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LA REVOLUCIÓN DEL BARRIL

Para ponerme al nivel de nuestros mandatarios mundiales vamos a inventarnos una palabra: nocrisis, (de paso me solidarizo con la ministra Aído. Espero que mi admirada Vice no tenga tiempo de leer este blog). No es que no me guste desaceleración pero…

Bueno, pues la nocrisis en este país desde el que os escribo ya ha servido para que las compañías aéreas anuncien un recorte de más de un 10 por ciento en sus vuelos, tanto nacionales como internacionales, para después del verano. Esto supone un retroceso de una década del crecimiento de la industria. Los billetes, que ya han subido un 17 por ciento este año, subirán un 40 por ciento más en los próximos cuatro, según cálculos del sector. Las compañías ya piensan dónde cargarnos ahora. Lo próximo es cobrarnos por gastar nuestros puntos acumulados, por los asientos de pasillo y están instalando servicio de Internet de pago. Hacen brainstorming para mejorar tema comidas. A esos precios todo el mundo sube con su fiambrera y no venden un chusco. El agua ya va racionada.

Pero la nocrisis no es solo de altos vuelos. Con sus dimensiones continentales y escaso transporte público a no ser que vivas en una gran ciudad, el vehículo es un elemento de primera necesidad en EEUU. Imaginarse un mundo en el que el barril de petróleo cueste 200 dólares ya no es un ejercicio de ciencia ficción y se empieza a contemplar la posibilidad. En Wall Street y en los hogares. Algunos piensan que es sensacionalista y otros que es realista.

Ayer escuchaba en la tele a una señora que vive en un suburbio de Los Ángeles. Contaba que ya sólo sale de excursión un fin de semana al mes con su coche y ha dejado un trabajo voluntario para que no le costara dinero. Más de una quinta parte de su salario se lo deja en la gasolinera. Piensa que si la cosa sigue así le saldrá más rentable no ir a trabajar y quedarse en casa.

Para que no sea peor el remedio que la enfermedad, mejor pensemos que no se explotará Alaska. Los analistas de CIBC World Markets calculan que para 2012 habrá 10 millones de vehículos menos en las carreteras estadounidenses de los que hay ahora. A nuestra maltrecha capa de ozono le irá bien pero sin duda estamos ante una nocrisis que puede comportar cambios drásticos y radicales en la forma en que vivamos, trabajemos, compremos y disfrutemos de nuestro tiempo libre. Sería la primera gran revolución provocada por algo que no habrá existido.

¿De qué manera pensáis cambiaría nuestras vidas si el barril de petróleo llega a los 200 dólares?

31 Comentarios

En primer lugar saludos Rosa y a todos los lectores. A la periodista felicitarla en particular, porque el periodismo se engrandece con profesionales como tu.
¿Alguien se ha planteado dejar de utilizar tanto plástico derivado del petróleo? Sin duda el cambio sería muy fuerte, porque cambiar mentalidades es una tarea complicadísima. Desde luego, aunque duela, los cambios tarde o temprano acabarán imponiendose, el petróleo se terminará, ¿Estaremos preparados para ese final? Creo que no, deberíamos empezar a plantearnoslo. Un saludo, Jorge.

Hola, gracias a tod@s por vuestros comentarios, reflexiones y... sobre todo, por vuestro tiempo.
Siempre he pensado que las crisis no tienen que ser siempre negativas. Lo son temporalmente, claro. Especialmente para los que menos recursos tienen. Pero la humanidad ha avanzado siempre a golpe de golpes. Pienso que es el momento de estrujar nuestras mentes. De pensar cómo queremos que sea nuestro futuro. De diseñar y planificar nuestras ciudades de otra manera. De contemplar medios de transporte alternativos. De aprender a ahorrar y de respetar nuestra calle... y nuestro planeta. Podemos quedarnos quietos y esperar, o avanzarnos. Depende de cada uno de nosotros.
Tiene razón Anónimo y confiemos en que encontremos medios económicos para seguir viajando y conocer de cerca. Y como apuntas Xaume, la especulación, es algo difícil de evitar. Pero prefiero pensar como Sonia. Como dicen los chinos, "después de una crisis siempre viene una etapa próspera". (hay que ver estos chinos ahí no se esforzaron mucho, pero tienen razón).
Un beso para tod@s. nos seguimos leyendo.
Rosa m.

Os recomiendo la lectura de"La economia del hidrogeno"de Jeremy Riftkin.Publicado por Paidós.
Mi querida Rosa Maria tienes mucha razon en este post.
Que suerte tiene New York de disfrutar de una mujer como tú.¡te hechamos de menos en España!Un besote.

Hace algunos años vi un documental en el que antiguos directivos de empresas petroleras estaban hablando de cómo en unos años iba a cambiar el mundo. Decían que se volvería a una economía local, al uso de la bibicleta, a vivir cerca de los trabajos, etc. Pues parece que no se equivocaban ...

Estoy muy de acuerdo con las reflexiones de Tejada y Sogtsots, y particularmente con las cuentas de Xaume. Es verdad que todos nos preguntamos por qué en las noticias siempre se dan los datos de precio de crudo en dólares obviando flagrantemente la evolución del tipo de cambio euro-dólar. La diferencia es ¡abismal!
Yo también espero que el petróleo no llegue a los 200 $ en el próximo lustro (después, quién sabe), y de hecho ya ha empezado a estabilizarse en torno a los 125 $ aunque no sé si durará (si lo supiera me haría rico, claro).
Mi opinión es que deberíamos reservar el petróleo para aquéllo para lo que no existen productos sustitutivos (¿plásticos?, combustible de automoción para el parque de vehículos heredado) y dejar de quemarlo allí donde hay alternativas, como en las plantas energéticas y vehículos de nueva fabricación.

Lo único que hacen los que mandan en el mundo (que no son los presidentes de los países precisamente) es jugar con todos nosotros, y reirse de paso. Teniendo en cuenta como avanza la ciencia-investigación, ¿no os parece un poquito extraño que no se haya descubierto ninguna forma de energía alternativa, solvente y capaz?, o ¿no os parece que sí se ha hecho o se sabe como hacerlo y nos la niegan porque no llena tanto los bolsillos a los mismos como el petroleo?
En cuanto a la posibilidad de no usar el coche para ahorrar energía y dinero, no estoy totalmente de acuerdo, aunque sí creo en el autocontrol consciente. Con esa posibilidad de auto-restricción, a modo de gotero, es con la que cuentan los que mandan para que lleguemos a habituarnos a ella sin darnos cuenta, y así no se nos ocurra alzar la voz en su contra.

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Gemma García


Gemma García es corresponsal de Televisión Española en Nueva York, una de las grandes capitales del mundo y un foco continuo de actualidad. Vivir en Nueva York no es ni vivir en América, ni en Norteamérica, ni siquiera en Estados Unidos, pero por alguna razón mi subconsciente se ha enganchado al Living in America de James Brown entre taxis amarillos y alcantarillas que fuman.
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