Portada del Blog | ¿Qué significa para ti la palabra 'COPIAR'? - Lorenzo Silva, escritor »

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¡Copiad, malditos! derechos de autor en la era digital” es un documental sobre propiedad intelectual, derechos de autor y el futuro de la cultura que está produciendo elegant mob films junto con TVE. El documental incluye el proyecto de intentar producirlo con una licencia copyleft en vez del copyright tradicional. Vamos a documentar de forma autorreflexiva, desde el punto de vista de nuestra pequeña productora, el desarrollo del proceso de licencia de la película, y si es para nosotros un buena opción como autores del mismo, o deberíamos quedarnos con un copyright.

En el blog iremos informando del desarrollo de las gestiones en torno a la licencia: iremos recopilando información sobre las opciones, consultando a las entidades de gestión de derechos, consiguiendo los permisos de los autores del documental que generan derechos, negociando con los coproductores del documental y en determinado momento, en caso de determinar que es posible usar otro tipo de licencia, decidiremos cual usar según nos convenga como autores y como empresa.

Elegant Mob Films es una pequeña empresa independiente de producción audiovisual. Estamos en Villanueva de la Vera (Cáceres) y Madrid. La empresa (un sociedad limitada laboral) la formamos tres socios-trabajadores y contamos con la ayuda de un número fluctuante de trabajadores y colaboradores según el número de proyectos que estemos produciendo. Producimos documentales principalmente y algún programa de televisión, generalmente en el ámbito de la no ficción.


De izquierda a derecha: Juan Luis de No (productor y co-guionista de ¡Copiad, malditos!), Stéphane M. Grueso (director y co-guionista) y Javier Gómez Serrano (productor)

En este documental además de documentar nuestra experiencia con el proceso de la licencia, vamos a tratar los sectores de la música, cine, audiovisual y el software y a conocer a gente que trata todos los días con el tema de los derechos de autor desde las más variadas perspectivas. Vamos a hablar con autores, representantes de las industrias culturales (música, producción audiovisual, edición literaria, software), también con representantes de las entidades de gestión de derechos, con los miembros del gobierno responsables de la legislación que afecta a los derechos de autor. Vamos a conocer a empresas que han surgido al calor de las nuevas tecnologías, la copia digital y el internet. Gente que está investigando otra manera de hacer las cosas. Nuevos modelos de negocio. También vamos a hablar con personas y grupos que entienden que otra forma de la gestión de los derechos de autor es posible, mediante la aplicación de nuevas licencias distintas del copyright. Internautas, activistas y abogados que tienen conflictos con las entidades de gestión y la industria.

Nuestro blog va a tener varias secciones que itentaremos actualizar con la mayor frecuencia posible:

- Videodiario.
El director informará semanalmente en forma de video-post del estado de la producción y los avances y problemas que se vayan encontrando en el camino.

- Posts del director y productores del documental.
Iremos informando también por escrito del desarrollo de la producción y nuestras impresiones personales sobre esta experiencia. Prestaremos una especial atención al proceso de licencia del documental.

- “¿Para ti que significa la palabra ‘copiar’?”
A todos los entrevistados les hacemos esta pregunta. Les pedimos que miren a cámara y contesten. Postearemos los vídeos con sus respuestas. También invitaremos al público a enviarnos sus vídeos explicándonos el significado de 'copiar' para ellos.

- Firmas invitadas.
En el desarrollo de la investigación y producción de este documental iremos invitando a personas (entrevistadas en el documental o no) a postear textos sobre temas relevantes. Estamos contactando a las personas, les hemos sugerido un tema y colgaremos el texto que nos manden íntegro, sin ningún tipo de edición. Eventualmente añadiremos un pequeño párrafo explicando la relación de la persona al proyecto.

- Invitaremos al público a generar contenido.
Además de los comentarios, nos gustaría que el púbico participase en el blog y en el documental en forma de video-post sobre algún tema en concreto, que ya propondremos. Eventualmente os invitaremos también a rodar y editar algunas secuencias que usaremos en el documental.

Todos las contribuciones al proyecto en forma de comentarios son bienvenidas. En el blog de RTVE, los comentarios están sujetos a una moderación previa a su publicación, moderación que llevará a cabo el equipo de elegant mob films. Todos los comentarios se mostrarán íntegros exceptuando los que contengan insultos y descalificaciones o los que sean muy repetitivos. Queremos que todo el mundo participe y sólo exigimos una mínima y razonable etiqueta y educación.

Este blog quiere ser sobre todo un foro de debate para que todos podamos exponer nuestras ideas y aprender de los demás. En elegant mob films nos alegramos de cualquier intercambio de ideas o comentarios que queráis hacernos llegar. La producción de nuestro documental (y este blog) son unos entes vivos en los próximos meses y estamos abiertos a todo tipo de sugerencias, comentarios, avisos, quejas, críticas… Usad el formulario de contacto del blog (abajo a la derecha), o contactadnos por email en [email protected].

¡Copiad, malditos! derechos de autor en la era digital es una exploración de los retos éticos y morales que la revolución digital ha planteado en torno a la propiedad intelectual, un concepto que se inventó para garantizar los derechos de los creadores. Sin embargo hoy soplan nuevos vientos y surgen nuevas preguntas. ¿Es posible garantizar esos derechos en la era de internet? ¿Hasta qué punto se puede poseer una idea?

Os invitamos a que nos acompañéis en esta aventura y participéis en el documental ya sea comentando en el blog, aportando ideas, generando contenido, criticándonos o de cualquier otra forma. Gracias.

Stéphane

8 Comentarios

Evidentemente la facilidad que ofrece el recurso internáutico y digital es evidente, quizá ese modelo gráfico que se acompaña a la cabecera de vuestros videos (COPY & PASTE) lo dice todo: es un procedimiento que no exige gran preparación. Distinto resultará copiar un cuadro, una escultura, incluso una música…, por ejemplo, donde el conocimiento técnico necesario es otro más complejo. Entonces abriríamos el debate a la falsificación, que no es concretamente lo que se entiende por “copiar y pegar” y que es lo que está al alcance de la gran mayoría de nosotros.

¿Hablamos, pues, del duplicado no autorizado? Seguramente sí. Y del objetivo lucrativo para quienes no son los propietarios intelectuales. Y del objetivo de abaratar para el consumidor final; abaratar tanto que si es gratuito es preferible y mejor... En ambos casos existe una clara razón económica, con raíces de derecho poco intelectual.

Todos estamos viviendo el fenómeno de la “mulita” y otras plataformas semejantes, donde se encuentra una copia de casi todo lo que busques en formato digital: Software, Videos, Imágenes, Música, textos… Y el acceso rápido ADSL a Internet (relativamente más lento que rápido aún en este país), donde la tarifa plana, imprescindible e innegociable, tan necesaria como el acceso rápido de calidad, permite que este puente de San José muchos ordenadores, por ejemplo, queden ‘bajándose’ todo tipo de ficheros por el morro y un módico precio incluido en la ‘tarifa plana’ que pagamos a las telefónicas. Hace poco me enviaban un famoso enlace de donde bajarte películas, casi todas ellas grabadas de forma casera en la sala de un cine de donde provienen los sonidos de ambiente de quienes tosen o comentan, o se levantan cruzando por delante de la pantalla; eso aclarando que la mayoría están incluso grabadas desde laterales del patio de butacas, por lo que la calidad es horrible. ¿Puede que en el fondo, ‘el pirata que llevamos dentro’ nos haga creernos más listos por presumir con lo demás de poseer un disco duro con cientos de películas, que quienes, por el contrario, se lo gastan comprando un DVD legítimo o una entrada para una sesión de cine? Puede.

La calidad es una cuestión que me parece subrayable: ¿Hemos perdido el interés por la calidad? ¿O la sociedad se ve avocada a desecharla, a cambio del ahorro económico que supone adquirir el producto por otros medios? ¿Es tan importante consumir, devorar películas por ejemplo, sacrificando la calidad? Más allá de toda esta tormenta de preguntas con matices sociológicos, se encuentran quienes se lucran de la piratería (que no creo que sean quienes ponen rostros al top-manta), y también quienes se ‘lucran’ con un exceso de celo recaudador actuando en nombre del derecho de la propiedad intelectual, sin haber sido concertados por el autor en muchos casos. Lo que parece claro es que se trata de una batalla de intereses que, como la crisis en gran medida, nos ha pillado por sorpresa y no tenemos desarrollados mecanismos interpretadores, y mucho menos de comprensión de lo que está sucediendo. Pero es un camino nuevo y “libre”, entre comillas, que aparentemente no tiene un único horizonte, sino muchos que son muy distintos, específicos de la tecnología informática y de comunicación en la que se desarrolla como un virus.

Si los productores y/o autores dejamos de producir, o consideramos que el gasto de nuestra producción no será sufragado por el pago por consumición de nuestro producto, la cadena se interrumpe. Si el consumidor no encuentra alicientes mejores para adquirir una copia legítima de nuestro producto, porque puede conseguirlo mucho más barato o gratuitamente, la cadena se interrumpe. Y si en consumidor final no consume, también la cadena se interrumpe. A principios de los 80 Apple popularizó el “copiar y pegar” en sus sistemas operativos. Creo que desde entonces se ha copiado por este medio digital, estoy convencido; y con peor calidad incluso que ahora. Lo que ahora sucede es que el referente para unos es la calidad y para otros la cantidad. A igual cantidad de ventas legítimas, de acuerdo a una inversión/progresión estadística esperada, las copias ilegítimas estarían menos consideradas y seguramente no requerirían de este debate. Pero parece inversamente proporcional la velocidad/cantidad con la que las copias no autorizadas aumentan, con la que las copias autorizadas disminuyen sus ventas. Ambas, copias al fin, sólo se diferencian en los legítimos derechos de autor / derechos de consumidor. Unos y otros estamos avocados a entendernos, y sólo se me ocurre que la clave esté en un combinado entre metodología de producción/autor y concienciación de consumidor final. Lo que no se conseguirá, socialmente hablando, a ‘golpes’ de entidades de gestión, hoy por hoy, posiblemente, tan legítimas como puedan parecerle a muchos las “coces de la generosa mulita internáutica”.

Gregorio Ucle

Director de Proyectos

Chácena, Productora Cultural y de Servicios.

Contenedor Activo.

El mundo avanza que es una barbaridad. Cuando dejaba atrás la infancia me regalaron mi primer transistor, y ahí comencé a escuchar la radio y la música, incluso a sistonizar la onda corta en emisoras extranjeras porque siempre me ha gustado la música americana e inglesa.

En ese momento el único medio para hacerse con música era escucharla directamente en las emisoras, o bien comprar un disco en vinilo o una casette. Y la única piratería era pasar esos discos a cintas vírgenes. Cuántos nos habremos pasado horas y horas rebuscando en cintas para hacer recopilaciones; proceso laborioso y también algo costoso, pués las cintas tenían un precio elevado para nuestras escasas posibilidades.

En estas llegó el disco compacto, con mejor calidad, pero se había perdido aquel cuidado en el diseño del disco, el manejo cuidadoso, y también algún material adicional que proporcionaba el autor, fotos, letras, etc. Y ràpidamente aparecieron los gravadores de cd, con los cuales el proceso de copiar un disco era practicamente automático e instantáneo. Pero aún no estaban disponibles para la gran mayoría.

La gran "Revolución" llegó con la aparición del formato MP3. En pocos años los genios de la informática fueron creando sistemas de más calidad y más avanzados; y el lanzamiento de los reproductores portátiles, como el Ipod; supuso en toque de rebato definitivo. Y no estamos hablando de hace dos días. Muchos se dieron cuenta hace un par de décadas de lo que se nos venía encima.

Con la mejora de las redes informáticas, inicialmente accesibles sólo a unos pocos, comenzó a popularizarse el pirateo. Qué fácil era subir tu colección de discos a la red para compartirla con todo el mundo, y más fácil todavía bajarte las colecciones de otra gente. Y van apareciendo más herramientas que hacen más sencillo el proceso. Ya no hace falta pasarse horas delante del ordenador para buscar el disco que quieres. Con algunos programitas sólo tienes que teclear el nombre o toda una lista y dejar el computador enchufado hasta que vuelves de trabajar, y ... et voilá; lo último del señor Perico y su Brigada Malasonbra, o la última película del Comodoro Alfeñique.

Las discográficas se quejan, los autores se lamentan, el cine español llora, la SGAE se lanza al océano del consumidor en plan corsario. Pero nadie en este país ha pensado en alternativas, más allá de intentar actuaciones punitivas que pasan porque las operadoras de internet nos corten la conexión. Pero las operadoras no están por la labor; porque... ¿Para que voy a contratar para mi casa una línea ADSL de 6 megas o más si no puedo bajarme cosas?.

Comentaba el anterior mensaje que sacrificamos la calidad por la gratuídad; pero eso no es realmente tan cierto. Muchas películas se cuelgan de la red con una calidad lamentable; pero otras muchas tienen la misma calidad que el DVD; y proceden de copias que se distribuyen para visionado de jurados de festivales y otros procesos que son propios de esta industria.

Hace veinte años o más que tenemos el problema delante de las narices; pero hay sillones tan cómodos en la administración y en la industria que paralizan la iniciativa. Por la vía penal sólo se conseguirá frenar mínimamente este proceso. Pero con medidas innovadoras y que aprovechen las nuevas oportunidades podemos salir adelante.

Señores creadores, en su mano está recuperar el fruto de su trabajo, dejen de lado la industria si no está dispuesta a conquistar este Nuevo Mundo. Se ha acabado el monopolio de la información y del arte. Cada uno de nosotros tiene la posibilidad de abrirse a todo el mundo (literalmente) con una inversión tan pobre como un ordenador y el acceso a internet. Siempre habrá gente con cosas que decir e historias que contar, y muchos hasta lo harán gratis. No amenacen con la muerte del arte porque puede morir el actual modelo de producción, pero recuerden que las cuevas de Altamira están llenas de pinturas, lo que demuestra que el hombre lleva dentro esa llamita creadora desde hace miles de años.

Luis Peón
Ciudadano.

(Por alusiones)
El hijo de una buena amiga, respondía a su madre: mamá, ¿qué tiene que ver el hambre que hay en el mundo, con que yo me coma aquí y ahora todo lo que pusiste en mi plato?
La creatividad resulta consustancial con el desarrollo del hombre, sí: pero en nuestros tiempos el creador come de ello o lo intenta, porque crear es su trabajo. Y a este hacer creativo se le reconoce, no desde hace tanto tiempo, el derecho de propiedad intelectual como un modo de recuperar el esfuerzo, el tiempo y también el dinero invertido. Reclamar hoy el vivir de lo creado por uno, es una cosa lógica y legítima muy alejada de lo sucedido a los habitantes del Paleolítico: dibujar bisontes no anulaba su necesidad de salir a cazar para comer, por más que subrayara su necesidad creadora sobre los muros de su cueva, entre caza y caza.
¿Ser creador hoy tiene que resultar un pasatiempo pero no un oficio remunerado? ¿Hablábamos de la COPIA, de la distribución ilegítima y del plagio, o del acto de crear y de regalar su trabajo creativo quienes así lo deseen? Todo ‘ciudadano’ tiene derecho a regalar su trabajo, pero sería ilógico pensar que se trate de una obligación. Al trabajo gratuito no puede exigírsele calidad, porque el ejercicio creativo es un oficio remunerado (que exige un reconocimiento que por cierto no se alcanza con facilidad). La cuestión me parece que no es quien decida regalar su trabajo, la cuestión creo que es quien decide lucrarse copiando el trabajo de los demás… ¿De veras tenemos que creernos que esas plataformas que en Internet ofrecen una copia gratuita del trabajo de otros, con el coste de mantener viva y accesible semejante tecnología mundial, no se benefician económicamente por ello? La solución para el autor copiado parece aún difícil, pero la respuesta a mi pregunta, creo sin duda, es muy sencilla.
Aconsejo la lectura de un artículo publicado por José Luis Madrigal en www.fronterad.com, “Vida digital. Anonimato y autoría en la era digital.” Del cual, citando al autor y la fuente, “copipego” un fragmento que espero anime a su completa lectura, pues lo considero realmente interesante para el hilo de este blog:
«Durante todo el siglo XX los grandes nombres de la teoría literaria cuestionaron la presencia del autor en sus obras. El debate puede remontarse a Mallarmé, a T. S. Eliot o al mismo Heidegger, pero serán los críticos americanos del New Criticism y los post-estructuralistas franceses quienes lo llevarán hasta sus últimas consecuencias. Así, Wimsatt y Beardsley, en su deseo de ceñirse a la sola scriptura, hablaron de la falacia que representa buscar la intención del autor en los textos. Dos décadas después, Barthes insistió en la exclusiva existencia de la écriture y certificó, sin más, la defunción del autor. Foucault, al año siguiente, lo resucitó, pero para convertir la figura del autor en una función con que clasificar y separar unos textos de otros. Desde entonces acá mucho ha llovido, pero el autor, por lo general, ha seguido siendo un concepto incómodo, al menos en teoría. La práctica, naturalmente, es otra cosa.
El plagio y las publicaciones piratas siguen siendo un delito y todos estamos al corriente de las disputas legales en torno a la propiedad intelectual que han surgido con el advenimiento del Internet. Ni Barthes ni Foucault llegaron a conocer ese medio, pero me imagino que a ninguno de los dos les habría hecho ninguna gracia ver sus libros colgados en la red sin su consentimiento, por mucho que uno dijera que la voz del autor está condenada a sumergirse en el magma de la escritura y el otro creyera que todos estamos fatalmente condicionados por discursos coercitivos generados dentro de la sociedad. Pues una cosa es negar la voz del autor y otra muy distinta dejar de cobrar los derechos de un libro.
Pero sin entrar a discutir cuestiones legales relacionadas con la propiedad intelectual, lo cierto es que el Internet parece favorecer la anonimia y poner en entredicho el papel del autor. En principio, la Web se presenta como un vasto tablero electrónico en donde cualquiera puede colgar lo que le venga en gana. Tal democratización textual produce un lógico recelo. ¿Dónde están los filtros de calidad, las jerarquías, el canon? ¿Quién distingue la voz de los ecos? A primera vista, puede pensarse que la voz creadora y autorizada del autor queda sepultada bajo el estruendo de millones de otras voces y ecos…»
Así es el debate: de difícil solución inmediata, porque hay demasiados intereses económicos en juego. No demonizo la actuación del consumidor final, que se beneficia de lo que está a su alcance, efectivamente, y estoy de acuerdo, “con una inversión tan pobre como un ordenador y una conexión a Internet”. Digo que el autor se deja el resuello por alcanzar la excelencia de su obra, y hay quienes se benefician ilegítimamente más que ellos, copiando y difundiendo. Los beneficios de la era digital internáutica, para mí, son objeto de conversación muy distinta.

Saludos.

Gregorio Ucle

Hola Gregorio (en respuesta a tu primer comentario) , va a ser complicado responderte a todo lo que expones, principalmente por cantidad y extensión de contenidos. Sin embargo, intentaré sintetizar una respuesta para mostrar otro punto de vista a la desgastada palabra "piratería".
Hoy en la industria del ocio y del entretenimiento se pretende seguir manteniendo el modelo de negocio de la era analógica cuando ya hace tiempo que hemos pasado a la digital. Dicho mercado no puede seguir basándose en formatos físicos ya que el futuro de la economía no se basará en la propiedad sino en los bienes intangibles, en el acceso (J.Rifkin). ¿El problema está en la reproducción infinita de los contenidos? ¿en el intercambio masivo de archivos? No, el problema es que la industria del entretenimiento no se ha sabido adaptar a los tiempos que corren. Ofrece al consumir productos con valor añadido por los que valga la pena pagar y ellos responderán (set box con DVD inéditos, merchandaising, productos con la firma del artista, conciertos, etc.). ITunes, Spotify, Wikipedia, Redhat, película El Cosmonauta, álbum In Rainbows (Radiohead), grupo NIN, Jamendo, Tribe of Noise, ... y podría seguir dándote más ejemplos de "productos" a coste cero para el usuario que están generando beneficios.
Para acabar, hoy más que nunca, gracias a Internet, el artista y el público están en contacto directo, sin filtros de la industria. Aprovechemos esta oportunidad para llegar a un diálogo y a una postura intermedia.

Bienvenidos a la red :)

Es bueno veros aquí.

es una vergüenza las presiones que están generando sobre las webs de descarga y usuarios.
peliculas yonkis, una de las más usadas, ya ha parado varios días como protesta. Otras webs están haciendo lo mismo.
Si no permiten que la gente descargue libremente, los políticos se van a resentir, espero que además donde más les duele, en las elecciones. De todas formas, a ver si algún partido apuesta de forma decidida por la libertad de descargas.
Es que en un país donde tenemos en este tema juez y parte, como la ministra, pues no se puede esperar otra cosa. "España se entrena para ser cateta cada día" Esta frase es de un MC español, tal vez tenga que pagar también por ello.
Ánimo en este proyecto y esperamos ver los resultados.
Sed críticos por favor!!!!!!!!!!!

sin embargo con la industria del cine en Espanha no podria ir mejor.

gracias pro la oportunidad que brindan con este foro.

gracias a la tele pública por quitar los anuncios.

en relación a lo que comentaba Paquito, lo que están consiguiendo es que vayamos a por formas más artesanales, es decir, a por descargas de discos duros a discos duros.

Si esto es ser pirata pues lo soy, y encantado.

Pablo de Ámsterdam, realmente crees que la industria del cine va bien en nuestro país?? estás seguro?? Si ir bien es que se produzcan anualmente un número de películas determinado con los impuestos de los españoles, las tasas con las que extorsionan a las privadas (que por cierto, a ver que pasa al final con esto en los tribunales) pues... El cine en España es un desastre camarada. Muchísima gente malviviendo y prostituyéndose laboralmente porque no hay continuidad. Otros en cambio con los bolsillos llenos.

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¡Copiad, malditos!


Stephane Grueso es el director de “¡Copiad, malditos! derechos de autor en la era digital”, un documental sobre propiedad intelectual, derechos de autor y el futuro de la cultura. El trabajo ha sido producido por elegant mob films junto con TVE.
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