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La cárcel de Fujimori

La experiencia de la cárcel debe ser dura, muy dura, más aún para un antiguo mandatario acostumbrado a los delirios de grandeza y al ejercicio sin límites del poder. Alberto Fujimori, el ex presidente de Perú, está en prisión desde hace un par de años. Le cayeron 25 por violación de los derechos humanos, o para que lo entendamos bien, por la matanza de 25 estudiantes a principios de los 90 a cargo de una banda paramilitar llamada Grupo Colina. Una banda que, según los jueces, recibía órdenes del presidente.

Fujimori ha pasado, supongo que como todos los presos, por momentos muy duros en prisión. Pero sus condiciones no son precisamente las de todos los reclusos. Al ex presidente se le ha dado un trato digno, más digno que a los demás por eso mismo, por su condición de ex presidente. Tiene un espacio de 400 metros cuadrados en la cárcel de Diroes, con un apartamento y un patio bastante amplio. Y en las últimas semanas se ha sabido que no está tan solo como cabe suponer.

Además de las visitas de sus hijas y de sus nietas (Fujimori, como cualquier abuelo, pierde el sentido cuando ve a las dos niñas de su hija Keiko) el ex presidente recibe a amigos, simpatizantes, compañeros, políticos, líderes vecinales del fujimorismo, madres de varias asociaciones afines, grupos de música tradicional y hasta adivinas que intentan contarle cuánto tiempo le queda en prisión. La procesión hasta la “celda” de Fujimori es de tal magnitud que en un solo día han acudido a verlo 180 personas. La revista Caretas, que destapó el escándalo, lo ha titulado muy gráficamente: Despelote en la Diroes.

El despelote incluye la aparición de Fujimori cuando se levanta un telón, y el aplauso mitinero de sus seguidores. Entre las visitas hay cuadros del fujimorismo, y según algunos testigos, el Chino ha recuperado ante ellos las mejores virtudes de un político en campaña. El problema es que el régimen penitenciario del ex presidente no permite el proselitismo político, mucho menos cuando estamos a las puertas de unas elecciones a presidente a las que, muy probablemente, se presentará su hija Keiko.

El escándalo es de tal magnitud que el presidente del INPE (Instituciones Penitenciarias) ha puesto su cargo a disposición. Porque es evidente que el Chino ha vulnerado su régimen penitenciario, que permite las visitas, sí, pero sólo tres veces por semana y en grupos distintos ( hombres o mujeres), y únicamente durante un par de horas. La oposición ha pedido explicaciones a los ministros de Interior y Justicia, y el propio presidente, Alan García, ha anunciado a los periodistas que dará instrucciones para que se aplique “con más prudencia” el régimen carcelario del ex presidente. Eso sí, Alan ha dejado claro que no lo gusta el verbo “endurecer”.

La situación del Chino escandaliza a unos y apena a otros. Y entre las apenadas está su hija Keiko. Apenada e indignada, porque según ella hay mucha gente interesada en equiparar el régimen penitenciario de su padre, que acabó con el terrorismo en el país, con el de Abimael Guzmán, que sembró el terror en Perú con Sendero Luminoso y que fue capturado durante el Gobierno de Fujimori. Pero las diferencias parecen claras. Guzmán está incomunicado y se pudre en una celda de 2x3 cumpliendo una cadena perpetua por los crímenes despreciables que cometió. Fujimori parece que vive a sus anchas, en una estancia bien holgada y abriendo la puerta de su jaula dorada a todo el que quiera visitarlo.

Las malas lenguas van más lejos y dicen que Fujimori hace campaña a favor de su hija tras las rejas de la prisión. Las encuestas dicen que para el 66% de los peruanos Alberto Fujimori ha sido el mejor presidente en la historia de la República. Y esa popularidad la ha heredado su hija Keiko, que ha creado un nuevo partido, Fuerza 1011, cuyas siglas ya están por todo el país. Las encuestas dicen también que si hoy hubiera comicios, Keiko quedaría en segundo lugar. O sea que Keiko, aunque algunos no lo crean, tiene opciones reales de ser presidenta. Y la presidenta tiene la facultad de indultar a los reclusos. Así que en la pregunta “¿Si keiko es presidenta sacará a su padre de prisión?” para muchos sobran los interrogantes y es toda una afirmación: “Si keiko es presidenta sacará a su padre de prisión”. Sin más.

7 Comentarios

Lo de Fujimori efectivamente es un despelote, pero no me extraña que eso pase porque Alan García, que cuando acabe su mandato puede acabar en la cárcel por los mismos abusos que cometió en la lucha contra Sendero, quiere q a él lo traten bien cuando se encuentre entre rejas. Saludos

Y además, me creo lo que piensa mucha gente del Perú: Keiko indultará a su padre en su minuto uno en la presidencia

¿Sabes que esto me recuerda la situación de Escobar y la famosa Catedral? Diferencias claras, pero con una pasada rápida, se encuentran similitudes.
Segun las encuestas, Keiko no podría ser presidente, pero si no estoy mal, cuando a Fujimori se le hizo público el fallo, ella misma dijo que liberaría a su padre.
Mi pregunta es: ¿si Fujimori puede, será que los demás presos pueden también? Aparentemente, hay que ser presidente.

Saludos.

A mi me parece que el señor fujimori fue un buen presidente, derrotó al bárbaro terrorismo y dio ayudas a los más pobres

Hola Paz. Cuando el fallo que condenó a Fujimori, las palabras textuales de keiko fueron:"El fujimorismo no se va a quedar de brazos cruzados". A buen entendedor...
Y sí, a mi lo de la cárcel de Fujimori también me recuerda a lo de Pablo Escobar. Pero lo de Pablo fue más rocambolesco. Él mismo ordenó construir la cárcel en la vivía a su gusto. Tenía jacuzzi, sala recreativa, campo de fútbol, lo visitaban a todas horas familiares, amigos, decenas de prostitutas de lujo. Y sobre todo tenía túneles para escapar cuando quisiera, y a todos los funcionarios de la prisión sobornados y corrompidos. Lo de Fujimori al lado de lo de Escobar es un chiste de mal gusto. Saludos.

Me indignan los privilegios de Fujimori. Todos los peruanos somos iguales ante la ley, y Fujimori ya no es presidente sino ex presidente y por tanto un ciudadano del común.

da vergüenza lo que pasa en esa prisión. Escobar o Fujimori, Fujimori o Escobar, me da lo mismo, en ambos casos ha reinado la impunidad y la corrupción

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Luis Pérez


Hace ya casi dos siglos que el gran sueño de Simón Bolívar se fraguó por estas tierras. La Gran Colombia, una nación compuesta por varias repúblicas recién independizadas de España, echó a andar en 1819. Moriría doce años después, en 1831, víctima de revueltas internas y del desencanto con un Libertador que terminó pervirtiendo ese proyecto de unión suramericana con un Gobierno muy parecido a una dictadura. La Gran Colombia agrupaba varios países.
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