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Scarlett Johansson en Broadway - 'La gata sobre el tejado de zinc'

    domingo 3.feb.2013    por Agustín Alonso G.    7 Comentarios

Scarlett_cat_hot_tin_roof

Al montaje de La gata sobre el tejado de zinc dirigido por Rob Ashford en Broadway le van cayendo bofetadas de mayor o menor consistencia, suavizadas por algún halago, pero en cualquier caso dolorosa lluvia fina de los críticos sobre una producción que había generado grandes expectativas.

Sí, Scarlett Johansson es el reclamo principal, en el papel de Maggie, "la gata", un regreso a las tablas de Broadway tras su interpretación en Panorama desde el puente, trabajo que le valió un Tony en 2010. Pero, además, su director cuenta con ocho nominaciones a los Tony -de entre las cuales ha conquistado un galardón- y viene de dirigir con éxito otra de Tennessee Williams, Un tranvía llamado deseo, en Londres, la otra plaza grande del teatro mundial. El reparto de la producción se completa con un puñado de actores de acreditada y premiada trayectoria.

¿Con estos mimbres, es justificada semejante pedrea? Cuesta hacer un juicio, nada acostumbrado como está uno a contemplar un trabajo teatral del nivel de Broadway. Una vez bajado el telón, sacudida la sensibilidad y disipado el encantamiento -y recordando el dinero que nos costó la entrada-, por si acaso nos hemos perdido algo 'in traslation' acudimos a las críticas de los medios más prestigiosos para ayudarnos a adquirir perspectiva. Tras este proceso de digerimiento, se hace difícil pergeñar algo original sobre Cat on a Hot Tin Roof, así que me declaro vencido de antemano en el intento.

Scarlett

Una de las críticas que más se ha hecho al montaje es el decorado y la escenografía. En efecto, los cortinajes y la iluminación que llenan el escenario recuerdan más a la Francia de Maria Antonieta o a la gran mansión de otra Scarlett, la O'Hara, y no a la descripción que Williams hace del lugar donde se desarrolla la obra y que refleja el carácter del dueño del lugar, Big-Daddy, un rico hecho a sí mismo lleno de vulgaridad.

El montaje estrenado el pasado 17 de enero, como suele ser habitual, escoge la segunda de las versiones que escribió Tennessee Williams, la que se estrenó en 1955 con la dirección de Elia Kazan. Williams había escrito incialmente un guion en el que el personaje de Big-Daddy desaparecía en el tercer acto, tras un segundo en el que este y su hijo favorito, el alcohólico Brick, mantienen un poderoso tú a tú en el que se desvelan secretos y mentiras (y que a este espectador le pareció el momento más potente del montaje, incluso aunque Benjamin Walter, que interpreta a Brick, no parece estar a la altura).

Kazan, que no aceptaba la ausencia del personaje sobre el que bascula toda la historia, obligó al dramaturgo a incluir a Big-Daddy en el tercer acto y a construir un final ambiguo abierto a la redención de Brick (aunque no tanto como la mítica versión televisiva con Paul Newman y Liz Taylor). Tennessee Williams quería que Kazan dirigiese su estreno, así que pasó por el aro. Como digo, es esta la versión que pone en pie Ashford en el Richard Rodgers Theater de Broadway desde el 17 de enero. Y bien que se agradece, teniendo en cuenta que Ciaran Hinds es lo mejor del elenco junto a la propia Scarlett, que construye una contenida Maggie, quizá tratando de mitigar la propia sensualidad que desprende inevitablemente la actriz neoyorquina.

Se ha criticado el exceso de efectos de sonido y subrayados sonoros y musicales a lo largo de la obra. Y me uno a esa crítica. Tampoco me convence el trabajo de Benjamin Walker para recrear a uno de los personajes más interesantes de la dramaturgia reciente. Demasiado frío, pero no con la frialdad reprimida característica del personaje, sino de cierta insulsez. No hay química entre él y la Johansson.

Scarlett Johansson

Entre la mayoría de los críticos, la actriz se ha llevado la parte del león. Hay quien cree que está demasiado constreñida tratando de construir una Maggie diferente a cualquier versión previa, entre las que se incluyen además de la de Taylor, la de Barbara Bel Geddes, Elizabeth Ashley o Kathleen Turner, o demasiado preocupada en elaborar su marcado acento sureño. Sin embargo, el trabajo de esta rubia con un torrente ronco en la voz ha sido considerado por la mayoría el mejor elemento de esta versión de la obra que Tennesse Williams consideraba su favorita.

FOTOS: REUTERS y (2) Stephen Lovekin/Getty Images/AFP

Categorías: Cultura , Nueva York

Agustín Alonso G.    3.feb.2013 22:14    

7 Comentarios

Una de las mejores obras de Tennessee Williams claro que hay otras muchas más adaptaciones ," De repente el último verano"; " Un tranvía llamado Deseo" y otras muchas más recomiendo leer el magnífico libro sobre sus memorias que Sanchez Dragó recomendó en su web.http://www.casadellibro.com/libro-memorias/9788402420527/1191244

domingo 3 feb 2013, 22:40

querido agustín,
percibo que la estás gozando, canalla. No sé cómo lo estás logrando, pero lo estás consiguiendo. Magníficas crónicas posmodernas de una ciudad, Nueva York, en crisis (maldita palabro)y como sigas así te vas a traducir en el columnista contemporáneo más agudo de esa ciudad. Me gusta lo que dices de Scarlett, mantienes la distancia y finalmente te mojas. Admiro tu desparpajo y estoy deseando que te metas en todos los barrios y que nos hagas descripciones como las del restaurante cinéfilo. Un abrazo grande desde una ciudad que muy lentamente atisba ya los primeros brotes de la primavera, como sabes, ha sido-es un largo invierno. Cuidate.

domingo 3 feb 2013, 22:58

Hola, Valentín, gracias por tus spuntes!

Querido Javier, sabes que estás en mi Hall of fame, así que tus palabras me suenan a panal y a miel y me animan a seguir retratando, desde la pura subjetividad, esta contradictoria ciudad. En los próximos días escribiré sobre pelis muuuy interesantes. Y si quieres contar conmigo para tu séptimo vicio, queridísima joya de la corona, let me know!!!

lunes 4 feb 2013, 03:48

Querido Angus:
Más allá del mayor o menor acierto del montaje teatral, y de que seguro que para verlo te habrás tenido que rascar el bolsillo largamente y con dolor, creo que de sobra sabes que no hay dinero en el mundo que pueda pagar el hecho tener delante a Scarlett Johansson, en carne y hueso, y además en salto de cama.
Un abrazo grande, amigo.

martes 5 feb 2013, 09:36

Jajaj, sin duda, aunque a todo se acostumbra uno!

martes 5 feb 2013, 16:54

Hombre en la cama tiene pose sensual. Una vez que salta de la cama... al suelo, es muy bajita y le sobra peluca y camisón.

martes 5 feb 2013, 17:27

Sí, sí es bajita. Pero matona ;)

martes 5 feb 2013, 22:59

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Agus Alonso G.

Bio El Gentrificador

Aspirante inconsciente a perfecto burguemio, a estándar del coolismo wannabe. Siempre queriendo estar a la última y siempre llegando tarde. Cuando aparezco, los modernos huyen. Soy el umbral en el que lo alternativo pasa a mainstream, el momento más oscuro de la noche indie antes del amanecer de lo masivo. Señora, el gentrificador ha llegado a su barrio y los precios de los pisos se van a disparar. Este blog es junto al microespacio del mismo nombre en Radio 5, un espacio para nuevas voces, ideas y cultura emergentes. Mándanos tus propuestas a elgentrificador@rtve.es
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