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¿Necesitamos aplicaciones para dar consentimiento sexual?

    lunes 16.jul.2018    por Arola Poch    0 Comentarios

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Recientemente se ha anunciado una propuesta para modificar el Código Penal según la cual cualquier acto sexual sin un ‘sí’ expreso sería delito. Esto ha generado titulares, debates y bromas en forma de memes con contratos a firmar antes del encuentro sexual. Pero, más allá de las bromas, estos contratos ya existen, en forma de aplicaciones para el móvil con las que solicitar y dar consentimiento sexual.

A raíz de leyes como la que se ha propuesto aquí y que ya están vigentes en otros países, se han desarrollado este tipo de programas para recoger el sí antes de un encuentro. Un usuario con la aplicación instalada en su dispositivo manda una solicitud de consentimiento ante el encuentro sexual a la otra persona. Ambos usuarios registran el sí y la aplicación guarda la ubicación y cuando se envía y recibe el consentimiento. A partir de este funcionamiento básico, el “contrato” puede incluir más o menos información (si se usará preservativo o se pueden hacer fotos, por ejemplo). También hay algunas variantes. En Estados Unidos existe una aplicación que graba un vídeo de 20 segundos en el que las personas muestran su cara y consienten explícitamente el encuentro. El vídeo se almacena en la nube durante 7 años y se puede consultar en caso de conflicto judicial.

Hace unos meses salió una aplicación en España de este tipo. Generó bastantes quejas en las redes sociales y Google la retiró de su tienda. Porque... ¿qué se firma en concreto? Un encuentro sexual puede implicar muchas prácticas concretas y puede apetecer hacer una cosa y no otra. ¿Qué pasa si se cambia de opinión? Lo que antes era un sí, puede convertirse en un no. O al revés.

El consentimiento sexual - que no es otra cosa que una relación entre dos personas con la complejidad que ello conlleva - no es algo tan simple como para que pueda establecerse solo en un sí o un no. Depende de muchos factores y, sobre todo, depende de dos personas que se comunican, se escuchan, se respetan y empatizan. Limitar el consentimiento a firmar un documento será muy legal, muy correcto y dará garantías, pero limita y pierde la humanidad del encuentro. Por ello, quizás nos entenderíamos mejor si, en estas situaciones, habláramos menos de consentir (permitir que algo se haga) y más de consensuar (adoptar una decisión de común acuerdo entre dos o más partes). Matices del lenguaje.

En cualquier caso, sí es positivo que se hable de los límites de un encuentro, aunque además de leyes, deberíamos también apostar por una educación sexual que nos acerque entre sexos, que nos ayude a entender y manejar las relaciones eróticas. Por supuesto no lo resolverá todo, está claro que necesitamos leyes, pero no deberíamos necesitar contratos.

 

De aplicaciones sobre consentimiento sexual hablamos en la sección de sexo de Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García. A continuación encontráis el podcast, a partir del minuto 30:14.

Arola Poch   16.jul.2018 10:08    

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Arola Poch

Bio Sexuados

La sexualidad es una parte fundamental de la salud de las personas. Pero muchas veces no se le ha dado la importancia que tiene y hablar de sexo ha consistido en mantener estereotipos, fomentar titulares llamativos, continuar con trastornos y perversiones, limitar el tema a prácticas o posturas, etc. El sexo es mucho más que lo que nos han contado. Es conocernos, aceptarnos, respetarnos y expresar nuestra naturaleza sexuada de forma que nos haga felices.
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