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Hollande, el programa

François Hollande ha presentado su programa electoral en 60 compromisos, que no recuerdan ni de lejos las 100 medidas de Mitterrand en 1981. Algunos dirán que afortunadamente, pero eso es otra historia. Los programas en Francia tienen que reducirse a cifras, porque tienen un valor cuasi contractual: este significa un gasto adicional de 20.000 millones de euros y unos ingresos extras de 29.000. Lo de los números tiene poca poesía y la política reducida a ellos se vuelve gris y ordenancista. También más rigurosa y evita algunas sandeces. Lo que no han desterrado nuestros vecinos (un mal que no les concierne exclusivamente) es el cambiazo electoral, la ocultación, la tomadura de pelo, el engaño y el yo no mandé mis naves a luchar contra los elementos de la crisis.

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Si nuestros vecino andan así, nosotros estamos en la UCI. Lo malo de los números es que si no hay dinero, da igual como se hagan las cuentas, mientras la deuda crece, a la par que caemos mas profundo al precipicio. Aguantar a los políticos, es el colmo del desastre. Echar balones fuera es una especialidad común entre ellos.

Por lo menos hay programas. Aquí sólo hay rubalcabas y chacones con promesas de amor eterno.

Cuando se presenta un programa con lagunas, no se tiene en cuenta aspectos de fondo. Que objetivo busca? basándose en que criterios?, el oscurantismo de los creadores a que se debe? desde luego no inspiran confianza a los que tenemos hijos, puede ser que ni ellos los tengan. Son aptos para semejante movimiento de cambio?, tienen condiciones psíquicas aceptables, para otorgarse tal poder sobre otros?, los hemos elegidos para ello?

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Luis Miguel Úbeda


Luis Miguel Úbeda, veterano periodista de Radio Nacional, es corresponsal de esta emisora en París. Desde allí escribe esta Bitácora, un blog construido con entradas informativas de la actualidad francesa, muy sugestiva para un observador extranjero cuya función es precisamente servir de intérprete a los que están fuera. El encuentro con lo ajeno produce también saludables interrogaciones sobre lo propio, perspectivas más relativas, menos dramáticas y emocionales.
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