se sucedían tardes sin sustancia, moral frágil y frialdad congelada, pese a ello siempre quedaba la duda. La incognita del que sabemos tiene un talento natural que algún día debe regresar al rescate de su poseedor. Y este martes talento y Talavante, con la inestimable ayuda de un gran toro, obraron el milagro. El diestro ya había cantado en un quite por gaoneras al toro de Perera que no venía a pasar el rato. Cuando salió por la puerta de chiqueros el imponente "Cervato" nadie intuía lo que podía suceder minutos después pero la suerte estaba echada.  El de "El Ventorrillo derribó de latiguillo al picador en su primer encuentro con los caballos, un "no puyazo" que pudo marcar su comportamiento en el último tercio. Algo crudo quedó el animal pero con calidad y ganas de comerse la muleta. Ver a "Cervato" meter la cara en los vuelos de la muleta de Talavante fue una delicia. Y el torero respondió. Dos series algo rápidas pero intensas por el pitón derecho antes de echarse la tela a la zocata. Por ahí llegó el delirio. Naturales, largos, hondos, cada vez más lentos...Todo ello aderezado con la inspiración y la improvisación con sabor mejicano de un extremeño que ama aquella tierra. Entre el plato fuerte del toreo fundamental el alivio de la imaginación con cambios de mano sin enmendarse y espaldinas para hacer más fácil la digestión. El público sugestionado se echó en brazos de la emoción del momento y poco le importaron algunos enganchones, o el desarme cuando el torero se abandonó en el embroque de una manoletina. Llegaba la hora de la verdad y "Cervato" no quería dejar de embestir y todavía le quedaba la arrancada que lo haría inmortal. Estocada al encuentro de Talavante que espantaba de un espadazo el fantasma del "pinchauvas". Dos orejas y una excesiva petición de vuelta al ruedo para "Cervato" que se ya se habia ganado el premio de la memoria. Dos orejas y la gloria y el cielo de Madrid de nuevo en sus manos. Con el sexto Talavante solo pudo estar voluntarioso con un astado sin fondo.

 

Del resto de la corrida destacar dos toros más de El Ventorrillo, sobre todo el primero, encastado y a más descubrió de nuevo la crisis taurina que arrastra El Cid desde hace tiempo. Desbordado el de Salteras que se movió tanto o más que su oponente.  Tuvo más que torear el segundo de la tarde con el que Miguel Angel Perera estuvo  firme e irregular en un trasteo eterno que resultó espeso.

CRÓNICA: Enrique Mazas.

FOTO: Javier Arroyo.

Alto voltaje

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El encierro de Flor de Jara y la actitud de los novilleros propiciaron el festejo más interesante y emotivo de todo lo que llevamos de Feria de San Isidro. La nota negativa la cornada de 20 centímetros que sufrió Jiménez Fortes durante la faena al segundo de la tarde.

17 de mayo de 2011, Madrid.

7ª de abono Feria de San Isidro. Más de tres cuartos de entrada.

Novillos de Flor de Jara, bien presentados y de juego desigual. Mejores, el bravo 5º y el noble 6º.

MANUEL LARIOS:  silencio, silencio y ovación

JIMÉNEZ FORTES: ovación en el único que estoqueó

VICTOR BARRIO: silencio y vuelta tras petición

Muy ovacionado el picador Luciano Briceño después de dos buenos puyazos al tercero. Miguel Martín y Alberto Zayas saludaron tras parear al quinto.

 

Nadie salió indeferente ayer de la plaza de Las Ventas. Novillos y novilleros se echaron a la espalda la tarde con más contenido de la isidrada. Los utreros de Flor de Jara tuvieron de todo, casta mala, buena, bravura e incluso dulzura. Muy complicados los difíciles, 1º, 2º y 3º vendieron cara su piel sin humilllar, amargos y colándose al mínimo hueco que veían abierto. Los dos últimos salvaron el negocio. Bravo y con poder el quinto y suave y noble el que cerraba plaza. Todos ellos con sus matices, sus miradas, sus coladas, sus virtudes...pero todo en un mismo guión de interés que no dió lugar a un segundo de bostezo o distracción. Ni para un misero twitt tuvimos tiempo.

Jiménez Fortes pagó la novatada "santacoloma". El segundo mansito y aparentemente adormilado le descubrió siempre. Orientado el Flor de Jara en una de las coladas metió el pitón en el muslo del malagueño dejándole una cornada de 20 centímetros, que desde el tendido pensamos había sido solo un puntazo. Volvió Fortes a la carga tras el percance y se llevó otra voltereta. Con tanta voluntad como carencias técnicas el chaval siguió al pie del cañón tragando quina. Todos respiramos cuando metió la espada para terminar con su enemigo íntimo. Minutos antes del sofocón pudimos disfrutar de las maneras del malagueño después de recibor al novillo con las mejores verónicas de lo que llevamos de ciclo.Qué los taurinos tengan en cuenta el gesto, derramar la sangre con esa sinceridad debe tener premio, aunque conociendo la sensibilidad del sector uno se deprime.

Victor Barrio pidió anunciarse con los ejemplares que pastan en Colmenar. Tal vez no calibró la pólvora que traían dentro pero sólo el detalle merecía el aplauso. El segoviano, mucho más puesto que sus compañeros, salió a por todas. Poco le importó tener una segunda tarde en la Feria con una ganadería más a modo y una temporada casi casi resuelta en los despachos. No escatimó esfuerzos. Recibió a sus dos novillos en el centro del ruedo por tafalleras y se ofreció en quites. Lo intentó en la media, la corta y la larga con el complicadísimo tercero y logró en dos series los mejores muletazos de la tarde con el exigente 5º, bravo y duro que no se dejó dar ni uno por el pitón izquierdo. A este lo despacho de una estocada caída que le privó, con buen criterio presidencial, de pasear una oreja.

Manuel Larios se encontró con el "gris" de tener que lidiar tres astados. Muy verde el pacense estuvo digno, dejando apuntes de buen concepto ante el único de Flor de Jara que permitió hacer el "toreo post-moderno". Sí, ese que es materia única y obligatoria en las escuelas de tauromaquia.

CRÓNICA: Enrique Mazas

FOTO: Javier Arroyo

Un homenaje al "toro moderno" en el que sólo Uceda salva los muebles

Tres y medio. Tres juampedros y medio homenajearon ayer al “toro moderno” (cuarto, quinto, sexto y, en menor medida, el tercero). Bonitos de hechuras sin ser destartalados, sin un gramo de sobra ni en presentación ni bravura, cumpliendo en los tres tercios sin alcanzar el sobresaliente ni acabar de romper, viniéndose arriba en la muleta, metiendo la cara, con movilidad y nobleza, sin hacer un extraño, fáciles, sin apreturas para el torero. De momento, la mejor corrida de lo que llevamos de San Isidro; con un toro, el quinto, que destacó sobre sus hermanos. Un negro bragado –“Jergoso”- que metió la cara en el caballo, galopó en banderillas, y acometió en la muleta con clase y son. Un buen toro aplaudido en el arrastre y que, en general, midiendo todas las suertes, fue mejor que el Núñez del Cuvillo indultado en Sevilla. Porque, hasta que no eliminen el tercio de varas, a los toros también hay que medirlos en el caballo, le pese a quien le pese.

Todos los ejemplares, los seis, lucieron divisa negra en recuerdo de su alma máter, el recientemente fallecido en accidente de tráfico Juan Pedro Domecq. La corrida de este viernes fue un homenaje al toro moderno y sólo Uceda Leal, que ha paseado la primera oreja de la Feria, le sacó rédito.

Uceda 
Tarde notable para el madrileño desde su saludo capotero al cuarto. La parte más brillante de la faena llegó toreando con la diestra, dejando dos tandas templadísimas y un rematado pase de pecho. El Uceda Leal elegante y cadencioso que espera Madrid. Mató de una soberbia estocada, perfectamente ejecutada, que dejó rodado sin puntilla a “Festivo”. Cortó una merecida oreja que le ha valido para sustituir este sábado a Leandro, herido en Valladolid.

A Juan Bautista volvió a fallarle la disposición tras su mala tarde del martes frente a los Valdefresnos. El francés no aprovechó las oportunidades de su lote pese a que sorteó el mejor toro de la corrida, el quinto; y termina este San Isidro con el crédito preocupantemente a la baja.

El burgalés Morenito de Aranda tampoco firmó sus mejores actuaciones venteñas. Estuvo inseguro en sendas faenas, cambiando en exceso los terrenos, y sin rematar los pases. El sexto –quizás el ejemplar con más transmisión del encierro- se fue sin torear, finalizando un festejo entretenido en el que los toros le ganaron la mano a los toreros. Inquieta que el escalafón no pueda siquiera con el toro moderno. Ayer, desde la andanada del 7, asomó una pancarta que rezaba: “Que asco de ganadería”. No, señores, se equivocaron con los carteles: ayer el toque de atención, salvando a Uceda, deberían habérselo llevado los espadas.

CRÓNICA: GLORIA SÁNCHEZ-GRANDE // FOTOGRAFÍA: JAVIER ARROYO

José Tomás volverá a vestirse de luces en Valencia

Se despejó la incógnita: José Tomás reaparecerá el sábado 23 de julio en Valencia; aunque aún quedan "x" sin desvelar, como los compañeros de cartel o la ganadería (todas las quinielas apuntan a Núñez del Cuvillo). Éste será el comienzo de una temporada corta, de 12 ó 14 tardes, cuyo colofón podría ponerlo La Monumental de Barcelona.

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Lo ha desvelado este jueves su apoderado, Salvador Boix, durante una multitudinaria rueda de prensa en el Hotel Wellington de Madrid, donde también han estado presentes el empresario francés Simón Casas y el Diputado de Asuntos Taurinos de Valencia, Isidro Prieto.

Boix ha descrito los quince meses de convalecencia como "un agujero que se hizo muy profundo" pero que, al fin, ha terminado para la alegría de aficionados y profesionales. Hoy también ha habido palabras de agradecimiento para los  médicos y gente del toro que se han preocupado por Tomás. Y para el pueblo de México, un país "que Tomás adora" a pesar del percance de Aguascalientes el 24 de abril de 2.010 que casi le cuesta la vida.

La buena noticia saltaba a los medios especializados este mediodía. Tal y como ha relatado el apoderado catalán, el diestro no terminó de dar el paso de su reaparición hasta probarse hoy a puerta cerrada. Tras una llamada de confirmación, Boix cogió un tren desde Barcelona para cerrar el acuerdo con el empresario de Valencia, Casas, que se muestra eufórico con la noticia y ha descrito al torero de Galapagar como "un místico", "un artista capaz de enfrentarse a un horizonte que se nos escapa". Casas también ha aprovechado la ocasión para tirarle el guante a Boix y proponerle una tarde en Nîmes.

Otros cosos que se barajan, además de Barcelona, son Huelva, Málaga, El Puerto de Santa María, Linares, Almería, Valladolid y Bayona.

CRÓNICA: GLORIA SÁNCHEZ-GRANDE // FOTOGRAFÍA: JAVIER ARROYO

Otra de tantas

 

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Tarde sosa en la Monumental de las Ventas en la segunda de la Feria de San Isidro, una corrida con poca historia. La impresión que causaba el cartel finalmente se cumplió y el aburrimiento invadió los tendidos del coso madrileño.

 

Madrid, jueves 12 de mayo de 2011.

 

Segunda de abono de la Feria de San Isidro. Casi lleno.

 

Toros de Vellosino, bien presentados y de poco juego en conjunto.

Uceda Leal: silencio con aviso y silencio.

Miguel Abellán: silencio tras aviso y silencio.

Rubén Pinar: silencio con aviso y palmas.

 

Los  toros salmantinos de El Vellosino a pesar de su  presencia,  casi todos altos de cruz, cinqueños y con buena cara, se han mostrado en general   más mansos que bravos y con las fuerzas justas.

Abrió plaza el torero madrileño Uceda Leal, que con verticalidad  dejó buenos muletazos a media altura por el pitón derecho de su primer oponente, después la faena se vino abajo por la falta de fuerza de un noble toro y la ausencia del otro pitón. Mal con la espada   toda la tarde.   Con su otro rival, desrazado pero sin complicaciones,   anduvo probando   terrenos y distancias demasiado y el tiempo pasó con pena y sin gloria.

Miguel Abellán , el otro madrieño del cartel, parecía que iba a ofrecer su mejor cara cuando citó de largo al segundo de la tarde, pero después de otra tanda más de similar factura decidió agobiar al toro   en el tercio. L a sensación   general fue que no dio al toro la distancia que pedía y que hasta entonces había aceptado,   parte d el público pensó que se dejó ir otro toro en Madrid. Con el segundo de su lote, manso y deslucido, tuvo menos opciones tras una lidia complicada y el castigo en el caballo.

Al más joven ,   no le convencieron   las complicaciones que tenía el tercero de la tarde pero el   albaceteño Rubén Pinar estuvo decidido y con recursos con el que cerraba plaza, un toro noble con algo más de recorrido pero que intentaba huir en cada muletazo.   Pinar , con ganas,   mostró buena actitud con el toro más feo del encierro   y recibió la única ovación de la tarde, una sosa tarde, sin alicientes sobre el cartel ni tampoco por lo visto en el ruedo, como era de esperar.

Foto: burladero.com

Tarde de desencuentros

 

Luque sisidro 

Gris arranque de la Feria de San Isidro. La corrida de Valdefresno  dejó varios ejemplares que merecieron más. Juan Bautista y Matías Tejela no se acoplaron con los mejores astados del encierro y Daniel Luque, con el peor lote, ratificó la buena actitud que mostró en el recien concluido ciclo sevillano.

 

11 de mayo de 2011, plaza de Las Ventas Madrid.

1ª de abono, más de tres cuartos de entrada.

Toros de Valdefresno, muy bien presentados y de juego dispar. Mejores, 1º y sobre todo 5º.

Juan Bautista: silencio tras aviso y silencio.

Matías Tejela: silencio y ovación tras petición.

Daniel Luque: ovación y silencio.

 

Unas veces por los toros, otras por los toreros las cosas no terminaron de funcionar en la 1º de abono. Los ejemplares de Valdefresno, de preciosa lámina todos ellos, dentro de un conjunto justo de raza y fuerza brindaron más de una oportunidad desperdiciada. El noble primero y la clase del  quinto merecieron más. El bravo sexto se empleo demasiado en el caballo y llegó desfondado a la muleta.

Juan Bautista ha pasado sin pena ni gloria por su primer compromiso en la Feria. Con el dulce primero no encontró ni los terrenos ni las distancias en una faena cargada de toreo vulgar y mecánico. Con el deslucido 4º no se dió coba el francés.

 

Matías Tejela se encontró otra vez con el toro de la tarde. Un animal con clase al que instrumentó una faena irregular y eléctrica, todo lo contrario a lo que necesitaba el "valdefresno". Trasteo por debajo de las condiciones del animal al que despachó de una estocada. La sorpresa llegó cuando parte del público, contagiado por unas bernardinas finales pidieron la oreja para el madrileño. Una generosa petición que felizmente no fue atendida por el presidente. Con su manso primero tejela no pasó de voluntarioso.

Daniel Luque ofreció garra y entrega ante el peor lote. Tal vez le faltó frialdad a la hora de plantear la faena a su primero. Manso el toro salmantino buscó tablas desde el principio y el sevillano debió apretar más en esos terrenos en las primeras series de su trasteo. Un par de cambios de terrenos propiciaron que el toro buscara la huida en cuanto tenía oportunidad. El que cerraba plaza se dejó buena parte de sus posibilidades en el caballo y llegó muy a la defensiva y desfondado a la muleta. Otra vez el sevillano fue todo ganas. Lo mejor de su actuación y de la tarde, las veronicas rematadas con una gran media con las que recibió a éste.

Foto: burladero.com

Miura y la épica

Rafaelillo 
 

Final de la Feria de Sevilla con una corrida dura de Miura que lidiaron tres matadores entre los que Rafaelillo salió victorioso por su mayor experiencia con estos toros. Moreno, discreto con el toro más potable, mientras que Téllez escuchó tres avisos en el sexto.

Plaza de toros de la Maestranza. Domingo, 8 de mayo de 2011. Última de feria. Tres cuartos de entrada. Toros de Miura, incluido el gigantesco sobrero (3º bis), enormes, en el tipo de la casa de largura, alzada y esqueleto; mansos con distintos grados de peligro y algunos como el 3º bis o el 6º con escaso poder; el 5º intratable.

José Luis Moreno, de grana y oro. Estocada contraria a toro arrancado y nueve descabellos. Aviso (silencio). En el cuarto, pinchazo y estocada (silencio).

Rafaelillo, de tabaco y oro. Pinchazo y estocada. Aviso (peiticion y vuelta al ruedo). En el quinto, estocada atravesada y ocho descabellos. Aviso (silencio).

Israel Téllez, de grana y oro. Dos pinchazos, media estocada y tres descabellos. Aviso (silencio). En el sexto, un pinchazo, bajonazo en los costillares y tres descabellos. Tres avisos (silencio).

De nuevo se vivió en la Maestranza, o plaza de toros de Sevilla, la épica del toreo. La fiesta de otros tiempos, la de los toros de cuello largo y resistencia infinita, la de los astados de Zahariche que tienen faenas de pases contados y a matarlos. El toreo moderno tiene como fundamento faenas de muchos pases. Todo cabe en la fiesta. Deben existir el toro ‘Arrojado’, con más de setenta pases buenos, y también el toro ‘Higuerito’, el sexto de la corrida de Miura, que tenía quince pases y a matarlo. El mexicano Israel Téllez alargó la faena, el toro le dijo que ni uno más, insistió el de Guanajuato, y el de Miura se dedicó a correr junto a las tablas. Siete vueltas completas dio al redondel sin que Téllez pudiera perfilarse para matarlo. Tres avisos y toro al corral. Todo muy clásico en estas corridas de Miura. Ese toro de Miura tenía faena, pocos pases y una estocada. Era semejante a los que se han lidiado toda la vida en esta plaza. Ahora hay que dar muchos pases, Téllez es moderno y lo pagó con la deshonra de un toro a los corrales.

Entre los de Miura salió un toro bueno. Fue el cuarto, que embistió con nobleza a la muleta de José Luis Moreno. Vaya por delante el respeto que se le debe a un matador que hace el paseíllo con los de Zahariche, algo que siempre hicieron las figuras de todos los tiempos. Algunos han presumido porque se retiraron sin haberse puesto nunca delante un toro herrado con la A con asas. Moreno es un buen torero, pero me parece que no es la de Miura la corrida apropiada para su estilo. El que abrió plaza lo quiso coger siempre. El cuarto se dejó. Resplandeció su buen aire con el capote en lances a la verónica. La faena de muleta, brindada a Espartaco, tuvo pases buenos como los doblones del comienzo, algún derechazo notable, un natural hermoso, pero faltó conjunción.

El especialista de la tarde era Rafaelillo, curtido en todas las batallas del mundo taurino. Se la jugó con el segundo en una labor épica, robando pases con aguerrido valor, sorteando tarascadas, incluso saliendo prendido en la suerte suprema. El tendido vivió la guerra de Rafaelillo con la respiración entrecortada. La vuelta era la consecuencia lógica del esfuerzo realizado.

El quinto tomó tres varas, en banderillas lo aprendió todo, sobre todo le tomó la matrícula al banderillero José Mora y llegó al final cazando moscas. En los lances de salida casi desnuda por completo al murciano, que fue derribado de un topetazo seco del animal. No se entiende que brindara el toro a las cámaras de televisión. Lo macheteó y lo mató como pudo.

De Téllez no sabíamos casi nada. El mexicano quiso hacer su toreo alegre y movido, colocó banderillas con voluntad y relativo acierto, y realizó dos faenas de pases incompletos, en parte por las características del toro, en parte porque en ocasiones afloraron las dudas y se descomponía el pasodoble. El mejor ejemplo se pudo comprobar en el sexto.

El toro ‘Higuerito’, justo de fuerzas, embistió con cierto recorrido y un molesto cabeceo. Téllez le dio pases, demasiados pases, que tampoco asustaron al aficionado. El animal le avisó que se quería rajar. Más pases cerca de las tablas y la rajada definitiva.

El final de la Feria, con el toro dando vueltas pegado a las tablas y los toreros corriendo detrás, no era precisamente el mejor para un ciclo que ha dejado tantos momentos bellos para el recuerdo. Pero así es, y así ha sido siempre, la Fiesta de los toros. De la gloria de un toro indultado al drama de un toro al corral. Todo es Fiesta.

La terna se fue dolorida al hotel. José Luis Moreno tuvo un toro posible, algo que es un milagro en la de Miura. El dolor de Rafaelillo era físico. Seguro que para dormir necesitó relajantes y un poco de Ibuprofeno. La paliza fue soberana. Al menos, la vuelta le reconfortará.

El mexicano Téllez se llevó un dolor moral. No fue nada grato su debut en la Maestranza, porque no puede serlo que le echaran un toro vivo a los corrales.
A José Luis Moreno le dolerá no haber podido cuajar al cuarto, único toro posible de la corrida. Es el dolor que provoca siempre una corrida de Miura, los clásicos toros para la épica y no para la lírica. La épica de los toreros poderosos que siempre han lidiado estos toros. La Feria echó el cierre con un mal trago, porque un toro al corral es una faena de las malas.

Crónica: Carlos Crivell

Foto: Prime Time para burladero.com

Mala corrida y sangre de Curro Díaz, que se queda fuera de San Isidro

En la 14ª de abono, la noticia destacada fue la cogida de Curro Díaz, que sufrió una cornada en la pierna derecha y la fractura del peroné. Mala corrida de Manolo González.

Currodiaz 

Plaza de toros de la Maestranza. Sábado, 7 de mayo de 2011. Décimo cuarta corrida de feria. Casi lleno. Toros de Manolo González, el 1º con el hierro de Jarrama, una escalera impresentable; 2º y 4º acaballados y fuera de tipo, mansos; el 6º pegajoso y apoyado en las manos; y uno de Salvador Domecq (5º) de buenas hechuras, falto de un tranco pero noble por el izquierdo; descastado "conjunto".

Juan Mora, de verde hoja y oro. Estocada y cinco descabellos (silencio). En el cuarto, estocada (ovación). En el que mató por Diaz, media estocada ladeada y descabello (silencio).

Curro Díaz, de verde manzana y oro. Estocada perpendicular y descabello (palmas y saludos). Herido, pasó a la enfermería.

El Fandi, de pizarra y oro. Estocada (saludos). En el sexto, estocada desprendida (palmas de despedida).

Dos vueltas a Sevilla, la de Manolo González y la de Juan Mora. Los toros han hecho méritos para volver a quedarse una temporada en la finca de Aracena. El torero, con la edad que tiene, quién sabe si tendrá oportunidad de volver. Junto a ello, la nota desagradable de la sangre en la Feria, cuando ya está doblando este ciclo, un toro no anunciado en el cartel, de Salvador Domecq, hirió a Curro Díaz en el primer percance de la Feria.

Así pues, tarde gafada, como casi siempre ocurre con el sábado de farolillos, fecha de regalos de entradas, de turistas y de visitantes por un día para ver en la Maestranza al torero paisano.

Se anunció la corrida de Manolo González casi de forma sorpresiva en lugar de una de Camen Segovia. Apenas cinco toros pudieron saltar al ruedo, pero para este viaje a Sevilla no hacían falta estas alforjas tan mal presentadas. El segundo era una vaca; el tercero un cinqueño pasado con los pitones en lamentable estado; el cuarto tenía una cuna amplia pero era muy feo; el sexto tuvo mejores hechuras. Esto con relación a la presencia. De fondo, nada. Desarrollaron mal estilo y mansedumbre, cuando no peligro evidente como la prenda que cerró la corrida. ¿Tenía toros Manolo González para la Feria de Sevilla? Pues parece que no.

Juan Mora llegó y se fue casi sin despeinarse. Su biografía dice que nació en Plasencia, algo que es verdad, pero su formación torera tuvo lugar en Sevilla, amparado por Pepe Mirabeleño, su padre y uno de esos románticos del toreo de los que ya no quedan. Ha pasado mucho tiempo desde aquel día de su alternativa con Manolo Vázquez y Curro Romero en el cartel. Hace 11 años que no pisaba el albero de la plaza. En todos estos años, su nota más alta fue un 15 de agosto. Poca cosa. Sevilla no le ha visto cuajar un toro. En estos momentos resulta aventurado saber si le queda tiempo para que tal cosa ocurra.

El primero no pasaba. Juan robó pases a zapatillazos. Lo mató pronto. El cuarto le permitió algún lance estético. En la muleta se encontraron un toro soso de cara alta con un torero que intentó más el pase de buen corte que mandarlo. Los enganchones florecieron y el toro cantó la gallina de su total mansedumbre. Como siempre, y es un detalle que se agradece, utilizó la espada de acero en las faenas. Esperar otros once años puede ser mucho.

El primero de Curro Díaz era chico y parecía una vaca. Se comportó como tal. La disposición del torero de Linares se estrelló contra un toro sin casta.
Estaba toreando con la izquierda al remiendo de Salvador Domecq, muy buenos muletazos sin poder ligarlos, cuando el toro lo cazó y le dió un pitonazo seco en la pierna izquierda. La media rosa se tiño de sangre venosa, oscura y fluida. La tarde estaba rota y gafada. Mora lo mató de un sartenazo.

Cómo sería la corrida que un torero tan resolutivo como David Fandila casi pasó en blanco. El horroroso tercero, un toro indigno de la feria de Sevilla, cinqueño viejo, destrozado de pitones, apenas le dejó colocarle los tres pares de banderillas. El mostrenco, que tenía la cabeza torcida, se rajó y Fandila le echó voluntad.
El sexto tenía peligro en unas arrancadas con guasa, siempre con la cabeza alta y agarrado al piso. Cómo sería la criatura que hasta El Fandi marró un par al violín, cuando los pone a ciegas como el que come pipas. Ese toro no permitió comer pipas y el torero se lo quitó de encima tras algunos pases irrelevantes.

Este sábado de farolillos tiene poco arreglo. O es posible que la empresa haya constatado que es mejor un cartel mediático puro que otro con dos artistas. La plaza no se llenó. Con el cartel de toreros famosos presentaba mejor aspecto. Se ha roto otra tendencia. En esta corrida siempre se lidiaban corridas de lujo, sin ir más lejos Torrestrella y El Pilar en años muy recientes. Con la escalera de González se rompe una tradición. Con estos retales no se va a ninguna parte. Todo acabó con tristeza. La enfermería se ha estrenado este año por culpa de un toro de Salvador Domecq, ganadería no estaba en los carteles.

CRÓNICA: CARLOS CRIVELL // FOTOGRAFÍA: burladero.com

Manzanares conquista el corazón de Sevilla

De nuevo triunfó Manzanares en una tarde pletórica en la sólo cortó una oreja pero pudieron ser más si no falla con la espada. Bien Castella y entonado Talavante con la desigual corrida de Jandilla.

Manzanares 
Plaza de toros de la Maestranza. Viernes, 6 de mayo de 2011. Décimo tercera corrida de feria. Lleno de "no hay billetes". Toros de Jandilla, incluido el desinflado sobrero (3º bis); dos cinqueños, el serio y noble 1º y el encastado 5 que rompió a más y fue el mejor; desiguales los remates; el rajado 4º con guasa y genio por el derecho; bueno el cuajado y altón 2º por el mismo lado; el grandón 6º cabeceaba por arriba complicado.

Sebastián Castella, de avellana y oro. Pinchazo y estocada atravesada (saludos). En el cuarto, estocada muy trasera (saludos).

José María Manzanares, de nazareno y oro. Pinchazo hondo y estocada baja (petición y saludos). En el quinto, estocada pasada. Aviso (oreja).

Alejandro Talavante, de obispo y oro. Tres pinchazos y estocada desprendida (silencio). En el sexto, media defectuosa (ovación de despedida).

La ovación que Sevilla tributó a Manzanares al finalizar el paseíllo era una clara proclamación de intenciones. Era el signo evidente que el alicantino ya es un consentido en la plaza sevillana, también llamada Real Maestranza.

Lo de torero consentido es algo que nació en México. Muy pocos toreros han logrado ser los consentidos en la Monumental de Insurgentes. Sevilla ha tenido siempre siempre sus toreros, Pepe Luis, Curro, Morante, pero ahora tiene uno al que adora y mima: José María Dolls Samper, Manzanares. Ni su padre, habiendo sido lo que fue en Sevilla, consiguió esta comunión con la plaza.

Habrá en la historia del toreo un antes y un después del 30 de abril. En esta etapa posterior, Manzanares sigue desplegando una tauromaquia excelsa, bellísima y con una buena dosis de inteligencia torera. Sevilla lo sacó a saludar y Manzanares se lo agradeció con el inmenso regalo de su toreo.

En la tarde de ayer ha tenido de nuevo la Puerta del Príncipe abierta, que se quedó cerrada por el fallo con la espada, algo infrecuente en José María.

La corrida fue de las que hacen afición. Sebastián Castella le echó arrestos a su única actuación en Sevilla (algo de difícil explicación lo una sola corrida). Al gallo francés le faltaron toros para redondear un triunfo de verdad. Para Talavante no hubo muchas opciones con el lote más desabrido.

Fue la corrida de la vuelta a la normalidad después del desaguisado taurino del jueves. Volvió la afición actual de Sevilla, muy alejada de la de otros tiempos, pero afición al fin y al cabo.

Los toros de Jandilla fueron una escalera. A estas alturas de la Feria se escapan en los reconocimientos algunos toros impropios de la plaza. Animales como el sobrero, lidiado como tercero, y el cuarto no daban la talla. El sexto fue un toro basto fuera de tipo. A Manzanares le embistieron los dos toros, por algo será. El primero era muy bruto y el resto, un desecho.

El momento culminante de la corrida fue la lidia del segundo, recomendable para los que quieran acercarse a los secretos de la Fiesta. Después de ver a una cuadrilla tan perfecta, si no se multiplican los aficionados es porque no tienen capacidad para comprender nada, ni los toros ni la cría del gusano de seda. Manzanares bordó el toreo sobre la derecha. De nuevo surgieron muletazos larguísimos, profundos, intensos, que con la estética de este torero se convierten en obras monumentales por sí mismo. Luego, la izquierda para barrer con la muleta el albero. El remate de la cumbre fueron unos cambios de mano que levantaron conmovida a la plaza. Todo se fue al garete con un pinchazo hondo y un espadazo rinconero.

La cortó la oreja al quinto, toro bueno pero al que no se podía atosigar, al que cuidó en una labor de perfecta técnica y de muletazos propios de este torero. Ahora, a pesar de otro espadazo defectuoso, y el puntillero, llegó la oreja, la vuelta, el cariño y la proclamación definitiva de José María Manzanares como el torero consentido de Sevilla. Qué Feria ha rematado.

Castella rayó a gran nivel en el que abrió plaza, un toro bueno con algo de sosería. Casi todo fue por la derecha. Casi todo fue limpio, con una firmeza espartana, para rematar con los de pecho obligados. Le faltó toro al diestro francés para culminar una labor más rotunda.

Y tampoco tuvo toro en el cuarto, sin raza y que se coló por ambos pitones. Castella se quedó quieto y exprimió al animal. Ha sido una pena que le faltaran toros, porque en todo momento demostró que venía a por todas.

Tarde en blanco para Talavante, que lidió un sobrero inválido y un toraco sin clase. Al margen de estos detalles, también es verdad que debe cuidar más la lidia, advertir a sus picadores para que lo hagan bien y a sus banderilleros para que la lidia sea favor del toro, no a la contra como ocurrió ayer.

Sólo una oreja se cortó, algo que puede parecer poco, pero la corrida fue de las que satisfacen a los buenos aficionados. No fue un buen encierro de Jandilla, por lo que es evidente que la terna, con mención especial para Manzanares y Castella, se mostró por encima de las reses. Lo de ayer sí es Feria de Sevilla. La noticia es que Sevilla ha acogido como propio a un torero de Alicante.

CRÓNICA: CARLOS CRIVELL // FOTOGRAFÍA: MAURICE BERHO

Resacón en La Maestranza

 

Luque 

Un encierro manso de solemnidad de El Ventorrillo nos brinda una tarde para olvidar en Sevilla. El Juli, Miguel Angel Perera y Daniel Luque se estrellan ante un lote infumable en la octava de Feria.

 Sevilla, 2 de mayo de 2011

 

Lleno en los tendidos, toros de El Ventorrillo, desiguales de presentación, vastos, de feas hechuras y descastados en conjunto.

 

“EL JULI”:  silencio y ovación

 

MIGUEL ÁNGEL PERERA: silencio tras aviso y silencio

 

DANIEL LUQUE: silencio y ovación

 

El lunes de Resaca se adelantó siete días. Después de un fin de semana triunfal con las Puertas del Principe de El Juli y Manzanares la borrachera pasaba factura. Los ejemplares de El Ventorrillo cumplieron a la perfección la teoría hechuras-comportamiento. Desiguales, vastos y feotes siguieron todos el mismo guión. Carecieron de fijeza, mansearon con descaro, huyeron de la pelea y se defendieron sin apenas ofrecer media docena de arrancadas con posibilidades. Una bueyada de libro.

 

El Juli debe estar que trina tras la tarde de ayer. Si el viernes lograba abrir la Puerta del Príncipe, el sábado seguía desde el banquillo como Manzanares eclipsaba el triunfo logrado 24 horas antes. Era el día para contestar y dejar la pelota en el tejado del alicantino pero resultó imposible. Muy complicado y con malas intenciones su primero, se dejó algo más el cuarto. Un toro mejor hecho que pese a tener prácticamente los mismos defectos que sus hermanos se defendió menos. A base de sobar al toro al inicio de faena Juli logró robarle algunos naturales muy meritorios antes de que el animal se rajara al sentirse podido. Mala suerte la del madrileño que pese a todo ha echado una buena Feria.

 

Miguel Angel Perera ha pasado como una sombra por su primer compromiso del ciclo. Dos “ventorrillos” imposibles no le han dado opciones.

 

A Daniel Luque se le ha visto con otra actitud distinta a la del año pasado. Con más ganas aunque con el mismo defecto de casi siempre, dar muletazos a diestro y siniestro sin que prime la calidad a la cantidad. Tardó en echarse la muleta a la izquierda con el tercero. Era el pitón menos malo del toro y el sevillano cuajó una par de series de mérito para después echar por tierra el trabajo hecho con cuatro pinchazos apuntando a los bajos y un sartenazo infame. Con el que cerraba plaza volvió a estar decidido. Brindó al público en un ejercicio de fe más que de otra cosa. La misma que puso en un trasteo marcado por la mansedumbre y la falta de entrega de un ejemplar de El Ventorrillo que cerraba el círculo de una tarde que ya se nos ha olvidado.

 

Por cierto otra de las cosas de las que se han olvidado la mayoría de toreros en activo es que otra lidia es posible. Un aspecto que también quedó de manifiesto durante la semana torista de pre-feria. Cada toro tiene su faena y no puedes adminstrar la misma medicina a todos por prescripción facultativa. No siempre es posible un trasteo de 40 muletazos con las manoletinas de rigor de propina. También existen recursos como las faenas sobre las piernas o la lidia con torería por alto sin que el  derechazo, el natural y el de pecho tengan que ser el sustento cuando el animal no lo permite. Otra tauromaquia que debería ser aceptada por el público y enseñada por los profesores de las Escuelas a los chavales.

Pese al disgusto que seguramente lleva encima la noticia de la tarde fue poder ver al representante de la ganadería de El Ventorrillo, Juan Carlos Carreño, en la plaza. Parece que ha superado el revés de salud que sufrió hace algunos meses y nos alegramos mucho de ello.

 Foto: Prime Time Comunicación para burladero.com

Enrique Mazas y Teo Sánchez


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