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El rumor no era un infundio

El foco infeccioso del cólera de Haití estaba, efectivamente, entre los cascos azules nepalíes, según un informe epidemiológico conocido hoy en París. La plaga se ha cobrado 2.000 muertos y hay 90.000 enfermos. Los disturbios cargados de odio contra los cascos azules acusándolos de traer y propagar la enfermedad, fueron acogidos por la prensa como una señal más de la psicosis en la que vivía un país azotado por todas las plagas posibles. Al final, el rumor y la psicosis obedecían a la verdad, lo cual le deja a uno verdaderamente incómodo sobre lo que creer y no creer.

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En efecto es incómodo cuando los rumores se confirman, tampoco es habitual que suceda, por lo general suelen quedarse solamente en eso; oportunamente los exámenes de ADN han permitido localizar el origen de esa epidemia, tristemente han sido aquellos que debían ser los protectores.
De todos modos, hay indicios por lo que estamos observando en los acontecimientos en general, que hay una intencionalidad de provocar en la opinión pública desinformación, y ello nos recuerda algo que fue publicado por la prensa mundial hace unos años.
El New York Times y el Periódico en España con fecha miércoles, 20 de febrero del 2002, los siguientes titulares: EUA inventará noticias para sumar adeptos a la cruzada antiterrorista; El Pentágono contrató a Rendom (una firma de relaciones públicas especializada en propaganda que ya trabajó para la C.I.A.), la naturaleza del trabajo era, crear propaganda y engaño como paso siguiente en la guerra antiterrorista, con el objetivo de ganarse la opinión pública de otros paises, una campaña para intoxicar con notícias falsas las organizaciones de información extranjeras todo ello con el soporte de ministro de defensa en aquel entonces Donal Rumsfeld.
No sería de extrañar que la campaña de intoxicación informativa estuviera todavía activa en la actualidad, son demasiadas noticias publicadas las que hacen equilibrios entre la verdad y la falsedad. Este suceso último del cólera, ha ocasionado muchas muertes que podrían haberse evitado, con un poco de más de pensamiento racional y menos del irracional, pues hay medios sanitarios en la actualidad para que nadie deba morir por el cólera.

Parafraseando a Wilde, esta vez la realidad imitó al rumor. Que a estas alturas siga habiendo casos de cólera (masculino) debería provocarnos un mucho de cólera (femenino), creo yo.


En fecha de hoy 12 de Diciembre, el número de fallecidos por el cólera en Haití es de 2.000 y de infectados superan los 100.000.
Es una infamia, una vergüenza, que en el siglo XXI, mueran tantos seres humanos, con los medios sanitarios que disponemos.
La falta de solidaridad de otros Estados, está conduciendo a toda una población a una injustificada muerte, debemos preguntarnos desde nuestra propia perspectiva, ¿por qué deben morir de cólera y padecer los estragos posteriores que ocasiona dichas perdidas humanas?
Todavía no se ha alcanzado el nivel máximo de la infección bacteriana (la bacteria Vibrio cholerae), ¿qué es necesario para que la ayuda llegue con toda la intensidad necesaria?, ¿qué es necesario para ofrecer las razones conscientes para movilizar el máximo de ayuda? mientras en otros Estados, se celebran o realizan eventos que son bobadas.


Ya es mala suerte, que los nepalíes de la ONU estén en Haití para ayudar y se hayan convertido en foco de transmisión de esa enfermedad, que ellos mismos han tenido que contraer allí (otra explicación no puede ser posible) dadas las condiciones de insalubridad y demás en que vive la mayoría de la población de ese país.

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Luis Miguel Úbeda


Luis Miguel Úbeda, veterano periodista de Radio Nacional, es corresponsal de esta emisora en París. Desde allí escribe esta Bitácora, un blog construido con entradas informativas de la actualidad francesa, muy sugestiva para un observador extranjero cuya función es precisamente servir de intérprete a los que están fuera. El encuentro con lo ajeno produce también saludables interrogaciones sobre lo propio, perspectivas más relativas, menos dramáticas y emocionales.
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