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La masacre de El Salado: 10 años de impunidad

Belén Martínez tenía por aquel entonces 73 años y quizás por eso, porque ya era una anciana desvalida, la dejaron en paz y hoy puede contar lo que pasó aquellos días. Belén es hoy una de las voces que recuerdan qué ocurrió entre el 16 y el 21 de febrero de 2000, cuando un ejército de 450 paramilitares entró en El Salado, una pequeña aldea del municipio de El Carmen de Bolívar. Belén vio, por ejemplo, cómo a las tres hijas de su vecina, Carmen Figueroa, las mataron delante de ella, y cómo la propia Carmen quedó allí muda, indefensa e impotente, sin fuerzas siquiera para llorar la muerte de aquellas niñas.

Durante más de 70 horas, tres grupos paramilitares montaron en el pueblo una orgía de sangre sin que los molestara autoridad alguna. Los días previos habían mantenido combates con la guerrilla, que terminó huyendo. Entonces cayeron sobre la población civil. Los elegidos de aquella máquina de la muerte tuvieron su propio camino del calvario. Los sacaron de sus casas y los llevaron hasta el estadio municipal. Murieron 52 hombres y 8 mujeres. Muchas de ellas, empaladas por la vagina. Muchos de ellos, pasados a cuchillo. Sus cabezas sirvieron luego como balones cuando se acabó el ron y los paras decidieron matar la resaca jugando al fútbol en aquella siniestra cancha. Todos los muertos, sin exclusión, fueron previamente torturados.

La de El Salado fue una masacre anunciada, y esto no es una frase retórica. Dos meses antes, un helicóptero de los paramilitares lanzó sobre la aldea cientos de panfletos. Se advertía a los habitantes que comieran, bebieran y celebraran el año nuevo porque les quedaban muy pocos días. Hacía ya mucho tiempo que el pueblo era objeto de numerosos ataques y extorsiones por parte de la guerrilla. Y en esa especie de maldición que sufren muchos pueblos azotados por la violencia, ahora se sumaban las amenazas de las Autodefensas Unidas de Colombia, por la supuesta complicidad de los habitantes de El Salado con las FARC.

¿Pudo evitarse la masacre? El informe elaborado por el Grupo de Memoria Histórica dice esto: “La Infantería de Marina incursionó en el territorio de la masacre tres días después de que ésta había comenzado, y lo hizo sólo por tierra, sin que hubiera apoyo aéreo, cuando dos helicópteros de los paramilitares sobrevolaron el territorio de la masacre durante por lo menos tres días”. Eso suena a hacer la vista gorda, como cuando Ariel Sharon miró para otro lado durante la invasión israelí de Líbano y permitió que la falange cristiana afilara los cuchillos, entrara sin oposición alguna en Sabra y Chatila y regara de muertos aquellos campos de refugiados palestinos.

10 años después de la masacre de El Salado, increíblemente, la justicia guarda silencio y e incluso también una calma cómplice. De los 450 paramilitares que se estima participaron en aquella matanza indiscriminada, sólo 15 han sido condenados. Y del lado estatal, cuatro oficiales de la Infantería de Marina recibieron una sanción disciplinaria, pese a que era la encargada de la seguridad de la zona y no hizo nada para repeler un ataque que se prolongó durante 6 días.

¿Y qué pasó con la población? Tras el ataque, unas cuatro mil personas abandonaron el corregimiento y se unieron a los cientos de miles de desplazados que ha dejado la violencia en Colombia. Años después, con la ayuda de varias ONG´s, numerosos pobladores decidieron regresar a El Salado, que por aquel entonces ya era un pueblo fantasma. ¿Y qué se encontraron? Las tierras de la región que les daban de comer habían sufrido una especie de contrarreforma agraria. Hoy la controlan los grandes inversionistas y la hectárea, que valía 300 mil pesos, hoy vale diez veces más. Los campesinos perdieron sus tierras y hoy no tienen ni dinero ni medios para recuperarlas.

El caso de El Salado es duro por su crueldad, pero representa lo que ocurre en muchas zonas de este país. Campesinos que sufren la violencia de guerrilleros y paramilitares, que se desplazan para sobrevivir, que pierden sus tierras, que en muchas ocasiones no cuentan con la protección del Estado y que se enfrentan a una justicia lenta y en muchos casos ineficaz.

10 años después de aquella masacre, los pedidos oficiales de perdón y la atención mediática que le sigue a cada aniversario siguen siendo insuficientes. Para las víctimas, y para los que sobrevivieron, como Belén Martínez, que hoy ya tiene 83 años y reconoce que aquel día, viendo los muertos amontonados en el estadio, cambió su vida, y que desde entonces ha aprendido a vivir con las penas porque lo importante es eso: vivir.

13 Comentarios

sigue la impunidad 10 años después, y es posible que siga otros 10 años.

Que horror!
De la guerrilla y los paramilitares se puede esperar cualquier cosa. Siempre han sido unos sanguinarios. Aunque tengo que decir que esto sinceramente ya es sadismo llevado al extremo.
Lo mas indignante no es solo que esto haya podido llegar a pasar de manos de esos sadicos. Ahi lo que es vergonzoso es que las autoridades responsables de esa zona nunca hubieran ayudado a esa pobre gente; ni antes, ni durante ni despues.
Que tristeza....me quedo sin palabras...

Que horror!
De la guerrilla y los paramilitares se puede esperar cualquier cosa. Siempre han sido unos cerdos. Aunque la verdad, esto ya es sadismo llevado al extremo.
Lo indignante no solo es pensar que algo asi haya llegado a ocurrir de manos de esos desalmados. Ahi lo que es realmente vergonzoso es que las autoridades de esa zona no ayudaron a esa pobre gente ni antes, ni durante ni despues.
Que tristeza...me quedo sin palabras...

No puedo evitar que las lágrimas lleguen a los ojos... qué pena. Qué rabia. Qué indignación. No soy muy amiga de los aniversarios de catástrofes, de masacres, de atentados terroristas... esos aniversarios vestidos de agenda de medios, normalmente fríos y sin mucho sentido. A pesar de esa sensación general, entiendo que son necesarios. Que no se olvide, aunque sea sólo para que no se olvide... no sé si hay forma de superar el dolor de todo lo terrible que cuentas, no sé si vale el perdón y ni siquiera sé si vale el castigo. Sí sé que después de mucho dolor, el único sentimiento que uno tiene es el de Belén: VIVIR.

Que Colombia se convierta en un verdadero Estado de Derecho depende de que de una vez por todas se imparta justicia, porque sin justicia y sin reparación es imposible que la verdadera democracia se instale en un país.

JUSTICIA CON LAS VÍCTIMAS DE EL SALADO, POR FAVOR

sigue la injusticia estatal complice de la falta de verdad en algunas masacre echa por algun grupo armado

Debido a la situacion que se ha presentado desde hace 10 años en la comunidad del salado, he podido presenciar la tristaza que invade el corazon de un gran amigo que se encuentra en el pais vecino (Venezuela), por no tener a su querida familia al lado suyo; por los momentos no sabe nada de ellos, si estan vivos o por lo menos donde viven los sobrevivientes. Me gustaria saber como puedo ubicar a la familia Duarte Alcedo

Bueno nunca he estado de acuerdo con los famosos aniversarios, considero que es un despliegue de medios y eso lo unico que consiguen es que las partes afectadas se sienta mas tristes e impotentes ante la falta de esclarecer los hechos sin encontrar ningun culpable.
Hoy se han llenado mis ojos de lagrimas y solo quiero pensar que alla arriba hay un Dios que hara justicia.

Me gusta el pensamiento de Belen, aunque no positivo sino mas bien de resignacion y de impotencia...VIVIR!!!!!!.

ME GUSTARIA QUE HABLARAS DEL TURISMO DE COLOMBIA, QUE AFORTUNADAMENTE TENEMOS MUCHOS SITIOS, CIUDADES, Y QUE NO SOLAMENTE ON TRAGEDIAS, NI GUERRILLAS,NI TRAFICO DE DROGAS, QUE TAMBIEN HAY PERSONAS BUENAS, CULTAS, DESTACABLES COMO POR EJEMPLO NUESTRO PRESIDENTE ALVARO URIBE. DEBIERAS DE PUBLICAR MANOS PERIODISMO AMARILLISTA Y DEJAR TENTO SENSACINALISMO PERIODISTICO

Excelente blog y muy buen post, realmente llegué a tú blog por casualidad, pero he leído un par de artículos y me han parecido muy interesantes, espero sigas así.

Un abrazo.

La masacre del salado es una de las masacres mas sangrienta, repudiamos el echo, que acabo con una cultura una generacion, acabo con esa cultura de paz y prosperidad con que viviamos los saladeros. No mas barvaries vasta ya... ni las guerras ni las armas son un juego donde los afectados resultan ser los pobladores y los niños.

es terrible que estemos en un país donde reine la impunidad, pues siempre los que sufren son los inocentes, los campesinos que luchan por sobrevivir.
lo grupos armados se sinten superiores porque empuñan armas y creen que eso les da el poder para pisotear a la gente y hacer lo que se les da la gana.................

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Luis Pérez


Hace ya casi dos siglos que el gran sueño de Simón Bolívar se fraguó por estas tierras. La Gran Colombia, una nación compuesta por varias repúblicas recién independizadas de España, echó a andar en 1819. Moriría doce años después, en 1831, víctima de revueltas internas y del desencanto con un Libertador que terminó pervirtiendo ese proyecto de unión suramericana con un Gobierno muy parecido a una dictadura. La Gran Colombia agrupaba varios países.
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