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Segunda oportunidad

La explicación del diputado por votar equivocadamente con la oposición suena como la de cualquier automovilista: “Iba yo por mi derecha, tranquilamente, cuando de repente me salió uno por la izquierda”. Lo ha contado el diputado sarkozysta por París Jean-François Lamour, asegurando que quería votar contra el nuevo impuesto del 10 por ciento de los beneficios de la banca propuesto y ganado por la oposición socialista (44 a 40). Definitivamente, el viernes no es un gran día en la Asamblea, entre los que faltan y los que no están a lo que tienen que estar. Menos mal que el gobierno les brinda una nueva oportunidad el lunes para sacar el corvejón y jurar los principios inquebrantables, que no está el horno para bollos.

3 Comentarios


Y ¿qué ha dicho el otro que se equivocó?. Por lo visto fueron dos.
Si no se ha alcanzado la suficiente mayoría para que la votación tenga que repetirse, bien que el lunes se vuelva a hacer. Pero que no estuvieran todos los que tenían que estar y que los que estaban estuvieran "distraídos" (también puede que votaran a favor -y en contra de lo que decía su propio partido- porque quisieron) no es motivo, en mi opinión.

La cosa tiene miga, porque en Francia existe el voto por procuración. Es decir, el diputado despistado votaba además por otro ausente. En ese caso, el error se duplica. Sin duda esperaba alcanzar una doble gloria, pero se ha cubierto doblemente de inmundicia. ¡Porca miseria!

De politica solo se que: La politica es una cosa que mientras mas se revuelve más apesta.
Lo de si vas por la derecha o por la izquierda eso es otro tama , yo prfiero ir por el medio , y si es posible detrás del Rey.

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Luis Miguel Úbeda


Luis Miguel Úbeda, veterano periodista de Radio Nacional, es corresponsal de esta emisora en París. Desde allí escribe esta Bitácora, un blog construido con entradas informativas de la actualidad francesa, muy sugestiva para un observador extranjero cuya función es precisamente servir de intérprete a los que están fuera. El encuentro con lo ajeno produce también saludables interrogaciones sobre lo propio, perspectivas más relativas, menos dramáticas y emocionales.
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