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La sopa del padre Juan

La sopa del padre Juan es mucho más que un caldo de yuca, plátano, papa y habitas. La sopa del padre Juan es casi una pócima mágica, tan mágica como el entorno donde la sirve, un lugar remoto y perdido entre las lomas milenarias de la Sierra Nevada de Santa Marta. Sin duda un buen lugar para olvidarse momentáneamente del mundo, y un mal lugar para vivir. La sopa del padre Juan alimenta y da vida, porque quienes se aferran a ella cada día son decenas de niños arhuacos de esa zona que caminan hasta tres horas para tomar su ración.

La sopa del padre Juan cambia rostros cansados por sonrisas infantiles. Y aunque a buen seguro hubo un tiempo en que fueron felices, hoy no hay muchos motivos para sonreir si eres indígena y la diosa Fortuna se empeñó en que nacieras en este rincón de Colombia. Sorprende ver a los niños, a Ángel, Angélica o a Miriam, tres hermanitos que juntos no suman ni diez años de edad, cruzar montañas y vadear ríos buscando la sopa del padre Juan. Sentado en aquel resguardo vi niños de unos tres años devorando un plato de adulto. Y luego, otro. Porque repiten, claro, repiten. Y vi también a niños que apenas paladearon tres cucharadas porque a la cuarta doblaron el cuello por el cansancio acumulado en las horas de camino.

La sopa del padre Juan es el secreto mejor guardado de ese entorno de Nabusímaque, que en lengua arhuaca significa “el lugar donde nace el sol”. Y probablemente el lugar donde nace el sol es en los platos vacíos del padre Juan. Porque cuando las habas, la yuca, el plátano y la papa viajan del cuenco al estómago, el reflejo brillante del fondo del recipiente es para aquellos niños lo más parecido a un amanecer. La sopa del padre Juan les da la energía que luego consumen en juegos infantiles y en el penoso trayecto de vuelta a casa. Y en la partida, deshaciendo el camino con el estómago lleno, la energía de la sopa se va quemando con cada río y cada montaña que dejan atrás. Para muchos de esos niños, la sopa del padre Juan es la única comida del día. Y cuando llega la noche y se ven sin cena probablemente sueñen con el olor a sopa del hogar del padre Juan.

El padre Juan Guinart es un sacerdote valenciano de la orden capuchina que llegó a Colombia hace ya cincuenta años. El padre Juan creció sin sopa durante la posguerra, vio el hambre en su casa y en la del vecino, y cruzó el Atlántico con una misión: que nadie pasara hambre a su alrededor. El padre Juan es de esos héroes anónimos que tenemos regados por el mundo, que viven sin hacer ruido y que prefieren la acción en la calle a los discursos y las homilías.

Al padre Juan no le importa levantarse al alba para tocar de puerta en puerta pidiendo alimentos en los negocios y domicilios de Valledupar. Y lo hace convencido como está de que en el mundo hay hambre no por falta de comida, sino por exceso de egoísmo. De momento, al hombre que lleva medio siglo combatiendo al hambre en Colombia no le ha faltado ni yuca, ni plátano, ni papas, ni habitas. Y mientras la generosidad siga venciendo al egoísmo en esa región del país, mientras al padre Juan le queden fuerzas para seguir tocando en las puertas, los niños arhuacos seguirán sentándose a la mesa aunque no sepan, todavía, por qué es tan importante la sopa del padre Juan.

24 Comentarios

Hola, vivo en Valledupar y conozco al padre Juan. Me gusta lo que cuentas de la importancia que tienen las sopas del padre Juan, esa es la realidad, y no otra

Por cierto, el padre Juan también tiene comedores escolares para más de 300 niños, la mayoría hijos de familias desplazadas, en Valledupar. Por eso el pueblo reconoce su obra y nunca le cierra la puerta cuando va pidiendo comida por las casas. Buen artículo, luis

Nunca pensé que la historia de un plato de sopa me emocionara tanto, y no sé si es porque pienso en esos niños indígenas o porque yo también, de pequeño, crecí sin sopa. Muchas gracias luis por esta historia.

Leo que estuviste en ese resguardo. me gustaría saber si vas a contar esa historia en el telediario. un saludo y buen post

la sierra nevada de santa marta es un lugar espectacular, evidentemente no creo que sea lo idóneo para vivir, pero contemplar a los arhuacos en su hábitat natural es todo un lujo. saludos

Esuché de él cuando viajé a Valledupar hace un par de meses y aunque no tuve la oportunidad de conocerlo o de darle una mano, me enorgullece mucho su trabajo anónimo. Personas como él son los que, con un pequeño granito, hacen tambalear montañas que se creían (y se creen) inamovibles.
Saludos,

Paz

Que bonita la historia; A ver si en el Vaticano
toman nota.

Emotiva historia la del padre juan. Gracias por recorrer el país buscando a este tipo de héroes anónicos. Un abrazo

Hola, soy de Valledupar y conozco al padre Juan. Y le puedo decir que nadie en la historia de la ciudad ha hecho tanto por los pobres como ese sacerdote que vino de España. Es un ejemplo para todos y aquí es un ser muy querido

Vamos,) Si Se Peuede...!!!
http://www.youtube.com/watch?v=hPZpC07qDEk

hola Ana. Sí, hay una historia sobre la sopa del padre juan. Creo que se emite este domino en alguno de los telediarios. Un saludo

Estaré atenta. muchas gracias por contestar

Que historia tan bonita. Realmente admirable la labor de este sacerdote. Esta clase de seres humanos de verdadera fe y vocacion son los que se estan viendo opacados e injustamente juzgados con todo lo que esta ocurriendo alrededor del mundo en la Iglesia Catolica por culpa de unos pocos que desde hace mucho debieran de estar tras las rejas. Que bueno que esta historia salga a la luz y que la puedan ver en todos lados.
Gracias por esto Luis.

Excelente narración, hermosa historia y fantástica la labor de este sacerdote. Supongo que pocas personas pueden presumir de encender sonrisas y apagar un poco el hambre de tantos niños. Esos trabajos que parecen pequeños son los verdaderamente grandes.

Desearia saber si hay alguna direccion de correo postal o e-mail del Padre Juan Guinart en Colombia
Saludos


Hola he tenido gracias a Dios la oportunidad de conocer al P Juan desde que tengo 4 años de edad, es de esas personas de las que quedan pocas, te envío mi correo y mediente el se pueden comunicar con el P Juan, saludos.

Mediante este correo se pueden comunicar con el P Juan marialatere@hotmail.com y esta es la dirección transversal 5 N° 25 a 193 Barrio Santa Rosa valledupar Cesar Tel: 571 70 33

conmovedora historia y como catolico me comprometo a ser un colaborador incondicional del padre Juan.Por favor hacer llegar mi correo al padre Juan para ponerme a sus ordenes.

PADRE LO FELICITO POR LA OBRA QUE ESTA HACIENDO USTED ES UN EJEMPLO PARA MUCHAS PERSONAS.
TAMBIEN QUIERO FELICITAR Y DARLE UN SALUDO A MILA QUIEN HA SIDO UNA GUERRERA QUIEN HA LEVANTADO A ESTOS NIÑOS DE NABUZIMAKE A MI ME TOCO IR Y HABLAR CON ELLA CUANDO NO TENIA NI PUPITRES Y ELLA CON MUCHO AMOR LE HA ENSEÑADO A ESTOS NIÑOS MIL BENDICIONES PARA LOS DOS.

Yo tuve la fortuna de ver la labor del padre Juan en Nabusímaque, es una obra maravillosa.

Como turista, diariamente a la hora de almorzar, veía llegar los niños a la casa de Sirena donde sus hijas Mila y Laura en compañia de su sobrina Gavi diariamente cocinan con amor la sopa para los niños.

Dios bendiga a todas estas personas que desinteresadamente ponen su granito de arena para hacer de nuestro mundo un mundo mejor!

Yo fui cooperante en Colombia y estuve una semana con los arhuacos trabajando en el proyecto cimientos, que se dirigía a la estabilización de la población indígena de la Sierra. Estuve en Gunchukwa y Serankwa (la 50). No conocí al padre Juan, y me he perdido el vídeo, por lo que estaría encantado si me podéis pegar el enlace o decirme qué día se emitió.
Enhorabuena Luis por tus reportajes, que desnudan realidades y ofrecen puntos de vista críticos sin vender la sangre a granel (bien podrías darle lecciones a Sistiaga sobre cómo mover conciencias sin robar el testimonio de cuanto desgraciado encuentra)

Hola Luis . Tefelicto por el reportaje de los niños indígenas de la Sierra nevada de Santa Marta.. Conocí personalmente al padre Juan Ginard. he visitado el hogar del niño pobre en Valledupar. Se que es un hombre con un gran corazón y bellos sentimientos. Su obra es hermosa. Me contó que habia nacido en un pueblecito de la Provincia de Valencia, España, llamado Montcada.. y en tierras colombianas casi medio siglo..en sus ojos brilla la luz de la bondad. Un abrazo..

HOLA HE LEIDO ANTERIOR EL CORREO DE Mª TERESA, OFRECIENDO UN CORREO PARA PONESE EN CONTACTO CON EL PADRE JUAN, ME GUSTARIA QUE ME FACILITARAN ESE CORREO,SI PUEDE SER, Y UN TLF. ME GUSTARÍA HABLAR CON EL PADRE, SABER TAMBIÉN DE QUE FORMA PODER VISITAR EL CENTRO. MI INTENCIÓN ES SOLO SALUDARLE Y PODER AYUDAR DE ALGUNA FORMA A ESTOS NIÑOS.
Y COMO ANTERIOR DIJO DARIO,
Dios bendiga a todas estas personas que desinteresadamente ponen su granito de arena para hacer de nuestro mundo un mundo mejor!
Y YO DIGO, CUANDO A UN NIÑO LE PROTEJE ADULTOS COMO EL PADRE, ESE NIÑO CRECERÁ SIN MIEDOS Y SERÁ UN GRAN HOMBRE.
POR FAVOR MI CORREO POR SI QUEREIS ENVIARME INFORMACIÓN ES: anartem@terra.es

Hola, soy la sobrina del Padre Juan Jesús Guinart. El jueves 20 de juilio falleció en Bogotá y el domingo 23 de julio fue enterrado en Valledupar. Toda su família y sus allegados le echaremos en falta. Nos gustaría, a ser posible, disponer de las imágenes que acompañaban este artículo como recuerdo. Espero que reciba este mensaje. Muchas gracias.

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Luis Pérez


Hace ya casi dos siglos que el gran sueño de Simón Bolívar se fraguó por estas tierras. La Gran Colombia, una nación compuesta por varias repúblicas recién independizadas de España, echó a andar en 1819. Moriría doce años después, en 1831, víctima de revueltas internas y del desencanto con un Libertador que terminó pervirtiendo ese proyecto de unión suramericana con un Gobierno muy parecido a una dictadura. La Gran Colombia agrupaba varios países.
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