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Francés, pero de cuántas generaciones

Cuenta Anne Sinclair en su blog los quebraderos de cabeza y el disgusto que le trajo la última renovación de su carné de identidad. A la mujer de Dominique Strauss-Kahn, director del FMI, francesa nacida en Nueva York, le pidieron por primera vez que demostrara su pedigrí francés. Es el nuevo reglamento de la doble prueba. Así que tuvo que volverse a casa y traer una partida de nacimiento de su madre, donde constan sus abuelos franceses. Sería una delicia comprobar las vueltas que un funcionario probo le daría al presidente en la misma tesitura, o a su mujer, o a sus hijos.

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Y eso que Mme Sinclair es una estrella de la pequeña pantalla, así que imaginense lo que harán con el común de los mortales.
Lo de ser y sentirse francés está convirtiéndose en una obsesión últimamente en este país, hay quien opina que es para distraer al personal de todos los demás problemas que (contrariamente a lo que se cree en España) existen actualmente.
Yo también conozco a personas que han debido demostrar su nacionalidad en esas mismas circunstancias, cuando si se disfruta de un carnet de identidad es que ya se es francés ¿nos estamos volviendo locos?
Todo esto me lleva a pensar que hay millones de franceses que antes no lo eran pero que han sido naturalizados, o que son franceses hijos de extranjeros ¿qué tendrían que demostrar estas personas?
Le Pen con sus doctrinas no lo haría mejor.


Pues la probidad me da que la tendrán que empezar a dejar de costadillo, porque o ésto o más de un nacional francés , con la mezcla de orígenes que puede correr por sus venas, lo va a tener mal, mal, para renovar el DNI, la verdad. Y el marido de Anne Sinclair, aprovechando el ejemplo, que se vaya preparando, claro, porque Strauss-Kahn francés, francés no suena, no.
El post me recuerda un chiste que unos humoristas del País Vasco hicieron a cuenta de que en el Athletic de Bilbao no fichan extranjeros y se estaban planteando fichar a un chino, al que buscándole los apellidos hacia atrás le "encontraron" un abuelo o bisabuelo Zang Ki Tou y ¡coño! lo podían pronunciar Zanguitu, de los Zanguitu de Portugalete de toda la vida, decían, y se les solucionaba el asunto.

Parece que quieren convertir a Francia en el país de los esteriotipados franceses. Cuántos franceses no hay en el mundo regados casados con negritas, criollitas de otras partes, por qué ellos son buenos inmigrantes allá donde van sin dejar de ser franceses pero los que llegan a Francia sí tienen que mantener vivos los valores de una Francia que ya no existe? qué problema con la gente que se empeña en revivir a los muertos!
En esto sí admiro mucho a España, que siempre la tildan de campesina y termina siendo más civilizada que Italia y la misma Francia. Lo digo por lo que veo en la tv. creo que España hace un esfuerzo mayor por asimilar a la inmigración y por incorporarla a sus filas, esto a la larga es más sano ya que los extranjeros terminan queriéndola y asimilando sus valores y costumbres. No como Francia que veo su relación con la inmigración cada vez más parecida a la de Esmeralda la chica de la película "La clase" (entre les murs) que no se siente francesa y luego que el profesor FranÇois le insiste ella dice que sí es francesa pero no está orgullosa de serlo.

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Luis Miguel Úbeda


Luis Miguel Úbeda, veterano periodista de Radio Nacional, es corresponsal de esta emisora en París. Desde allí escribe esta Bitácora, un blog construido con entradas informativas de la actualidad francesa, muy sugestiva para un observador extranjero cuya función es precisamente servir de intérprete a los que están fuera. El encuentro con lo ajeno produce también saludables interrogaciones sobre lo propio, perspectivas más relativas, menos dramáticas y emocionales.
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