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Minas

Aquella mañana llovía intensamente en la pequeña aldea de Camboya que vio nacer a Chenneg. Y sin embargo el chaparrón no impidió que se levantara temprano para acompañar a su padre en una nueva tarea: adentrarse en el bosque y cortar madera para levantar, poco a poco, una casa. Salieron, emprendieron el camino. Pero a la media hora, en una vereda, Chenneg puso el pie en el lugar equivocado. Pisó una mina, y a los 17 años la metralla le quitó de golpe dos piernas y un brazo. Salvó la vida, y desde entonces este joven se convirtió en un entusiasta activista contra las minas antipersona.

Chenneg está estos días contando su historia, a quien quiera escucharlo, en Cartagena de Indias. Porque en esta ciudad colombiana representantes de más de 150 países se reúnen para debatir cómo va la lucha contra las minas, qué se ha hecho y qué queda por hacer. El encuentro llega justo cuando se cumplen 10 años de la entrada en vigor del Tratado de Ottawa, el acuerdo que prohibió el uso, la fabricación y la comercialización de las minas antipersona. Y el balance, en perspectiva, es positivo: se han destruido más de 40 millones de minas, se ha desminado ingentes cantidades de terreno, y el 80 por ciento de los países del mundo ha estampado su firma en el Tratado.

Y sin embargo, cada año hay entre 15 y 20 mil accidentes por causa de las minas, ese pequeño enemigo invisible que duerme escondido en la tierra esperando a que alguien le ponga el pie encima para contarle, con una explosión, cómo ha cambiado su vida. En Ottawa, los países firmantes se comprometieron a lograr un mundo libre de minas para 2009. Pero hoy, ni se ha logrado ese objetivo, ni todos los países se han adherido al Tratado. Las grandes potencias, Estados Unidos, Rusia o China, todavía almacenan más de 160 millones de minas. Y aunque supuestamente no las usan, el tráfico ilegal de estas armas siembra de muerte los campos de varios países. Resolver el problema llevará todavía tiempo y dinero, porque plantar una mina apenas cuesta 3 euros, pero localizarla y desenterrarla supera los 800.

¿Y qué pasa con las víctimas? Pues hasta ahora, sin duda, han sido las grandes olvidadas. Supuestamente, de Cartagena debe salir un plan de acción que las tenga en cuenta, un proyecto a largo plazo con políticas integrales que se acuerde de quienes pusieron, sin quererlo, el pie en un campo minado. La realidad es así de cruel, las minas matan indiscriminadamente. Arrojadas desde el aire o plantadas sin control, estos pequeños demonios pueden permanecer activos indefinidamente. Y lo que es peor, cuando estallan, no distinguen entre soldados, guerrilleros, trabajadores humanitarios, campesinos o niños.

Quien pisa una mina arrastra las secuelas durante toda su vida. Hace falta apoyo psicológico para ellos y para sus familias. Hace falta apoyo económico para facilitar la rehabilitación, para adquirir una prótesis. Y hacen falta programas de reinserción y sensibilización que promuevan su reintegración en la sociedad. Todo esto es lo que se discute en Cartagena, y habrá que ver si el compromiso se traduce en acuerdos concretos, porque para las víctimas, las buenas intenciones o las falsas promesas, no pueden cambiar el curso de sus vidas.

7 Comentarios


me temo muy mucho que de esa reunión no saldrán más que buenas palabras, y no la ayuda que necesita chenneg y todas las víctimas


me indigna bastante que las grandes potencias sigan guardando o almacenando esas minas, porque de algún lado tienen que salir las que siguen plantándose y segando miembros de víctimas inocentes

Vergüenza, mucha vergüenza que los grandes sigan almacenando minas. Y muy aclaratorio que sean ellos, EEUU, China y Rusia, que precisamente no han firmado el tratado de ottawa. Pues eso... mucha vergüenza

Las campañas que se han hecho han sido bastante efectivas aunque todavía falta mucho trecho por recorrer. Es bastante indignante ver cómo los recursos que se pueden utlizar para apoyar a los que son heridos por minas, termina yendóse a los lugares equivocados.
Y es aún más triste ver que, un avez más, los objetivos se quedan en papel y no en acciones concretras.

Saludos.

cómo se esperaba, de esa reunión sólo han salido buenas palabras. Compromiso de ayuda a las víctimas, pero ningún acuerdo concreto ni nigún plan de acción

Es complicado encontrar un acuerdo concreto, sobre todo cuando el problema es tan disperso, tan poco localizado como el caso de las minas antipersona. ¿Quién se hace cargo de los gastos? ¿Cómo se llevan a cabo planes de actuación para dar apoyo psicológico y facilitar la reinserción de las víctimas? ¿Desde qué institución? ¿Con qué garantías?
Y las víctimas... es muy difícil salir adelante aun teniendo todo el apoyo, no quiero imaginar lo que puede ser si se está completamente solo.

Luis Perez!!!, te tengo que decir que eres de lo mejor que tiene TVE, maravilloso periodismo el tuyo, enhorabuena y gracias...

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Luis Pérez


Hace ya casi dos siglos que el gran sueño de Simón Bolívar se fraguó por estas tierras. La Gran Colombia, una nación compuesta por varias repúblicas recién independizadas de España, echó a andar en 1819. Moriría doce años después, en 1831, víctima de revueltas internas y del desencanto con un Libertador que terminó pervirtiendo ese proyecto de unión suramericana con un Gobierno muy parecido a una dictadura. La Gran Colombia agrupaba varios países.
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