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La mina y la espera

Esperar siempre fue algo jodido, sobre todo, cuando quieres pero no puedes acelerar el curso de las cosas, cuando buscas que pase el tiempo y cada segundo cae a plomo como si fuera una hora. Esperar siempre fue algo jodido, pero lo es mucho más cuando rezas para que una máquina rompa por fin el techo subterráneo que impide la salida de un hermano, un padre o un marido, sin saber realmente qué hace ni por qué sigue atrapado a 700 metros bajo tierra. Y sin embargo esperar y rezar es lo único que están haciendo las familias de los 33 mineros que el pasado 5 de agosto dejaron de ver la luz en el interior de la Mina San José, aquí, en el chileno desierto de Atacama.

Los mineros esperan. Y mientras esperan se organizan en turnos de trabajo para crear una rutina, la mejor medicina contra la impaciencia. También duermen, o leen las biblias que han pedido o los libros de autoayuda, o escuchan algo de música mientras Johnny, el minero que ejerce de enfermero, les toma muestras de sangre y orina para enviar por una sonda a la superficie. O miran entusiasmados cómo la Roja, el equipo nacional de fútbol, se parte el alma en Ucrania con camisetas donde se lee ¡ánimo mineros!

Las familias esperan. Y mientras esperan escriben cartas, reciben cartas, o se calientan alrededor de una hoguera para matar el frío que llega cuando se esconde el sol tras la montaña. Otras acuden a orar ante al altar improvisado, pidiéndole a San Lorenzo, el patrón de los mineros, que obre otro milagro y saque con vida a los suyos de este infierno subterráneo.

Los ingenieros esperan. Y mientras esperan observan el ritmo de las máquinas que perforan la montaña, calculando cuál de las tres opciones será la más rápida, cuál de los taladros que ya escuchan los mineros abrirá de cuajo el techo marcándoles la ruta de salida.

Los periodistas esperamos. Esperamos noticias porque ya escasean, porque las familias nos miran con cierto desdén, hartas de las 300 entrevistas diarias que conceden para medios de todo el mundo. Esperamos a que lleguen los camiones, a que nos cuenten cuántos metros se han perforado. Esperamos a que realmente pase algo, pero ese algo es la noticia que todo el mundo espera. Esperamos a que salga el primer minero, y que nos hable antes incluso de verse con sus familias, aunque llegue en condiciones precarias y con los ojos vendados para no quedarse ciego por el contraste de luz.

Y los psicólogos esperan, y asisten cada día a una crisis por resolver, a una disputa entre los mineros o a una queja de las familias. Y sobre todo esperan que los periodistas nos comportemos, que respetemos la intimidad de los mineros, y la terapia médica que seguirá cuando salgan. Y esperan, yo también, que los jefes de los periodistas entiendan que habrá un silencio durante un par de días, que ningún minero podrá hablar ni subirse a la tarima donde cada día pregona un ingeniero, un ministro o un médico, mientras los camarógrafos, apoyados en el trípode, también esperan.

10 Comentarios

Gracias, Luis. Ý que todas esas familias puedan reunirse al completo.

Gracias por una crónica tan respetuosa.
Ojalá esos seres humanos puedan recuperar pronto el anonimato junto a sus famílias.
Un saludo.

Gracias Luis. Mucho ánimo para todos en la espera

Gracias Luis. Hemos sido testigos de algo que es muy difícil de entender pero del que se puede sacar grandes enseñanzas. Si hay una lección de esto está en el sentimiento de esperanza, en ese estoicismo tanto de quienes están a 700 metros de profundidad como de quienes están afuera, y muy especialmente de la organización. Es dificil creer que hayan resistido bien y no hayan perdido el humor después de tantos días. Lo mismo ocurre en las ciudades que poco a poco han podido levantarse después del terremoto del 27 de febrero (aún cuando todavía hay familias que no han superado del todo esta experiencia). Estas lecciones desde Chile son la lección que Europa y el resto del mundo debe aprender para superar la crisis. Saludos.

Estuve estas vacaciones en un país de sur América, me llamó muchísimo la atención que en las cadenas de televisión de esa zona se le diera casi más importancia a la huelga de hambre de los Indios Mapuches chilenos que a los mineros atrapados. Si alguien puede ver en directo Telesur vía internet (o lo que es lo mismo "Tele-Chavez"), es muy curioso ya que es como ver el mundo al revés.
Un saludo.

¿Se hacen estimaciones sobre la fecha probable?
¿Cómo celebrarán el 18 de Septiembre?
Ánimo y gracias por tus crónicas.

Hola L.C. Las estimaciones son eso, estimaciones. Si todo va bien, se calcula que salgan a primeros de noviembre. Si todo va mal, a primeros de diciembre. Así que el término medio del que hablan los ingenieros es la segunda quincena de noviembre. Todo va a depender de la dureza de las rocas que se encuentren las excabadoras. Y en cuando a las celebraciones, Chile vivirá una gran fiesta el próximo 18 de septiembre, pero los familiares de los mineros ya han adelantado que el Campamento Esperanza no está para fiestas y que únicamente harán un almuerzo, sencillo, con las familias. Los demás fastos... para los bares de Santiago, pero allí no.

excelente comentario

Es lamentable, pero mas lamentable es que la Prensa va a manipular este acontecimiento al maximo.Y perdiendo la objetividad del caso.Que son los Mineros y en las condiciones en que tienen que ganarse la vida.
Ya vereis que cerca a la Navidad, salen y se arma el lloriqueo
etc....Como dice Maria se abusa de la Ignorancia del Pueblo.
Ya presencie en una Navidad en un Pais vecino"el presunto"
secuestro de un chavalito antes de la Navidad.Todo el Pueblo rezando.Y dos dias antes del 25 de Dic. aparece.."Los secuestradores me trataron bien;Me dieron a diario MC' DONALDS y BURGER KING" y mas al Norte con el Slumdog Millionaire en le entrega del Oscar: "Le vamos a guardar el dinero hasta su mayoria de edad": Y sale la chavala
ya de modelo y con ni mas ni menos Woody Allen en su proximo film.Otro Cineasta que se caso con su hija adoptiva.

escéptico:
¿por qué la prensa va a manipular acontecimientos?, no sería más adecuado decir en el caso que fuese cierto, que algún periodista podría deformar la realidad por algún tipo de interés. No se puede generalizar, ello tiene una designación que es 'prejuicios'. La prensa en general muestra una actitud bastante certera, lo que sucede es que los acontecimientos no son favorables, por ello el mensajero parece el culpable, no se equivoquen, la prensa sólo difunde los hechos, en ocasiones con más acierto en otras con menos, intentando que la objetividad sea lo preferente.

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Luis Pérez


Hace ya casi dos siglos que el gran sueño de Simón Bolívar se fraguó por estas tierras. La Gran Colombia, una nación compuesta por varias repúblicas recién independizadas de España, echó a andar en 1819. Moriría doce años después, en 1831, víctima de revueltas internas y del desencanto con un Libertador que terminó pervirtiendo ese proyecto de unión suramericana con un Gobierno muy parecido a una dictadura. La Gran Colombia agrupaba varios países.
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