5 posts de enero 2012

Greil Marcus regresa a los Doors

Greil Marcus [Foto: Jose Ángel González]

Deberíamos estar de enhorabuena. El hombre que aparece en la foto, Greil Marcus (San Francisco-EE UU, 1945), acaba de editar un nuevo libro -y van, si me salen bien las cuentas, unos trece-.

Marcus es, según algunos, entre los que me incluyo, el mejor crítico vivo de música rock. Ocupa el puesto porque ha entendido que no se puede escribir sobre el género y sus múltiples formas si no lo haces siguiendo tres pautas. Primera: hacerlo porque la música de la que hablas te gusta, porque eres fan y tienes algo que decir. Segunda: no olvidar que el rock es hijo de muchos padres. Tercera, una consecuencia de la anterior: mirar alrededor y colocar al rock en su época, en el contexto del torbellino cultural, económico y social de la segunda mitad del siglo XX.

Hice la foto el martes en la librería Booksmith. El lugar no era casual: está en la calle Haight, no lejos de la intersección con Ashbury, una esquina que merece una entrada en las enciclopedias porque fue el vórtice donde se gestó el Verano del Amor de 1967.

Marcus presentó en tan resonante ubicación el ensayo The Doors. A Lifetime of Listening to Five Mean Years (algo así como The Doors. Una vida escuchando cinco años fantásticos).

Un libro sobre los Doors, el grupo que condensa mejor que ningún otro la alteración, la fantasía, el sueño y la violencia de los años hippies, presentado en un escenario hippie por un escritor que vivió los años hippies y los considera algo muy distinto al "lugar maravilloso para visitar con que los han empaquetado los media".

El evento prometía.

The Doors. A Lifetime of Listening to Five Mean Years [Greil Marcus. Public Affairs Books. 2011]

Suele circular en el gremio periodístico un consejo para quienes dicen querer ser críticos y escribir como Greil Marcus. Dice más o menos: "¡Ni se te ocurra escribir como Greil Marcus!".

Hay algo de verdad en la súplica. Sólo Marcus puede escribir como Marcus sin caer en la pomposidad. Su estilo es fanático y no admite prisioneros. Es inútil buscar en sus páginas un breviario de heroicidades, dimes y diretes y cronologías detalladas de cuántas veces, por poner un muy habitual ejemplo, pronunció John Lennon la palabra "madre" desde que tenía acné hasta que lo acribilló un demente.

Este tipo al que gusta el blues canónico de las plantaciones de algodón, pero también algunas canciones de Lady Gaga, como confiesa en el libro sobre los Doors, es capaz de citar, en el mismo párrafo y sin pedir perdón, a Michel Foucault, Linda Lovelace y, siempre, lo reclame o no el guión, a Bob Dylan, a quien ha dedicado varios de sus mejores libros, entre ellos Like a Rolling Stone. Bob Dylan en la encrucijada, una de las pocas obras de Marcus traducidas al español (otro, éste una obra mayor, es Rastros de carmín, un intento de trazar una "historia secreta del siglo XX" que vincula al punk con todas las vanguardias europeas, desde el dadaísmo al situacionismo).

The Doors. A Lifetime of Listening to Five Mean Years nació en el asiento de un coche, como "salido de la nada", contó Marcus a los asistentes a la presentación.

Durante varios años, el escritor tuvo que conducir con frecuencia casi diaria desde Berkeley, donde vive, hasta la residencia de ancianos de San Francisco en la que está internado su padre. Durante los trayectos, con frecuencia de larga duración por los atascos que se registran en el Puente de la Bahía, escuchaba la radio. Le sorprendió la frecuencia con que sonaban canciones de los Doors.

"Me fascinó que, tantos años después, los temas sonasen mejor, más llenos de vida, y pensé que sería divertido escribir un libro para explicar por qué las canciones siguen vivas. No es un libro histórico, ni tampoco un estudio psicológico sobre la infancia de Jim Morrison. Es un libro sobre canciones. Quise analizar la música de los Doors, saber qué la hace distinta, qué la mantiene viva, qué la hace especial".

El libro no es de los mejores de Marcus. Parte de la culpa, claro, la tienen los Doors, un grupo que, pese a la opinión de Marcus, no ha soportado bien los embates del tiempo y se ha hundido todavía más por la torpe avaricia de Ray Manzarek, el mediocre organista que maneja la marca desde la muerte de Morrison.

Del acto me gustó especialmente una reflexión de Marcus al ser preguntado sobre el posible paralelismo entre los movimientos actuales de indignación y la revuelta underground de los años setenta.

El escritor alertó sobre una "crucial diferencia" entre ambos contextos: "Los sesenta fueron una época de enorme prosperidad económica y abundancia material. Ese dinero sostuvo e hizo posible la sensación de alegría y descubrimiento de los años hippies. Ahora falta el dinero".

  Greil Marcus [Foto: Jose Ángel González]

 

La lista de Aladino

[Fotos: Craigslist]

Los nueve variopintos objetos que aparecen en el mosaico de fotos de arriba, desde el piano al tronco para hacer leña para la chimenea, desde la indescriptible lámpara-racimo-de-uvas de los setenta hasta el monitor Sony de 19 pulgadas (que viene, por cierto, con sintonizador TDT, antena y un reproductor Samsung de DVD), desde la rueda de bicicleta hasta la sillita de playa, todos ellos, son gratis. ¡Sí, incluso la cama elástica! Gratis, cero dólares.

La selección ha sido rápida. Es decir, no he buscado demasiado y me he limitado al área de la ciudad de San Francisco.

La cueva de Aladino se llama Craigslist y es una web de tan anticuado diseño como prodigioso contenido.

Si vives en Estados Unidos necesitas ir a Craigslist para, entre otras cosas, buscar trabajo, ofrecer servicios, promoverte profesionalmente, encontrar casa de alquiler, iniciar campañas de protesta, buscar un ligue (casual, romántico, platónico...), vender artesanía, vender lo que te sobre por casa, vender un coche, comprar un coche, regalar un coche, invitar a alguien a que se lleve tu coche a dar una vuelta y así hasta donde se te ocurra siempre que no haya mala intención o delito por medio.

La web, una de las primeas comunidades online creadas en Internet -fue montada en 1995- es un fenómeno social: tiene 50 millones de usuarios únicos en EE UU y está en el puesto 46º entre las páginas con más tráfico del mundo y la 9ª entre las radicadas en este país.

Un ejemplo del poder y la utilidad de Craigslist: dos millones de nuevas ofertas de trabajo cada mes y 300.000 anuncios al día de casas para venta y alquiler.

Desde que llegué a EE UU, hace diez meses, me convertí, por puro pragmatismo, en usuario. Coloqué en Craigslist mi demanda de casa para alquiler. La encontré tras llamar a un anuncio en Craigslist. Elegí a mis compañeros de piso por Craigslist...

Y, desde luego, he aprovechado todo lo que he podido las posibilidades de la sección de free stuff (artículos gratuitos), que en principio, por aquello de las casi siempre estúpidas precauciones de los españoles -"quien algo te da, algo quiere" y demás zeigeist ibérico-, me causaba desconfianza, pero que, tras la primera experiencia (¡una tremenda tele trinitrón!), me pareció una especie de santuario donde la justicia social todavía está viva.

Sin dembolsar más dinero que el del transporte cuando las dimensiones o el peso de los objetos lo requirieron (tenemos de mano a un mexicano con una truck bien jaladora y con tarifas bajas), a través de Craigslist han llegado a casa: un giradiscos con amplificador, altavoces y mueble; un colchón seminuevo; una mesa esquinera; una cajonera; un escritorio; un microondas... Y seguimos en ello.

En este inmenso tablón de anuncios ni los anunciantes ni quienes responden a los anuncios pagan nada se trate de lo que se trate. Tampoco hay publicidad, aunque con algunas excepciones: las ofertas de trabajo destacadas en 18 ciudades, los apartamentos en venta en Nueva York y los servicios terapeuticos. Según los últimos datos conocidos, la empresa, que tiene 28 trabajadores, la sede en una casucha de San Francisco y está participada en un 25% por la casa de subastas eBay, ingresa unos 200 millones de dólares al año (unos 154 millones de euros).

Craig Newmark [Foto: Stephanie Canciello]

Craigslist (La lista de Craig) se llama así por culpa del hombre que la fundó, Craig Newmark (1952), un empresario rompe moldes que aparece en su página de Facebook retratado con Obama ("Craig es el que está a la izquierda", dice la biografía oficial del personaje), padece un "desorden compulsivo iPad" y bajó a la calle hace unos días junto con otras luminarias de Silicon Valley para poner verde a la Stop Online Piracy Act (SOPA, Acta para detener la piratería en línea).

Licenciado en Informática y exempleado, durante casi dos décadas, de IBM, en 1995 decidió lanzar el portal Craigslist desde su casa. La intención inicial era informar de actos en San Francisco. Hoy se ha convertido en una empresa con presencia en 570 ciudades de 50 países -también España, donde el invento no parece haber cuajado-.

La última aventura de Newmark es craigconnects, una iniciativa que inauguró hace menos de un año para intentar conectar a "personas de buena voluntad" en el desarrollo de programas y proyectos sin ánimo de lucro en estos campos: integración comunitaria, periodismo responsable, Medio Oriente (Newmark es judío), transparencia administrativa, voluntariado, tecnología aplicada para el bien social y veteranos de guerra.

 

Las venas abiertas de Puerto Rico

Hombre asesinado a tiros en Loíza (Puerto Rico), en noviembre de 2011 [Foto: El Vocero / Tania Dumas]

¿Qué sabemos los españoles sobre Puerto Rico? ¿Una canción de Calle 13 sobre macheteros? ¿Otra de Tego Calderón, que es campesino y bebe clandestino? ¿La concesión de ciudadanía a Ricky Martin y Benicio del Toro? ¿Farruko y José Feliciano? ¿La piña colada y el besito de coco? ¿Qué las playas son paraíso y el clima bendición? ¿Qué se trata de una especie de provincia de los EE UU, aunque en lenguaje jurídico llamen a la extraña condición Estado Libre Asociado?...

En la web del Ministerio de Asuntos Exteriores hay una sección dedicada a las recomendaciones a los viajeros españoles que quieran ir a Puerto Rico. Si uno soporta la letra minúscula y logra avanzar lo suficiente en el texto, llegará a este par de frases: "Puerto Rico, después de la ex-Unión Soviética y Sudáfrica, tiene el mayor índice de criminalidad del mundo. Durante el año 2006, hubo 739 asesinatos".

Se podría achacar a Exteriores lo añejo de sus datos, pero lo cierto es que los números de hace media docena de años son igual de escalofriantes que los de ahora mismo. Como lo huérfanos, los hambrientos, los ancianos y los pobres, los muertos asustan menos cuando son un conjunto numérico y no una procesión.

En 2011 -puede Exteriores hacerse eco y actualizarse si lo desea- hubo en Puerto Rico 1.136 asesinatos.

¿Se imaginan ustedes que esta entrada del blog contuviese, en desguarnecida soledad semántica, 1.136 filiaciones, nombres, apellidos, apodos, edades, lugares de residencia, fantasías, anhelos, tallaje de calzado, últimas palabras...?

A veces deberíamos mandar al carajo el periodismo y dedicarnos al registro civil.

El número de cuatro cifras puede ser repartido a lo largo del año según la fórmula anual que prefieren los políticos y la policía (parece que así duele menos) o contabilizado al ritmo con el cual vivimos los demás, al día, a la hora... Tres cadáveres de media cada día, uno cada siete horas y pico.

Es un récord para Puerto Rico -un 15% más de muertes violentas que en 2010- y la mayor desventura para sus habitantes: el 56% considera que el crimen es el asunto más preocupante de la isla, según una encuesta publicada en noviembre por el diario El Nuevo Día.

En Puerto Rico viven menos de cuatro millones de personas (3.725.789 según el último censo). Los 1.136 asesinatos del año pasado suponen un promedio de 30,4 por cada cien mil habitantes (20,3 en 2008). El porcentaje coloca al país entre los más peligrosos del mundo, por encima de México, que marca un 25,3.

Las proporciones son sobrecogedoras si se limitan a poblaciones concretas: la capital, San Juan, registra 52,6 muertes violentas por cada cien mil habitantes y es la 25º ciudad de más 500.000 habitantes más peligrosa del mundo, según un estudio publicado esta semana por la organización no gubernamental Seguridad, Justicia y Paz.

La estadística no tiene en cuenta las pequeñas villas. Si así fuera, el municipio de Loíza, al noreste de Puerto Rico, estaría entre los lugares del mundo donde es más probable recibir un balazo mortal: la tasa de homicidios en 2011 fue de 107 por cada 100.000 habitantes.

Para que desde afuera percibamos la magnitud de la tragedia suele ser groseramente necesario realizar proyecciones con los datos. De tener la misma tasa de criminalidad que San Juan, en el municipio de Madrid habría 992 asesinatos al año (en 2011 hubo 45).

La Administración dice que la causa de la violencia desbocada tiene que ver con la condición de Puerto Rico como cabeza de puente en las rutas de la cocaína entre Sudamérica y los EE UU, pero otras voces matizan tanta certidumbre. El catedrático de Antropología de la Universidad de Puerto Rico Jorge Duany explicó a la agencia Efe que el desempleo -por encima del 15%- y la crisis económica son las causas principales de que parte de la juventud opte por ganarse la vida en el mundo de la droga.

Yo tampoco sabía demasiado de Puerto Rico hasta que un par de dulces locos entraron en mi vida. Ahora sé algo más de las venas abiertas de la isla y del atentado contra los derechos básicos que implica esta hemorragia que nadie es capaz de atajar.

Las encuestas revelan un contrasentido aterrador en una tierra de sol y caricias. El 83 por ciento de los puertorriqueños ha limitado el tiempo que pasa en la calle por miedo a la violencia, un 80 por ciento evita pasar por calles o vecindarios por donde normalmente podría pasar, un 30 por ciento ha instalado un sistema de seguridad o de alarma en su casa,  un 15 por ciento -es fácil recurrir a la locura como remedio contra la locura- ha decidido comprar un arma...

Pensemos en esas cifras al escuchar a Calle 13 cantando sobre la hermandad latina y a Ricky Martin haciendo gala de su recién adquirida nacionalidad española. Todo sonará distinto.

Deportan por error a Colombia a una menor de edad estadounidense

Jakadrien Larise Turner

Las alarmas por el capricho y la sinrazón que rigen con demasiada asiduidad la política migratoria de los EE UU han vuelto a sonar con el caso de la adolescente que aparece en la foto.

Cuando la imagen fue tomada, hace más o menos dos años, era una muchacha de apariencia feliz, ojos centelleantes, sonrisa franca y despreocupado gesto-mohín.

Se llama Jakadrien Larise Turner y es negra afroamericana. El retrato la muestra cuando tenía 13 años y vivía con sus padres y abuelos en Dallas (Texas).

En esta otra foto, de hace solamente unos días, algo ha cambiado sustancialmente en Jakadrien.

Jakadrien Larise Turner
Ahora tiene 15 años, pero parece una persona adulta de ojos prematuramente severos.

La peripecia que ha endurecido a Jakadrien podría originar un guión de telefilme dramático si a los productores de televisión les interesasen, lo cual es improbable, las vidas de los pobres, negros y deportados.

En noviembre de 2010, tras la muerte de su abuelo y el divorcio de sus padres, Jakadrien se fugó de casa por motivos que no han trascendido. Quizá una desavenencia, quizá rebeldía adolescente, acaso una respuesta visceral a la ruptura familiar...

Ningún posible motivo de la runaway girl justifica lo que le sucedió.

En abril de 2011 la Policía la detuvo en Houston por un pequeño robo en una tienda. Cuando los agentes le pidieron la documentación ella dijo que no la llevaba encima y afirmó llamarse Tika Lanay Cortez, tener nacionalidad colombiana y haber nacido en 1990. Tampoco se sabe por qué eligió la identidad ficticia y se declaró mayor de edad.

La Policía de Houston -que ha quedado muy mal parada tras el asunto- detuvo a la chica, la ingresó en prisión por robo (como si realmente fuese adulta penalmente) e intentó contrastar su identidad y estatus migratorio. Por desidia o incapacidad no encontraron nada y decidieron tomar el camino fácil: sacarse de encima el muerto y entregar a la muchacha al servicio federal de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés, la con razón temida Migra).

Aunque la identidad falsa bajo la que se escudaba Jakadrien no aparecía en ningún fichero judicial, policial o migratorio, los funcionarios del ICE tomaron los datos que daba ella por ciertos y, pese a que Jakadrien no hablaba una palabra en español (idioma oficial de Colombia, dato groseramente obvio que, es de suponer, la Migra debería conocer), solicitaron formalmente en mayo al Consulado de Colombia en Houston que expidiese un pasaporte, trámite previo y necesario antes de la deportación.

Los responsables consulares, aún sin constancia expresa de la identidad real de la persona y sin saber siquiera si se trataba de una nacional, emitieron el documento sin rechistar.

La canciller colombiana María Ángela Holguín, ministra de Relaciones Exteriores de la república sudamericana, ha anunciado que su departamento investigará por qué fue expedido el "pasaporte provisional para la deportación" tras la solicitud de la Migra y sin que los funcionarios consulares consultasen los ficheros oficiales de Colombia.

El 23 de mayo de 2011 se consumó la aberrante consecuencia de la cadena de desaguisados administrativos: la deportación errónea. Ese día la joven afroamericana llegó a Bogotá, la capital de Colombia, en calidad de deportada por los EE UU.

Desde que Barak Obama se hizo con la presidencia, las deportaciones han alcanzado un record histórico de casi 400.000 al año, según las organizaciones de apoyo a los inmigrantes. Una de las más activas, America's Voice, denuncia que la Administración del presidente demócrata "está deportando más que la de George W. Bush", en concreto un 30 por ciento más.

Cuando Jakadrien aterrizó en Colombia como deportada, las autoridades la ayudaron a conseguir alojamiento, le ofrecieron apoyo psisológico y le tramitaron algunas entrevistas de trabajo (consiguió un puesto como teleoperadora). Pensaban que era colombiana y mayor de edad y, pese a que no hablaba español, actuaron con una rectitud reveladora al compararla con la frialdad e inclemencia de los organismos oficiales estadounidenses.

En EE UU viven casi un millón de colombianos -son el séptimo país con mayor número de inmigrantes- y un alto porcentaje de ellos están en situación de ilegalidad. En el aeropuerto de Bogotá están acostumbrados a recibir deportados en cada vuelo que procede del Gran Norte.

Jakadrien en Bogotá [Foto: Facebook]
Las autoridades de EE UU daban el caso por cerrado y se desentendían de la desaparición de Jakadrien -denunciada a la Policía desde un primer momento-, pero no contaban con la tenacidad de la abuela de la chica, Lorene Turner, que no cesó de insistir en una campaña para localizar a su nieta rastreando por los vericuetos de Internet.

Los desvelos y las muchas noches en vela de la señora, que trabaja como peluquera, fructificaron cuando localizó una cuenta de Facebook que parecía pertenecer a Jakadrien y la situaba en Bogotá. La Policía de Dallas se tomó finalmente en serio la pista, rastreó la cuenta y logró localizar a la menor desaparecida.

Finalmente, el viernes de la semana pasada la chica deportada por error regresó a Dallas y se reunió con su madre y su abuela.

Jakadrien (derecha) y su abuela, Lorene Turner
"No hicieron su trabajo ¿Cómo es posible deportar a una adolescente a Colombia sin motivo, sin nada?", ha declarado Lorene Turner, que afirma sentirse "en éxtasis" tras el regreso de su nieta.

La familia se pregunta ahora por qué las autoridades estadounidenses no tomaron medidas más rigurosas para verificar la identidad de Jakadrien y qué tipo de procedimientos permiten el disparate de que una menor de edad sea deportada por error a una nación de la que no es ciudadana.

Mientras la Migra dice que su personal siguió el "protocolo estándar" y no encontró "ninguna información" o indicio que permitiera suponer que Jakadrien no era, como afirmaba, una inmigrante colombiana ilegal, las irregularidades del caso (por ejemplo, el flagrante error en la identificación, la presunta negligencia al no cotejar los datos de Jakadrien con los de los menores desaparecidos, la deportación) han avivado la de por sí candente polémica sobre la aplicación de las leyes de inmigración en los EE UU, un país con 11,2 millones de ilegales (el 81 por ciento de ellos, latinos).

La profesora de ciencias políticas en la Northwestern University y experta en temas de inmigración Jacqueline Stevens señala que los trámites de deportación no tienen garantías legales. Cuando se informa a los ilegales que serán devueltos a sus países, los agentes de la Migra lo hacen en audiencias en grupo.  "Todo es muy rápido. Incluso si entiendes el inglés no comprenderás lo que sucede. Si ella [Jakadrien] estuvo en esa situación, como una joven de 14 años, pudo haber sido llevada en medio del grupo, como si fuera ganado, sin tener la oportunidad de hablar con el juez sobre su situación".

La tibieza y la falta de cumplimiento de las promesas electorales sobre regularización migratoria están pasando factura a Obama, que sumó para ser elegida una buena tajada del voto de personas con ancestros u orígenes en América Central y Sudamérica. Las últimas encuestas dicen que el 59 por ciento de los latinos censuran al presidente y sólo un 27 lo apoyan. En una nación donde el 16 por ciento de la población es de origen latino, el inquilino de la Casa Blanca debería tomar nota.

La muerte del 'hillbilly' milmillonario

[Foto: Jose Ángel González]
[Foto: Jose Ángel González]
[Foto: Jose Ángel González]
[Foto: Jose Ángel González]
Hice las cuatro fotos que abren esta entrada en la última edición del festival Hardly Strictly Bluegrass.

Las imágenes no hacen honor, ni por asomo, a la desmesura del evento: casi un centenar de actuaciones (no cualquier cosa: desde la gran dama Emmylou Harris, hasta el bardo Steve Earle, pasando por Irma Thomas, Alison Krauss, Dr. John, los Jayhawks y otras luminarias), tres días de música en las praderas del Golden Gate Park, 600.000 asistentes y una organización engrasada hasta la perfección: recogida selectiva de basura con asesores técnicos de reciclaje; letrinas en cantidad más que suficiente; miles de voluntarios dispuestos a ayudar; cochecitos eléctricos verdes para trasladar al staff y los músicos; horarios cumplidos a rajatabla...

¿Precio de las entradas? Ni un céntimo. El Bluegrass, uno de los mayores festivales musicales del mundo, es, desde su primera edición en 2001, total e inusualmente gratuito para el público.

El hombre que pagaba de su bolsillo todo el gasto era Warren Hellman. Acaba de morir, el 18 de diciembre, a los 77 años, de complicaciones derivadas de una leucemia.

Warren Hellman [Foto: Noah Berger - Bloomberg News]

Hellman -a quien todos sus conocidos definen como "generoso"- era un rara avis. Le amamantaron con biberones dorados -su padre fue uno de los fundadores del banco Wells Fargo, una de las más potentes entidades financieras de los EE UU- y nunca dejó de pertenecer al uno por ciento que detenta el poder socioeconómico excesivo denunciado por los indignados.

Hijo de judí­os alemanes de Baviera de afiladas dotes para los negocios (padre banquero y madre heredera de industrias textiles), Hellman nació en Manhattan (Nueva York) en 1934 pero creció en San Francisco, ciudad a la que amó por encima de cualquier otra.

Se graduó en Economía y Dirección de Empresas en la muy radical Universidad de Berkeley y a los 26 años le llamaban Huracán Hellman con toda la razón: era el socio más joven de Lehman Brothers -lo presidió entre 1973 y 1977-, el tristemente famoso banco de inversiones que protagonizó en 2008 la mayor bancarrota de la historia de Wall Street e inició la crisis.

Luego montó empresas de capital de riesgo, entre ellas Matrix Partners, un poderoso fondo que llegó a manejar 20.000 millones de euros e invirtió en empresas como Apple. Regresó a San Francisco en 1984 y fundó Hellman & Friedman, un banco de inversiones que participa en el accionariado de, entre otras sociedades, Levi Strauss, Young & Rubicam, Getty Images y Nielsen.

Amigo de vestirse con ropa informal incluso en las reuniones de los consejos directivos, corredor incansable de 20 kilómetros  diarios (desde las 4:30 horas) y aficionado radical al bluegrass, un subgénero del country enraizado en la música folk de Inglaterra e Irlanda, tocaba de vez en cuando con The Wronglers, que en 2011 editaron el disco Heirloom Music con Jimmie Dale Gilmore.

En los últimos años de su vida Hellman se convirtió en judío renacido. En 2009 celebró su bar mitzvá, la ceremonia para los críos de 13 años que pasan a ser adultos.

En San Francisco han llorado la muerte de Hellman -implicado en muchas obras filantrópicas en la ciudad- con el volumen habitual con que lamentan en este país el fallecimiento de los milmillonarios: a todo trapo.

"Hombre del Renacimiento con ropa vaquera", tituló con sagacidad aunque exageración The Bay Citizen, la cooperativa mediática que el propio Hellman financiaba.

Los herederos de Hellman han anunciado que seguirán organizando el Hardly Strictly Bluegrass. Ya hay fechas para la edición de 2012: 5, 6 y 7 de octubre.

Habrá que estampar para la ocasión una camiseta con una de las frases más atinadas del excéntrico hilbilly millonario: "El dinero es como el estiércol: si te aferras a él, apesta. Pero si lo extiendes, pueden crecer buenas cosas".

 

Jose Ángel González


Crónicas vitales de un periodista español emigrado a la Bahía de San Francisco, en California, el estado con mayor presencia de latinos e hispanohablantes de los Estados Unidos.
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