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Caminos de Segou.

    jueves 18.feb.2010    por RTVE.es    6 Comentarios

“Está cerca. A sólo 250 kilómetros de Bamako”, dice Pere para convencerme. Así que mientras esperamos noticias sobre la liberación de los cooperantes secuestrados me organizo para tomarme unos días por mi cuenta para viajar a Segou, a tres horas de la capital de Malí.

En esa ciudad apacible a orillas del Níger se instaló hace dos años mi amigo Pere Ros que es quien me tienta para que me desplace hasta allí para conocer un par de proyectos en los que colabora como voluntario sin sueldo.

Pere es diligente. Me escribió hace ya unos pocos dias , al informarle de que preparaba el viaje a Malí. “ No estoy en Bamako estoy en Segou. Arréglatelas como puedas pero déjate caer por aquí. Tienes que conocer a Sogona, que dirige el programa contra la ablación genital femenina y a André que lleva temas que te interesarán.”

Así que intento pactar un precio con mi taxista habitual en Bamako: ¿Cuanto a Segou , Simo? Me han dicho que no está muy lejos, a unos 250 kilometros de aquí.

“Oui…245 kilómetres”, precisa. Pas probleme. 60.000 francs.”

Me parece algo caro y trato de contrastar el precio en el mostrador anexo de la recepción del hotel que funciona como agencia para excursiones.

-“¿En cuanto saldría el viaje a Segou? Tengo entendido que no está lejos , unos 250 kilómetros si no me equivoco”, apunto.

-“245 kilómetros, monsieur”, me corrigen. “Le saldría por cincuenta mil francos más la gasolina. Un depósito lleno. En total 70.000.”

-Ups! Llamo a Pere y le digo que voy para allá en cuanto tenga un precio fijado con un taxista “moins cher.”

-Ni se te ocurra hombre. Hay tres compañías de autocares que te llevan allí por 2.500 francos. Alguno de los coches hasta tiene aire acondicionado. !Y con lo que te ahorras nos tomamos unas copas!

Pago mis 2.500 francos y me apuntan el nombre en el billete y en una lista. Al cambio son menos de cuatro euros. ¡Y por una distancia de 250 kilómetros, no está nada mal! , le comento satisfecho desde la abigarrada parada del bus a una colega por el móvil.

Un hombre de negocios que viaja solo con un maletín, ataviado con una túnica verde hasta los pies y una especie de bonete del mismo color me escucha y me dice levantando un dedo y sonriendo: “245 kilómetros”. Su español parece perfecto, pero, por dios, qué mania tienen estos malienses en corregirte todo el día. Intento tomar nota mental de esta característica, para ir documentando el carácter de la población local.

Al autocar se sube pasando lista. Amontonados pero por riguroso orden de inscripción. Como he sido el último en comprar el billete encuentro sitio en la parte de atrás, al lado de una señora opulenta que viaja con un reproductor de DVD del que no se separa, como si fuera un hijo de pocos días. Al menos el asiento del medio esta libre, pienso. Pero no. Cuando ya parece que estamos a punto de arrancar entra una última tanda de rezagados. Se llena hasta el ultimo asiento y el vigilante, cabe suponer que gracias a una propina, autoriza a varios pasajeros extra a instalarse en el pasillo y en el hueco junto a la puerta de salida trasera. Entre la señora opulenta del DVD y yo se acomoda – es un decir- otro viajero corpulento. Me acurruco junto al apoyabrazos, pero sin poder extenderme hasta el pasillo, ocupado ya por una señora sentada en uno de los bultos de ropa que transporta y un joven de piernas largas que se espatarra por el poco espacio libre. Entre una cosa y otra , la luz crepuscular se va acabando y con la oscuridad se va durmiendo todo el mundo. El señor corpulento de mi flanco izquierdo da cabezadas siempre en mi dirección y compruebo que su cabeza oronda es rasposa y un poco húmeda por el sudor. Esquivo sus lametazos de gato aún a costa de pegarme al pañuelo capilar de la señora del pasillo, resuelto a base de puntas de una tela también rasposa pero , al menos, seca. El joven de las piernas largas parece ganar terreno dónde ya no hay. Me parapeto en mi microespacio aún a costa de clavarme el apoya brazos en el costado derecho, en cada curva y también en los baches. Tengo la sensación de que la oscura humanidad me envuelve cada vez más como una selva carnal y promiscua. Si fuera una función escolar, se me va la olla por ahí, la señora del sombrero interpretaría el papel de un cactus florecido, el joven de las piernas largas aparecería disfrazado de lianas trenzadas y el corpulento viajero de mi izquierda representaría un imponente baobab. Así que opto por amodorrarme. Hacemos varias paradas en poblaciones ínfimas a pie de carretera para que alguien baje o, lo que es peor, suba. Decenas de vendedores ambulantes se acercan bajo las ventanillas para ofrecer fruta, pasteles caseros o cocacolas. Luego paramos para pasar un control policial y en otro pueblo , mucho más tarde, nos bajamos todos para la oración. Yo aprovecho para hacer recuento de extremidades y de paso estirarlas. El resto del viaje es como una sesión de papiroflexia pero en subjetivo y hasta en decúbito prono. Llegamos a Segou cuatro horas después de la salida. Pere me recibe en lo que , en tinieblas, se intuye que debe ser la estación de autocares. Una explanada polvorienta.

-"Qué tal el viaje?", pregunta.

-"Bien , bien, sin problemas", digo para resumir.

-"¿Ves como no valía la pena coger un taxi? Son 250 kilómetros, pero se hacen rápido", añade.

-"Perdona Pere pero , por suerte, son solo 245. Vamos, si no te importa."

RTVE.es   18.feb.2010 18:44    

6 Comentarios

Joan:
Molt bona l'explicació, jo he estat per aquests païssos i és exactament com relates el viatge en autocar, més ben dit semblava que hi anava ...
El Pere m'ha parlat de tu.
Salut.
Una abraçada,
Assumpta

jueves 18 feb 2010, 19:13

Me ha encantado el relato... casi podía sentir el calor humano, el sudor del señor en mi hombro y los achuchones en cada curva...
Estoy totalmente de acuerdo con Assumpta, mientras lo lees parece que estas dentro del autocar.

Un fuerte abrazo

jueves 18 feb 2010, 21:57

Fantástico, me he reído a gusto. El espíritu del viajero literario vive en tí, déjalo suelto con más frecuencia!

sábado 20 feb 2010, 12:38

Dicen los que saben mucho de la vida que "Lo barato sale caro", pero a cambio hay experiencias que cualquier precio que se pague es poco por la emociones, impresiones y percepciones que quedan grabadas en nuestros recuerdos.
Su relato me hizo revivir un trayecto que hicimos en autocar entre dos países de Sur América. La diferencia es que parece ser que Ud. no padece claustrofobia, yo en cambio cuando se hacía alguna parada, además de subirse más pasajeros se subían todos los vendedores ambulantes con grandes canastos y entonces sí que sentía que el corazón se me aceleraba: entre el calor, las moscas, los gritos de los vendedores, el olor a sudor, la pegajosidad del ambiente. ¡Dios, sin duda fue el día más largo de mi vida!
Cuando ibamos a cruzar el paso fronterizo, pensé que sería buen momento para "relajarme", aquello era un desierto perdido entre barrancos, ya estaba atardeciendo y se respiraba mejor. Lo primero que hicieron fue fumigar todo el exterior del autobus con los pasajeros dentro. Cuando por fin nos pudimos bajar, en un pispás ni sé como aparecieron decenas de hombres persiguiéndonos para ofrecernos sus servicios para los trámites y otros tantos con grandes fajos de dólares ofreciendo cambio de moneda al "mejor precio". Después de tanto esperar, cuando ya estábamos todos dentro y "acomodados" en el autocar y dispuestos a salir, resulta que aquello no arrancaba. Lo que me reí al ver a mis amigos entre todo el tumulto y la polvareda, barranco abajo ayudando a empujar el autocar, no tiene precio.
Un trayecto de uos 400 Km. lo hicimos en 11 horas, cuando por fin llegamos a nuestro destino, el Hotel Camino Real nos pareció un auténtico paraíso.
Un saludo desde Madrid, Sr.Marcet

domingo 21 feb 2010, 20:20

Un saludo muy afectuoso para ti también Teresa. Tu historia viajera tampoco tiene desperdicio. Que sepas que, aunque me falta agilidad para responder por este medio ( cosa que espero corregir) siempre me alegra recibir tus comentarios, documentados, precisos y "assenyats", que diríamos en mi tierra. (por el "seny" catalán que, como es evidente, no es patrimonio exclusivo de los ahí nacidos).
Abrazo también para Assumpta y el Mr viajero. Intentaré insistir en la crónica costumbrista. La verdad es que a mi también me ayuda a hacer que el blog no acabe resultando un catálogo de "crónicas bárbaras". Hay mucho de bueno por aquí abajo también y, en cualquier caso, hay que relajarse también.
I a Blai...abraçada gran!!

lunes 22 feb 2010, 13:08

Disfruta la trobada amb els vells amics. Pensa que t'espera una antiga amiga.
A bientot,
lf

lunes 1 mar 2010, 22:19

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Antonio Parreño

Bio Desde Rabat: Crónicas de la otra orilla

La otra orilla del Estrecho. Cercana y reconocible, pero a veces, también, demasiado lejos. Un lugar que uno debe mirar despojándose de tabúes y prejuicios. Desde Rabat tratamos de mantener una puerta abierta al Magreb y a toda África, un continente a veces olvidado en el que conviven miseria, desastres y peligros, aunque también grandes sonrisas y oportunidades. Os invito a compartir ese viaje conmigo, con TVE y con los muchos protagonistas de una realidad a veces compleja, siempre apasionante"
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