« Protocolos cumplidos, cadáver en el bosque | Portada del Blog | Ergonomía políticamente correcta »

El ‘mono’ del perro

El poder produce adicción y, su privación, ansiedad, angustia, desesperación. Le ha pasado al perro de los Chirac, Sumo, que pasó del Elíseo al Quai Voltaire creciéndole las malas pulgas. Tantas, que mordió tres veces a Chirac, como si él no tuviera bastante con su propio mono. Al final era él o el perro lanas. Y, sin que sirviera de precedente, fue el perro lanas, trasladado a una casa de campo, donde es feliz con otros chuchos y donde ha superado el síndrome.

2 Comentarios


A ese can lo que le sucedía es que los dueños, probablemente, no le hacían el mismo caso y le tenían pelín descuidado (en lo de sacarle a sus necesidades y eso, por el ajetreo del traslado, el tener que hacerse a otra realidad, etc.); y como él, el perro, ya no estaba tan entretenido con las visitas como en el Elíseo (para tener menos en cuenta los horarios de pises y tal), pues eso, se quejaba, llamaba la atención, mordiendo al dueño.
No es que haya superado un síndrome, sino que está más libre que un departamento y más acompañado, porque como dice el no sé si es refrán, "el perro y el niño (van) donde ven cariño".

Perra vida la de los ex

Esto es solo una previsualización.Su comentario aun no ha sido aprobado.

Ocupado...
Your comment could not be posted. Error type:
Su comentario ha sido publicado. Haga click aquí si desea publicar otro comentario

Las letras y números que has introducido no coinciden con los de la imagen. Por favor, inténtalo de nuevo.

Como paso final antes de publicar el comentario, introduce las letras y números que se ven en la imagen de abajo. Esto es necesario para impedir comentarios de programas automáticos.

¿No puedes leer bien esta imagen? Ver una alternativa.

Ocupado...

Mi comentario

Luis Miguel Úbeda


Luis Miguel Úbeda, veterano periodista de Radio Nacional, es corresponsal de esta emisora en París. Desde allí escribe esta Bitácora, un blog construido con entradas informativas de la actualidad francesa, muy sugestiva para un observador extranjero cuya función es precisamente servir de intérprete a los que están fuera. El encuentro con lo ajeno produce también saludables interrogaciones sobre lo propio, perspectivas más relativas, menos dramáticas y emocionales.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios