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Los autobuses de San Francisco llevarán (otra vez) publicidad xenófoba

[Anuncio de la Freedom Defense Initiative]
[Anuncio de la Freedom Defense Initiative]
[Anuncio de la Freedom Defense Initiative]
Tres anuncios que exhibirán los laterales de los autobuses públicos de San Francisco dentro de unos días:

  • "La homosexualidad es fea... En Irán no tenemos homosexuales como en su país". El presidente Ahmadinejad, de Irán, donde la homosexualidad es castigada con la pena de muerte.
  • "Si existen ese tipo de personas entre vosotros, es diabólico, un acto ignominioso. ¿Qué debéis hacer? Torturarlos, castigarlos, pegarles, torturarlos mentalmente". Hermana Ruby Ramadan, presentadora de una emisora de radio musulmana en Inglaterra.
  • "El castigo para la homosexulaidad es la pena de muerte". El clérigo y líder islamista [Yusuf al-]Qaradawi, de los Hermanos Musulmanes.

Los tres finalizan con el eslogan de la campaña: "Esa es su yihad. ¿Cuál es la tuya?".

Media docena de vehículos del Muni, el servicio de transporte del Ayuntamiento de la ciudad en el que los vecinos y visitantes hacemos 673.000 trayectos por semana, servirán de soporte para tan edificantes soflamas a partir de abril.

Los anuncios —sería más apropiado llamarlos flatulencias ideológicas— los paga la Freedom Defense Initiative (hipervinculo para que se hagan una idea por sí mismos del tipo de calaña de la que hablamos, pero advierto que el contenido puede provocar una úlcera), una organización que proclama el peligro de la islamización de los EE UU. Tiene las mismas raíces que el think-tank garrulo Stop Islamization of America —otra url que merece visita para oler la miseria humana—, a su vez hermanado con cofradías neonazis europeas que se consagran a la veneración de la supremacía aria en contra del moro, entre ellas la Liga de Defensa Noruega en cuya génesis participó el asesino múltiple de adolescentes indefensos Anders Behring Breivik.

[Pamela Geller]
Esta señora con tanta crema ultrabronceadora encima como escasa capacidad intelectual se llama Pamela Geller. Ella es quien paga los anuncios de la yihad blanca.

Empecemos, como diría mi difunta abuela, por el empiece. Pamela Geller debería estar encerrada en un sanatorio mental, aunque una estancia de años en una madraza islámica del credo sufí tampoco le vendría mal.

Geller, que tiene edad suficiente (54) como para no estar trastornada por las hormonas, nació en una comunidad de familias judías, trabajó como vendedora de publicidad para un diario sensacionalista donde sus compañeros la consideraban "vulgar" y, como toda niña pija de los suburbios, creyó que tras el golpe de pelvis tendría acceso al paraíso en la Tierra. Eligió el camino secular: boda con potentado, divorcio y a vivir de los talones mensuales del ex.

Pero en eso llegó Bin Laden.

Tras el 11-S, tuvo una visión, encabezó la campaña contra el centro cultural Park51 —situado a dos manzanas de las antiguas Torres Gemelas—, se convirtió en azote del Islam y, de paso, en millonaria: las donaciones a sus hermandades son, según ella, de simpatizantes, pero no es aventurado advertir la dadivosa mano de un servicio de inteligencia de Oriente Próximo.

Unos cuantos de los disparates con que esta tipa de lengua gruesa y modales de arrabal ha sembrado su paso por el mundo son: existen fotos porno que comprometen a la madre de Obama, los musulmanes practican mayoritariamente el sexo con cabras, Slobodan Milošević era una reencarnación de San Francisco de Asís, Obama estuvo liado con una prostituta adicta al crack...

Debajo de cada coz, tras cada imagen patibularia o manipulación, nada más que pura y dura xenofobia.

De eso van los carteles publicitarios que llevarán los buses de San Francisco. No es la primera vez que Geller airea mensajes que hacen daño. Ya colocó anuncios xenófobos en el transporte de otras ciudades y cuando el Ayuntamiento de Nueva York planteó retirar, en 2012, los de una campaña en la que se tildaba de "salvajes" a quienes se oponen a la política militar de Israel, un juez dió la razón a la ideóloga racista en aras de la libertad de expresión constitucional.

Como el Ayuntamiento de San Francisco no quiere que suceda lo mismo y la fanática Geller acabe denunciando el caso en un tribunal, han accedido a la difusión de los anuncios. En una decisión que parece de los Hermanos Marx, dicen que contratacarán colocando carteles en el interior de los vehículos con mensajes de "paz y tolerancia".

Para lavarse las manos definifitivamente, los munícipes entregarán los ingresos de la campaña a la Human Rights Commission de la ciudad, cuya presidenta, la transexual Theresa Sparks, ha polemizado en los medios con Geller, a la que acusa "sugerir que todos los musulmanes odian a los gays". Sparks se ganó el odio personal de Geller cuando declaró que en Irán es más fácil que en los EE UU conseguir una operación de cambio de sexo.

En medio del torbellino de discrimanición y locura disfrazada de libertad de expresión, me entero por el Examiner, que Geller va a pagar por los anuncios rodantes la exorbitante suma de 3.000 dólares (2.300 euros). Estoy por dejar de comer dos meses y colocar en los autobuses unos cartelitos con el lema: "Pamela Geller es la hija secreta de Hugo Chávez".

1 Comentarios

Que verguenza, no entiendo como un pais tan avanzado en unas cosas, este tan atrasados en otras, algo de este estilo no se deberis de permitir: http://www.biografiashistoriaypoemas.com

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Jose Ángel González


Crónicas vitales de un periodista español emigrado a la Bahía de San Francisco, en California, el estado con mayor presencia de latinos e hispanohablantes de los Estados Unidos.
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