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Stille Helden (=Héroes silenciosos)

Nadie sabe la cifra exacta. Se habla de entre 1400 y 1700 judíos (en su inmensa mayoría nacidos en Alemania) que sobrevivieron al Holocausto en Berlín gracias a los escondites y las ayudas que les prestaron ciudadanos de este país,los Stille Helden, poniendo en grave riesgo sus propias vidas y las de sus familiares. Puede que fueran más..Hay un informe de la profesora Beate Kosmala, realizado para la Bundeszentrale für politische Bildung (Central Federal para la Formación Política) en el año 2007 que menciona la cifra de 6.000 judíos escondidos en un Berlín de entonces cuatro millones de habitantes y de una red de ayuda de al menos siete personas por cada uno de esos 'desaparecidos'.

Según la profesora Kosmala,podríamos hablar de 30.000 "Stille Helden", quienes, en muchos casos,ni siquiera una vez terminada la guerra quisieron dar a conocer sus actividades entonces clandestinas y siempre peligrosas. Había terminado la contienda, sí, pero muchos nazis seguían vivos y algunos ocupando despachos como si nada hubiera ocurrido. Esas personas pertenecían a todas las clases sociales. Los había religiosos y no religiosos, cultos e incultos, con casas enormes o con pisos diminutos.No todos actuaron de manera altruista, también hay que decirlo.Los hay que pidieron dinero o favores sexuales a quienes escondían. Pero vamos a pensar que éstos últimos fueron los menos. Sólo a partir del año 1997 los investigadores alemanes han empezado a ocuparse de ellos,abriéndose en la Universidad de Berlin un proyecto de trabajo para seguir la pista de aquellos ciudadanos que mostraron lo que aquí se llama "Zivilcourage" (valentía,valor,coraje civil).

Anoche conocí personalmente a una de esos sobrevivientes judíos: Inge Deutschkron, 88 años de edad. Periodista,colaboradora y corresponsal durante muchos años del diario israelí "Maariv" en Alemania -cubrió para ellos el proceso de Nüremberg- y activista del recuerdo,como hizo en nuestro país otra mujer inolvidable,Violeta Friedman.


Había leído hace bastante tiempo uno de sus libros, "Yo llevé la estrella amarilla". En él contaba sus experiencias personales durante el nazismo en Berlín,y su vida de fugitiva escondiéndose de casa en casa hasta la liberación final. Me había llamado especialmente la atención que su último domicilio como clandestina y luego ya como mujer libre fué en la calle Konstanzer número 3 de Berlín. Yo viví durante seis años en el edificio de enfrente.

Inge Deutschkron sobrevivió gracias a la ayuda de muchas personas y de un hombre en especial: Otto Weidt, un ciudadano alemán que tenía en la calle Rosenthaler 39 una fábrica de cepillos en la que trabajaban fundamentalmente judíos ciegos y sordos. El señor Weidt- un héroe silencioso con mayúsculas- consiguió salvar las vidas de muchos de sus protegidos a base de pagar dinero a los nazis y de convencerles de lo imprescindibles que eran sus cepillos. Oskar Schindler,el de la película,no fué el único..hubo otros alemanes "buenos".Y esto es lo que decía anoche Inge Deutschkron,con una voz firme y una energía en su pequeño cuerpo envidiables: "Durante mucho tiempo el mundo se ha negado a aceptar que también hubo alemanes buenos y decentes durante el Tercer Reich".La lástima es que fueran tan pocos...

La señora Deutschkron, nacida en 1922 , hija de un socialdemócrata que se vió obligado a huir a Gran Bretaña en el 39 por su militancia, se quedó sola en Berlin con su madre. Entró a trabajar como secretaria en el taller del señor Weidt (1941-43) y,cuando empezó a arreciar la persecución de los judíos, decidió quitarse la estrella amarilla que todos ellos debían portar, bien a la vista, para ser identificados de inmediato. Como su pelo era oscuro y no pasaba por una 'aria' , decidió empezar a esconderse allá donde le dieron un refugio y una nueva identidad.Así pasó dos años angustiosos,del 43 al 45. Hoy se dedica a contar sus experiencias sobre todo a escolares y gente joven,y dice que disfruta enormemente de esos encuentros.


Ella ha sido la impulsora de que aquel taller de cepillos en la calle Rosenthaler -al lado de los famosos Patios Hackesch (Hackesche Höfe) que todo turista visita en Berlín- se haya convertido en un museo y que se haya establecido allí también la Fundación Héroes Silenciosos. La entrada al patio donde se encuentra la antigua fábrica de Otto Weidt es una de las poquísimas del barrio que no ha sido restaurada. Es una auténtica ruina, sucia y llena de pintadas..pero a mí me gusta su autenticidad y porque creo que contribuye a que uno se pueda imaginar cómo fue aquello en la época del Tercer Reich y máxime cuando estaba en el medio del barrio judío (hoy Scheunenviertel), en el que los judíos orientales más pobres y miserables convivían en condiciones a veces terribles con personajes de los bajos fondos y la prostitución. Inge Deutschkron decía anoche que el taller está tal y como era,tal y como ella lo recuerda..En el mismo patio,en el edificio de al lado,hay un pequeño museo dedicado a una niña judía alemana famosa en todo el mundo: Anna Frank.

2 Comentarios

A servidor le resulta bastante complicado escuchar la radio, ya que no paro quieto en todo el día, siempre del ordenador a mis asuntos. No obstante, a veces pillo algo en el cohe, sobre todo Rn1 y la Clásica.
Querida Aurora, no hace mucho su colega en Londres, Anna Bosch, hizo una entrada en su blog "Aquí Londres" refiriendose a la preocupación de los profesionales de la información debída a la irrupción y mejor aprovechamiento de las nuevas técnologías en sus cometidos. Realmente interesante. Sin embargo, en él no encontré ninguna referencia a la voz humana. En parte movido por ello, hoy quisiera reivindicarla aquí cómo el más potente medio de comunicación. Y junto a ella, la "voz escrita", especialmente cuando hay un buen "contador/a" trás ella.
Aúnque decir simplemente gracias me parece del todo insuficiente, no se me ocurre de qué otra manera podría mostrar mi enorme satisfacción por éste blog suyo, Alemán Para Principiantes. Además, a veces nos conecta con sus aledaños centroeuropeos. Gracias una vez más por ésta otra maravillosa "voz" que tanto gusta prestar a otros.

Yo tambien quiero agradecerte toda la información y conocimientos que pones a nuestro alcance sobre este pais y sobre mi querido Berlin, aprendo un montón contigo y me encanta ese blog. Precisamente este artículo me ha descubierto algo de lo que no tenia ni idea y en mi caso no es muy justificable ya que me paso media vida en este patio del que hablas, vivo muy cerquita en Torstr., y siempre me reuno con mis amigos en el bar que está al fondo del callejón, Eschloraque, incluso a veces trbajo de dj. alli y el dueño es como mi hermano, pero no tenia ni idea de la historia tan bonita y emotiva que cuentas sobre la fábrica de cepillos, me ha llegado al alma :)). Decirte tambien que el resto de cosas que publicas en este blog me gustan y me interesan mucho, porque no solo demuestras tu gran conocimiento de este pais y de su lengua, sino que es patente tu amor, yo tambien amo Berlin, (que es lo que conozco).

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Aurora Mínguez


Soy Aurora Mínguez y actualmente soy la corresponsal de Radio Nacional en Alemania. Empecé a estudiar alemán hace treinta años porque me enamoré de la ciudad de Viena y de la cultura centroeuropea. Luego visité Berlín y me quedé colgada de las consecuencias de la guerra fría y de un país marcado por un Muro. Para aprender alemán hay que estar muy motivado. Para entender este país, y esta Mitteleuropa, también y, además, amar lo que uno hace.
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