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John Demjanjuk

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Este anciano de 91 años ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Munich a cinco años de cárcel. Llevaba ya dos en prisión en suelo alemán,extraditado de los Estados Unidos el 12 de mayo del 2009. El proceso se iniciaba hace un año y medio . Se le acusa de haber colaborado en el asesinato de 27.800 judíos holandeses y alemanes en el campo de exterminio de Sobibor entre los años 42 y 43. En ninguna de las 93 sesiones del juicio ha abierto la boca para defenderse.Tampoco ha mostrado arrepentimiento ni ha pedido perdón.Se diría que su silencio es o bien desprecio del Tribunal o bien resignación ante una  situación que ve sin salida. En cada sesión ha aparecido siempre detrás de unas gafas negras. Tampoco ha admitido haber estado o trabajado en Sobibor, ni ha tratado de justificarse diciendo, como hubiera sido lógico - tal vez- ,  que  durante la Segunda Guerra Mundial, como ucraniano que era,  fué movilizado por el Ejército Rojo, cayó prisionero de los nazis con 22 años y, como tal, fue obligado a trabajar para las SS  como guardián de un campo de concentración como única manera de salvar la vida.

68 años después de los hechos, y sin ningún testigo que pueda confirmar lo que hizo Demjanjuk exactamente en Sobibor -porque aquellos que se presentaron en un primer momento aportaron pruebas dudosas o que se demostraron no válidas-, sólo un carnet de guardián de Sobibor con el nombre de Iwan Mykolajowitsch Demjanjuk de 1942 y que es sin duda auténtico demuestra su presencia en ese campo de exterminio. Pero no dice nada acerca de qué exactamente hizo allí. La fiscalía considera que los que estaban en Sobibor se dividían en dos grupos: los que mataban y los que morían. Así de simple.Y da por hecho que para eliminar a esos casi 28.000 judíos en el año 43 los nazis echaron mano de todos sus Trabniki o colaboradores y, entre ellos, del propio Demjanjuk.

La dificultad de este juicio es enorme. Resulta casi imposible saber si aquel joven prisionero ucraniano colaboró con los nazis por convicción  o bien cumpliendo  unas órdenes por miedo a ser ejecutado él mismo en caso contrario. Esto último es  lo que aquí se llama Befehlsnotstand.Y para los juristas este concepto siempre ha representado un problema. Los criminales nazis  se defendían ante los tribunales diciendo que cumplían órdenes. Y a Demjanjuk se le reprocha en el fallo de la Audiencia de Munich que él prefirió trabajar para los nazis, sabiendo que estaba participando en el Holocausto,y teniendo asegurados techo y comida en aquellos tiempos terribles. También se afirma que  podía haberse escapado del campo de exterminio, o, al menos, haberlo intentado, como hicieron, al parecer, otros.

No pretendo defender la figura de este hombre, pero me produce malestar esta condena, que va a ser recurrida además ante el Tribunal Supremo Federal. Porque en las guerras, en general, son muy pocos los héroes y la mayoría de nosotros, ante la alternativa de vivir o morir, elegiría la primera opción casi a cualquier precio.Y recuerdo en este punto  a los judíos que trabajaron en los mismísimos hornos crematorios incinerando a los suyos -los Sonderkommandos-,  simplemente por tener un trozo de pan y por aplazar su propia muerte unos meses. O a los guardias del Consejo Judío en el guetto de Varsovia que registraban las casas para llevarse a su propia gente a los campos de exterminio. No pretendo poner al mismo nivel a asesinos y a víctimas, pero sí subrayar que en épocas difíciles personas morales habitualmente pueden actuar de manera terrible o vergonzosa. Y que no es lo mismo ser el comandante del campo de exterminio, que el soldado alemán llamado a filas, que el prisionero al que tratan como esclavo o como trabajador forzado. Creo que hay grados de responsabilidad.

En el caso de John Demjanjuk no hay una sola prueba que demuestre que él mató con sus propias manos. Pero se da por hecho que como Trabniki de los SS cumplía las órdenes que le daban.Para añadir dramatismo a la historia de este anciano hay otro aspecto que no conviene olvidar. Demjanjuk lleva 35 años enfrentado a procesos judiciales. Este hombre emigró a los Estados Unidos en 1952 y consiguió la nacionalidad norteamericana seis años después. En 1988 fué condenado a muerte en Israel porque le confundieron con otro asesino nazi, también ucraniano,"Iván el terrible", que había trabajado en Treblinka. Estuvo cinco años en el 'corredor de la muerte' ,y en 1993 fué absuelto por el Tribunal Supremo del Estado Judío porque las pruebas inculpatorias resultaron ser falsas. Demjanjuk volvió a los Estados Unidos pero perdió la nacionalidad USA. No sé si obtuvo alguna compensación por esos años en la cárcel israelí. En la sentencia de Munich sí parecen haber tenido en cuenta este dato para dictar estos cinco años de cárcel y no los seis que pedía el Fiscal.Y de esos cinco años se le descontaría,en todo caso, el tiempo que ya lleva preso aquí.

Es esta una noticia de las que impresionan, como impresionan las últimas palabras de la Defensa: "Der wahre Täter heisst Deutschland - das Schreckliche" = "El verdadero asesino se llama Alemania,la Terrible". En este, uno de los últimos procesos nazis, la última palabra la tiene ahora el Tribunal Federal Supremo de Karlsruhe.

 

P.S.Son tres y media de la tarde.La radio estatal alemana "Deutschlandfunk" abre el boletín con la noticia que Demjanjuk saldrá de la cárcel hoy mismo en libertad,según ha dictado el juez.

4 Comentarios

Luego te leo, hoy todavía veo quien se deja la garganta a silbido limpio sin antes haber intentado utilizar dispositivo electrónico botón. Esperemos con del terremoto no queden cabos sueltos como andar debajo de la cornisa, tomar medidas protocolo lugares más seguro contando solidaridad municipios vecinos.

Patético. Toda una vida de cárcel en cárcel solo por sobrevivir a la época más demente de la era moderna: el holocausto nazi. Alemania ha hecho bien en absolver a una víctima, más que a un responsable. Es la impresión que a mí me da su relato, estimadísima Aurora.

Todavía no sabemos de los robos y asesinatos del franquismo y guerra de mafiosos en los ejércitos y cautivar a seguidores para hacer de las suyas, dicen cogió a sueldo de otros lugares vestidos de autoridad para ensañarse con los civiles y robar, violar y matar.

Repugnante el refrito con ingredientes adulterados de este autor o autora. Al final, esta gente que tan hipócrita sensiblería muestran con los tiernos gatitos y con los ancianos recién lavados, mientras pulsan el botón del ventilador para esparcir la mierda siempre se les ve el plumero anti. Ya se sabe: es más fácil culpar a Garzón que juzgar a los que debieron haber sido juzgados.

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Aurora Mínguez


Soy Aurora Mínguez y actualmente soy la corresponsal de Radio Nacional en Alemania. Empecé a estudiar alemán hace treinta años porque me enamoré de la ciudad de Viena y de la cultura centroeuropea. Luego visité Berlín y me quedé colgada de las consecuencias de la guerra fría y de un país marcado por un Muro. Para aprender alemán hay que estar muy motivado. Para entender este país, y esta Mitteleuropa, también y, además, amar lo que uno hace.
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