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Alcaldada en Estrasburgo

El ayuntamiento de Estrasburgo, preocupado por mantener las tradiciones locales de su mercado navideño (Christkindlmärik), ha proscrito los churros de la lista de los productos que se pueden vender. En la lista negra entran también los paninis (bocadillos calientes italianos) y las mercancías made in China. El alcalde, Roland Ries, dice no querer entrar en polémicas, porque el mercado navideño alsaciano es un “factor de notoriedad importante para la ciudad, en Francia y en Europa”. Sin duda.

6 Comentarios

Me parece bien, todos los mercadillos son iguales. Mantener aún de esta manera forzada, las características y personalidad de un evento tradicional no creo que merezca demasiadas críticas y será sin duda buena publicidad de cara a los posibles visitantes.


Puede parecernos algo trivial esta decisión, no obstante hay un par de reflexiones que puede hacernos cambiar de opinión. Una reflexión es que las fiestas navideñas por tradición tienen un origen religioso, en los tiempos presentes han ido perdiendo ese origen a cambio de unos intereses mercantiles, así que es una población minoritaria la que mantiene la tradición original.
Los sectores conservadores están intentando recuperar espacios que han ido perdiendo, es obvio que la sociedad es mucho más ágil y práctica, así que el intento de esa alcaldía de retirar supuestos artículos comestibles o no de la tradición del lugar, en un intento de recuperar aquellos espacios, con toda probabilidad será un fracaso, es posible que por ser una medida algo súbita, llame la atención e incluso haga alguna gracia, pero a un largo plazo volverá el sentido común, es decir, que la celebración navideña sea eso, una celebración y no una lección de costumbres tradicionalistas.
Preocupa un poco, ese intento generalizado en los estados europeos y no europeos, de recuperar supuestos bienes comunes del pasado. Deberían pensar que la sociedad progresa otros lo designan como evolución, no importa el modo nominativo, lo que importa es que la sociedad o sociedades precisan cambiar y los cambios suceden tanto si se quieren o no, pues son consecuencia de unas causas sociales que precisan progresar, así, que la alcaldía no se caliente la cabeza, que los ciudadanos sino en estas navidades será en las próximas, comerán churros y paninis recien hechos junto con otras delicias chinas.

A alguien que prohíbe los churros hay que mandarle a la porra.

Se aburren bastante en el ayuntamiento de Estrasburgo... Y acabo de leer que por el próximo mercado navideño hasta van a crear un reglamento que dice lo que se puede vender y lo que no. Que quieran hacer algo tradicional, bueno, se entiende, si lo es; luego, decir que no se trata de una feria y que están prohibidas todas las cosas no tradicionales, me parece una tonteria grande, que lo tradicional no tiene que quedarse sin evolucionar, bloqueado en el pasado. Creo que hay que hacer algo tradicional pero que evoluciona, que la sociedad avanza rápido, lo que no lo hace acaba perdiéndose.

Noël d'antan Noël d'Alsace... apoyo su iniciativa y ojalá más alcades de todo el mundo hicieran lo mismo. Fanatismos aparte estas fechas son para regocijarse en lo propio y disfrutarlo a fondo ya que es una vez al año. Ahora puede parecer una tontería, pero si no le ponen un parao desde ya dentro de cinco años aquello ya no se sabrá qué es. Y lo más lamentable es que se van reduciendo los espacios naturales de los artesanos y los pequeños productores... saludos.

he tenido la suerte de poder estar en Estrasburgo varios años durante los días anteriores a las vacacionesd e navidad y la verdad es que me impresionó tanto su mercado, como la decoración de las calles. Me daba la sensación de estar en un cuento, sobre todo al caer la noche. Me hizo mucha ilusión ver a los niños, con sus padres, decidiéndo qué abeto llevar a casa en el mercado de árboles de navidad. Me parece bien que intenten conservar su esencia, con todos esas brujitas colgadas en las casetas de madera, el vino caliente,... y que descarten sobre todo los productos made in china. Espero poder llevar a mi hija allí en un par de inviernos.

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Luis Miguel Úbeda


Luis Miguel Úbeda, veterano periodista de Radio Nacional, es corresponsal de esta emisora en París. Desde allí escribe esta Bitácora, un blog construido con entradas informativas de la actualidad francesa, muy sugestiva para un observador extranjero cuya función es precisamente servir de intérprete a los que están fuera. El encuentro con lo ajeno produce también saludables interrogaciones sobre lo propio, perspectivas más relativas, menos dramáticas y emocionales.
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