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Los enamoramientos

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La versión latina de Los enamoramientos, esa joya en forma de libro que nos regala Javier Marías, bien podrían protagonizarla Hugo Chávez y Juan Manuel Santos. Los presidentes de Colombia y Venezuela parecen hoy dos auténticos enamorados. Ese sentimiento, ese estado del alma, les lleva hoy por el camino dulce de la comprensión y el entendimiento. Pero también, como en la novela, les ha llevado en el pasado al odio y al desafecto, al silencio y al mutismo cuando las cosas no iban tan bien.

Los enamoramientos se magnifican cuando el corazón que late sin tregua pertenece a un Presidente. Lo que surge de ese cruce de miradas cobra otra  dimensión. Pero, así como los enamoramientos justifican las cosas nobles y desinteresadas, explican también los mayores desmanes e incluso justifican más de una ruindad. Hace un par de años, nuestros  “enamorados” tuvieron una gran crisis. Chávez llamó a Santos Ministro guerrerista, cuando su nuevo amor colombiano era la cabeza visible de departamento de Defensa en el Gobierno del ex presidente Uribe. La crisis, a cuenta del bombardeo al guerrillero Raúl Reyes en suelo ecuatoriano, casi deriva en una guerra regional.

El tiempo sin embargo curó las heridas y aquel duro encontronazo se solventó. El amor surgió de nuevo cuando Santos fue proclamado presidente en agosto de 2010. Su primer gesto, cuatro días después de su discurso de investidura, fue invitar a su amor venezolano a Santa Marta, la tierra donde murió Bolívar, para escenificar ante el mundo que el amor está en el aire y que el aire que apenas corre por el Caribe podía reconducir su relación. Aquella fue la primera cita, el primer baile pegado, diríamos casi que la pedida de matrimonio. Los invitados, no obstante, se dieron cuenta de que en aquellas caricias no todo era amor. Previamente los novios hicieron números y se dieron cuenta de que sin plata la cosa no pintaba demasiado bien. No se podía organizar la boda cuando las relaciones comerciales habían tocado fondo. Venezuela y Colombia tuvieron intercambios de 7 mil millones de dólares en 2008. Y esos intercambios cayeron a 1700 millones en 2010. Todo a cuenta de la falta de amor de Chávez con Uribe, con el que llegó a romper relaciones en algo más que una discusión vecinal.

Las relaciones se restablecieron en esa cita de Santa Marta, donde los novios pusieron de nuevo las bases de su futura relación. Desde entonces no han faltado las carantoñas, los gestos, las miradas y los mimos, escenificado todo  en tres cumbres bilaterales y en muchos encuentros de quienes en realidad han ejercido de padrinos: el canciller venezolano Nicolás Maduro, y la ministra de Exteriores colombiana María Ángela Holguín.

Y así llegamos a la boda, celebrada este lunes en la ciudad de Caracas. Los novios se repartieron parabienes y elogios  ante decenas de invitados. Y el amor rindió sus frutos. Chávez y Santos firmaron importantísimos acuerdos comerciales para reactivar el comercio en la frontera. Más de 3.500 productos podrán cruzar de un lado a otro sin pagar aranceles. Los novios, ya formalmente casados, anunciaron a bombo y platillo otro proyecto en común: pusieron las bases para construir un oleoducto que llevará el petróleo de la faja del Orinoco venezolano hasta el puerto de Tumaco, en el Pacífico colombiano. Y por si fuera poco Chávez prometió consolidar su amor repudiando las malas amistades, como el nuevo jefe de las FARC, que se esconde en Venezuela. Y Santos hizo lo propio agradeciendo a Venezuela la captura de “Valenciano”, uno de los narcotraficantes colombianos más buscados por su alianza con los Zetas mexicanos y con varias bandas de Centroamérica.

La fiesta continúa en el Palacio de Miraflores. Los invitados sonríen y bailan. Todos disfrutan del momento y  nadie se para a pensar qué pasa por la cabeza de los novios, ni cuánto les durará el amor.

1 Comentarios

ni se quieren ni se admiran. todo este nuevo romance obedece al poderoso caballero don dinero, porque ningunfo de los dos puede permitirse, como dices, que el negocio transfronterizo haya descendido más de cinco mil millones de dólares en apenas dos años. Buen post, y gracias por escribir de esa manera, sin copiar teletipos.

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Luis Pérez


Hace ya casi dos siglos que el gran sueño de Simón Bolívar se fraguó por estas tierras. La Gran Colombia, una nación compuesta por varias repúblicas recién independizadas de España, echó a andar en 1819. Moriría doce años después, en 1831, víctima de revueltas internas y del desencanto con un Libertador que terminó pervirtiendo ese proyecto de unión suramericana con un Gobierno muy parecido a una dictadura. La Gran Colombia agrupaba varios países.
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