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65 años sin nombre para los 'deportados' muertos en Los Gatos

Goodbye to my Juan, goodbye, Rosalita,
Adios mis amigos, Jesús y María;
You won't have your names when you ride the big airplane,
All they will call you will be "deportees"

[Adiós, Juan; adiós, Rosalita,
Adiós mis amigos, Jesús y María;
Dejas de tener nombre cuando te suben al avión,
Donde a todos nos llaman 'deportados']

El coro de la canción que versiona Bruce Springsteen, Plane Wreck at Los Gatos —también conocida como Deportee—, anuncia la tragedia.

La letra la escribió el gran narrador de la vida estadounidense durante la Gran Depresión y los años siguientes, Woody Guthrie, de cuyo nacimiento se cumplió un siglo en 2012.

Fue una respuesta visceral del artista cuando leyó una crónica del diario The New York Times sobre el accidente de un avión que se había estrellado en la mañana del 28 de enero de 1948 en el Cañón de Los Gatos, al oeste de Fresno, 200 kilómetros al sur de San Francisco.

Resultado: 32 muertos, todas las personas que viajaban en la aeronave, un Douglas DC-3 que cayó al suelo tras incendiarse en vuelo uno de los dos motores.

La redacción ideológica de la noticia era miserable. La nota ofrecía un detallado perfil —nombre, edad y lugar de residencia— de los cuatro estadounidenses que murieron en el siniestro, pero reducía a los otros 28 muertos a la condición de "deportados mexicanos".

El director de la oficina del Servicio Federal de Inmigración en San Francisco, cuyas palabras copiaba con alevosía el diario, eran "ciudadanos mexicanos que habían entrado ilegalmente en los EE UU y otros que habían permanecido en el país más allá del fin de sus contratos. Todos eran trabajadores agrícolas".

Los detalles sobre la posible causa del accidente fueron también silenciados por la información (el avión iba sobrecargado, con detenidos sentados en el espacio destinado al equipaje, y el bimotor estaba en espera de una inspección técnica), así como la sobrecogedora escena del siniestro, contemplado por casi mil presos de un cercano campo de trabajo penitenciario, que vieron morir entre llamas  y gritos de socorro a, al menos, nueve de las víctimas.

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La Administración estadounidense, bajo cuya tutela murieron los deportados —el vuelo era un charter privado contratado por Inimigración para trasladar a los ilegales desde Oakland al abominable campo de internamiento temporal de El Centro (así, en sonoro español), situado al sur de Los Ángeles—, mantuvo el amoral anonimato de las víctimas en la ceremonia fúnebre.

Depositaron los cuerpos de los mexicanos en una fosa común en el cementerio Holly Cross de Fresno en un acto al que asistieron centenares de braceros mexicanos y hubo muchas lágrimas, la única expresión de los indefensos para añadir rabia al desconsuelo.

En el proceso judicial posterior —celebrado a la chita callando pese a que era improbable que las familias de los deportados se sumasen a la demanda (¿cómo iban a hacerlo si los deudos ni siquiera tenían identidad?)— Inmigración alegó que toda la responsabilidad era de la empresa a la que habían alquilado el avión, Airline Transport Carriers. Antes de que se dictase sentencia, la firma se declaró en bancarrota. Caso cerrado.

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Este año se han cumplido 65 del accidente. Sólo una docena de los 28 deportados muertos han sido identificados por los esfuerzos de sus descendientes. Todos siguen enterrados en la fosa común de Fresno presidida por una placa, colocada en 1948. La inscripción dice: "28 ciudadanos mexicanos que murieron en un accidente aéreo están enterrados aquí".

Hay campañas en marcha para intentar dar nombre a los braceros despojados de filiación. Todas parten de iniciativas personales. El artista y performer Tim Z. Hernández recolecta donaciones para construir un memorial con los nombres de los braceros en el cementerio. Le apoya un conocido de este blog, el músico Lance Canales, que ha grabado una versión de Plane Wreck at Los Gatos (Deportee) que vende online para contribuir a la causa.

Woody Guthrie no llegó a cantar nunca el tema, del que sólo escribió la letra. Una década más tarde, un profesor de escuela llamado Martin Hoffman le puso música con un tono de vals lento y tenebroso. Además de Springsteen, han versionadon la pieza Pete Seeger, Joan Baez, The Byrds, The Kingston Trio, The Highwaymen (Johnny Cash, Kris Kristoferson y Willie Nelson), Dolly Parton y bastantes artistas más.

Es divertido escuchar lo mal que pronuncian todos ellos esos apelativos hispanos que aparecen en la canción —Juan, Rosalita, Jesús, María—, pero acaso ninguno de esos nombres responda a los verdaderos de los trabajadores agrícolas mexicanos a los que EE UU borró de la memoria y redujo a deportados.

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2 Comentarios

buen trabajo. gracias

Estos son los nombres de los 28 Mexicanos deportados que nurieron en ese accidente
Miguel Negrete Alvarez,Tomas Avina de Gracia,Francisco Llamas Duran,Santiago Garcia Elizondo,Rosalio Padilla Estrada,Tomas Padilla Marquez,Bernabe Lopez Garcia,Salvador Sandoval Hernandez,Severo Medina Lara,Elias Trujillo Macias,Jose Rodriguez Macias,Luis Lopez Medina,Manuel Calderon Merino,Luis Cuevas Miranda,Martin Razo Navarro,Ignacio Perez Navarro,Roman Ochoa Ochoa,Ramon Paredes Gonzalez,Guadalupe Ramirez Lara,Apolonio Ramirez Placescia,Alberto Carlos Raygoza,Guadalupe Hernandez Rodriguez,Maria Santana Rodriguez,Juan Valenzuela Ruiz,Wenceslao Flores Ruiz,Jose Valdivia Sanchez,Jesus Meza Santos y Baldomero Marcas Torrez.
Este es el link para un reportaje completo que aparecio en Los Angeles Times el pasado 9 de Julio. http://www.latimes.com/news/local/la-me-deportees-guthrie-20130710-dto,0,2642231.htmlstory

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Jose Ángel González


Crónicas vitales de un periodista español emigrado a la Bahía de San Francisco, en California, el estado con mayor presencia de latinos e hispanohablantes de los Estados Unidos.
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