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Berlinale 10. Blutrache = Venganza de un asesinato

En los Balcanes sigue habiendo problemas muy reales. Desde nuestra adormecida Europa occidental nos hemos olvidado de que hay tragedias que siguen abiertas, vidas humanas destrozadas y conflictos alimentados por un odio que parece eterno e irresoluble. La Berlinale es el Festival de Cine Internacional que más se ocupa de recordárnoslo, casi en cada edición desde la década de los noventa. Hace dos años de una manera especial con la película "Sturm" de Hans Christian Schmid, sobre las mujeres violadas en la guerra de Bosnia y las secretas complicidades entre el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia y los asesinos y criminales huídos. Hoy, con "The forgiveness of Blood", "El perdón de la sangre" del norteamericano Joshua Marston

La película se desarrolla en el norte de Albania, y demuestra cómo en este país, el más pobre de Europa, la gente y, sobre todo, los jóvenes, viven en dos mundos paralelos: el de los ordenadores,los teléfonos móviles y las consolas de juegos para televisión y el de un código de honor que data del siglo XV, el Kanun, que puede obligar a familias enteras y, muy especialmente, a los varones de esas familias, a permanecer encerrados en sus propias casas durante años si alguien de esa familia se ha visto envuelto en un asesinato o en un agravio grave a otra familia. Son los parientes del muerto o del ofendido los que condenan a la familia enemiga a vivir como en la cárcel hasta que se llega a un acuerdo, normalmente económico, que se logra- si efectivamente se cierra- con la ayuda de mediadores. Para hacer esta película el director Marston y su coguionista, un albanés, se han encontrado con algunos de estos encerrados en vida: una familia, por ejemplo, no había podido salir de su propia casa en quince años: el mayor de sus cuatro hijos tenía catorce años. Es decir, esos niños no habían salido a la calle nunca, ni habían ido al colegio, ni tenían amigos..Una situación increíble en el mundo de hoy y que esta película trata de denunciar.

A pesar de que el pase ha sido a las nueve de la mañana y que todos estamos ya ahítos de cine nadie se ha movido de su asiento. El argumento atrapa desde el primer momento, así como los excelentes intérpretes, empezando por el chaval de 17 años, Nik, al que el maldito código de honor le impide seguir rondando a la chica que le gusta,ir al instituto y dar vueltas con la moto de su amigo. Se rebela y llega a pedir a su padre, fugitivo, que se entregue para poder volver a hacer una vida normal..Una historia real, con seres reales y problemas de verdad, y no algunas de las historias que hemos visto en estos días, con jóvenes desorientados, insulsos y que no saben apreciar el confort y la tranquilidad en que viven..

Esta tarde la Berlinale premia a uno de los Grandes del cine alemán, Armin Müller-Stahl, 80 años de edad, con un Oso de Oro de Honor por toda su carrera como actor.Un hombre que, además, es mucho más que un actor.Estudió música,él mismo interpreta y con parte de su patrimonio personal da becas para que se formen jóvenes músicos.

Müller-Stahl ha trabajado con los directores más importantes a un lado y a otro del Atlántico y ha dado credibilidad y dignidad a todos los personajes que ha interpretado. Esta noche se proyecta uno de los más difíciles y desagradables para él: el de un colaborador de los nazis en un campo de exterminio que lleva una vida apacible en los Estados Unidos hasta que su hija descubre su pasado. Un caso muy similar al de John Demjanjuk, cuyo proceso sigue en marcha en la ciudad de Munich. La película, que muchos vimos en España hace varios años, se llama "Music box","La caja de música".

Y,hablando de mentiras,un nuevo capítulo en la serie Karl Theodor von und zu Güttemberg..



El barón (y no rampante, precisamente) ha convocado a algunos periodistas esta mañana en Berlín para hacer una declaración de 90 segundos sobre las acusaciones de plagio en su tesis doctoral. Tal vez se le olvidó añadir algo en las 1.300 notas a pie de página, ha dicho el ministro de Defensa (al que llaman desde hace semanas el titular de Selbstverteidigung=Autodefensa, por las meteduras de pata), pero es que en esos siete años que empleó-ha recalcado-en hacer la tesis en la biblioteca de la universidad también fundó una familia e inició una carrera política...Y, además, ha subrayado, ¿cómo podemos ocuparnos de estas pequeñeces en torno a mi tesis cuando hoy ha caído un soldado alemán en Afganistán?.

Von Güttemberg -ya con el alias de von Googleberg y 'ministro corta y pega'- no va a dimitir y dice que, de momento, no utilizará el título de Doctor hasta que no quede todo claro..Lo que está clarísimo ya, y la prensa de hoy lo demuestra, es que la reputación moral de este señor está por los suelos. A ver qué se les ocurre ahora a sus asesores de imagen para recuperar el glamour y el brillo del pasado. Esta vez lo tienen realmente complicado.

5 Comentarios

Muy estimada Aurora :
Un argumento muy, pero que muy "científico" y/o académico y especializado, verdaderamente, el que refieres respecto de las pequeñeces de la mencionada tesis doctoral...
Esperando te recuperes agradablemente del "atracón" de cine, con mis cordiales saludos .

siempre he oído comentarios sobre la facilidad que tienen en Sudamérica y especialmente en Argentina para inventar palabras de acuerdo a los acontecimientos, acordaos del corralito, magnífica, pues mira tú por donde los alemanes no se quedan atrás, Aurora espero nuevos vocablos referidos al inefable ministro.

Hay quien a veces no sale por encontrarse un muro social o simplemente porque se estresa de ver tantas cosas mal y hacer una sugerencia tras otra algunas veces no resueltas y no se como no se ven algunas tan evidentes. Recuerdo el pobre diablo con sus problemas en un curso del paro y se lo comían los demás cuando él quería aprender porque no podía trabajar, como si se pegaran por los trabajos, o en otro curso no compartir información y hacer esfuerzos el pobre diablo por mejorar pese a que sabía el compañero el atajo. O en la universidad faltar y no dejarle apuntes o vérselas para conseguirlos, hacerle la vida imposible en un viaje de estudios que iba a descansar en unas islas donde no podía salir o no dejarle un libro muy caro que le iba a coger polvo en la libreria de esta persona diciéndole que se busque la vida cuando no le piden un montón de papeles para una ayuda y no tiene fuerzas para presentarlos, es una sociedad enferma, como si hubiera que guillotinar en el que se le pone en medio pero de una forma más disimulada, uno acaba viajando a pesar de ser un pañuelo el mundo la hora y ritmos son distintos de un lugar a otro buscando respiro.

Espeluznante el relato sobre el kanun albanés. Es curioso que tras el comunismo, que junto al culto religioso acabó prohibiéndolo, se haya vuelto a recuperar (lo acabo de leer en la wikipedia). Y yo que me quejo de la forma que tienen las religiones de ver la vida. En un principio pensé que este "kanun" era consecuencia de la invasión islámica por parte de los turcos pero no, es anterior y contó con la bendición del papa, o sea que es un engendro cristiano (ni siquiera ortodoxo).
Y lo de Guttemberg no me extraña nada. El plagio está a la orden del día; sobre todo en la universidad y desde los primeros cursos. Y si no que se lo digan a Shakira y su waka-waka. El colmo de los colmos.

No sé de qué universidad, a mi me hacían exámenes orales para saber si me enteraba de la historia además de los escritos teóricos y prácticos, me costó más tenerlo que preparar solo y en aquel maldito viaje de estudios algo salió mal, no iba bien acompañado en el entorno, fue un error pagado caro, ahora me tengo que conformar con pequeños avances y sin desesperación lograr saltos.

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Aurora Mínguez


Soy Aurora Mínguez y actualmente soy la corresponsal de Radio Nacional en Alemania. Empecé a estudiar alemán hace treinta años porque me enamoré de la ciudad de Viena y de la cultura centroeuropea. Luego visité Berlín y me quedé colgada de las consecuencias de la guerra fría y de un país marcado por un Muro. Para aprender alemán hay que estar muy motivado. Para entender este país, y esta Mitteleuropa, también y, además, amar lo que uno hace.
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