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2016 "Wir schaffen das"

    miércoles 30.dic.2015    por Miguel-Ángel-Berlin    1 Comentarios

Muchos alemanes confiesan que este pasado año 2015 se han sentido por primera vez orgullosos de ser alemanes. Orgullosos de verdad, no envalentonados por hacer ganado un mundial de fútbol, por vender más coches que nadie o por tener un PIB per cápita mejor que la mayoría.

En verdad 2015 no empezó como un año prometedor, al contrario. Justo hace ahora un año se convocaban elecciones anticipadas en Grecia. El triunfo incontestable de Syriza fue como un mazazo en las decrépitas instituciones de la Unión Europea.  Alemania, con Wolfgang Schauble a la cabeza, se erigió a sí mismo en el policía implacable de la austeridad. Grecia, el alumno rebelde, debía recibir una lección que sirviera de escarmiento, un aviso para navegantes. El aviso sigue en pié.

Luego vinieron otros mazazos, el atentado contra Charlie Hebdó, el accidente de Lufthansa. Todas catástrofes con connotaciones apocalípticas.  

El Gobierno alemán organizó el año pasado unos encuentros llamados “Bürgerdialog” (Diálogo entre los ciudadanos o con los ciudadanos) para hablar de cómo se puede mejorar la vida de los ciudadanos. La propia Merkel  ha participado en decenas de esos diálogos.

Un día de Junio, en uno de los encuentros con jóvenes y adolescentes, una niña palestina le preguntó a Merkel qué pasaría con ella y su familia, que habían llegado como refugiados y sobre los que pesaba una amenaza de expulsión. La niña, en un perfecto alemán, le dijo que quería quedarse aquí y estudiar para ser profesora.

Merkel estaba en ese momento muy presionada por un lado por los que creen que hacía demasiadas concesiones a Grecia y por otro, por el auge de las manifestaciones de Pegida, que cada vez reunían más ciudadanos indignados con el número de refugiados que llegaban a Alemania. Entonces se calculaba que el año 2015 se sobrepasarían los 200.000, el doble que el año 2014.

 La respuesta de Merkel hizo correr ríos de tinta. Le respondió, en un tono bastante frío, pensando más en sus votantes que en la niña, que Alemania no podía asumir tanta gente, que habría que expulsar a muchos, porque si no, vendrían muchos más de Oriente Próximo, de África… y eso no puede ser. “Eres una niña muy simpática, pero comprende que algunos no podrán quedarse”. La niña rompió a llorar y Merkel se acercó a consolarla. En realidad, fue una imagen bastante natural, dentro de lo que cabe, para una canciller, incluso humana, aunque quedó patente que lo fuerte de Merkel no son las relaciones humanas. En las redes sociales se extendió la imagen de Angela Merkel como la de la política implacable, calculadora, que hace llorar a los niños y no sabe cómo consolarlos.

Dos meses y medio después, el 30 de Agosto, en una rueda de prensa , atrasada durante el mes de Julio por la crisis griega, Merkel sorprendió a todo el mundo con su respuesta cuando le preguntaron por la postura de Alemania sobre el incremento continuo de las llegadas de refugiados: Alemania ha superado mucho retos, hemos superado la reunificación. Por eso digo que conseguiremos también esto. “Wir schaffen das” . Traducción: “Podemos” o, si prefieren, “Lo conseguiremos”.

Esa frase, sumada al aviso de que Alemania no repatriaría a los refugiados que llegaran de Siria y que el Convenio de Dublín estaba obsoleto, se extendió por los campamentos de Turquía, Líbano, Jordania y las machacadas ciudades de Iraq, Siria, Afganistán, Pakistán… “Alemania nos abre sus puertas”.

Lo que vimos pocos días después de pronunciar esa frase en la estación de trenes de Múnich son imágenes que entrarán a formar parte de la historia de este país.

Cerca de 10.000 personas entrando cada día en Alemania, sin control, sin pasaportes, sin registro, después de hacer miles de kilómetros a lo largo de la llamada ruta de los Balcanes.

Al mismo tiempo, vimos a miles de alemanes, en Münich y en otras muchas ciudades, volcarse con los refugiados, no sólo para recibirlos con chocolatinas y pancartas de “Willkommen”, sino donando ropa y comida, pero sobre todo, donando su tiempo, ayudando incansables a proporcionarles ropa, comida, asistencia sanitaria. Las palabras de Merkel  “Wir schaffen das” pasarán como el símbolo de ese momento histórico, pero en realidad, ha sido la sociedad alemana quien, en estos meses finales del año han cambiado la imagen que el mundo tenía de Alemania, quizá para siempre. Alemania ya no es el implacable policía de la austeridad, sino el país de la buena gente.

Pero cualquier comprender que aquí muchos se echaran las manos a la cabeza. No imagino una pesadilla mayor para un  Ministro de Interior. Y la aparición de un pasaporte falsificado en la zona de los atentados de París parece confirmar esos temores.

Alemania ha asumido un reto de dimensiones históricas. Un reto que cambiará este país para siempre. No sólo por el dinero que va a tener que gastar para dar comida, alojamiento, servicios sanitarios, educación a más de un millón de personas y quizá a otro millón que vendrán en 2016.

El gran reto es qué va a ser de toda esa gente. ¿Se van a integrar en la sociedad alemana? ¿Van crear sociedades paralelas? ¿Va a perder Alemania su sello “demócratacristiano”, como piensan muchos? La “islamización”, el “Alemania se abole a sí misma”, son temores que cada vez arrastran a más ciudadanos que hasta ahora pasaban por ser la “mayoría silenciosa”. En las organizaciones de beneficencia la mitad son ya refugiados. El caldo de cultivo para los mensajes de la extrema derecha está especialmente abonado. Alternativa por Alemania, que como partido anti Euro no tuvo ninguna oportunidad, como partido anti refugiados tiene ya una previsión de un 10% de los votos.

En el resto de Europa, los partidos de extrema derecha o ya han tomado los gobiernos  o los tienen cercados : Polonia, Hungría (y aún está Jobik un poco más allá), Francia Dinamarca, Holanda, República Checa, Eslovaquia, Austria, Reino Unido y Ukip, Finlandia, Suecia…

La Unión Europea está ante una prueba descomunal, mucho mayor que la planteada por la crisis griega.

Convendría plantearse: ¿qué sería de la Unión Europea en este momento si no estuviera Angela Merkel?

 Los escenarios que se abren darían para muchas películas. Si 2015 fue un año de infarto, 2016 promete no dejarnos indiferentes.

Miguel-Ángel-Berlin   30.dic.2015 16:02    

1 Comentarios


No solo Alemania ha asumido un reto, porque frau Merkel nos ha encalomado el asunto a todo quisque, como si anteriormente no lidiáramos ya con el tema en los países del sur, sobre todo.
Pero, parece, que ya está cayendo (dándose cuen) en que se le fue un poco la mano. Veremos como nos vamos apañando por todos los lados.

domingo 17 ene 2016, 15:07

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Miguel Ángel García

Bio Ich bin

“Soy un ciudadano de Berlín”. JFK llevaba apenas unas horas en Berlín Oeste cuando se declaró berlinés. Al otro lado del muro, un hombrecillo verde, con un impecable sombrero ya pasado de moda, cruzaba airoso las calles del Berlín Este, por aquel entonces apenas habitadas por tranvías llenos de proletarios.
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