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EN LOOR DE SANTIDAD (Ich bin kein Berliner)

    martes 22.sep.2015    por Miguel-Ángel-Berlin    2 Comentarios

Qué empujó a Angel de la Vega a dejar todo, familia y hacienda, para meterse monje es algo que me hubiera gustado saber de primera mano. Pero es imposible

Angel de la Vega era mi bisabuelo.

No sé exactamente cuándo murió mi bisabuela Manuela. El caso es que Angel (15 de octubre de 1868) tenía 62 años cuando enviudó. Sus dos hijas, Pilar y Asunción y sus dos hijos, Manuel y Pedro, se habían casado ya.

Mi bisabuelo Angel no tenía problemas económicos. La familia era propietaria por aquel entonces -si hacemos caso del impuesto de la contribución, el IBI, de las tierras -del mayor capital en tierras de Noceda del Bierzo, un pueblo rico, por lo demás.

Mi madre me contó que, sencillamente, un día decidió meterse en un convento. ¿Temía convertirse en una carga para la familia? En aquellos tiempos no había residencias para los ancianos, ni Ley de Dependencia, ni cosas así. Aunque Angel estaba en perfectas condiciones de salud, así que, de momento, esa explicación habría que descartarla.

El caso es que en 1931 Angel es admitido en el Monasterio benedictino de Viaceli, en Cóbreces, un hermoso pueblo en la costa de Santander, cerca de Santillana del Mar.

No está de más recordar que el 14 de Abril de 1931 el Frente Popular –una unión de partidos de izquierda- ganó las elecciones en España y proclamó la II República Española.

Malos tiempos, pues, para meterse a monje.

Cinco años después, en 1936 realizó sus votos solemnes, exactamente 7 días después del alzamiento del general Franco que dio inicio a la Guerra Civil Española.

Ni siquiera para los que no estén muy enterados de la historia de España sería necesario recordar que por esa época los asesinatos de uno y otro bando eran el pan nuestro de cada día.

Según quién dominara la zona, “rojos” o “nacionales”, las visitas a casa, los “paseos”, los fusilamientos en las cunetas, en las tapias de los cementerios, en el monte, donde fuera, eran algo cotidiano.

Dos días después de que mi bisabuelo se convirtiera en fraile, un grupo de milicianos se presentó en el convento donde vivían en ese momento unos 60 curas y frailes. Registraron el convento buscando armas. No encontraron nada.Les robaron lo que encontraron, les prohibieron realizar oficios religiosos y les advirtieron: “Marchaos, el que se quede aquí, lo matamos”.

Eso lo sé por mi padre. Mi padre tenía 19 años. Era estudiante novicio de ese convento, en donde llevaba un par de años.

Allí conoció a mi bisabuelo, aunque ni por un momento se imaginó que algún día, veinte años después, iba a casarse con una de sus nietas.

Mi padre optó por volverse a casa. No tenía madera de mártir, ni siquiera de monje, añado yo. Como muchos otros había llegado hasta allí porque era la única manera por aquel entonces de estudiar.

Con mi padre se fueron la mayoría de los novicios, pero se quedaron dos o tres que aún no habían hecho los votos solemnes y que contaban apenas 19 o 20 años de edad.

Pocos días después de aquella incursión, a finales de Agosto de 1936, los milicianos volvieron al convento. Confiscaron la fábrica de quesos y las tierras de las que vivían los monjes y que daban trabajo a varias personas del pueblo. Se llevaron a los frailes en camiones a Santander. Allí los tuvieron presos unos días, los interrogaron y, finalmente, al no encontrar nada de qué acusarlos, los pusieron en libertad.

Nunca entenderé por qué no se fueron. Algunos probablemente, no sabrían ni a dónde ir. Mi bisabuelo sí tenía a dónde ir. Le hubiera bastando con coger un tren hacia León y desde allí a su pueblo. Se quedaron en dos casas particulares de Santander donde intentaron seguir una vida más o menos normal para un monje.

Finalmente, sin más explicaciones, los volvieron a detener. Los metieron en un camión y los llevaron al puerto. Allí, los metieron en una barcaza y los llevaron mar a dentro. MI padre me contó, y lo he visto reflejado en algún que otro testimonio, que, como iban rezando en voz alta, les cosieron la boca con alambre. Después, les ataron las manos a la espalda,  trozos de hierro en los pies y los lanzaron al fondo del mar.

Desde hace unos años Angel de la Vega, mi bisabuelo, y sus compañeros de monasterios, son beatos.

El 3 de Octubre mi bisabuelo Angel de la Vega González, será canonizado, es decir, será nombrado Santo de la Iglesia Católica.

Hasta aquí el relato, que he pretendido sea lo más objetivo posible.

Muchas veces me he hecho la pregunta con que empezaba este texto.  

 Ni siquiera he podido obtener mucha información de segunda o tercera mano. Mi abuela nunca me lo contó. Mi madre no lo sabía. Aunque ya había nacido cuando se fue, tenía 5 años, y recordaba su cara -decían que era muy guapo-, su voz, su pelo y su barba pelirrojos, apenas recordaba nada más. En la familia no se hablaba del bisabuelo que había decidido meterse a fraile.

Y probablemente se habló muy poco del bisabuelo que había muerto asesinado o –en leguaje religioso-mártir.

Sólo dejaba percibir un deje de amargura y despecho porque en casa se le echaba de menos. Probablemente la cosa no hubiera ido tan mal como fue en la postguerra. Pero eso es otra historia.

Uno intenta siempre buscar referencias, mirarse en el pasado, en los miembros de tu familia, para saber de dónde vienes. Y más de una vez me he preguntado qué pueden tener mis genes de esa persona que decidió convertirse en mártir. Nada, me digo. Soy la pura antítesis de un mártir. En mí acecha el bíblico ojo por ojo, incluso el sionista 70 veces 7.

Pero ese ramalazo místico sí que lo reconozco.

 La divinización de Gaia, la santificación de la naturaleza, la trascendencia de un batir de alas de mariposa, la cosmologización de cualquier rincón elevado a paisaje sublime, la beatificación del silencio, la omnicomprensión de cualquier acto, la panteización de todos los seres.

Seguramente nada que ver con lo que mi bisabuelo entendía por ser un buen católico. Pero es lo que hay. Quiero pensar que mi bisabuelo hoy tendría un smartphone y usaría Twitter y  Facebook.

Porque se puede ser un ser globalizado y, al mismo tiempo, fraile de clausura.

 

  

 

 

 

Miguel-Ángel-Berlin   22.sep.2015 20:35    

2 Comentarios

No cabe la menor duda que estos temas suelen tener en la mayoría de nosotros,...." para dar y tomar ".
...y saben Vds. ¿....de quien, ....a muchos de nosotros, nos hubiera gustado saber la trayectoria de su vida,
su árbol genealógico e incluso hasta el núm. que calza de zapatos.:.....Pues ,...utilizando la "british versión",
..de Mrs. Merkel. Muchos nos pregunt....¿ donde habrá un libro que no solo la analice políticamente o en una de
esas formas repetitivas de biografía aburrida sino que escudriña en al menos un poco de su vida secreta,
más hogareña ?. Por que... pude parecer "tontería"...pero aunque todo el mundo separa "placer" y "trabajo".....
(...para entendernos ) ; cuando estudias "políticamente" a una persona, sabiendo o conociendo de su
vida más personal se pueden deducir acciones que realiza o que es posible que emprenda en el futuro.
Y estas,.. en su constitución pueden llevar trazas de esa vida mas personal. Por ejemplo,...esos paseos
tan fructíferos entre enamorados "políticos",....que recuerdan a los de Hitler y Eva por prados y bosques
alpinos (...¡ quien sabe si no van inmersos en e ADN de la canciller). Je! .
Aunque esta vez el lugar no coincidiera. Es comprensible,....hoy con los transportes aéreos mo-
dernos igual estas dándote un paseito con tu "Medía naranjita" por las inmediaciones de Santiago de
Compostela (...donde es mas que probable que la canciller le dijera al "presi" algo así como: " Mario,..yo te digo
desde estos verdes pastos de Santiago de Compostela que TE LAS COMPONGAS COMO PUEDAS) .....que
dándotelo por Berín o cercanías . Ambos paseos separados por apenas unas decenas de minutos "aéreos".
¡ Nada, Don Miguel,....y eso de que es Vd. la antítesis de su bisabuelo,...."pasa en las mejores familias".
....no tenemos poder de decisión sobre la genética. Aveces los genes por parte de madre imperan y se
imponen por los del padre. ...o "un poco de aquí "y/o ...algo + de allí" (....Mendel y sus.........garbanzos).
Y respecto a personalidades y maneras de ser,....esas si que van inmersas en la herencia. Y sino ....que
se lo digan a Rajoy y a su forma de ser y ver las cosas "...and problems",....condescendientes con sus paisanos
gallegos. Ya saben Vds. ...."A un gallego siempre se le distingue.....aun cuando perdíese el acento......en Europa
o en la China,en Panamá o...en la Meca......¡meca!.
Un Saludo.

jueves 24 sep 2015, 16:44


Me ha sorprendido leer tu entrada después de haber visto ayer la película La orilla,que se desarrolla en un monasterio/convento femenino que las monjas se niegan a abandonar y está ambientada en la guerra civil.
Pero no lo ha hecho solo por esto, sino porque el recuerdo de aquello no puede ser menos desgraciado y será jodido de largo (el tiempo no siempre cura) sabiendo que se mató a gente, como en el caso de tu bisabuelo, por ser fraile.
Hay que tener -todavía hoy- arrojo para hablar, si se puede, de vivencias personales de aquellos años: así como mis abuelos alguna cosa nos contaron a los nietos, un tío abuelo lo más que llegó a decir a su hija, sobre aquel tiempo, fue que hubo mucho sufrimiento para todo el mundo, sin distinción de bando o de color.

domingo 8 nov 2015, 21:21

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Miguel Ángel García

Bio Ich bin

“Soy un ciudadano de Berlín”. JFK llevaba apenas unas horas en Berlín Oeste cuando se declaró berlinés. Al otro lado del muro, un hombrecillo verde, con un impecable sombrero ya pasado de moda, cruzaba airoso las calles del Berlín Este, por aquel entonces apenas habitadas por tranvías llenos de proletarios.
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