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Errores judiciales

La justicia francesa acaba de anular en un solo día dos sentencias de otros tantos errores judiciales. Es un decir, porque en esto la justicia terrenal es como la divina: no hay espacio para el error (6 desde 1945). Por eso el falso asesino Marc Machin y el falso violador Loïc Secher tendrán que afrontar nuevos juicios ya sin las pruebas capitales que los incriminaban: penúltima afrenta del procedimiento judicial, convertido en arma de destrucción de vidas y conciencias. Arthur London reprodujo en La Confesión (Ikusager, 2000) el testimonio de un compañero sentenciado como él por el stalinismo y luego rehabilitado, pero advertido de guardar silencio “para no hacer el juego al imperialismo”: “No nos perdonan sus errores”.

4 Comentarios

con el DNA o ADN se podrian reabrir muchos casos mas.


Lo del nuevo juicio a Machin lo entiendo, porque tiene pendientes -parece- otros cargos. Pero si contra Secher no hay más, por lo que he leido en el enlace, ¿por qué tienen que juzgarle de nuevo o condicionarle la libertad si no es el violador del caso por el que le enchironaron?. Aquí, hasta donde sé, se excarcela a quien se tenía erróneamente (y fatalmente para él, claro) en prisión y punto final.

MZ:
Machin será juzgado por la misma causa de asesinato que lo condenó por primera vez. Lo mismo Secher. La perplejidad viene precisamente de ahí: anular la condena pero repetir el juicio. Sin las pruebas que los incriminaban, el juicio carece de sentido. Sin embargo, los jueces que lo han ordenado, sí lo ven. Enhorabuena.


Pues aquí, a este lado de Pirineos, no se puede juzgar a una persona dos veces por el mismo delito: principio de non visi idem. Es que acabo de hablar con un abogado, que también me ha dicho que la legislación de cada país es diferente y en Francia puede que no lo apliquen.

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Luis Miguel Úbeda


Luis Miguel Úbeda, veterano periodista de Radio Nacional, es corresponsal de esta emisora en París. Desde allí escribe esta Bitácora, un blog construido con entradas informativas de la actualidad francesa, muy sugestiva para un observador extranjero cuya función es precisamente servir de intérprete a los que están fuera. El encuentro con lo ajeno produce también saludables interrogaciones sobre lo propio, perspectivas más relativas, menos dramáticas y emocionales.
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