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La lechuza y el futbolista

Corría la segunda parte y el reloj descontaba minutos a favor del Junior del Barranquilla. El Deportivo Pereira presionaba y arrimaba el pie en busca del empate. Ganaba el Junior, que jugaba de local, arropado por el calor de la hinchada y por los espontáneos habituales. En el estadio Metropolitano Roberto Meléndez, los espontáneos no son personas, no son fans desenfrenados que invaden el campo en cueros o mostrando alguna pancarta reinvindicativa. Los espontáneos que animan las cálidas noches de fútbol en Barranquilla vuelan bien alto, duermen de día y despiertan apenas cuando cae la noche, básicamente para cazar ratones.

Desde hace varios, media docena de estas aves nocturnas tomaron como vivienda la parte alta del graderío. Desde ahí, desde su puesto VIP del Metropolitano, contemplan el partido antes de darse el festín. Diríamos que asisten desde su asiento privilegiado a las carreras desenfrenadas de veintidós futbolistas, poco antes de que se apaguen los focos, den las doce de la noche y empiece su cacería, como reza la canción de Estopa. Históricamente, las lechuzas han saneado el campo y sus alrededores, han limpiado de ratones un escenario donde no caben roedores, sino público apasionado y deportistas en busca de gloria.

Corría el segundo tiempo, decía, cuando se produjo la “jugada” que marcaría el partido. El árbitro pitó falta. El juego se detuvo. Y en esto las cámaras enfocan a una lechuza que había emprendido el descenso desde la grada hasta el césped, evidentemente, sin pedir permiso. Luis Moreno, defensa del Pereira, se acerca hacia el animal y le da una patada para sacarlo del campo. La afición local y algunos jugadores del Junior le recriminan la acción y se le vienen encima. La afición va más allá y se escuchan gritos de ¡asesino, asesino!. El animal queda malherido y se lo llevan a una clínica veterinaria. Allí pasa dos noches en cuidados intensivos. Horas después, la lechuza muere. Y media Colombia pone la mirada en el defensa panameño del Deportivo Pereira. De la noche a la mañana, sin comerlo ni beberlo, Moreno se convierte en el enemigo público del país.

A Luis Moreno le han dicho de todo. Lo han tildado de asesino, se ha pedido que lo echen del país, que lo deporten. Ha recibido varias amenazas de muerte. Asociaciones de animales han puesto el grito en el cielo, sugieren que le caiga entre uno y tres años de cárcel por maltrato animal. La Federación Colombiana de Fútbol le ha suspendido con dos partidos por ofensas graves a la afición rival. Moreno cometió un error por el que ya se ha cansado de pedir perdón, en la tele, en la radio, en ruedas de prensa. Yo miro el caso perplejo. Me asombra la criminalización de un futbolista por un gesto feo, lo reconozco, y que ha indignado al país. Me asombra la solidaridad con una lechuza en un país donde la vida de las personas vale tan poco, donde cada día hay varios muertos de los que nadie habla y a los que nadie llora. Me indigna esa doble moral, la del aluvión de críticas (insisto, en parte, muy merecidas) a un futbolista que pateó a un animal, y la del silencio sepulcral ante las víctimas inocentes que caen a diario a manos de guerrilleros, paramilitares, mafias, sicarios o delincuentes del común.

La lechuza se ha ganado un sitio en el cielo, el lugar desde donde oteaba los partidos. Y se ha hecho un hueco en el corazón de la hinchada del Junior. Un conocido periodista local ha pedido que se diseque y que su cuerpo descanse en el estadio como memoria viva contra los violentos. Hay otros hinchas más pragmáticos. El utillero del Junior recuerda que, históricamente, cuando una lechuza posaba su pecho sobre el césped, algo bueno iba a ocurrir. Y recuerda aquel episodio de 1993. Junior de Barraquilla y América de Cali se jugaban el título de liga. El partido iba empate a dos y, de repente, salió la lechuza. El juego se detuvo y en cuanto se reanudó, Carlitos “El Pibe” Valderrama, lo más grande que ha dado Barranquilla al fútbol, sí, aquel colombiano de rizos de oro que emigró más tarde a Valladolid y al que Michel acarició reiteradamente sus partes aquella fría tarde de domingo en el Bernabéu, le dio un pase de gol a Oswaldo Mackenzie. El título se quedó en Barranquilla, la fiesta inundó las calles y la lechuza siguió, como si nada, cruzando el cielo. Aquella vez no hubo violencia, solo pasión. Cuentan que el miedo congeló a los ratones que se asomaron por el estadio, cuando miraron al cielo.

11 Comentarios

coincido , coincido. todo este albototo por la agresión a una lechuza, mientras a diario aumentan las víctimas del conflicto, aumenta la inseguridad en las ciudades, los hurtos, las violaciones, y nadie dice ni mu. A veces pienso que los colombianos tenemos lo que nos merecemos porque de lo contrario saldríamos a la calle a quejarnos como han hecho muy dignamente los pueblos del norte de africa.

Ya. Pero es que la lechuza es un animal, un ser imparcial, que poco o nada tiene que ver con nuestros conflictos. Además, la gente es traicionera, imbécil e inútil. La gente es conflictiva, y encuentra placer en la destrucción y la crueldad.
La "doble moral" de la que tanto hablan, radica más en el hecho de desgarrarse las vestiduras por un animalito que murió más por producto del pánico y del estrés que del patadón de ese vulgar idiota (futbolista, como cosa rar), y no decir nada ante las corridas de toros o las peleas de perros, por ejemplo. No se trata de cuestión de tamaño, ni del elemento estético en el "espectáculo", ni de la intervensión y presión mediática sobre la opinión pública, sino del hecho que el ser humano disfruta con el sufrimiento y la agonía de otro ser vivo. El ser humano es maldad. Los animales, simplemente obedecen al llamado de la naturaleza para sobrevivir, pero no disfrutan ni mucho menos racionalizan el acto de matar o cazar (en la mayoría de las especies).
Es por todo esto que yo prefiero a una lechuza, que a un hombre. Y es por esto que, como dijeron que hizo Napoléon, me conmueve más el aullido lastimero de un perro que el llanto exasperante de un infante.

Señor Luis Pérez; Espero ante todo me disculpe por mis faltas ortográficas, pero debe entender que redacté en el momento mi comentario.
Espero no censure mis comentarios, ya que usé un lenguaje respetuosos, aunque mis posturas puedan ser hirientes o polémicas. Como periodista que es ud, no espero menos que mis comentarios sean publicados, evitando así una parcialización y sesgamiento de la opinión y libertad de expresión.
Gracias.

preciosa parábola de la lechuza y el futbolista. así somos en este país, nos da igual los muertos del conflicto, mientras tengamos la nicotina del balón y el roncito viejo de caldas para después del partido. cualquier excusa es válida para seguirnos matando, un penalty no pitado, o la patada a una lechuza fuera del área. Me duele mi país. Gracias por escribir Luis.

uyy noo gaass y perdon si lo digo pero esq me ofende lo q ese fitbolista sin mente sin corazon y sin razon hizo..q falta de respeto a lo bn a quien se le puede ocurrir eso y q esta cansado de pedir perdon ..para q las pedi si nosotros no las necesitamos ...ese error la vida misma se lo cobrara gas falta de razonamiento obvio penso con las patas y no con la cabeza...uii nooo

ironía, pero es la pura verdad, lloramos por la lechucita y dejamos de llorar con todos los muertos de una guerra que el Estado ni siquiera reconoce como tal.

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos pretende modificar tres artículos Plan de Desarrollo y así convertir en ley la idea de concentrar aún más la tierra rural, cambio que no se atrevieron a intentar Álvaro Uribe y Andrés Felipe Arias.
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El Plan de Desarrollo modifica a fondo la Ley 160/94, que permite el acceso a la tierra de jornaleros y minifundistas, para promover la mayor concentración de la tierra en la historia de Colombia.
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Para ello –y violando la Constitución– Santos desmonta la limitación de la ley de Unidad Agrícola Familia y permite que se adjudiquen los baldíos de la Nación en cualquier área y a cualquier persona, terrateniente o banquero, nacional o extranjero.
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También autoriza que las propiedades originadas en adjudicaciones de baldíos o de reforma agraria puedan agregarse a otras para montar enormes negocios, todo dentro del objetivo del artículo 63 del programa de gobierno de Santos de promover “grandes explotaciones agropecuarias” y del compromiso de Restrepo en la Asociación Bancaria de montar en Colombia el modelo de la gran plantación brasileña. Como también ofrecieron Uribe y Arias en Carimagua.

Yo si estoy en shock con lo de la lechuza... y me alegra que los colombianos por lo menos sientan pena y rechazen la violencia hacia ese animalito ( hay que ser mucha bestia para sacar a patadas a una lechuza de un campo...)

Pienso que ademas el hecho de que la lechuza fuera golpeada por un "cachaco' tuvo mucho que ver para que la gente en Barranquilla estuviera molesta....

saludos desde El Caribe

No estoy de acuerdo con el periodista, no sumemos peras con manzanas, el tema de la violencia o de la delincuencia por la que si nos quejamos y es excesiva no significa que tengamos que pasar por el alto el atropello hacia un animal indefenso, que además no es el primero ni el único del que se tiene noticia. Urge que se reformen las leyes contra la crueldad animal. Estos seres también merecen protección y no es excusa el hecho de que como mueren miles de colombianos por intolerancia o ajustes de cuentas nos tengamos que hacer los de la vista gorda contra los asesinatos injustificados de estas criaturas inocentes.

No estoy de acuerdo con el periodista, no sumemos peras con manzanas, el tema de la violencia o de la delincuencia por la que si nos quejamos y es excesiva no significa que tengamos que pasar por alto el atropello hacia un animal indefenso, que además no es el primero ni el único del que se tiene noticia. Urge que se reformen las leyes contra la crueldad animal. Estos seres también merecen protección y no es excusa el hecho de que como mueren miles de colombianos por intolerancia o ajustes de cuentas nos tengamos que hacer los de la vista gorda contra los asesinatos injustificados de estas criaturas inocentes.

Que pena que un crimen se convierta en algo tribvial,,, Ese señor deberia estar en la cárcel por su acto. Lástima que aparentemente muchas pesonas consideran que solo fue una cosa grave,, el día que empecemos a ver a los animales como seres a quienes también debemos proteger,, quizás ese dia empezaran a respetar tambien a los niños y a los débiles en una sociedad de "estrellas" y de los que han "triunfado en la vida",,, según los parámetros establecidos por el sistema.. Este señor deberia estar en la cárcel,, a ver si aprende

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Luis Pérez


Hace ya casi dos siglos que el gran sueño de Simón Bolívar se fraguó por estas tierras. La Gran Colombia, una nación compuesta por varias repúblicas recién independizadas de España, echó a andar en 1819. Moriría doce años después, en 1831, víctima de revueltas internas y del desencanto con un Libertador que terminó pervirtiendo ese proyecto de unión suramericana con un Gobierno muy parecido a una dictadura. La Gran Colombia agrupaba varios países.
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