« Licencia de armas en Semana Santa | Portada del Blog | Elecciones entre gitanos y descerebrados »

Una cura de humildad

Para ponerse delante del toro sin capote hay que poseer el arrojo de la insensatez. En mitad de una legislatura maltratada por la crisis económica y vapuleada por sus constantes paseos ante los tribunales, Silvio Berlusconi ha buscado el más difícil todavía: en las elecciones municipales de Milán, más que votar la continuidad de nuestra alcalde, me votaréis para refrendar al gobierno, proclamó. Y el toro le ha embestido con una saña inesperada hasta por sus más acérrimos enemigos. El matador   está aturdido sobre la arena. Pero queda corrida. Dentro de 15 días, la segunda vuelta  clarificará si éste es el inicio del final de la Segunda República o, simplemente, un susto para  el todopoderoso Rey Midas de Italia.

Pero no solo Milán ha supuesto un revolcón sobre la arena.  En Nápoles,  Berlusconi ha recibido un directo a la mandíbula que le hace tambalearse en el cuadrilátero cuando, también en la capital de Campaña se  prometía una victoria aplastante por fuera de combate.  El hedor de Nápoles jugaba a su favor. La basura plantada en cada calle como  monumento a la impotencia del desarrollo denunciaba la inoperancia del gobierno local del centro izquierda. Berlusconi apenas se preocupó de Nápoles porque  el gobierno municipal estaba  camuflado entre el pestilente residuo urbano. También se equivocó.  El  PDL ha ganado pero no con una mayoría suficiente. El Partido Democrático a duras penas saca la cabeza de entre las porquería urbana para ir a una segunda vuelta. Pero lo han conseguido contra todo pronóstico y merced a un hombre de reputación contrastada en la lucha contra la mafia. También Nápoles será un reino duro de pelar el día 30.

Ahora empieza un nueva campaña electoral en Italia en los municipios donde  nadie ha conseguido la mayoría suficiente ( más del 50%de los votos). Y esta vez sí que será emocionante porque la gente está cansada de los excesos del líder del partido conservador, según las señales de la primera vuelta.

En mitad de la jornada electoral, el Partido Democrático se conformaba con forzar una segunda vuelta en Milán. No solo lo han conseguido, sino que aventajan en más de 6 puntos a la actual alcaldesa. Veinte años gobernando Milán y los conservadores temen no poseer la poltrona de la capital financiera cuando llegue la Expo en 2015. Es un riesgo añadido al desafío plebiscitario que lanzó Berlusconi. 

Si Milán era una señala para Il Cavaliere, la ciudad se la ha dado sin eufemismos: está harta. Pero en Italia, pocas veces las cosas son como parecen. La historia está llena de ganadores de primera vuelta que son derrotados en la función definitiva. En Milán habrá que pelear por el 30 por ciento de abstenciones . Si nadie traiciona al candidato del Partido Democrático,  cuenta con una ventaja tan holgada que los restos de los ausentes en la vuelta definitiva son insuficientes para entorpecer su victoria.

Y el ganador en Milán es tan modesto que apenas ha salido a decir que encabezará el cambio que merece la ciudad. Haciendo bueno a su nombre,  puede llegar a la alcaldía de Milán sin ser ejercer de "trepa". Solo caminando con prudencia. Así es Pisapia, el nuevo Mesías de la política municipal italiana a quien le quedan dos semanas de gloria  en la campaña electoral para alcanzar el  reinado definitivo o ser devorado por  las fauces del caimán como tantos otros. El día 30 Milán será Italia entera porque el matador lo ha querido. Si supera el aturdimiento de esta embestida, puede salir  por la puerta grande. Si no terminará como el "Yiyo"

 

2 Comentarios

En algun momento terminara la era Berlusconi. Tal vez él mismo haya precipitado su último momento. Pero no lo sabremos hasta final de mes

Hola Iñaki:

te lo juro que si me lo hubiera contado alguien (incluso tú) creería que es una exageración. Pero hoy he escuchado a Silvio in person decir que Milán podría caer en las manos de la extrema izquierda (o sea, los que no son de su partido) y que lo primero que harían al llegar al poder sería subir los impuestos, construir una mezquita y dejar que los gitanos campen a sus anchas...
Y todo eso con una sonrisa Profiden que arrepiaba (que decimos por aquí).
.
Creo que fui excesivamente blanda en la calificación de la clase política española que escribí en mi papeleta el pasado domingo. No quiero que alguien como Berlusconi (aunque alguno lo intenta) pueda llegar al poder.
Creo que hasta me han salido granos del asco...
Un saludo.
J.H.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Iñaki Díez


Iñaki Díez es el corresponsal de Radio Nacional en Italia, un país que conoce perfectamente y que analiza con gran habilidad.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios