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Alemania tiene una misión

    lunes 28.dic.2015    por Miguel-Ángel-Berlin    1 Comentarios

A comienzos de 2015, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, los más relevantes políticos alemanes, con el Presidente Gauck a la cabeza, la Canciller Merkel, el Ministro de Exteriores Steinmeier y la Ministra de Defensa von der Leyen, anunciaron al mundo que Alemania se implicaría más en la solución de los conflictos internacionales.

   En aquellos momentos, me vinieron a la memoria dos citas que, a distinto nivel, han pasado a la historia.

   Una la pronunció Josef Stalin en 1935 cuando desarmó al embajador francés, que le advertía del poder Papa, con la famosa pregunta: "¿Cuántas legiones tiene el Papa?"

   La otra la pronunció el ex-ministro de exteriores polaco Radoslaw Sikorski hace  cinco años en Berlín: "Temo más a Alemania cuando se empeña en no hacer nada que cuando hace algo".

   ¿Cuántas divisiones tiene Alemania para poder pintar algo en el mundo actual?, me preguntaba yo desde mi silla en el centro de prensa de la Conferencia de Múnich.

   Pronunciada por un polaco, la segunda frase tiene su aquél.  

  Y yo me preguntaba al mismo tiempo si todos los polacos la firmarían en el caso de que realmente Alemania tuviera muchas divisiones.

   Llevo tanto tiempo oyendo eso de "Alemania, un gigante económico y un enano político" que me cuesta imaginarme en otro escenario.

   Y en realidad ha pasado muy poco tiempo desde que, en Abril de 2011, el Ministro de Exteriores de Merkel, Guido Westerwelle, se abstuviera en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la intervención, o sea, sobre los bombardeos al régimen de Gadafi en Libia.

   A la vista de los resultados, la intervención en Libia es una de las "operaciones militares" más desastrosas de los tiempos modernos, compitiendo directamente con la invasión de Iraq por Georg W. Bush. Gadafi jamás habría sido tan peligroso para Occidente como lo puede ser un estado islámico radical al otro lado de las playas europeas. Sus veleidades panafricanas suenan a juegos de "dictadorcito" al lado de los planes del "califato".

   Pero la gran contradicción de todo esto es que, Alemania, teniendo razón, quedó fuera de juego, al otro lado de la mesa de sus aliados naturales, USA, UK, Francia, compartiendo el bando de la abstención con Rusia y China. Guido Westerwelle pasó por ser un "naiv" de la política internacional. Merkel, que respaldó esa medida, también.

La brecha que se abrió en ese momento en lo que se conoce como la "Alianza Transatlántica", en palabras gruesas "Occidente", no se va a curar fácilmente por más que Alemania preste a Francia 650 soldados para hacer el servicio de cuartel en Mali o aviones Tornado para espiar los movimientos de Daesh en Siria. En total, Alemania participa en 14 misiones internacionales, con unos 3.500 militares (algunas misiones apenas si cuentan con una docena de militares alemanes).

   A estas alturas viene bien recordar que la OTAN dispone de unas cuantas divisiones militares, y "los otros", Rusia, China, también tienen una cuantas divisiones disponibles.

Dos visiones del mundo con di-visiones y, en medio, otra visión del mundo con ninguna división.

   Pero, inasequible al desaliento, Alemania, Merkel, con ninguna división, sí tiene una "misión".

Ya pocos dudan de que, a estas alturas del siglo XXI, Alemania ha redimido sus culpas de la II Guerra Mundial. En algún momento habría que pasar página. Pero Alemania no ha completado su misión. No vale con demostrar un pacifismo más que arraigado en los genes de la moderna sociedad alemana. Y tampoco cuela parapetarse siempre en la retaguardia de USA o de la OTAN con la carpeta llena de contratos sustanciosos allí donde se vaya despejando el terreno.

   Alemania tiene la misión de hacer que la "tercera vía" sea una realidad. Pero eso difícilmente lo conseguirá si no se sacude de una vez por todas el complejo de culpa, si no se aclara a sí misma qué papel quiere jugar en el mundo.

    La política internacional alemana se está acercando en estos momentos a la cuadratura del círculo.

1.-Depende energéticamente de Rusia y al mismo tiempo, pretende erigirse en líder de las sanciones a Rusia.

2.-Pretende marcar el paso en la OTAN y habla de un ejército europeo, pero cuenta con un ejército ridículo, más propio de un chiste de Gila, donde los soldados tienen que repartirse las balas reciclables, a los fusiles se les tuerce el cañón con el calor, los aviones y helicópteros no despegan y la mayoría de los vehículos y armamentos no tienen repuestos.

3.-Depende de Turquía para solucionar la crisis de los refugiados y al mismo tiempo envía armas a los peshmergas, por más que esas armas sean teóricamente sólo para combatir a Daesh.

4.-Es uno de los países en el punto de mira de Daesh, uno de los que más yihadistas radicales ha generado y su implicación se reduce a mirar por unos telescopios desde 3.500 metros de altura.

5.-El respaldo a Israel es una razón de Estado y, sin embargo, hace negocios gigantescos vendiendo armas a los emiratos del Golfo y Arabia Saudi.

6.-Advierte, con razón, de los efectos globalizadores pero han tenido que soltar Grecia e Italia a un millón de personas con el pelo moreno en dirección al Norte para que se dé cuenta de que el Mediterráneo es un mar que se puede cruzar en un bote de goma.

7.-Todavía sigue considerando al Este de Europa como su patio trasero, sólo que ahora, ese patio es también el patio trasero de toda la Unión Europea. Estoy hablando, sobre todo, de Kósovo.

8.-Todavía no se ha dado cuenta de que vendió por un plato de lentejas el futuro de la Unión Europea cuando abrió las puertas a los países del Este donde ni la economía, ni la política, ni la sociedad, estaba preparada para asumir los valores europeos, aunque estuvieran preparados para comprar sus coches. El retroceso actual en la idea de Europa viene, en primer lugar, por la ampliación apresurada forzada por la avaricia económica alemana.

  Y, a pesar de todo, el mundo necesita más que nunca a Alemania. Estados Unidos se empequeñece a marchas forzadas, oscilando entre el “buenismo” al estilo alemán y el disparate a lo Trump, en Rusia hay alguien que se cree Vlad el Terrible, Japón se ha jubilado definitivamente y China sigue siendo el desconocido y exótico Catai de la Edad Media. Pero sobre todo, se la necesita en Europa. Gran Bretaña sigue flotando a la deriva en el Atlántico soñando con glorias pasadas, Francia se empeña en soñar con glorias futuras mientras su enanismo internacional se vuelve enternecedor y el resto de países europeos son como un puñado de mosquitos rondando la manada de elefantes.

Miguel-Ángel-Berlin   28.dic.2015 17:12    

1 Comentarios


No estoy de acuerdo contigo cuando dices que (Alemania) es uno de los países que más yihadistas radicales ha generado; y no pongo en duda que haya bastantes especímenes de los que hablas, si así es. Quien se radicaliza lo hace por alquien le calienta la oreja, lo manipula y ¿lo atemoriza?, aprovechando la circunstancia que sea.
En España, país de emigración hacia fuera y dentro de sus límites a ningún gallego, andaluz, castellano, extremeño, vasco ... le ha dado por renegar ni por matar -como hacen ésos- en las comunidades autónomas o en los países a los que han ido a vivir. ¿Lo han pasado siempre bien?. No. ¿Sus descendientes se han sentido en ocasiones "perdidos" con el tema de la pertenencia a un sitio o a otro?. Efectivamente. Y, sin embargo, no les ha dado por atentar contra el prójimo.

domingo 17 ene 2016, 20:44

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Miguel Ángel García

Bio Ich bin

“Soy un ciudadano de Berlín”. JFK llevaba apenas unas horas en Berlín Oeste cuando se declaró berlinés. Al otro lado del muro, un hombrecillo verde, con un impecable sombrero ya pasado de moda, cruzaba airoso las calles del Berlín Este, por aquel entonces apenas habitadas por tranvías llenos de proletarios.
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