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El padre de la indignación

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Stéphane Hessel
, un abuelo afable de 93 años, atildado y entrañable, preciso en sus expresiones, con un discurso pacifista y democrático no corresponde con la imagen de la indignación cuya bandera ha agitado hace unos meses y que tan bien ha prendido en España. Sin embargo, ahí está, recomendando diálogo, concertación y participación en las instituciones. Y abogando por apartar a la minoría violenta presente en todos los movimientos reivindicativos. Que un movimiento social de esa amplitud reivindique su libro, Indignez-vous!, y su figura como líder moral debe suponer una descarga de adrenalina difícilmente imaginable y lo más próximo al clímax de toda una vida.

10 Comentarios

Sí ,ha sabido dar toda una lección de ética y moral ( hay que saber diferenciarlas) y proclamar la NO VIOLENCIA.
Las manifestaciones pueden ser pacíficas pero siempre carentes de toda violencia.Un saludo Don Luis.

No se puede traducir la indiganción de un francés a la nuestra. Solo basta con ver el sueldo mínimo de ese país al nuestro. Sobran comentarios. Tampoco nuestro temperamento es el mismo. Somos más fogosos, más tremendos. Ellos van protestando de a poco, soltando la adrenalina en pequeños y casi contínuos bufidos. Nosotros hemos aguantado mucho, tal vez demasiado, y de pronto irrumpimos. También es verdad que nuestra policía es menos contundente. Además nuestra permanente fiesta nos ha ido embotando los sentidos, de botellón en trasnoche. Somos el patio de recreo del resto de Europa, no lo olvidemos.
Nuestros jóvenes, sin embargo, carecen de horizontes, están supuestamente formados, erróneamente ilusionados y han sido los figurantes de esta dolce vita disparatada.
En realidad, no están indignados (es una transcripción muy suave y civilizada), sino que están hastiados, hartos, enfadados, mosqueados y muy estafados. Todos nosotros o casi.
Comprendo la enorme responsabilidad intelectual que debe sentir Monsieur Stéphane Hessel, que intenta, como un director de orquesta moderar el crescendo del coro. Pero él solo ha lanzado la consigna, en imperativo, eso sí.
Nosotros, además de propensos a la debacle, somos , en el fondo, sospechosamente obedientes, dogmáticos genéticamente.
Ahora bien, que la sangre no corra, que la violencia no arregló nunca nada. La violencia es la hija del miedo, y hemos de ser valientes.

Añadir que, desgraciadamente, no somos un pueblo, en general, demasiado lector, y que es más que posible que muchos delos "indignados" todavía no hayan leído el libro.
Aquí, a veces con un eslogan publicitario ya nos basta, que nuestro ritmo de vida frenético y nuestra lucha por la supervivencia no da para demasiadas divagaciones literarias. Lamentablemente, lectores de contraportada y del best-seller veraniego (mayormente).
Stéphane Hessel "a dit son mot". No lo hubiéramos escuchado si el dedo no hubiera dado en la llaga.
Pero que no cunda el pánico. Las rabietas violentas son puntuales y oportunistas. Sabremos indignarnos con espíritu cívico. Somos una ciudadanía a quien le faltan décadas de progreso pero que ha sido sociabilizada (incluso en exceso). Y nuestros representantes de la indignación, con toda la bendita energía de la juventud, han tenido al menos el privilegio de estudiar. Por mucho que desde algunos sectores detractores les llamen "perros-flauta" no son unos "sans-culotte" desquiciados. Tienen poco que perder, es verdad, pero no son idiotas.

Si Españistan es la causa la indignación es el efecto...
INDIGNADOS es un titular de diario, el 15M es el sustento.

Intentaré expresarme con claridad. Veamos, la violencia de Estado (en caso de que la hubiere o hubiese) es la más execrable de las violencias, por la mera y única razón de que un Estado no puede permitirse quebrantar la ley ni delinquir, y menos ampararse en la disculpa o en las leyes para llevarla a cabo. La violencia ejercida por un individuo o grupo de individuos, jamás se ampara en las leyes y por ello puede ser perseguida legalmente.

La actuación del Estado, normalmente por orden de los gobernantes con las garantías legales y ejecutada por las fuerzas del orden siempre ha de ser ejemplar, no digo ejemplarizante. No admite disculpas ni circunloquios, ni ningún tipo de manipulación mediática. Un Estado, jamás debe incurrir en el mismo error que lo que pretende evitar.

Resumiendo, la proporcionalidad y la justicia han de regir cualquier actuación del Estado con sus ciudadanos. Un insulto no se debe reprimir a palos, habrá que detener al que insulta. Una amenaza no debe criminalizar a un grupo, sino al autor de la misma pero primero habrá que encausarlo.

En el Parlamento de este maravilloso país (y lo cito con mayúsculas por respeto a la institución, no a sus miembros) se profieren insultos mucho peores que los que el pueblo dirige en la calle a sus gobernantes, muchos de esos insultos dirigidos contra el pueblo soberano. Extrañamente, nadie apalea a los señores parlamentarios por proferir tales insultos ni los criminaliza, ni los medios los tachan de locos, terroristas o perroflautas.

Los señores que criminalizan al movimiento de indignación o los incidentes de Barcelona. Apoyan a los insurgentes de Libia, que van armados y cuando pillen a Gadafi seguro que lo ahorcarán, con el beneplácito de la OTAN, EEUU, etc. Ya, lo sé, Gadafi no es comparable a nuestros gobernantes o a los parlamentarios catalanes. Pero hasta no hace mucho, hacían negocios con él sin ningún escrúpulo. Mientras Gadafi, Sadam, Mubarak, etc. hicieron de tampón contra la temida hemorragia del movimiento islamista, Occidente los invitaba a su casa a cenar y no los consideraba dictadores.

En cuanto explotaron las revueltas del norte de África, los líderes occidentales al ver que la cosa se ponía fea se pusieron de parte de los revoltosos. Ahora tienen la fiesta en el portal de su casa, y pretenden actuar tal y como hicieron los dictadores perseguidos, aunque con el beneplácito de una supuesta legalidad que les otorga el control de los medios.

Creo que hay que ser capaz de ver la realidad desde un punto de vista no ideológico o maniqueo. Ser simplemente objetivo.

http://personales.ya.com/evoluciona

Si es necesario seamos mártires

Que alguien me lo explique... ¿Quiénes son los violentos? ¿Quiénes los terroristas? ¿Quiénes van armados? ¿Dónde está la proporcionalidad? ¿Dónde la justicia? ¿Dónde la equidad?

Hay fotografías, videos y grabaciones sonoras... ¿Qué más quieren?

Comparad:

27 de mayo - Plaça Catalunya: http://www.youtube.com/watch?v=UIStkvzWGVc

Agresiones brutales contra personas indefensas y pacíficas que no hacen ni ademán de defenderse, golpes, porrazos, pelotas de goma, insultos, etc. Al parecer solamente pretendían limpiar la plaza.

14 de junio - Parlament de Catalunya: http://www.youtube.com/watch?v=aoqSZS3x8pw

Agresiones verbales, ¿agresiones con telas?, ¿les escupen?, los empujan, etc. Si tenían helicópteros preparados es que se esperaban la reacción de la masa, ¿por qué el dispositivo policial era mucho menor que en la limpieza de la plaza? La policía debería haber sido previsora y proteger a los “señores diputados”. No es justo que hayan tenido que pasar tal bochorno, ¿verdad?.

El señor Consejero de Interior de la Generalitat de Catalunya debería aclarar algunas cosas que no encajan. Por otro lado, los medios de comunicación deberían replantearse su actuación en todo este asunto.

Primero han puesto todos los medios para silenciar la movilización ciudadana. Después han pretendido criminalizarla.

Ahora probablemente intenten reventar la movilización del próximo domingo 19, con infiltrados o con provocaciones. Si es necesario habrá que dejarse pegar... si alguien tiene dudas recordad a Gandhi:

- En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle.

- Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.

- No hay camino para la paz, la paz es el camino.

Por último recordad: Criminalizar es fácil. Pero si tu eres el que sangras y no mueves ni un dedo para impedir los golpes, no hay un maldito cámara o fotógrafo que pueda tergiversar los hechos. Es cuestión de elegir... a veces no es fácil.

http://personales.ya.com/evoluciona

"...desgraciadamente, no somos un pueblo, en general, demasiado lector, y que es más que posible que muchos delos "indignados" todavía no hayan leído el libro", dice Laura Antolín. ¿Leer? Para mí es un misterio de la transmodernidad que de un librito como "Indignaos" haya podido salir nada.

La indignación no sale del libro, sale de nuestra miseria de lujo. Su portada, en todo caso, da el pie de foto a los medios. Es la etiqueta de la mariposa.
El cabreo no necesita explicaciones ni justificaciones sociológicas. El misterio es que no se haya producido antes.
Al margen, no somos un pueblo muy lector. Es así. Tampoco hay tiempo, y si sobra, hay desánimo. No nos luce, ni leer ni saber, así que, ¿para qué?
Los indignados bastante tienen con estarlo, y atreverse a expresarlo. Si además leen, chapeau !

Y ahora, podemos leer el siguiente manual de Hessel, el que sugiere nuestro compromiso (menos de 100 págs.). "Engagez- vous !" Instrucciones para dar el siguiente paso, que podemos leer. Empieza el verano y promete ser largo. No hay excusas.

Bien por él. Son necesarias personas que nos ayuden a todos a abrir los ojos y darnos cuenta que otra forma de hacer las cosas es posible.

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Luis Miguel Úbeda


Luis Miguel Úbeda, veterano periodista de Radio Nacional, es corresponsal de esta emisora en París. Desde allí escribe esta Bitácora, un blog construido con entradas informativas de la actualidad francesa, muy sugestiva para un observador extranjero cuya función es precisamente servir de intérprete a los que están fuera. El encuentro con lo ajeno produce también saludables interrogaciones sobre lo propio, perspectivas más relativas, menos dramáticas y emocionales.
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