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CARTAS DE ESTE MUNDO

Se nos hace difícil asociar Estados Unidos con la pobreza. Pero en este país 37 millones de personas son pobres. Empiezo recordando esta cifra porque ellos ya no escriben cartas a nadie y desafortunadamente se les considera parte del peaje al progreso.

Con ellos muy presentes, mi texto de hoy va de un sector de la población que hasta ahora se consideraba clase media y que se han convertido en los principales damnificados de la actual crisis económica. La crisis de la gasolina, de las hipotecas, del dispendio en Irak y del sálvese quién pueda.

El senador por Vermont Bernie Sanders ha querido tomar el pulso a esta ansiedad. Pretendía comprobar cómo de grande es la distancia creciente, y cada vez más evidente, entre ricos y pobres. Para ello pidió a la gente de su jurisdicción que le escribiera. Pensaba que iba a tener una docena de cartas pero ha recibido 700, de su Estado y de otros muchos.

Una madre le dice: “hay veces que tenemos que elegir entre pañales y comida para bebé o gasóleo para la calefacción”. Y así podemos seguir leyendo escalofriantes relatos cotidianos que por el tono, la mayoría inexplicablemente ahogados en la resignación, casi parecen confesiones.

Otra mujer, madre soltera, con un hijo de 9, cuenta como ambos durmieron el último invierno al lado de la estufa, en el suelo de la cocina. Cuando se les acabó la madera quemaron el comedor de la abuela. La misma estufa calienta el agua. No hay para extras.

Un señor afirma haber solo encendido la calefacción, no para calentarse, sino para evitar sólo que se congelaran las tuberías. Ya ha vendido sus herramientas de trabajo y sus muebles.

Una pareja - el marido gana 55.000 dólares al año- ha acumulado en los últimos meses una deuda de 7.000. La esposa se ha puesto a trabajar 50 horas semanales para salir a flote y poder pagar la ortodoncia de su hijo.

Un matrimonio retirado asegura comer sólo dos veces al día para ahorrar. Tienen seguro médico pero no pueden pagar las medicinas.

No son los únicos que han incorporado el racionamiento. Una madre y sus hijos explican que su cena muchas noches consiste en cereales y tostadas.

Un padre y su hijo compran la comida en tiendas de descuento, la ropa en pulgueros y no van a la iglesia los domingos para ahorrar gasolina.

Y así todos. Historias de cansancio, desesperación e impotencia. Como la de un anciano de 71 años, retirado desde hace 8, que se ha visto obligado a volver a trabajar para pagar sus impuestos y sobrevivir, que no vivir. “Me dan ganas de encargar una de vuestras banderas y venir a plantarla delante del Capitolio. Verdaderamente somos un país angustiado”.

Por si a alguno os parece que son cartas de otro mundo podéis leerlas en la Web del senador http://sanders.senate.gov


PD: Saludos a todos. voy a colgar algunas respuestas que os debo. Siento el retraso. También dejaré alguna en el post de Gemma, mi compañera de Roma. No había visto esas. Perdón.

29 Comentarios

Money, money, money
¿Soy pobre? ¿Es suficiente con no llegar a final de mes para ser pobre? ¿Hay que ser invisible para ser pobre? La gente pobre no se ve pero está más cerca de lo que creemos y desgraciadamente cada vez hay más pobres y personas en riesgo de exclusión. Cada vez hay más personas y familias encerradas en sus círculos de indignidad y de debilidad.

http://www.blogresponsable.com/2008/06/money-money-money.html

Rosa

Gracias por acercarnos algo tan triste como es la vida real de millones de personas. Es curioso como los seres humanos actuamos como las avestruces continuamente: escondiéndonos de aquello que no nos gusta o que nos incomoda (vamos, que somos autocatalíticos por naturaleza). La pobreza en los países tercermundistas es algo que ya tenemos asumido y lo vemos como cotidiano ... y lamentablemente ya no nos afecta porque lo vemos lejano ... sin embargo, lo que nos muestras con las cartas de Sanders no está tan lejos de nuestro contorno, son gentes con las que nos cruzamos casi todos los días y no nos paramos a pensar (mientras rumiamos -a veces en voz alta- nuestras incomprensiones perrunas) que detrás de esas miradas tristes hay una quimera, un "no quiero seguir así", un "necesito ayuda".... ( a veces creo que sería bueno que tuviéramos por un momento la capacidad de leer los pensamientos de la gente que nos cruzamos por la calles y descubríamos muchas veces que se pasa mal ahí afuera).

Estoy convencido que quienes estarán aún peor en estos momentos son los que han escrito esas cartas, porque haciéndolo están avivando esa sensación de desasosiego que por otra parte intentan evitar de soslayo, intentan no pensar en ella para no volver a preguntarse ¿Por qué yo?

Un beso


Rosa Maria por favor escribe algo acerca de la ciudad de NY. algo positivo y algo negativo. Como ven los espanoles a new york.

He leido bastantes comentarios y todos van en la misma línea... ¿hay alguíen que no opine igual y pueda arrojar alguna luz?
Gracias

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Gemma García


Gemma García es corresponsal de Televisión Española en Nueva York, una de las grandes capitales del mundo y un foco continuo de actualidad. Vivir en Nueva York no es ni vivir en América, ni en Norteamérica, ni siquiera en Estados Unidos, pero por alguna razón mi subconsciente se ha enganchado al Living in America de James Brown entre taxis amarillos y alcantarillas que fuman.
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