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NADIE DIJO QUE FUERA FÁCIL

    martes 5.ene.2016    por Miguel-Ángel-Berlin    1 Comentarios

Una de las cosas que tiene gobernar es que tienes que tomar decisiones y asumir sus consecuencias.

Nadie sabe qué pasaba por la cabeza de Angela Merkel cuando pronunció aquella simple frase que marcará su legado como Canciller de Alemania: “Wir schaffen das”. Lo conseguiremos.

Parto de la base de que el pensamiento de Angela Merkel es cualquier cosa menos simple.

Probablemente nadie mejor que ella sabía qué significaba decirles a los alemanes que conseguirían manejar la llegada de más de un millón de personas, darles alojamiento, comida, servicios sanitarios, educación.

Y que el trabajo no se terminaba ahí. En realidad, lo más difícil vendría después. ¿Cómo se va a integrar toda esa gente que viene de un mundo totalmente distinto, con otros valores, otras costumbres, otra religión?

Acabo de ver un reportaje en la televisión alemana sobre un grupo de mujeres alemanas que ayudan voluntariamente a mujeres refugiadas a aprender a montar en bici. Algo tan sencillo como eso, no es algo que podamos dar por sobreentendido. En todo el mundo árabe una mujer en bici no sólo es algo extraordinariamente exótico. Probablemente es algo cercano a la blasfemia.Unas pocas mujeres sirias intentaban aprender a dar sus primeras pedaladas, decían que querían aprender a vivir como las mujeres de aquí. Podemos apostar a que no lo tendrán fácil.

No he visto ninguna mujer de origen turco, incluso nacida aquí, pedaleando por Berlín. De hecho, tampoco he visto muchos hombres turcos. ¿Conseguirán muchas mujeres musulmanas poder montar libremente en bici?

Si algo tan inocuo para nosotros como montar en una bicicleta puede ser toda una victoria para las mujeres del mundo musulmán, podemos imaginárnoslas ante otras “costumbres” que se dan por sobreentendidas entre nosotros.

Con detalles como ese tendrán que enfrentarse todos los que se involucren en la integración de los refugiados.

Porque esa nimiendad no es más que un síntoma del mundo del que vienen.

La policía de Colonia ha dejado completamente atónita (no encuentro otra expresión para decir que la ha dejado en estado de shock) a toda Alemania informando de lo que pasó la Nochevieja pasada.

Unas mil personas, a juzgar por las imágenes de los móviles, se juntaron durante la Nochevieja en la plaza que hay frente a la estación y la catedral de Colonia.

En las imágenes se ve a gente lanzando vengalas apuntando directamente no al cielo, sino a la gente. Pero lo peor vino después.

Grupos de hombres acosaron a decenas, quizá centenares de mujeres, las agredieron sexualmente, les robaron bolsos, carteras, móviles. Ya se han puesto 90 denuncias. Una por violación. Al parecer, las mujeres agredidas hablan de que eran grupos de hombres de rasgos norteafriacanos y árabes (quizá marroquíes, tunecinos, argelinos). Mientras unos las agredían, otros las rodearon para impedir que huyeran.

Voy a insistir en las cifras: ya van 90 denuncias, así que pueden ser muchas más. Y la policía habla de que en estos hechos participaron cientos de hombres, se ha dado la cifra de cerca de mil. Si eran todos norteafricanos y árabes es algo que la policía tendrá que investigar y comprobar. También si se reunieron allí y se coordinaron por las redes sociales precisamente para eso.

Y si todo esto se comprueba, ¿podemos imaginarnos las consecuencias?

Los de Pegida y de la extrema derecha llevan meses difundiendo por redes sociales rumores, supuestas violaciones en los albergues, ataques… Hasta ahora la policía lo ha negado. Son rumores extendidos adrede para azuzar el odio a los refugiados.

He visto, por ejemplo, videos de casas donde viven refugiados donde se ve la calle convertida en un estercolero por la basura arrojada por las ventanas. ¿Cuánto se tarda en enseñar a separar la basura a alguien que ni siquiera ha arrojado nunca la basura a un cubo?

Pero lo de Colonia ha descolocado a todos. Lo de Colonia y lo de Hamburgo. Porque en Hamburgo se han presentado ya por lo menos 15 denuncias. Si todo esto se comprueba, la extrema derecha tendrá otra baza contra la que será difícil argumentar. La sociedad alemana, muy predispuesta al miedo, difícilmente puede digerir sin problemas hechos como esos.

Creo que fue un  obispo español el que dijo “no todos los refugiados son trigo limpio”. A ese obispo se le crucificó “ipso facto” (desconozco si dijo algo más y se sacó de contexto o si realemente se trató de una cavernada más).

Podemos ser tan naív como queramos, ponernos todo lo políticamente correctos que nos dé la gana, vestirnos con el "buenismo prêt á porter" al uso, pero la realidad es muy tozuda. Y si no se llama a las cosas por su nombre y se asumen los hechos como son, el fracaso está asegurado. 

¿Qué esperábamos? ¿Que de unos países donde la religión parece haberse quedado en la Edad Media, metidos en guerras continuas, en dictaduras interminables, llegaran sólo inofensivos y maltratados seres humanos? No hace falta mencionar que algunos de los terroristas de París entraron, al parecer, como refugiados.

No. Nadie dijo que fuera fácil. Pero quizá Merkel tampoco contaba con que se lo pondrían tan difícil. Y no precisamente los atribulados, desconcertados e incluso asustados alemanes.  

Miguel-Ángel-Berlin    5.ene.2016 14:07    

1 Comentarios


A lo mejor se quería convencer ella misma de que la cosa iba a ser menos complicada y, al tiempo, animar a los demás a creer en ello. Cuando la realidad es la que es y se le ha venido encima con esos sucesos que mencionas; incluído el hecho, que no es delictivo, de que los musulmanes (en este caso turcos) no montan en bicicleta, por ejemplo, lo que nos dice que no se sueltan la melena -por decirlo de alguna forma- ni en lo mínino. Hablo solo en masculino, porque los musulmanes en general en occidente sí se permiten alguna licencia que en su país de origen no sé si se concedían; pero a las mujeres no las dejan hacer lo propio. Y esto por no mencionar que en mi localidad, sin ir más lejos, han llegado a plantear/pedir que en las piscinas municipales se establezcan horarios y días (distintos) para hombres y mujeres; o que a las chicas/mujeres que no siempre llevaban pañuelo les han hecho volver a él a diario ...
El problema no es (solo) el de los refugiados, precisamente, sino el de otros que han llegado antes a meter en cintura/ radicalizar a quienes llevan viviendo en cualquier país occidental más de treinta años.

domingo 17 ene 2016, 14:41

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Miguel Ángel García

Bio Ich bin

“Soy un ciudadano de Berlín”. JFK llevaba apenas unas horas en Berlín Oeste cuando se declaró berlinés. Al otro lado del muro, un hombrecillo verde, con un impecable sombrero ya pasado de moda, cruzaba airoso las calles del Berlín Este, por aquel entonces apenas habitadas por tranvías llenos de proletarios.
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