4 posts de agosto 2008

El culebrón de Rachida

No hay como pasar una semana en Mauritania para que Marruecos me parezca Beverly Hills. Increíble. Es un dato objetivo que la República Islámica de Mauritania es el más pobre de los países árabes. Pero tantos kilómetros de desolación acaban pesando en el ánimo y en la espalda. Así que aterrizamos en el moderno aeropuerto de Casablanca, de diseño tecnológico, y es como en “El mago de Oz”, versión Fleming, que de pronto aparece todo en Technicolor. Encima, salimos con las maletas de la terminal y un Pathfinder se detiene en el paso de peatones respetando nuestra prioridad andante. El acabóse, vamos. -"Nos han dejado pasar", le digo estupefac...

La vie en Rosso

Es un farol. Yo lo sé, él lo sabe y ahora lo sabe también quien lea este blog. Lo suelta como si nada el nuevo director de la agencia mauritana creada para facilitar el regreso y la reintegración de los ciudadanos expulsados del país hace casi veinte años. Negromauritanos, para entendernos, y para dejar claro que la expulsión tuvo un claro trasfondo racista. Al grano y al farol de una vez: -“Vengan, vengan otra vez dentro de seis meses y verán la diferencia”. La diferencia, claro, se refiere a las condiciones de vida, en el árido sur del país, de los poco menos de cinco mil negromauritanos que ya han regresado tras veinte años de exilio e...

Días revueltos en Nouakchott

Prefiero no mirar el termómetro. El calor marca el ritmo del día y, por supuesto, la hora en que se convocan las manifestaciones en contra y a favor del golpe de estado militar. Siempre a última hora de la tarde, cuando el sol da un respiro, las marchas populares en las calles de Nouakchott se agitan, se gritan, se reivindican, se toleran o se reprimen – depende de quien convoque- pero, sobre todo, se sudan. Mauritania en agosto, aún bajo la convulsion del golpe del pasado día seis, vive días revueltos. El país, nada ajeno a una acentrada tradición de golpes de timón político bajo la amenaza de las armas, enfrenta con angustia una nueva ru...

El asombro de Mogador

Pasó por Rabat el escritor mexicano Alberto Ruy Sánchez. Alto y canoso, aires de dandy afable, sofisticado y cercano al mismo tiempo. Ruy Sánchez supo tejer, hace ya más de veinte años, un puente sutil y misterioso entre México y Marruecos. Lo hizo con su deslumbrante “Los nombres del aire”, reinventando la ciudad de Essaouira, la antigua Mogador, para convertirla en un territorio literario soñado y mágico. Nadie que haya leído a Ruy Sánchez volverá a ver con los mismos ojos esta ciudad al sur de Marruecos, refrescada por los vientos atlánticos, pero con mil rincones para el goce de los sentidos. Poeta, narrador, ensayista o una mezcla ...

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