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Alemania como ejemplo II

    jueves 8.nov.2012    por Miguel-Ángel-Berlin    1 Comentarios

 Es evidente que Alemania se ha convertido en el espejo donde se están mirando los políticos españoles para refundar el país. Y es comprensible: si a mi me va mal y a mi vecino bien ¿qué hace el que no haga yo?.
Alemania puede ser un ejemplo para muchas cosas. En otra ocasión intentaré hacer un pequeño catálogo de esas cosas que en mi opinión deberíamos importar de Alemania sin pagar precio ni IVA.
Pero nuestros políticos deberían abstenerse de apretar botón derecho, seleccionar todo, copiar y pegar.
Lo que funciona en un país puede que no funcione en otro, por la sencilla razón de que los que hacen funcionar las cosas no son los mismos y el factor personal en esto es capital.
Y espero que ya se hayan dado cuenta de que algunas cosas que supuestamente funcionaban en Alemania, en realidad aquí se están sometiendo a revisión. Con demasiada rapidez se han atribuido a algunos factores, como la legislación laboral,  la buena situación alemana actual.
Y eso no está, ni mucho menos, comprobado. Puede que las razones del éxito estén en otras piezas del engranaje a las que no hayamos prestado atención.
Por ejemplo, el copago sanitario. Hace seis años el gobierno de coalición de Merkel con los socialdemócratas impuso el copago para solucionar el déficit de la Seguridad Social y al mismo tiempo disuadir a los alemanes de ir tanto al médico. En aquel año, cada alemán fue al médico ¡18 veces al año!. Alguno se debió pasar media vida en la consulta porque se supone que otros irían menos. Se impuso que para ir al médico, la primera vez tienes que pagar 10 Euros. Con el resguardo puedes ir al médico durante los siguientes tres meses. También 6 Euros por cada día de estancia en el hospital. (Esta medida se supone que por la comida: en justicia, los políticos alemanes deberían ser acusados de estafa porque en comparación con la comida de los hospitales españoles, los nuestros deberían tener 3 estrellas Michelín y los alemanes además te matan de hambre: poca y mala).
 El caso es que, gracias a los 10 Euros, las cajas de las aseguradoras están llenas, ya que recaudan unos 2000 millones más al año. Pero…no han conseguido bajar la frecuencia con que los alemanes van al médico: siguen yendo una media de 17 veces al año… “Productividad alemana”, llamaría yo a eso.
La consecuencia es que se ha comprobado que esa medida sólo ha disuadido de ir al médico a los más pobres, aquellos para los que 10 Euros son una cantidad a tener en cuenta. Como la frecuencia de visitas no ha bajado, la deducción es que, el que ha pagado ya los 10 Euros por ir al médico procura ir en ese trimestre todo lo que puede para rentabilizar los 10 Euros. Lo comido por lo servido: no sólo se reducen las visitas superfluas, sino que se aumentan las superfluas y se restringen otras que podrían ser necesarias de la gente que no puede pagar los 10 Euros, con lo que se agravan los fallos de prevención y luego todo es más caro, en dinero y en salud.
Eso sin contar con que los médicos se quejan de que buena parte de su tiempo la tienen que dedicar a hacer de recaudadores de la tasa para las cajas en lugar de dedicarse a lo suyo.
Otro ejemplo: la Formación Profesional. Es indiscutible que el modelo de FP alemán es infinitamente mejor que el español. Aquí hay una orientación a los chicos cuando tienen 14 años para que vayan a escuelas que no tienen luego acceso a gimnasios y sí a escuelas que, directamente en contacto con las empresas, ofrecen una FP que combina teoría con práctica. Eso hace posible que el paro juvenil en Alemania esté por debajo del 8%. ¿Es un modelo perfecto? Casi.
Un efecto indeseado es que el sistema ejerce un estímulo para que muchos jóvenes “se duerman en los laureles” y renuncien a ir a la Universidad por la simple razón de que, desde muy jóvenes, pueden tener un sueldito para ir tirando. Esa es la razón de la escasez de ingenieros en Alemania. Los jóvenes se quedan en simples técnicos que manejan los destornilladores, pero, en el fondo están diciendo… “que inventen otros”.
A largo plazo, esa tendencia es peligrosa.
Claro que, comparado con el sistema español, donde muchos hacen Universidad para no estar mano sobre mano es infinitamente más deseable. Pero el selecciona todo, copia y pega no vale. Convendría introducir estímulos para que los jóvenes prosigan la educación hasta los grados superiores, por ejemplo, pagando mejor a los licenciados.
Otro ejemplo: las pensiones. Alemania empieza ya el año que viene a introducir un mes más de trabajo por año para que en la próxima década los alemanes se jubilen a los 67. También es una medida del socialdemócrata Schröeder. Le costó la reelección, según todos los análisis.
¿Ha conseguido que los alemanes se jubilen más tarde?. No. Los alemanes se jubilan, más o menos, como los españoles, en torno a los 63. ¿Encuentran trabajo los mayores de 55 años? No. Salvo los típicos trabajos basura, ahora eufemísticamente llamados “minijobs”. Eso sí, gracias a esos minijobs las pensiones cada vez son más pequeñas y hay una 2% de alemanes que, después de haber trabajado durante 40 años no llegan a 700 Euros de pensión. ¿Para qué trabajar hasta los 67 se preguntan muchos, si nadie te quiere, nadie quiere pagarte por el trabajo y además tu pensión apenas va a aumentar?
Es incomprensible que las empresas no quieran a alguien de 55 años cuando a esa edad se suele estar en el momento más productivo, con más capacidad intelectual, responsabilidad, experiencia y además, tiempo libre porque los hijos suelen estar ya están creciditos.
Lo de las pensiones a los 67 o a los 70 y la pirámide poblacional es casi de libro, pero lo que suelen llamar “el tejido productivo” parece que sólo quiere usar eso para pagar menos impuestos, pero no para aprovechar la mano de obra con más experiencia. Aquí también deberían estudiarse fórmulas para hacer realista el aumento de edad de jubilación.
El gobierno alemán ha dicho que va a intentar que esas pensiones de miseria sean elevadas en el futuro por lo menos hasta los 688 Euros: no ha dicho cómo. Pero sí ha dicho que, como condición, deberán haber cotizado durante 40 años y además tener suscrito un seguro de pensiones privado. Si tenemos en cuenta que los más pobres ni han cotizado 40 años ni tienen un seguro privado de pensiones, la medida no parece más que un truco electoral. El SPD anda buscando sus propias fórmulas para desenredar el embrollo en que se metió hace 8 años y que lo ha condenado a la oposición de por vida.
Más ejemplos: mientras Merkel obliga a los países del sur  a implantar medidas de neoliberalismo a ultranza, practica hacia dentro una especie de “socialdemocracia” neoliberal-paternalista que no deja de ocultar la realidad.
Para paliar lo que es una evidencia, la pobreza de muchas mujeres solas, se apunta a la idea de los socialcristianos de Baviera de pagar una llamada “prima del fogón”, unos 100 Euros al mes a las madres que no lleven a sus hijos a la guardería. Y digo madres adrede. Porque la medida, según la oposición y muchos expertos, sólo va a incentivar que más madres se queden en casa sin trabajar y que muchos niños pierdan el contacto social con otros niños a una edad en que es definitiva.
Otra vez, por comparación, entre recibir 100 Euros por no llevar el niño a la guardería y no recibir nada, desde luego, está claro.
Ya he hablado muchas veces del efecto perverso de los “minijobs”, que por cierto, han aumentado a 450 Euros al mes, en el mercado de trabajo: ocultar la realidad de las cifras de paro. Es quizá el mejor ejemplo de que seleccionar todo, copiar y pegar puede ser un ejercicio peligroso que tenga efectos indeseables.
Un último ejemplo: las empresas de menos de 10 trabajadores no tienen que pagar despido. Esto, en un país donde cualquier medida de ahorro se interpreta como despedir, podría ser un pequeño suicidio colectivo… o puede dar buenos resultados en el mercado de trabajo a corto plazo, ahora que todos estamos ya despedidos.
 Lo dicho, copiar, sí, pero que “VD lo copie bien”, como diría Gila.

Miguel-Ángel-Berlin    8.nov.2012 14:18    

1 Comentarios

Hay que tener cuidado con el térmico "copago" cuando se habla de la Seguridad Social. En realidad, ese sistema ya funciona ahora, ya que el servicio de salud pública se financia por dos vías: lo que cotiza el empresario y la parte que aporta el trabajador, a través de las deducciones. Por eso, convendría usar otro término, porque ese no deja de ser erróneo. Hay algunos que ya lo llaman "repago", y no me parecería mal empezar a emplearlo.

jueves 8 nov 2012, 15:29

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Miguel Ángel García

Bio Ich bin

“Soy un ciudadano de Berlín”. JFK llevaba apenas unas horas en Berlín Oeste cuando se declaró berlinés. Al otro lado del muro, un hombrecillo verde, con un impecable sombrero ya pasado de moda, cruzaba airoso las calles del Berlín Este, por aquel entonces apenas habitadas por tranvías llenos de proletarios.
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