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Estrategia de comunicación

Si el Zavalita de Conversación en La Catedral se pregunta cuándo se jodió el Perú, podemos preguntarnos hoy cuándo se jodió la estrategia de comunicación de Tristane Banon. Tengo una respuesta, que no tiene por qué ser correcta: cuando decidió dar esquinazo a la famosa nube de periodistas apostados en la sede de la Brigada de Represión del Delito contra las Personas, donde esperaban oír su versión del careo con DSK y correr a la TF1 para acogerse a sagrado. Como había hecho DSK, todo hay que decirlo. En ese momento, Tristane Banon ha elegido una estrategia que, me temo, va a resultarle contraproducente.

4 Comentarios

Sí parece qué esto tiene pinta de gato encerrado. Cuando se tiene una estrategia de comunicación pienso qué es por falta de naturalidad, esta a su vez es por falta de honestidad que a su vez lleva malas intenciones, todo esto es pura deducción ya que no conocía el "caso" los links aquí aportados no deja "lagunas"
Siguiendo hilando fino, la personalidad de Banon no parece muy acostumbrada al fracaso, la actitud de engreimiento y empecinamiento en acogerse a sagrado por un lado y, por el otro hacer espectáculo-negocio de su careo con DSK, esquivando a la nube de periodistas denota moverse como pez en agua, un misterioso comportamiento.

Dominique ha ganado por tierra, mar y aire. Se ha ofrecido a salir de la política y la política le ha perdonado la vida. Entre bomberos no conviene pisarse la manguera. Por si acaso que donde menos se espera, salta la camarera.

Si ya lo decimos en Argentina: "¡Banón, Banón, qué grande sos!" Y lo de DSK en la aduana: "¿Sexo? Enorme, aunque lo estoy dejando."


No se daría "cuen", hombre, con el nervio de salir de un sitio con ese nombre tan así y la prisa por hacerlo.

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Luis Miguel Úbeda


Luis Miguel Úbeda, veterano periodista de Radio Nacional, es corresponsal de esta emisora en París. Desde allí escribe esta Bitácora, un blog construido con entradas informativas de la actualidad francesa, muy sugestiva para un observador extranjero cuya función es precisamente servir de intérprete a los que están fuera. El encuentro con lo ajeno produce también saludables interrogaciones sobre lo propio, perspectivas más relativas, menos dramáticas y emocionales.
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