28 posts con categoría "Actualidad"

Akira Kurosawa es gente

Akira Kurosawa era un gigante. Y no solo del cine, que lo fue, sino porque era excepcionalmente alto para su época, casi 2 metros,  y sobre todo para la imagen que tenemos de los japoneses.

Se cumplen ahora 15 años de su fallecimiento. Algunas de las imágenes más nítidas que tiene mi memoria cinematográfica tanto visual como sonora, corresponden a películas de este tipo que quiso ser pintor, y que dijo en sus memorias algo tan  hermoso (y que desde que leí se quedó grabado en mi memoria)” he olvidado que la creación es memoria”. También dijo una cosa que en esto del cine va a misa: “con un mal guión jamás nadie podrá hacer una buena película”. Estas cosas conviene recordarlas en estos tiempos en los que demasiados creen que con filmar cualquier cosa que se escriba y que se llame guión ya vale. Un tipo tan heterodoxo como él, aunque francés, Chris Marker le dedicó un hermoso documental filmado durante el rodaje de “RAN” que es imprescindible ver:

 

No voy a presumir de haber visto todas sus películas, aunque sí de tenerlas absolutamente todas en mí casa.  Pero hay películas suyas que he visto muchas veces.  “Los 7 samurais”, por ejemplo, “Rashomon”, “Dersu Uzala” y otras cuantas.

 

Hay que decir que buena parte de lo mejor del  cine occidental de los últimos 60 años bebe directamente de la fuerza visual y de la manera de contar de Kurosawa. Y que sus adaptaciones de Shakespeare, ”Trono de Sangre” (Macbeth) o “Ran” (El Rey Lear) son tan fieles al espíritu de la obra original como obras personales y “muy japonesas”.  Uno de los tesoros que tengo en mi casa es el guión (en inglés) de “Ran” con los “satoryboards” del propio Kurosawa, auténticos cuadros por cierto, muy alejado de lo que entendemos comúnmente por “Storyboard”.

LIBRO

Akira-kurosawa-storyboard-acercatealarte-museo-abc

Kurosawa-4

Si “Rashomon” nos enseñaba con una transparencia narrativa única las varias caras de una verdad (Zhang Yimou se apropió de su estructura en “Hero”) “Los 7 samuráis” era una aventura épica que hundía sus raíces en el western clásico norteamericano para devolverle la influencia, formalmente en “Los 7 magníficos” (magnífico remake, por cierto). Resultan inolvidables la música, excelente y por supuesto, ese personaje de Toshiro Mifune.

 

Decía George Lucas que sin “los 7 Samuráis” no habría existido “Star Wars”. En agradecimiento Lucas (y Coppola) hizo posible que Kurosawa pudiese filmar “Kagemusha” cuando las compañías financieras en las que acabó convirtiéndose una industria como es la del cine a comienzos de los años 80 le negaron efectivo para que este hombre pudiera seguir siguiendo materializando sus sueños.

 

“Yojimbo”, por ejemplo.. ¿Qué sería de Sergio Leone y su “por un puñado de dólares sin la historia de ese mercenario?, o “Vivir”, “El perro rabioso”, y “Dodes kaden”, película cuyo título era onomatopeya del ruido del discurrir de un tranvía sobre los rieles. La crítica fue inmisericorde con aquella película (creo recordar, porque no quiero ni me gusta consultar IMDB para estas cosas que fue su primera película en color). Aquí os dejo el reportaje que hizo Javier Sales sobre "Vivir":

 

 

  

 

 Tras las malas críticas a Dodes Kaden, Kurosawa intentó suicidarse. A fin de cuentas, era japonés. Tuvimos suerte, porque aquello acabó con Kurosawa haciendo películas hasta casi su fallecimiento.

 

He visto muchas veces una película hermosísima, que coprodujo Japón son la antigua Unión Soviética,  basada en las memorias del capitán Vladimir Arseniev: Dersu Uzala. El personaje de Dersu me emociona como pocas veces me ha emocionado nadie en el cine. Un hombre sencillo, que vive en la taiga, que cree que el bosque, el sol, el agua, o la luna es “gente”. Hoy podría escoger mi secuencia favorita aquella en la que Dersu y el capitán han de pasar la noche a la intemperie y Desu dice “tenemos que darnos prisa capitán, o moriremos”. Eso es puro cine.

 En días de Cine dedicamos, creo, un excelente programa y reportaje a Kurosawa en su centenario, y que hizo mi amigo y compañero Alberto Bermejo (@Alberto_DDC)  que os dejó aquí para que veáis atentamente. Frotaos los ojos. Señoras y Señores: Akira Kurosawa:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-centenario-akira-kurosawa/729723/ 

@Gerardo_DDC

Categorías: Actualidad , Cine , Directores

Gerardo Sánchez    5.sep.2013 13:30    

John Ford: una evocación sentimental.

 

 

No recuerdo cuando fue la primera vez que vi una película de John Ford. Me pasa lo mismo con Chaplin,o Hitchcock. En realidad, creo que es porque sus películas siempre han estado ahí, en mi memoria, desde niño. Soy “fordiano” (y chaplinesco, y hitchcokiano) desde hace muchos años. Sus películas me emocionan profundamente por ese “algo” que las hacen personales e intransferibles. Recuerdo que cuando iba a la facultad, el mundillo de estudiantes se dividía entre los que les gustaba John Ford y los que les gustaba Bergman. Nunca entendí esa manía de elegir. A mí me gustan los dos (curiosamente, Bergman consideraba a Ford el mejor director, y Ford consideraba a Bergman un grandísimo director). Tampoco he entendido nunca esa necesidad de elegir entre Chaplin y Keaton, o entre Beatles y Rolling. ¿Porqué elegir si puedes tenerlos a todos?.

De John Ford aprendí eso que en el universo fordiano se conoce como “La gloria en la derrota”. La dignidad de los humildes ante la adversidad. Que la gente sencilla es siempre mejor que los poderosos. Que una familia es mejor que uno solo, y que una de las cosas más dolorosas es perderla. Que la infancia es un terreno lleno de nostalgia, y que en los horizontes del oeste se forjan las leyendas para imprimirlas.

Este 31 de agosto se cumplen 40 años de la muerte de John Ford, ese irlandés vocacional nacido en Maine en 1894. Decir de alguien que es el mejor en su oficio es tan difícil como arriesgado. Decirlo de  John Ford lo es bastante menos.

Entre los años 1917 y 1966 John Ford rodó, según registros oficiales, 144 películas. Una cifra que está a años luz de lo que hoy día puede hacer cualquier director, y sólo al alcance de aquellos que identificamos como “pioneros”. Hitchcock, por ejemplo, rodó 51 películas en su carrera.

Lo cierto es que la obra de John Ford está plagada de obras maestras como en la de ningún otro, y además, de películas  de esas que solemos calificar como “menores” pero que en realidad, no lo son en absoluto, trantando todo tipo de temas: comedias, dramas, de guerra, históricas, sociales, y por supuesto, westerns. Una obra que parece, y es, inabarcable, y así ha sido para el reportaje que he tenido la suerte, el privilegio, y el enorme placer de hacer esta semana en Días de Cine. Tirarse al agua a hacer un recorrido ortodoxo, en 12 o 13 minutos, por su filmografía hubiese sido algo condenado al fracaso, por ello elegí hacer lo que consideré “una evocación sentimental”, apelando a esas sensaciones que me acompañan “sentimentalmente” desde hace años.

Una cosa es cierta: El misterio de la fuerza de su en apariencia sencilla forma de contar sigue siendo inaprehensible en una obra que podría calificar sin duda ninguna Micheleen O´Flynn en “The quiet man”, con aquellas dos palabras: “Impetuous”, “Homeric”.

 John Ford acabó yendo a Hollywood de la mano de su hermano Francis. Hay toda una historia en esa historia. Francis tenía cierto nombre en aquella remota fábrica de sueños en los tiempos en los que Griffith había sentado las reglas del juego. Ford, Jack por aquel entonces, empezó de “property master”, o sea, artrezzista, pero pronto empezó a dirigir. Era finales de 1916, y tenía 19 años...

 Obviamente, el mundo del cine ha cambiado mucho desde que Ford llegara a Hollywood de la mano de su hermano Francis, quien sería director antes que su hermano, y luego, años más tarde, actor secundario recurrente en muchas películas, aunque eso, ya he dicho, es otra historia. De modo que, primero como Jack Ford, y luego ya como John, Ford, el hermano menor de Francis,  llevaba a sus espaldas más de 50 películas cuando rodó la epopeya sobre la construcción del Ferrocarril que fue  "El caballo de hierro": su primera obra maestra.

 Todo lo que conocemos o entendemos los cinéfilos como “Fordiano” estaba ya allí, en “The iron Horse”, y no solo por su capacidad para retratar como nadie los espacios abiertos, los indios o Lincoln, una figura recurrente en sus películas, sino ante todo, y sobre todo, por su transparencia narrativa.

 Dijo en una ocasión Truffaut (en su prólogo del libro de Hitchcock) que si el cine perdiera de repente el sonido, tan sólo dos directores serían capaces de sobrevivir sin él: uno era Hitchcock, y el otro, claro, Johh Ford, quien, cuando llegó el sonoro lo adoptó como algo sin mayor trascendencia, como haría después con el color o el formato panorámico. Y a pesar de lo cual, diría en una ocasión: “cualquiera puede hacer una película en color, pero se necesita ser un verdadero artista para hacerla en blanco y negro”. Y por supuesto, tenía razón

 Lo cierto es que, en el cine sonoro Ford siguió rodando una película tras otra. De aventuras, melodramas, comedias....Ya desde sus comienzos, los cinéfilos (por favor, que nadie se asuste de la palabrota) pueden (podemos) seguir su filmografía, entre otras muchas maneras, por los guionistas con quienes trabajó: Duddley Nichols, Lamar Troti, Nunnaly Johnson, o Frank Nuggent, cada unos de los cuales, aportaba un determinado tipo de historias...

 Para cuando ganó su primer Oscar por "El delator" en 1935, una película bellísimamente fotografiada y un ejercicio de estilo visual, lleno de luces y sombras, sobre  ese “informer” del título, Gypo Nolan (un excelente Victor Mclaglen) que delata y traiciona a un compañero en la lucha contra el enemigo británico para luego atormentarse por ello. Pero antes ya había rodado el melodrama Dr. Arrowsmith, o la la comedia picaresca El Juez Priest, con su buen amigo Will Rogers, de la cual haría casi 20 años despues una especie de remake que sería una de sus películas favoritas. La deliciosa, entrañable y humana "The Sun Shine Bright", o sea, “El sol siempre brilla en Kentucky” . Inolvidable la secuencia en la que el juez se suma, sólo,  al cortejo fúnebre de una prostituta, y como todo el pueblo vence el recelo hacia aquella "pecadora" desaparecida y se suma.

 En "Prisionero del odio" Ford contaba la historia, trágica, del médico que atendió a John WIlkes Booth, el asesino de Abraham Lincoln, sin duda una figura recurrente en sus películas. Le habíamos visto ya  en El Caballo de Hierrro, y después le veríamos en ese emotivo retrato de la juventud del futuro presidente en una película que era favorita de S. M. Eisenstein, y en la que podíamos ver alguno de los muchos emotivos (siempre ejemplares) momentos fordianos ante la tumba de un ser querido...

 John Ford, el hombre que hacía películas del oeste, llevaba muchos años por aquel entonces sin hacer ninguno. La Diligencia aún estaba lejos. "Maria Estuardo" fue un drama histórico más recordado por su tormentosa historia de amor con Katherine Hepburn, y "La mascota del regimiento". Con Shirley Temple y Victor McLaglen, una divertida adaptación de una novela de Rudyard Kipling, o "Huracan sobre la isla" una película de aventuras exóticas...

 En el documetal “The american West de John Ford”, de Dennis Sanders, John Wayne recuerda la primera vez que Ford rodó en Monumental Valley. Es primera vez le llevó con él (por vez primera). Y fue entonces cuando llegó "La diligencia" , la quintaesencia de lo que ha de ser una película del oeste, su primer encuentro con John Wayne, y una historia perfecta perfectamente rodada, basada en el relato "Diligencia para Lordsburg" que a su vez se inspiraba en "Bola de Sebo" de Guy de Maupassant.

A una presentación ejemplar de unos personajes tan arquetípicos como inolvidables, el jugador, la prostituta, la señorita, el comerciante de licor, el banquero corrupto, el médico borracho, y un fugitivo de la ley, (además el mayoral y su ayudante)  se unía una música que permanece en la memoria para siempre, una fotografía luminosa, y algunos momentos irrepetibles, como esa parada de la diligencia por parte de Ringo Kid. La sorprendente perfección formal de la narración se desbarataba en la famosísima secuencia de la persecución de la diligencia por los indios, en la que Ford elegía saltarse todas las convenciones que dicta la ortodoxia.

 Es curioso como alguien a quien años más tarde algunos desorientados (por decirlo suavemente)  llamarían "fascista" filmó algunas de las películas más comprometidas socialmente de la historia, las emotivas e indispensables, "Las uvas de la Ira", "Que verde era mi valle"(su segundo y tercer óscar respectivamente) y "La ruta del tabaco". Si la primera (basada en la novela de John Steinbeck) estaba ambientada en el éxodo de los campesinos de Oklahoma acuciados por la gran depresión, la segunda en las minas de gales,  y la tercera, bajo la forma de una comedia bufa, en el fin de una familia pobrísima de granjeros, en realidad, en las tres estaba omnipresente la destrucción del núcleo familiar como unidad vital.

 Como tantos otros cineastas y actores de Hollywood, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Ford quiso poner su granito de arena. Dos Oscar dan fe de su buen hacer al servicio del departamento de propaganda por dos estupendos documentales: "7 de diciembre" co-firmada con Gregg Toland, presente con su cámara en el bombardeo japonés a Pearl Harbour, y la emotiva y elegíaca "La batalla Midway".En el terreno de la ficción, De aquella guerra también surgió una película sobre una vieja torpedera y su tripulación, todos ellos prescindibles, (el título original era “they were expendables” ) pero que acabarían siendo importantes en la batalla contra los japoneses. En ella trabajó como guionista con Frank “Spig” Wead, exaviador accidentado,y amigo del alma con el tiempo, a quien dedicaría años después un entrañable biopìc en el que su amigo Ward Bond interpretaría a Ford (como John Dodge) en presencia de los Oscar genuinos del director. Delante de las cámaras, otro amigo, John Wayne, y la siempre luminosa Maureen O´Hara.

 La guerra terminó, pero la caballería, el ejército seguía,  esa otra gran familia fordiana donde hombres sencillos se recogen al calor de algo más grande que ellos y que les protege. Ejemplar su nunca oficial "trilogía de la caballería", "Fort Apache", La legión invencible, y "Rio grande".

 Puede que Ford no hiciese sólo películas del oeste, o que estas no fuesen las más premiadas y reconocidas, pero un western de Ford es algo distinto: En el oeste, la leyenda es la que se imprime. Eso, que veíamos ya en el final de Fort Apache, se verbalizaba en "El hombre que mató a Liberty Valance", el western sobre el final del western con aquella famosa frase: “Este es el oeste, y cuando la leyenda se convierte en realidad, se imprime la leyenda”.

 En el oeste de John Ford, un coronel al que le quedan cuatro horas de servicio activo antes de jubilarse puede ordenar a un soldado que se presente voluntario para una misión no demasiado ortodoxa,  o a un director de fotografía (Winton C. Hoch) se le exige filmar en plena tormenta aunque pusiera en la claquea "protesto" y ganara un Oscar por ello. Las dos cosas ocurrían en  “La legión invencible”, una delante de las cámaras, y la otra detrás.

 En el oeste de John Ford, Wyatt Earp (Henry Fonda) pacifica la ciudad de Tombstone poniendo a ralla a los Clanton y a la figura trágica de Doc Holiday, pero se azara con la hermosa Clementine, o le habla a su hermano asesinado en una escena fordiana pro excelencia filmada tras dar Ford por teminado el rodaje por su productor Darryl Zanuck.

 En el oeste de John Ford. la historia de una caravana de mormones, “Wagonmaster”, una película humilde y de bajísimo presupuesto, puede convertirse en la película favorita del director, y dar lugar a una serie de televisión, “Caravana” medio en el que había debutado en 1955 con "Roockie of the year".

 En el Oeste de John Ford, un hombre, Ethan Edwards, puede aparecer desde el horizonte en unos de los más bellos comienzos de la historia del cine, para volver al hogar familiar, y emprender una enloquecida búsqueda durantre años de su sobrina Debbie tras ser asesinada su familia.  

 En el oeste de John Ford, un Oficial de la Caballería, John Wayne puede lamentar una matanza, y un médico recordarle que en cada profesión va lo que cada uno ha elegido. Era “Misión de audaces”

 Y en el oeste de John Ford, un hombre cínico y descreído puede preferir enfrentarse a los Indios antes que al matrimonio. Eel ejército puede ser el hogar del soldado negro, el sargento Rutledge,  y John Ford puede hacer una película como "Cheyenne Autum" (El gran combate), que es un homenaje sentido y debido al pueblo indio...

 Y nos queda aquel bistec recogido del suelo por Ramson Stoodard, el Oeste que llega, entre las miradas de piedra de Tom Doniphon y Liberty Valance, el Oeste que se va. Y también esa película que es un cuento sobre la infancia perdida y soñada, sobre las tradiciones, sobre los hombres y las mujeres, católicos y protestantes, que es "El hombre tranquilo",  su cuarto Oscar. Y aquel cazador que se enfrentaba a Kelly, Ava Gardner, y a Grace Kelly en “Mogambo”.  Ford eligió, seguramente sin saberlo, para despedirse una historia de mujeres, en una película que evoca necesariamente a Kenji Mizoguchi: Anne Bancroft era una mujer descreída que sin embargo se sacrificaba por los demás en "7 mujeres", su última película y una de las más hermosas...

 Tuvo tiempo Ford antes de irse de mostrarnos el futuro de los políticos en televisión (y algunas cosas más) en "El último Hurra" o como un político marrullero y tradicional, pero honesto, o casi, Skeffington, (Spencer Tracy), deja paso al futuro en forma de un petimetre jovenzuelo que le ganará las elecciones.

 En fín, podría hablar también de los maravillosos personajes secundarios que pueblan sus películas, su hermano Francis, Ben Johnson o Harry Carey, padre e hijo. De la "troupe" de actores estable de John Ford, de sus canciones y sus bailes, de su humor socarrón, de las peleas y del whisky en sus películas, de hombres y mujeres honestos y de mirada limpia,como Ma Joad y su hijo Tom, de Angharad y su velo al viento y de su familia, los Morgan, y de lo verde que un día fue su valle, y de Marty Maher y Mary O´Donell en esa maravillosa película que es “Cuna de héroes”, Ah, y del sargento Quincanon, un borrachín (como Micheleen O´Flynn) y el Padre Lonergan, ese amigo del alma que fue también Ward Bond, y siempre, por supuesto, de Sean y Mary Kate, y de tantos y tantos otros personajes inolvidables que pueblan el universo de John Ford, el hombre que decía que hacía películas del oeste:

  

 

Categorías: Actualidad , Cine , Directores

Gerardo Sánchez   30.ago.2013 09:16    

Buñuel: más allá de los sueños y la razón

        El 29 de Julio se cumplen 30 años de la muerte de Luis Buñuel, por mucho que algunos quieran o se empeñen, nuestro cineasta más importante, e incontestablemente, uno de los más grandes creadores de la cultura española del siglo XX.

2

        ¿Qué puedo decir de Buñuel, siempre “Don” Luis, como buen burgués que era. Parece mentira que un tipo tan personal y transgresor en su cine, fuera alguien absolutamente normal y convencional en su vida familiar. O quizás, precisamente lo fuera por eso.

Cineasta-luis-bunuel_estima20120110_0012_10

         No conozco escena más perturbadora en la historia del cine que el famoso corte del ojo de “Un perro andaluz”.

         No he visto en el cine mayores obsesiones insanas que las que he visto en sus películas. Tampoco he visto jamás azotar de igual forma a la burguesía y a la Iglesia Católica que en sus películas.

 

Bunueleraer


        Pero Buñuel, que era un burgués, y de férrea formación católica, socavaba sus obsesiones desde dentro, con pleno conocimiento de lo que cuestionaba, y siempre, con mucho humor, y los ojos del niño travieso que nunca dejó de ser, ese que amenazaba a sus compañeros de clase con tanta solemnidad como arrogancia.

         Pero además de ser un autor con mayúsculas, de los pocos que realmente ha dado el cine, Buñuel fue un excelente profesional del cine, alguien que sabía rodar, que sabía dirigir actores, y que sabía lo que importaba y lo que no. Todo eso, en suma, que es imprescindible saber para convertirse en un autor de verdad.

Luis_Bunuel

 En Días de Cine hemos querido rendirle homenaje. Aprovechando una entrevista exclusiva que hizo Raúl Alda a Jean Claude Carriere el año pasado. Hubiese dado para un programa entero, o dos, pero la parrilla y  el verano mandan, y “sólo” hemos podido dedicarle 10 minutos en un programa de 30.

 

 

Pero ¿Cómo? ¿Aún hay alguien que no sepa quién es (Don) Luis Buñuel?  Pues…

Images

 …Todo comenzó un 22 de Febrero del recién estrenado 1900. En España, en Aragón, en Teruel, en el pueblo de Calanda, cuyos tambores haría inmortales, nacíó Luis Buñuel Portolés, hijo de Leopoldo Buñuel y María Portolés y primogénito de 7 hermanos. En 1906, ya en Zaragoza, cursaba sus primeros estudios en el colegio de los Hermanos corazonistas, y posteriormente el bachillerato en el Colegio del Salvador. Fue un buen estudiante, aunque la arrogancia del pequeño Luis quedaba reflejada en los desafíos que mandaba a sus por entonces pequeños enemigos en forma de notas no precisamente anónimas. Era el comienzo de una apacible vida burguesa salpicada de no pocas provocaciones a lo establecido.

JOVEN

             A los 17 años se trasladó a Madrid para entrar en la residencia de estudiantes,  donde conocería a Salvador Dalí y a Federico García Lorca. Dos amistades que le influirían decisivamente.

Bunuel_Dali
Lorca21
             Era el caso que el joven Luis Buñuel quería ser escritor, y esa sería su vocación frustrada, por más que llegara a publicar cuentos y poesías. Paralelamente, y de forma aparentemente contraria al espíritu de poeta, al joven Luis Buñuel le gustaba practicar el noble arte del boxeo, llegando incluso a participar en el campeonato de España de pesos pesados para aficionados. Elías Querejeta, quien le conoció años y trató asiduamente mucho tiempo después, contaba una anécdota según la cual durante el rodaje de Viridiana Buñuel asistía a una tertulia en la que para poder ser parte, había que ser “ex” (cualquier cosa). Él estaba por su condición de exboxeador.

BOX

             Dos hechos iban a cambiar el rumbo de su vida: n 1925 Luis Aragon impartió en la residencia de estudiantes una conferencia sobre el surrealismo. También, por aquella época, pudo ver una proyección de "Las tres luces", la película de Fritz Lang, que le impresionó notablemente. Impulsado por ambos hechos se trasladó a París y al poco ya consigue trabajar como ayudante de dirección de Jean Epstein en "La caída de la casa Usher". AL mismo tiempo, andaba preparando un guión para una película sobre Goya en el primer centenario de su muerte. La película nunca se realizaría, pero a cambio, Luis Buñuel se había hecho un hueco entre los surrealistas. Además, conoció a  Jeanne Rucar, con quien se casaría años más tarde, y que sería su compañera para el resto de su vida.

Fotografia-bunuel_fullblock

             Después de colaborar con la realizadora Germaine Dulac, y con Jacques Feyder, escribe junto por su amigo Salvador Dalí, el guión de la que habría de ser su primera película, inspirada en sendos sueños de aquellos tan brillantes como arrogantes jóvenes. "Un perro andaluz", el resultado de aquella colaboración colocaría el nombre de Luis Buñuel en la historia del cine. La película era una salvaje y poética invitación a lo irracional, y fue escrita según el principio inexorable de no aceptar ninguna idea o imagen que pudiera tener una explicación racional, psicológica o cultural. Sobra decir que casi 90 años después, “Un perro andaluz” sigue teniendo una de las escenas más perturbadoras y terroríficas de la historia del cine. Hace apenas un par de años, fue restaurada y editad en DVD por la Filmoteca española, y lo que son las cosas, hoy puede verse incluso en la web de RTVE.

Un chien andalou

             Un hábil sablazo de 25.000 pesetas del joven Buñuel a su madre permitió financiar la película. La mitad del dinero financiaría la película. La otra mitad del dinero materno se fue en juergas parisinas, hasta que Don Luis decidió que ya estaba bien y que, como el burgués de recia formación jesuita que en el fondo era, tenía que trabajar. El rodaje duró 15 días. Con semejante guión, es lógico que los intérpretes, Pierre Batcheff y Simone Mareuil, no se enterasen de absolutamente nada. Las indicaciones del atrevido y primerizo director aragonés no aclaraban además  nada la situación cuando, por ejemplo, indicaba al actor que mirase por la ventana como si escuchara a Wagner.

            Según Buñuel, Dalí se desentendió de la mayor parte del rodaje, no apareciendo por el estudio hasta tres o cuatro días antes de su finalización. Fue el quien embadurnó de pez las cabezas disecadas de los burros. Además, en una de las tomas, era uno de los hermanos maristas que eran arrastrados pesadamente por el suelo tras el piano y los burros.

Perro_andaluz1

             Finalmente, la película, provocativa y vanguardista, estaba terminada. Buñuel siempre proclamó que, tratándose de un sueño, todo irracionalidad, el film no tenía ningún significado, aunque las connotaciones freudianas o sexuales son y eran evidentes. Pero Buñuel tenía buena estrella, y tan solo unos días más tarde le presentaron a Man Ray, que había terminado el rodaje de una película, titulada "Le mistere du Chateau de Dé" y buscaba un complemento adecuado para ella. Unos días después, Man Ray y Louis Aragón asistían a una proyección privada de "un perro andaluz" y quedaban entusiasmados, decidiendo que había que exhibirla cuanto antes.

18453649_jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxx

            Así, antes de la primera proyección pública de la película, Buñuel fue presentado a los surrealistas en el café "Cyrano". La proyección tendría lugar en "las Ursulinas", el 1 de Octubre, y a ella asistió la flor y nata de la sociedad parisina, aristócratas, músicos, pintores, escritores y, por supuesto, los surrealistas al completo.

             Buñuel se pertrechó (o eso decía al menos en sus memorias) detrás de la pantalla, con los bolsillos llenos de piedras, por si la película no era del agrado de los asistentes y se veía obligado a castigar severamente las posibles muestras de rechazo.  Nada de eso ocurrió, los aplausos fueron estridentes, de modo que las piedras nunca cruzaron la pantalla.

             Cosas de genios, o más bien de egos, su amistad con Dalí empezó a resentirse, aunque aún daría para otra película, "La edad de Oro", en palabras de Buñuel, "Una incitación al asesinato", y cuando menos, una película tanto o más provocadora que "el perro andaluz". Provocador como era, “La edad de oro” estuvo a punto de costarle a Buñuel la excomunión.

 

             Fascinados por aquel joven  provocador, La Metro Goldwin Mayer le contrata por 6 meses. A los 4 meses la Metro rompe el contrato ante la soez respuesta de Buñuel a un alto directivo de la productora al sugerirle que trabaje para una actriz de renombre.  De modo que de la meca del cine a un olvidado rincón de Extremadura. Vuelve a España y rueda "Las Hurdes, Tierra sin pan", un feroz documental sobre la miseria de las Hurdes y sus habitantes.

 

           Despues,  años de trabajo en la sombra, como productor, supervisor y guionista en trabajos industriales, como “Don Quintín el amargao”, “¿Quién me quiere a mi?” o “Centinela, ¡Alerta!”

            Con la guerra civil sale de España. Colabora Andre Malraux en "Sierra de Teruel" y con Joris Ivens en "Tierra de españa", la película en la que también participaron Ernst Hemingway y John Dos Passos. En 1941 ingresaba en el museo de arte moderno de Nueva York, como supervisor de documentales.

            Su trayectoria vital posterior podría haber sido muy distinta tras solicitar la ciudadanía estadounidense. Quiso la casualidad, o quizás no tanto, que Salvador Dalí “Ávida Dollar´s” como ya le llamaba por aquel entonces Buñuel a su examigo, publicara su autobiografía, causa un gran escándalo, y obligándole a dimitir.

Moma

             ImagesCAZ1RAZA

    Así pues, para bien o para mal, su destino había cambiado. En 1946 se trasladaba a México, donde pretendía dirigir una adaptación de "La casa de Bernarda Alba" que, sin embargo, no llegaría a realizarse. Sin embargo, consiguió dirigir "Gran casino", con Jorge Negrete. La película fue un gran fracaso, pero le permitió reencontrarse con el oficio de director de películas. Después rodaría "El gran calavera", pero lo mejor estaba por llegar con "los olvidados", su reencuentro con el Gran Cine. "Los olvidados" ganó el premio a la mejor dirección y el gran premio de la crítica en el el festival de Cannes y volvió a poner a Buñuel sino en  en la historia del cine, si en la industria.

 

             A continuación vinieron años de febril actividad cinematográfica, con títulos que ayudaron a consolidar su nombre. El poso surrealista y provocador estaba en todas ellas,  pero lo sorprendente era el buen oficio de Luis Buñuel, excelente profesional del cine además de autor:. Se suceden, una tras otra "Una mujer sin amor", "Subida al cielo", "El bruto", "El", "Robinson Crusoe", o "Abismos de pasión", adaptación libre de una de sus novelas favoritas, "Cumbres Borrascosas" que le permitió jugar con un tema tan querido al surrealismo y a él mismo como es el amor "fou".

Abismos_de_pasion_12160_ampliada

             Después de del gran éxito internacional de "Ensayo de un crimen" empieza a realizar películas en Francia.  Tras "Así es la aurora", y "la muerte en este jardín", volvía a México para rodar otra de sus grandes películas: "Nazarín", Palma de Oro de Cannes y adaptación libre de la novela de su admirado Benito Pérez Galdós. Francisco Rabal  era el sacerdote puro de espíritu que trataba de vivir, infructuosamente, de la manera más cristiana el Evangelio. “Nazarin” era otro feroz ataque a la moral católica establecida, que paradójicamente, casi le valió el premio de la Oficina Católica de Cine.

 

             1961 supuso su regreso a España para dirigir Viridiana. De nuevo Palma de Oro de Cannes, Y de nuevo los fantasmas de Buñuel de desataban. La religión, el sexo, el fetichismo, encontraban un terreno abonado en esta película presentada por España al festival de Cannes y luego prohibida en nuestro país por blasfema. Curiosamente Franco comentaría de ella, tras verla en proyección privada, que la película era tan solo "chistes de baturros". Para la historia, aquella secuencia al ritmo del “Hallelujah” de Haendel o el famoso final impuesto por la censura, que lo convertía en más perverso aún al sugerir un “menage a trois”

            

  La década siguiente la pudo afrontar Buñuel con garantías de sacar adelante cualquier proyecto. "El ángel exterminador", análisis surrealista y freudiano sobre la burguesía (con una escena deliberadamente repetida de la que contaba, tras ser preguntado el porqué, que así la película duraba más), esa película divertidísima, apenas un mediometraje que fue “Simón del desierto”,  o, de nuevo en Francia, "Belle de Jour", otra vez con el sexo y el fetichismo como temas principales,  y "La vía Láctea", donde de nuevo se volcaba en su obsesión por la religión católica, en un surrealista recorrido por las herejías del cristianismo.

 

             1970 le trajo de nuevo a España, y otra vez de la mano de su muy querido Benito Pérez Galdós, alguien a quien Buñuel ponía a la altura de Leon Tolstoi. En “Tristana” volvió a trabajar con Fernando Rey, como el decadente Don Lope, y con Catherine Deneuve. Algún tiempo después, en la famosa reunión en Hollywood en casa de George Cuckor con motivo del Oscar por “El discreto encanto de la burquesía” Alfred Hitchcock, otro multiobseso, le diría una y otra vez: “esa rodilla” en referencia al muñón que lucía Catherine Deneuve.

Tumblr_ld1o2jcNly1qbrvi3o1_400

    Sobre estas y otras cosas nos hablaba recientemente Manuel Hidalgo, a propósito de su libro "El banquete de los genios":

    

 

 

         Después, ya en Francia, la ya comentada,  "El discreto encanto de la burguesía", con la que conseguiría el Óscar a la mejor película extranjera, y  "El fantasma de la libertad".

 

         Ya en 1977 rodaría la que iba a ser su última película: "Ese oscuro objeto del deseo", película sobre el deseo inalcanzable de un hombre maduro por poseer a una mujer que parecían dos, interpretadas por Carol Bouquet y Ángela Molina por motivos que en realidad sólo Buñuel podría saber, por más que haya muchas teorías al respecto.

Trailer Ese Oscuro Objeto del Deseo (1977)

         Después, ninguna película más. Tan solo sus hermosas memorias, publicadas en 1982 con un título premonitorio: "Mi último suspiro". En ellas, además de decir muchas cosas, algunas, tremendamente divertidas, otras, provocadoras, y  otras, ambas cosas a la vez,  manifestaba su deseo, tras morir,  de levantarse de cuando en cuando de la tumba, comprar unos periódicos, echarles un vistazo, y tras escandalizarse con sus titulares, volverse unos años de nuevo a su tumba.

Mon dernier suspir

         El 29 de Julio de 1983 moría, a la edad de 83 años en Ciudad de México Luis Buñuel Portolés, aragonés, arrogante, provocador, fetichista, ateo gracias a Dios. Católico y burgués, cineasta personalísimo siempre,  escritor, divertido y locuaz, pesimista por naturaleza, amigo de sus amigos y enemigo de la fama y de la información. Amante también, de los buenos cócteles y de una buena conversación, incluso, o aunque fuese, con un cura. Desde entonces, más allá de los sueños y la razón descansa Luis Buñuel. 

Luis-bunuel MAN RAY

 Continuará...

@Gerardo_DDC

Categorías: Actualidad , Cine , Directores

Gerardo Sánchez   26.jul.2013 09:21    

Cuaderno de bitácora: Días de Cine, año 22.

No, esto no es Star Trek, aunque tengamos en el programa tambien muchos seguidores.

Llevaba días queriendo escribir algo a modo de reflexión sobre esta temporada que termina, la 22. Aunque el programa sigue todo el verano (en formato reducido, que somos los que somos, y llegamos a donde llegamos), lo cierto es que podemos dar como terminada la 22 temporada de Días de Cine. Por esas cosas de la programación de las cadenas, las temporadas televisivas empiezan oficialmente el 15 de septiembre. Nosotros, que somos unos raras avis daremos comienzo oficialmente al curso en esa fecha (o la que diga RTVE) pero sentimentalmente siempre lo haremos el 6 de octubre, que es el día en que se cumplirán 23 años este 2013 de la primera emisión de Días de Cine. Para quienes no tuvieseis ocasión de verlo, os dejo el reportaje especial que hicimos con motivo de los 20 años de programa, que, cosa curiosa, ocurrió un 6 de octubre jueves.

20 años de Días de Cine

En Días de Cine sabemos que somos un programa pequeño (de presupuesto) pero grande de inquietudes y expectativas. También sabemos que para mucha gente del cine es muy importante nuestra presencia, y así su presencia en nuestro programa. Ello sólo hace que actuemos con responsabilidad. No somos ni queremos ser en primera instancia una especie de gurús creando tendencias y diciendo lo que vale o no vale. Sé que al escribir esto algunos pensarán que no es así, o que no debería ser así. Y sé además que muchos de otros medios creen realmente que actúan así y que es así como ha de actuarse. Yo sin embargo creo que si pensásemos que es así como debemos actuar estaríamos haciéndolo mal, primero porque es solo podrá hacerse cuando se hacen las cosas bien, o sea, siendo rigurosos. Dicho de otro modo: nuestro trabajo de cada semana solo tendrá sentido y podrá tener alguna relevancia en ese sentido si lo hacemos con humildad y profesionalidad.

 Yo soy de los que creen que hacer una crítica “destroyer” por defecto es muy fácil, (mucho más fácil que una crítica razonada) y desde luego el camino más sencillo para tener aluvión de fans. Sin embargo, me consta que Días de Cine tiene un gran número de fans. Tengo que pensar en esto. Esta temporada hemos tenido menos sobresaltos que otras. Bueno, salvo si no entramos a considerar el eterno tema del horario del programa, con el cual, sigo discrepando. No voy a dar ahora la lata con esto, pero cada vez hemos ido más tarde, y por consiguiente cada vez no ha visto menos gente en la emisión del jueves. Tenemos espectadores muy fieles, pero los héroes no existen, y la gente (aunque haya 6 millones de personas sin trabajo en España) tienen que dormir a una hora razonable.

 

 

Lo bueno es que nuestra página web (www.rtve.es/diasdecine) es muy visitada. De hecho tras insistentes pesquisas logré saber un dato que llevaba tiempo persiguiendo: en lo que va de año, los usuarios únicos de la web de Días de Cine son 1.000.000. Lo pongo en número para que tenga más empaque. Es una cifra muy respetable. Debo decir que cuando yo llegué a la dirección de Días de Cine, en enero de 2009, el programa no tenía presencia en Internet más que por los reportajes que algunos fans del programa habían puesto para descarga. Estaba claro que había que poner en marcha una página web, y hubo que insistir mucho. De hecho, y no quiero molestar a nadie, pero es así, si la página web empezó a funcionar al poco tiempo fue por mi insistencia personal en que había que ponerla en marcha “ya”, sin esperar a un siempre futuro portal de cine de TVE (que aún estamos esperando) dentro del cual estaría alojada la página del programa, y desde luego, también por la colaboración de Jesús Jiménez, “nuestro hombre en la web” quien creyendo en la oportunidad dejándose llevar por mi insistencia, hizo posible que se pusiera en marcha. Ese mismo año, ambos presentamos la web del programa en el Festival de Sevilla. Esto se lo debemos agradecer a ese buen tipo que es Javier Martín Domínguez, por aquel tiempo Director Artístico del Festival. No voy a negar que nuestra página web tiene muchas cosas mejorables, poero tambien tiene un archivo impresionante de reportajes y programas.

programas anteriores

reportajes

 Me gustaría poder actualizarla no en función del programa que hacemos, o sea de la emisión de los jueves por la noche, sino en función de los contenidos que podemos generar día a día y a los que tenemos acceso. Es complicado. Nuestra redacción no anda sobrada de personal, y hacer televisión (que es lo que hacemos) es muy divertido, pero también es mucho más complicado (no digo que sea más “guay”) que hacer radio, escribir para un periódico, una revista, un blog o una web. De modo que nuestros esfuerzos en el día a día se centran forzosamente en hacer el programa. Hay que hace entrevistas, escribir, recopilar materiales, digitalizarlos o ingestarlos al Avid, leer, montar, sonorizar, mezclar, rotular. Por cierto, que me corrijan si me equivoco (que no me equivoco) Días de Cine es el único programa de televisión española en el que los redactores montan “de la a a la z” sus reportajes. Eso, que es muy gratificante, es un trabajo adicional. Poco después de poner en marcha la web “de aquella manera” pensé que también era llegado el momento de estar presente en eso que se llaman “redes sociales”. Lo primero fue crear un perfil en Facebook.

Días de CIne en Facebook

Hoy lo siguen casi 30.000 personas. Como quien alimenta ese facebook es básicamente mi persona, (aunque he dado mucho la lata a la gente del programa para que “participen”) y tengo muchas cosas que hacer, tardé un tiempo en crear una cuenta del programa en Twitter (@DiasDeCine). Lo hice finalmente ante la insistencia de un seguidor del programa. Y debo decir que es un éxito, con 15.460 followers a fecha de hoy.

Días de Cine en Twitter

Creo que tras “Redes”, la que más de la 2 (que perdonen si me equivoco). Además, diversos blogs del programa permiten dar rienda suelta a la incontinencia verbal de alguno de sus miembros. Digo esto con tanta vehemencia para ver si convenzo a los que tienen cuenta, y la usan poco, Raúl Alda y Alberto Bermejo, de usarlo más. Yo, a la vista está, no lo desatiendo.

Blogs Días de Cine

También falta que se sumen los demás. Creo que potenciaría mucho el programa. O sea, que lo que quiero decir es que para bien o para mal, en ese 2013, Días de Cine es ya algo más que un programa de televisión, habiéndose convertido, ¿puede decirse? en algo así como una franquicia. Lo que se publica en Facebook va directamente a nuestra web, y a la vez, al twitter. Lo que se publica en los blogs va directamente a nuestra web, y además lo publicamos en Facebook. Peo no me negareis que nada de esto tiene sentido sin un contenido que ofrecer. Y en esas estamos. Cada semana tratamos de elegir los mejores contenidos para ofrecer. Estrenos, claro, aunque el mundo del cine con su ritual de estrenos en sala haya cambiado de forma radical desde que Días de Cine se asomó por vez primera a la pantalla hace casi 22 años. Pero también, y eso creo que nuestros seguidores lo saben bien, entrevistas, noticias, y reportajes de esos que si se me permite decir, no se ven mucho por ahí. Los estrenos son fáciles, los dicta el calendario y la agenda de las distribuidoras. Lo otro, los reportajes que me gusta pensar son “marca de la casa” (o marca DDC como está de moda decir ahora), surgen de mil ideas, fechas, aniversarios, obituarios (demasiados siempre, y es una pena) o el síndrome “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid”, o sea, porque realmente queremos hacer cosas que nos gustan y nos apasionan. Como muestra: tres botones hechos en diversas circunstancias: Entrevista, Obituario, y Reportaje "de fondo"

 

 

 

 

A fin de cuentas no tiene sentido, al menos para mí, hacer algo en lo que no crees, o no poner todo lo que puedes para hacer lo que tienes que hacer de la mejor forma posible. Esto es algo Hawskiano, o me gusta pensar que lo es. En este tiempo de programa corto el programa cambia necesariamente de formato. Además, la mitad del equipo está de vacaciones. Pero hay cosas que si puedo prometer. La semana que viene, ofreceremos un reportaje sobre Luis Buñuel con motivo del 30 aniversario de su fallecimiento, el 28 de Julio de 1983. Raúl Alda lo acaba de terminar, y para ello ha contado con una entrevista exclusiva que hicimos el pasado año a Jean-Claude Carriere. A finales de julio, haremos un homenaje a un cineasta puro como pocos: Jean Pierre Melville. Virginia García esta pegándose con todo el material. Seguro que queda estupendo. Tambien ofreceremos en agosto un reportaje sobre el cine Low Cost que está haciendo mucha gente en España. Muy interesante y sorprendente. También por Raúl Alda. Y tras el reciente periplo de Alejo Moreno en Los Ángeles ofreceremos otro sobre cineastas españoles, jóvenes y no tan jóvenes, que han decidido probar suerte en Hollywood dado el panorama de la industria (y por tanto de las oportunidades de trabajo y éxito) que hay en España. Y para la temporada que viene, ¿Qué puedo decir?. Prometo que toda la gente del programa lo haremos lo mejor que podamos. Y más aún (o “and beyond” que decían en 2001). Que trataremos de dar una vuelta más para reinventar lo que haya que reinventar. Que lo que funciona siga funcionando, y que lleguemos a aquellas cosas a las que puede que a veces nos cueste llegar. ¿Quién sabe? Quizás haya sorpresas en Días de Cine la próxima temporada. Una cosa si puedo decir, tenemos la misma ilusión que siempre, aunque las cosas, no voy a engañar a nadie, no están precisamente bien. Pero afrontamos la 23 temporada, esa en la que el programa cumplirá, allá por Mayo de 2014, sus 1.000 emisiones. Algo haremos, lo prometo. Yo, como soy un optimista nato, creo que como decía la canción, “the best is yet to be”.

 

Continaura…

@Gerardo_DDC

Gerardo Sánchez   18.jul.2013 13:09    

Sobre Spoilers y otros demonios

Hoy comienzo con un chiste. Espero que no sea muy malo. Va un tipo a un bar y dice “Me da un café”. Y el dueño del bar le dice “¡Es usted bombero!”. A lo que el tipo le contesta: ¿Cómo lo sabe? Y el dueño del bar, sobrado le dice: “El traje azul, el casco, el coche de bomberos en la puerta, la sirena, la manguera, el fuego al fondo…”

Llevo el chiste ahora al “real world”, que decían en Matrix:  cada día al salir de Torrespaña me topo con un cartel de “Star Trek: En la oscuridad” Veo a un tipo de negro, Benedict Cumberbatch con cara de pocos amigos, y el inconsciente, (inducido por los publicistas) me dice que es el malo de la peli. Lo es, ciertamente, y lo sé no por mis capacidades deductivas de Sherlock Holmes (por cierto magnífica serie de la BBC actualizando el detective a nuestros días, y magnifico Bendict Cumberbatch haciendo de “Sherlock”), sino porque, además, he visto la peli.

 

Ya estoy yéndome por las ramas: Todo esto viene a cuento porque de nuevo, nos han acusado de tremendos “spoilers” en Días de Cine a raíz del reportaje de Star Trek (y antes aún, ya desde nuestra nota de prensa, que por cierto hice yo mismo)

En lo que a lo práctico se refiere, diré lo que ya he dicho muchas veces: trabajamos con el material que nos facilitan las distribuidoras. Y en ese material no había nada que pueda ser motivo de queja. Pretender que porque sale el amigo Benedict ya estemos destripando (arruinando) la película me parece un poco pueril.

Y esto me lleva a donde yo quería llegar, que es a esa idea, para mi extraña, sin duda, según la cual puede “reventarse” una película dando algún dato. Nos pasó hace un tiempo con “El Padrino III”. Alguien nos puso a caldo porque “aún no la había visto” y le habíamos destripado la película. Es como si dices que Romeo y Julieta eran de los Montescos y Capuletos, se quieren a pesar de todo y al final mueren. Muy malo tendría que ser Shakespeare para que siglos después la gente siga leyendo y disfrutando su tragedia de los amantes de Verona. Lo mismo puedo decir de Coppola.

Siempre que sale este tema, que es recurrente, pongo el mismo ejemplo: “Un condenado a muerte se ha escapado”, película de Robert Bresson, cuyo título es un pedazo “spoiler” de impresión.  Si ya sabemos que el condenado a muerte se escapa, entonces, ¿no vemos la película? Como yo ya se como acaba “El hombre tranquilo” (entre otras cosas porque la he visto más de 40 veces), ¿no la veo más?.. Lo mismo pasa con otras muchas películas, claro. Evidentemente, sería de locos decir el “intríngulis” de Psicosis, o de otra películas “de intriga”, donde si es realmente importante “como acaba”. Hitchcock, por cierto, hizo untrailer de lo más curioso "insinuando" muchas cosas de las que iban a pasar en la película:

 

Pero sinceramente, respetando todas las opiniones, y asumiendo que algunos dirán que soy bobo, a mi me parece que “el Spoiler” esta muy sobrevalorado. ¿Porqué?. Porque si el cine fuese algo solo eminentemente narrativo no sería cine. Esto también vale para la literatura. Dos directores o escritores pueden contar la misma historia de formas distintas (sin duda lo harán) y aún cuando las dos acaben de la misma forma, apuesto a la forma de contar la historia, tanto en cine, como repito, en literatura, lo cambiará todo.

En resumidas cuentas, creo que restringir el cine a un asunto de “como acaba” es hacerle un flaco favor a un noble arte. Lo importante de la película de Bresson no es que se escape el condenado a muerte, sino lo que hace durante toda la película para escaparse.

 

No sé si se me entiende. En cualquier caso..

Continuará..

@Gerardo_DDC

Categorías: Actores , Actualidad , Cine

Gerardo Sánchez    9.jul.2013 16:45    

Olivia (De Havilland)

Ayer, entre ajetreo y ajetreo nos enterábamos en la redacción de Dias de Cine que Olivia de Havilland cumplía 97 años. Suerte que no hemos tenido que dedicarla ninguno de nuestros especiales “La chambre verte”, que diría François Truffaut. Enseguida me acordé de su hermana, claro, Joan Fontaine, (que nació el 22 de octubre de 1917) ) y de su relación de enemistad desde muy atrás, pero especialmente desde el entierro de su madre en los años 70.

Images

No será nunca el blog de Dias de Cine un sitio donde se digan cosas que con un simple click puedan saberse a través de Wikipedia o IMDB. Eso es muy fácil. Ahora, con esas herramientas, cualquiera puede hacer creer (no a todos) que sabe de cine. Una vez me preguntaron en una entrevista para una tesis doctoral, que como podíamos saber en Dïas de Cine, que en, por ejemplo, “La noche se mueve”, la película de Arthur Penn de 1975, Harry Moseby, el personaje de Gene Hackman, decía que “ver una película de Rohmer es como ver crecer una planta”. Debo decir que eso lo dice en el doblaje, y no en el original. Paradojas de esas que darían para otra interesante entrada en el blog. Pero hoy no quiero ir por ahí. El caso es que yo le contesté que simplemente porque lo tenía en la cabeza. Si tenemos en cuenta que la estupenda “La noche se mueve”, una de las mejores películas negras del cine americano de siempre, la veía en el Cinestudio Griffith en sus periódicas exhibiciones, puedo concluir que puedo haberla visto fácilmente más de 20 veces (en salas) y unas cuantas más en video, primero, y en DVD, después. (por cierto, nada que ver la copia en DVD USA con la copia en DVD “made in Spain”.

Night-moves-movie-poster-1975-1020414259

Una curiosidad, por cierto para quien quiera perder el tiempo de leer un par de líneas. El título original es “night moves”, que es un juego de palabras con “Knight moves”. Pero “Knight” en inglés es el Caballo del ajedrez, que es el hobby de Harry Moseby, el desencantado detective privado post-Watergate que interpreta (como siempre) magistralmente Gene Hackman. No cuento más, pero ese juego de palabras del título tiene todo el sentido en una secuencia de la película.

 

Por cierto, y para colmo, tambien hay una canción de Bob Seger que se llama "night moves"

 

En definitiva, y retomando los vericuetos que llevaba, desde hace ya mucho tiempo es muy fácil ver cuando alguien que escribe de estas cosas que nos interesan tira por un “shortcut” en forma de ese aprendizaje instantáneo que son esas fuentes de información. Maravillosas, por otra parte, y que yo uso con entusiasmo, pero que jamás podrán sustituir la capacidad de relacionar y de interpretar que da la experiencia de haber visto las películas. Eso si, hay quien saca buen partido, aparentemente. Pero no cuela.

Hace años, (unos cuantos) oía a un joven escritor (no diré el nombre) que se reconocía a si mismo como muy cinéfilo hablar y hablar de películas y películas. Se, y sabía entonces que era materialmente imposible que a su edad las hubiera podido ver.

Así, tirando del listado de Wickipedia, Filmafinitty o IMDB, es fácil hacer un listado de películas de Olivia de Havilland. Pero me gusta más pensar en Errol Flyn diciéndola en “Murieron con als botas puestas”:  “señora, pasear por la vida con usted fue un auténtico placer”. Ninguna base de datos o web podrá nunca reelarte la sensación de la mirada de Olivia de Havilland en "La heredera", “Las aventuras de Robin Hood”, o en “Capitán Blood”, o en “Nido de víboras”o en su papel de la dulce Melanie en"Lo que el viento se llevó". O en aquella maravillosa película de Mitchell Leisen que fue “Recuerdo de una noche”, o en “Canción de cuna para un cadáver”.

 

Esta mañana, por cierto, alguien me recordaba esta película, y yo le decía que siendo Aldrich un director que me gustaba mucho, sus dos películas “Grand Guiñol”, esta, y “¿Qué fue de Baby Jane¿” no me gustaban especialmente, y muy en particular esta última, donde Joan Crawford y Bette Davis eran obligadas a extender hasta lo insoportable una trama de odios y enfrentamientos.

 

Pensándolo bien, ¿No hubieran debido hacer las dos hermanas, Olivia De Havilland y Joan Fontaine (en cualquier caso, otra actriz maravillosa…) su particular versión de esa película.

Mejor no dar ideas.

Continuará…

@Gerardo_DDC

Categorías: Actores , Actualidad , Cine , Directores

Gerardo Sánchez    2.jul.2013 17:53    

Como gusteis.

Como gusteis, "as you like it" era el título de una comedia de Shakespeare que me viene al pelo para el post de hoy

El otro día me mandaban los chicos de Avalon, Cecilia y Manuel una nota de prensa, entusiasmados, sabiendo que iba a recibirla yo con mi propio entusiasmo.  Y no es sólo que sepan que soy fan incondicional de “Searching for sugar man”, que era el origen de la nota de prensa que podeis ver aquí:

http://www.avalon.me/noticias/hemeroteca/sugar-man-en-cines-vod-y-home-video

La cuestión es, por resumirla brevemente, que “Searching for sugar man” sigue exhibiéndose en 17 salas de toda España, y que sus espectadores AUMENTAN cada semana.

 

 

Una buena noticia acompañada de otra mejor: desde hace un mes, la película está disponible en DVD y Blu Ray, en alquiler o en venta.  Y se está vendiendo y alquilando muy bien.

Y como no hay dos sin tres, desde hace unas semanas, la película está también en VOD, o sea, “Video on demand” y es, en uno de los portales más importantes como es Filmin, la película más vista.

http://www.filmin.es/

Todo esto ¿Qué significa?  ¿Por qué estaban seguros Manuel y Cecilia (de Avalon) que me iba a interesar tanto. De hecho, me interesó tanto que comaprtí su nota de prensa con datos mucho más concretros en twitter, y de hecho hicimos una pieza para el programa de esta semana. Lamentablemente, el amigo Gandolfini se ha llevado por delante esa pieza, y 3 más (algunas las recuperaremos  la semana que viene). Como diría Rodriguez:  I Wonder...

 

Hemos dedicado (y dedicaremos a estos problemas) varios reportajes en Días de Cine. Estamos ahora preparando otro. Este, (sin "embeber", disculpad), es del pasado año, con la subida del IVA reciente, y el tema de "Carmina o revienta" sobre la mesa:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-crisis-del-cine-espanol/1411082/

Yo soy de los que piensan (y además puedo comprobarlo cada semana) que en España se produce una paradoja. Cada semana hablamos en Días de Cine de películas (también en otros medios, no seamos egocéntricos) de títulos que no van a poder verse en muchos sitios de España, en donde por el contrario si puede verse el programa o pueden comprarse revistas de cine. ¿Recordais "Carmina o revienta" y la enorme controversia causada en el sector por el empeño de su director en estrenarla de forma simultáneaen diversas plataforamas? (aquí podeis ver el reportaje de DDC, sin "embeber")

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-carmina-revienta/1456223/

La cuestión, en pocas palabras (y sobre esto hay mucho de qué hablar) es que existe una demanda objetiva de contenidos cinematográficos (en adelante. Películas) y un déficit por parte de la industria en como satisfacer esa demanda (sobre esto, también, hay mucho que hablar).

Yo soy de los que creen, y los resultados de “Searching for sugar man” me lo corroboran, así como otras experiencias similares, que hoy día es absurdo dividir la oferta cinematográfica en ventanas (más o menos) excluyentes. Creo que hay público para todas las formas de ver una película. Hay quien quiere ir a una sala (si en su localidad hay una sala). Hay quien le gusta comprar películas (yo soy uno de esos, y también voy al cine) Hay quien no quiere comprar y si alquilar. Y hay quien no quiere ni de lejos ningún soporte y prefiere el “streaming”.  Por el contrario, me consta que las salas no quieren ni oir hablar de que a la vez se puedan ver películas en otro sitio que no sea el cine tradicional. Que los videoclubs no quieren ni oír hablar de comprar una película (o verla “on demand”) al mismo tiempo que puede alquilarse… en fín, la historia de siempre. Pero…

No conviene olvidar una cosa que es mucho más que una realidad: si no se ofrece una alternativa legal y “a tiempo” de ver una película, hoy, en 2013, cualquiera que quiera verla lo va a poder hacer de forma pirata.  O sea que en mi opinión, ese podría ser el camino. Para saberlo, no hay más que andarlo. Sin miedo. El mundo, la gente, los espectadores potenciales, están pidiendo a gritos ver películas "as they like it". Pero el mundo no es el de hace 30 años. ¿Quién dijo miedo? No hagais caso de Alice Cooper.

 

To be continued...

@Gerardo_DDC

 

Categorías: Actualidad , Cine , Estrenos , Música

Gerardo Sánchez   21.jun.2013 13:24    

Woke up this morning..

 

Así empezaba la sintonía de Los Soprano, con esa canción de Alabanma 3 y viendo a un tipo conduciendo resuelto un coche y fumando un puro mientras de fondo vemos el sueño américano.  

Esa canción es lo primero que me ha venido a la cabeza esta mañana cuando me he enterado, al levantarme y echar el primer vistazo del día al mundo a través de esa ventana que es ya el Smartphone, que Tony Soprano, bueno, mejor dicho, James Gandolfini, había fallecido.

Mientras me ponía como loco a buscar material en casa para poder hacer en Días de Cine hoy la pertinente reseña, (así es como podemos responder en el programa, por nuestros fondos documentales y nuestra disposición, “at any time”) recordaba, en aluvión, imágenes e imágenes de Gandolfini.

Debo decir que yo era de esos que consideraba la ficción televisiva como algo menor. Una especie de divertimento para gente “menos inquieta” que yo. Pero como también soy muy inquieto, decidí dar en su día una oportunidad a esa serie de la que todo el  mundo hablaba. Carlos Boyero, incluso, decía que en su lista de las 10 mejores películas de la historia del cine, figuraba Los Soprano.

Y la vi. Y por supuesto, cambié de opinión. Y ya nada volvió a ser lo mismo. Me encanta el cine, faltaría más. He visto miles de películas. Pero reconozco que eso que tienen las grandes series, como “Los Soprano”, no parece estar al alcance de la mayor parte del cine que vemos últimamente. Pero esa es otra historia, (sobre la que otro día hablaremos). y al César, lo que es del César.

Peo volvamos al principio. A James Gandolfini, el  actor. La primera vez que le ví fue en un papel secundario en una película que me encanta. “True Romance”, o “amor a quemarropa” entre nosotros. Lo de mi empeño en poner siempre los títulos originales (que es algo que me pregunta mucha gente) es por una especie de manía. Simplemente me gustan más (la inmensa mayoría de las veces). En “true romance”  hacía de un matón que daba una paliza inmensa a Patricia Arquette. Y ya entonces mostraba maneras únicas. Un tipo con poco pelo, más bien gordo (no tanto como llegó a estar) pero con algo que atraía nuestra mirada. La voz, la forma de hablar, de moverse. El desparpajo para argumentar su condición de matón…

 En el cine siempre se recluyó en unos papeles que eran más secundarios que principales, pero siempre los marcó a fuego con su presencia. No recuerdo una mala interpretación suya en ninguna de sus películas. Ya fuera totalmente fugaz, ya con más papel. Le vimos en “Perdita Durango”, donde le dirigió Alex de la Iglesia, y también en papeles de mayor o menor entidad, en “All the president´s men” “A civil action”, “Fallen”, “lonely Hearts”,  y más recientemente en “In the loop” y “Zero dark Thirty” o “Killing them softly”-. Recuerdo que en esta última, una película que me encantó el pasado año, le veía ya inmensamente gordo, haciendo el  papel de asesino a sueldo, y bebiendo como un cosaco y pensaba que me parecía enormemente real su actuación. Me preguntaba si no sería así en la vida real y si no sería esa gordura inmensa algo que pudiera darle un disgusto.

Tengo pendiente de ver una de las últimas películas donde apareció: “Not fade away”, dirigida por el creador de Los Soprano, David Chase, para HBO. Me interesa mucho por tener como tema la evolución de un conjunto de New Jersey en los años 60 que tiene a los Beatles y a Los Rolling Stones como inspiración. James Gandolfini es el padre de uno de los chicos. Siendo como soy Beatlemano irredento, Stoniano vocacional, y un rockero fustrado (en realidad, lo que soy es una estrella del rock and roll no reconocida) ¿Qué más se puede pedir?

 

Los Soprano, y HBO, redefinieron, creo, lo que era contar una historia. Como bien le dice el psiquiatra de la psiquiatra, esto es el personaje de Peter Bogdanovich a la Doctora Melfi, Tony Soprano es un sociópata. Un gánster de New Jersey al que vemos, y eso es lo sorprendente, en su vida cotidiana. No es solo que tenga ataques de pánico por ansiedad. Es que además. Le vemos enfadarse con sus hijos por no cumplir en el colegio. Si tras una bronca por faltar a clase hay que cargarse a alguien, pues va Tony Soprano y se lo carga.  

Vemos en los Soprano a un tipo amoral hasta extremos insospechados, y que a la vez es el único capaz de decir a un fulano en un restaurante que no es educado comer con la gorra puesta. O sea, lo que todos querríamos poder haber hecho alguna vez. Un tipo (casi) leal con sus amigos, y con esa doctora Melfi, Lorraine Bracco, a la que confía su alma llena de vericuetos de maldad, y aunque para ello la hable a través de metáforas que reflejan su vida cotidiana. Sus amantes, sus asesinatos, sus trapicheos, sus trapos sucios. Será Tony Soprano, el único capaz de hacer justicia cuando la doctora sea violada salvajemente. Y será ella quien decidirá no dejarse contaminar por esa justicia deseada, pero sin duda imposible de asumir.

Tony Soprano no eligió ser un gánster. Heredó el cargo de su padre, Johnny, igual que otros heredan una notaría, una ferretería, una panadería o una empresa de pompas fúnebres. Y en eso es como Vito Corleone,o mejor, como Michael. Mucha es la gente que depende de él. Y no puede uno apartarse del camino. Como los héroes clásicos, no hay otra, y es lo que es.  A fin de cuentas, no hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta que las batallas de su clan contra el de Johnny Saks u otros mafiosos, no difieren mucho de las actuaciones de otras instituciones de mejor nombre, supuestamente hablando. Lo que me recuerda a Michael Corleone diciéndole en El Padrino a su chica, Kay Adams  “¿quién es la ingenua?”.

Larga vida a James Gandolfini, un gordo genial. Sus compañeros de fatigas en Los Soprano, Chris Moltisanti (a pesar de todo), Pauli, Silvio Dante (El gran Steven Van Zandt), Carmela, su hija Medow, tan idealista como pragmática, y su tarambana hijo, Anthony Junior, tendrán un pensamiento para él.

Yo me iría a tomarme una copa a su salud al Bada Bing, a impregnarme de ese olor a juego sucio. También al Crazy Horse, ese local que puso la novia de Chris a mayor gloria de mi admirado Neil Young.

Cuando Little Stevie dejo la E Street Band (banda de New Jersey, of course) Bruce Springsteen le despidió poniendo en el disco “Born in the USA” una frase que voy a robar vilmente para despedirme de James Gandolfini:

 Buon viaggio mio fratello

Aquí, y ahora, el reportaje de anoche de Días de Cine.

 

 

@Gerardo_DDC

Categorías: Actores , Actualidad , Cine , Estrenos , Música

Gerardo Sánchez   20.jun.2013 10:58    

Hernani, mi patria, mi infancia

Hace algo más de un més, cuando se supo que Elías Querejeta había sido hospitalizado y que estaba fatal, me pidieron de El Mundo que escribiera algo sobre él, no una valoración sobre su carrera y su incontestable relevancia en el cine español sino una impresión más personal, algo cercano, avalado por el tiempo que Gerardo y yo habíamos pasado con Elías durante el rodaje de nuestro documental "24 horas en la vida de Qurejeta" para la serie "Imprescindibles". Como tantas veces ocurre en prensa, lo que se acaba publicando no es exactamente lo que estaba previsto y ahora, un mes después de haberlo escrito y enviado, veo que falta una parte del texto. No se trata de culpabilizar a nadie, estoy seguro de que no hay ninguna intención, ni mala ni buena, tras el abrupto final,  esto de la prensa es así, urgencia, precipitación, cambio de maqueta a última hora... el caso es que puede parecer lo que no es, así que os dejo aquí el texto completo para que no haya equívocos y el documental para quien le apetezca.

 

 HERNANI, MI PATRIA, MI INFANCIA

Por Alberto Bermejo

Resulta difícil imaginar que alguien mínimamente interesado por el cine español no haya entendido todavía que Elías Querejeta ha sido el productor más importante de la siempre incipiente cinematografía patria. Se podría decir que gracias a él, a su valentía, a su obstinación, a su astucia, a su socarronería, el cine español aprendió a hacerse mayor, a burlar la censura, a enfrentarse a la dictadura, a reivindicar algunos derechos por delante incluso del conjunto de la sociedad y de alguna manera a normalizar el país en aspectos sociológicos, políticos o sentimentales. Pero todo esto no hace falta explicarlo ahora porque sobran voces autorizadas para hacerlo y la impresionante lista de películas que componen su filmografía habla por sí sola. Tuve el honor de tratarle de cerca a lo largo de más de un año, durante la preparación y el rodaje del documental “24 horas en la vida de Querejeta”, que Gerardo Sánchez y yo mismo logramos poner en pie como parte de la serie “Imprescindibles” de Televisión Española, una experiencia única que nos permitió asomarnos a alguna parcela de los territorios menos conocidos de su personalidad. Que nadie imagine que a lo largo de esos días intensos en los que intentábamos reconstruir su infancia, su juventud, su etapa de futbolista profesional y su trabajo como cineasta delante de la cámara surgiera algún tipo de verdadera intimidad. Pocas personas más reservadas, esquivas e impenetrables que Elías Querejeta, infatigable conversador por otra parte, que sólo dejaba entrever lo que pasaba por su cabeza, más interesado siempre en saber de cualquier interlocutor que se le pusiera delante que en entreabrir el caparazón tras el que escondía su sabiduría o sus sentimientos. No se puede decir que la relación con él fuera fácil, de hecho pasamos cerca de dos meses reuniéndonos una o dos veces a la semana, casi como una prueba de que merecíamos su confianza. En esas reuniones aparentemente informales fuimos desgranando cómo sería el documental, de qué hablaríamos y qué quedaría fuera sin posibilidad de discusión, de lo que trataríamos en cada apartado, a quien prefería ni mencionar, de cómo su vida privada sería territorio prohibido y que principalmente hablaríamos de cine y solo de cine, bueno, y de futbol, bueno, y también de algunos viejos amigos, y de sus peleas con la censura y de San Sebastián y por supuesto de Hernani, donde pasó su infancia, su verdadera patria, como le gustaba decir parafraseando a Saint-Exupéry. En seguida nos dimos cuenta de que incluso en esto ejercía de productor y que en cierto modo era él el que controlaba el proceso. Lástima no poder reproducir su reflexivo gesto de diversión imaginando la que se montaría si contara públicamente determinadas cosas. Un día, en una de esas charlas cada vez más distendidas se quedó pensativo y nos dijo: “Habrá que hablar de “El Sur”, y tras unos segundos de silencio añadió: “¿pero hay una película o no hay una película?... y además cojonuda”, toda una declaración de  principios que fue casi lo único que estaba dispuesto a decir sobre su segundo y último trabajo con Víctor Erice. Era nuestra intención mostrarle como un profesional en activo, pero no podíamos imaginar que realmente nos enfrentábamos a alguien que seguía trabajando infatigablemente pese al aspecto de decrépita fragilidad que presentaba en los últimos años. De hecho nos sorprendió hasta tres veces con otras tantas producciones que nos esbozaba como vagos proyectos en nuestras conversaciones y que llegaron a convertirse en películas durante el rodaje. Siempre coherente con sus intransferibles principios, dijo no que no vería el documental, como nunca volvía a ver sus películas unas vez acabadas. Y lo cumplió. Conseguimos, eso si, que nos visitara en la sala de montaje y comentara ante la cámara parte de lo que íbamos ordenando, y fue ahí donde nos hizo algunas de sus confidencias más sinceras sobre su concepción del cine, sobre la importancia que daba al guión y al montaje. Rodar lo podía hacer cualquiera, decía tomando prestadas las palabras de René Clair. De su hermetismo, pero también de su extremo e inusual rigor profesional, nos dieron generoso testimonio cada uno de los directores que trabajaron con él. Al final, descubrimos que tras su coraza se escondía el mismo niño que había nacido y crecido en Hernani, jugando al futbol y soñando con hacer un cine diferente al que se hacía en este extraño país.

 

Categorías: Actualidad , Cine , Directores

Alberto Bermejo   11.jun.2013 16:40    

Elías Querejeta: Imprescindible

Esta mañana volvía yo antes de lo habitual tras mi escapada en mountain bike que no perdono nunca. Las nubes lo decían todo, y este invierno he pedaleado bajo la lluvia y la nieve, sobre el hielo y el barro, a muchos grados bajo cero. Hoy me podía dar la licencia de hacer menos kilómetros y no subir hasta la Morcuera y luego ir por el valle del Lozoya hasta el puerto de Canencia, circuito habitual cuando los hielos se retiran y el buen tiempo llega.

Y suena el teléfono, y es el Telediario fin de semana, y me lo dicen: “ha muerto Elías Querejeta”, y en medio de un campo precioso, con unos árboles que se que a él le gustaban mucho, y una primavera exultante, me entra una pena inmensa.

Recuerdo lo mucho que nos divertimos Alberto (Bermejo) y yo, junto a Raúl Hernández, y Javier Pérez Jaime, haciendo el documental “24 horas en la vida de Querejeta”, título que no iba a ser ese sino uno de tantos que le propusimos y no aceptó con su proverbial tozudez. También recuerdo que tiempo atrás, cuando Elías hizo “Cerca de tus ojos” y le llamé para dar algo en el programa, le propuse (ingenuamente) hacerle una entrevista para hacer un gran reportaje en Días de Cine sobre su persona y figura.  En mi ingenuidad, me dió, literalmente, calabazas, pero un par de años después, surgió la posibilidad de hacer este “imprescindibles”. Samuel Martín Mateos me llamó, y me dijo si quería hacerlo. La respuesta era obvia. Pero como en Días de Cine trabajamos a destajo, una sola persona no podía hacese cargo, por lo que se lo propuse a Alberto, quien también dio la respuesta obvia. Y nos pusimos manos a la obra. Conversaciones, previas, tanteos… hablar con él de lo que iba a ser el documental. Debo decir que desde el primer momento nos miraba con cierto recelo, pero también es verdad que pronto desapareció. Bueno, a su manera, que Elías era todo un personaje. Anecdotista increíble, podía contar un episodio 10 veces de la misma forma y con las mismas palabras. Luego conseguimos fácilmente que aquellos recuerdos pudiera trasladarlos en el documental. Pero no todo era coser y cantar. Entrevistándole, más de una vez me acordé (y así se lo comenté una vez) de la famosa entrevista de Peter Bogdanovivh a John Ford. Respuestas con monosílabos, poco o ningún interés… Algún día incluso nos dio, literalmente, plantón. Pero otros días estaba brillante, y algunos de sus recuerdos valen su peso en oro.

Al empezar nos preguntó si ese documental era pare emitir “cuando haya muerto”, y le dijimos que no. No le mentimos. El documental inauguró, en la Sala Doré, Documenta Madrid 2012, y se emitió el 14 de diciembre de 2012. Para esa ocasión volvimos a verle e hicimos juntos una presentación para la emisión. Su mirada seguía teniendo chispa, y me consta que andaba enredando en sus infinitos proyectos. Un tiempo antes me dijeron que le habían visto en Torrespaña, y le llamé. Me dijo que estaba con el director de TVE y que subiera a verle. Y allá que fui. La última vez que le vi fue cuando se hicieron las entrevistas para un especial sobre la generación de El Rey. Fue tan cordial con  nosotros, Alberto y yo, como siempre. Creo que, en la medida que eso sea posible, nos hicimos amigos.

Se me ocurren muchas cosas que decir de Elías Querejeta, su  tesón, su profesionalidad, su “sello”. Creo que buena parte de todo ello se atisba a ver en el documental que hicimos, que vuelve a emitirse hoy, por la 2, a las 10 de la noche. Acabo de grabar un off y estoy digitalizando. Voy a montar una introducción para la emsión de esta noche.

 

 

Me viene a la memoria Elías cantando “Ay mi pescadito deja de llorar”.. de su película favorita, “Capitanes Intrépidos” (La otra favorita era “El Mago de Oz”)

 

Hasta siempre Elías Querejeta, Productor, Hernaniarra, cineasta, y buen ciudadano, con la infancia como Patria, como su admirado Saint Exupéry.

@Gerardo_DDC

Categorías: Actualidad , Cine , Directores

Gerardo Sánchez    9.jun.2013 17:48    

Dias de Cine

Bio Días de Cine

Días de Cine comienza su temporada 22. A partir del 6 de Octubre, entraremos en el año 23 DDC. Esto se debe a que el programa comenzó su emisión un 6 de Octubre de 1991. Como decía una película: "Hace mucho tiempo, enuna galaxia lejana, muy lejana".
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios