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“Annus horribilis IV”

    domingo 30.dic.2012    por Miguel-Ángel-Berlin    5 Comentarios

También podría titularlo “El invierno de Europa”, pero otra vez Ken Follet se me ha adelantado.
Leo en un artículo que alguien prevé que el invierno de España dure 25 años.
Desde la ventana que tengo enfrente el invierno queda muy bien descrito. Y cuatro o cinco meses por delante parecen una eternidad. Así que ruego a los dioses del Olimpo que los agoreros se equivoquen.
Con tantos años por delante para purgar nuestras culpas tendremos tiempo de mirar atrás para ver qué hemos hecho mal y aplicarnos cada día el látigo de los penitentes.
¿Qué hemos hecho mal para merecer tanto castigo? Simplemente, creernos más ricos de lo que éramos. Un pecado capital para el que no hay perdón inmediato sino irremediablemente una larga penitencia.
Aún recuerdo la visión que teníamos en la España de los años 70 de los verdes paraísos del Norte. El complejo de inferioridad con que nos fustigábamos ante los ricos alemanes personificados en “las suecas” que llenaban nuestras playas en verano.
De alguna manera esa visión empezó a cambiar con la entrada en la Unión Europea. De repente empezamos a recuperar parte de nuestro orgullo como país, ya que no de nación porque eso no lo hemos recuperado nunca, si es que alguna vez lo tuvimos.
El día en que fuimos al cajero del banco para ver cómo eran los Euros creo que todos sentimos como si hubiéramos quemado definitivamente los harapos de la miseria en una hoguera de vanidad general y compartida.
Para entonces  yo ya había comprobado dos veces lo gruesas que son las paredes de las cajas de seguridad de los bancos medievales.
No, claro, no había asaltado ningún banco. Pero había pedido ya dos créditos para comprar dos casas. La primera, a mediados de los años 80. Con una modesta pero decente nómina acudí con mi mejor traje a una oficina del Banco Popular en Valladolid para pedir un millón y medio de pesetas (9.000 €).
Aquel empleado de banca tenía pinta de sacristán, supongo que no podía ser de otra forma en ese banco. Mientras le explicaba que necesitaba ese dinero para cubrir los tres millones y medio de pesetas que me pedían por el piso (el resto me lo había prestado mi familia), yo ya sabía que estaba en el lugar equivocado, frente al tipo equivocado.
Me pidió avales de todas las propiedades de mis padres que hubieran bastado para devolver unas veinte veces el dinero que yo necesitaba.
Así que me levanté lentamente, le lancé la peor de mis miradas de pobre y sin recursos pero con mucho orgullo y me fui sin decir adiós.
Poco después, en el banco de la esquina, el Banco Comercial, me dieron un crédito personal que tuve que pagar con un 18,50% de interés (TAE 21,5%). Como el piso merecía la pena, mereció también la pena pagar esos intereses usurarios.
Años después, la mala suerte quiso que, al comprar la segunda vivienda en Madrid, a mediados de los 90, la cooperativa había suscrito el crédito con el Banco Popular. Entonces los créditos estaban ya en el 12,5%. En cuanto pude lo cambié a otro banco, claro, porque yo había jurado no pisar más en ese aunque para entonces ya tenía la certeza de todos eran igual. El caso es que el interés fijo del 9% me parecía un verdadero chollo.  Luego, en vista de cómo evolucionaban las cosas, lo cambié nuevamente a uno variable. Acabé pagando teóricamente el préstamo hipotecario, poco más o menos cuando llegó el Euro, a un 4,5%, creo recordar. En realidad, lo pagué mucho más caro porque los intereses se pagan por anticipado, en una medida unilateral de los bancos que nunca me he explicado: primero te hacen pagar los intereses, de forma que te queda todavía la mayor parte del dinero como deuda, con lo cual tienes más peligro de que te embarguen. Pero así son las cosas. Y deben ser inevitables, porque, gobierne quien gobierne, los contratos de los bancos siempre son leoninos y engañosos y nadie hace nada por evitarlo.
He contado mi experiencia con las hipotecas y los créditos para que se vea que lo vivido en los últimos 12 años en España a mi me sonaba artificial, falso, inflado, burbujeante, vamos…
Yo veía cómo compañeros, amigos, vecinos, conseguían créditos con una facilidad pasmosa, compraban coches, casas, ropa, cenas, viajes…
Había llegado “la primavera de España”. Los pajarillos cantan, las flores se levantan, tenemos superávit presupuestario, somos los tigres del sur, hemos pasado a Italia y pasaremos a Francia, tenemos el mejor sistema financiero del mundo, queremos un asiento en el G20, etc., etc.…
Para entonces estábamos ya en el “annus horribilis I” pero nadie quería reconocerlo.
Lo que ha pasado desde entonces no hace falta recordarlo. Lo vivimos a diario. La humillación que todos los días nos lanzan desde el Norte de Europa de que somos “los pobres del sur”, derrochadores, vividores, irresponsables, poco productivos, ha acabado por infundirnos otra vez el maldito complejo de inferioridad.
Ahora ya no somos el gañán con boina, pero es igual, hemos vuelto a ser mano de obra barata para Alemania. Los italianos aún visten mejor que nosotros y les está reservado el mismo destino.
¿Tan grave es el pecado de querer sacudirnos la roña de décadas de miseria?
Ahora mismo parece que sí. El caso es que podría jurar sobre la escritura de mi primera casa que los españoles trabajamos más que los alemanes y somos tan cumplidores o más que ellos. Pero las deudas hay que pagarlas. Esa es la diferencia. No merece la pena irse de vacaciones a Mallorca a crédito, en eso sí nos pueden dar lecciones.
Echo la visa atrás y no puedo por menos de darme de bruces con la realidad de que la mayoría de “los inviernos del mundo”, los ha provocado algún país europeo. Los últimos, sin ir más lejos, Alemania. Así que no conviene confiar en Alemania para hacer más tolerable el invierno que se nos viene encima. Aquí están acostumbrados al invierno.

Miguel-Ángel-Berlin   30.dic.2012 10:50    

5 Comentarios

Excelente comentario.
Salud y suerte.

domingo 30 dic 2012, 16:19

No es bueno ignorar la escala social a la que pertenece cada uno. Pedir un prestamo para comprar un abrigo de pieles o para ir de vacaciones al Caribe es una insensatez. Si necesitas un coche las posibilidades son enormes segun tus posibilidades, desde un corsa a un mercedes de alta gama hay mucha diferencia. Lo mismo digo al comprar un piso. Hemos perdido la nocion del lugar que ocupamos cada uno en la escala social . Para agravar mas la situacion los bancos nos han alentado el delirio generalizado de grandeza
Pero hay casos en que personas que han tenido los pies en la tierra, estan ahora acudiendo al banco de alimentos y con riesgo inminente de desalojo de su vivienda.
Yo tengo la impresion de que en el fondo lo que nos esta pasando es motivo de secreta satisfaccion para paises como Alemania. Necesitan sentirse superiores para reafirmarse en una superioridad que se les venia abajo ultimamente.

domingo 30 dic 2012, 20:14

Despues del comentario he cogido um libro de poesia de Mario Benedetti. Si podeism, leed " mientras el tiempo diga todavia". Se parece algo a lo que esta pasando.

domingo 30 dic 2012, 20:28

http://sphotos-f.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/397692_459835507397167_436316637_n.png

Mario Benedetti
Mientras el tiempo diga todavía

La palabra un desastre / ya no sirve
sólo sirven las trampas y los fuegos
los supremos de oriente y occidente
quedan fuera del cielo y de la tierra
la muerte iconoclasta y misteriosa
ha inaugurado su galimatías
en treinta días se rasgó el futuro
se ve en las chsipas últimas del sol
en la ciudad que entierra a sus mejores
en el sueño que plagia los martirios
en los niños que nacen casi muertos
en la caducidad de las quimeras

todas las esperanzas se interrumpen
los pájaros se olvidan de sus pájaras
ya no vale jugar al escondite
ni averiguar el precio del espanto
todos nos contemplamos aturdidos
como payasos ángeles o lelos

hay una sombra hecha de humillaciones
a partir de una ausencia más ausencias
a quien le importa el hueco del olvido
en un paisaje que será ceniza
estamos solos en mitad del alma
con hogueras como única promesa

y nada pasará o pasará todo
así es la lotería del milenio
hay miedos en los cuatro cardinales
la tristeza se ha vuelto irrespirable
la alegría es tan sólo una efémerides
lloran los projimíos pero en vano

no saben los profetas qué anunciarnos
su faltriquera se vació de augurios
dicen que el mundo seguirá / qué suerte
pero todos sabemos que ese agüero
está perdido de tan frágil / miente
como mintieron todos los profetas

el amor es apenas un mendigo
y la limosna es bélica / un venablo
la primavera es casi una reliquia
y el invierno la grava consabida
todos tenemos algo que perder
y no lo salvaremos sin el vino
no me propongo aullar como los lobos
que vengan los de siempre / unos u otros /
ya nos encontrarán dentro del humo

y aunque sea una pobre libertad
dentro del humo permaneceremos
mientras el tiempo diga todavía.

http://www.revistatodavia.com.ar/todavia21/3.benedetti.html

http://www.revistatodavia.com.ar/todavia21/index.html

;)...

domingo 30 dic 2012, 22:55

De Alemania se puede esperar lo mejor y también lo peor.
La leyenda que existe entre las diferencias de Europa sur/norte o dos velocidades, estoy convencida que no es espontanea y si bastante tramposa. Achacar al sur de vagos es aparte de falso injusto. Quien se beneficia de esta campaña y la promueve?... miro al sur como origen de ese bulo. Vivir en clima cálido no tiene nada que ver con vivir largos inviernos.
http://www.youtube.com/watch?v=vXeys0mwvKc&feature=related
Nightwish Ghost River

sábado 5 ene 2013, 03:40

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Miguel Ángel García

Bio Ich bin

“Soy un ciudadano de Berlín”. JFK llevaba apenas unas horas en Berlín Oeste cuando se declaró berlinés. Al otro lado del muro, un hombrecillo verde, con un impecable sombrero ya pasado de moda, cruzaba airoso las calles del Berlín Este, por aquel entonces apenas habitadas por tranvías llenos de proletarios.
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