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SXSW 2013: 'Before Midnight' y otras tres historias de amor

    lunes 11.mar.2013    por Agustín Alonso G.    1 Comentarios

Before_Midnight_ethan_hawke

Para asegurar un buen sitio en la proyección de una película en el SXSW Festival sin tener que hacer grandes colas hay que tener el abono general y madrugar para hacerse con uno de los pases Xpress que cada día se ofrecen para cada sesión. Por eso, el asistente al festival propone y la realidad se impone y le acaba a uno rediseñando involuntariamente el plan diario.

Esa especie de Providencia festivalera me preparó una programación de cuatro películas sobre relaciones amorosas conflictivas, valga la redundancia.

A última hora del día se proyectó en el añejo Paramount Theatre Before Midnight (Antes de medianoche), la tercera entrega de la saga iniciada en 1995 con Antes del amanecer en un tren centroeuropeo en el que se encontraban dos jóvenes veinteañeros y que le supuso al director Richard Linklater el Oso de Plata a mejor director en Berlín.

El trío Ethan Hawke-Julie Delpy-Richard Linklater nos vuelve a enfrentar 18 años después a un catálogo de reflexiones sobre el amor. Han pasado nueve años desde que Jesse y Céline se reencontrasen en París. Jesse despide al hijo de su primera mujer en un aeropuerto de Grecia, donde pasa unas semanas invitado por un escritor junto a Céline, con la que ahora vive y tiene dos hijas gemelas.

Un 'cierre' de trilogía necesario

Los 18 años transcurridos y la vida matrimonial se dejan sentir con suma sabiduría en Before Midnight, a la que le sienta divinamente el oleaginoso sol mediterráneo para templar el dolor del paso del tiempo y de las heridas que la convivencia familiar provocan inevitablemente. Jesse y Céline -y el coro de personajes que les rodea- nos regalan largos paseos y conversaciones filosóficas que vuelven a levantar acta de una forma de ver el amor, la de una sociedad posmoderna todavía romántica pero desengañada de las relaciones y el compromiso.

Hay largas escenas de corte teatral (al inicio, una conversación en un coche de 13 minutos) cuyos diálogos tienen tanto ritmo y fuerza y la puesta de escena está tan cuidada que parecen verdaderas escenas de acción y solo cuando terminan nos damos cuenta de que todo ha sucedido en un mismo lugar, quizá una sencilla habitación de hotel o la mesa de un almuerzo. 

Linklater afirmó en el turno de preguntas y respuestas (Q&A) tras la proyección que no piensan en hacer una cuarta entrega, aunque reconoce que dijo lo mismo en las dos ocasiones anteriores. Lo cierto es que ahora que está realizada, se puede decir que esta película era necesaria para que las dos anteriores no quedasen en un romanticismo cursilón. Jesse y Céline ya no son aquellos dos jóvenes idealistas, aunque siguen siendo igual de atractivos o más para esas generaciones que se enamoraron en los 90 de ellos. Han vivido en sus carnes aquello de que "cuando se acaba la película, empieza la vida real" y no tienen miedo a afrontarlo, a veces con una crudeza que duele.

El único pero de la película -para el que lo sea- es precisamente que todo está cuidado al milímetro, no hay hueco para la improvisación, lo que hace que más de uno pueda hechar en falta la naturalidad que, por ejemplo, rebosaba la Copia certificada de Abbas Kiarostami, de la que en más de un momento me acuerdo durante la proyección.

Drinking_Buddies_credit_Ben

Esa naturalidad e improvisación sí están fomentadas en Drinking Buddies, donde Joe Swanberg nos presenta a dos compañeros de trabajo en una destilería de cerveza -interpretados por Olivia Wilde (House, Tron: Legacy) y Jake Johnson (New Girl)- cuya relación tiene que manejarse en el borroso límite entre amor y amistad mientras tratan de manejar la relación con sus parejas -Ron Livingston (Sexo en Nueva York) y Anna Kendrick (Up in the air, Sin tregua).

La película trata con inteligencia y sutileza esa relación de amistad entre dos niños grandes y maneja la tensión sexual con maestría, aunque la película tiene más altura en su segunda mitad, quizá porque la forma de desenvolverse de los personajes es más madura, o la sentimos más real, o quizá porque es entonces cuando la realidad les obliga a mirarse ante el espejo. Aunque todos los actores están muy bien, el físico de Olivia Wilde no me pega para su papel peterpanesco de treinteañera superficial incapacitada para una relación seria.

Tensión sexual es la que hay también en The Bounceback, que podríamos considerar una versión indie de Resacón en Las Vegas y un homenaje de un director de Austin a la ciudad en la que disfruta su juventud. Bryan Poyser es uno de los más recientes frutos de la creativa comunidad de la ciudad que acoge el SXSW. Este joven cineasta ya logró una nominación a los Independent Spirit en 2004 por Dear Pillow.

The_bounceback_pelicula_rya

The Bounceback nos cuenta un fin de semana de dos ex parejas que vuelven a encontrarse, o más bien tratan de no reencontrarse, en Austin. Antes, en apenas cuatro minutos, Poyser nos ha contado con brillantez, y la ayuda de las nuevas tecnologías, el ascenso y caída de la relación entre los dos principales protagonistas, interpretados por Ashley Bell (El último exorcismo) y Michael Stahl-David.

Cualquiera que haya pasado dos días en Austin y haya tenido tiempo de pasear de noche por la Sexta Avenida, de ver una película en el Alamo Drafthouse Cinema, y de cenar en alguno de sus restaurantes con patio, siente que de algún modo la película y todos los iconos austinianos que nos presenta es un poco suya. El aeropuerto, la estridente furgoneta de la taquería... Es todo un homenaje a esa ciudad en la que, me decía una residente, "la hierba es parte de su cultura".

Más allá de esto, la cinta es muy divertida, unas excelentes interpretaciones (al loro con Zach Cregger, el contrapunto cómico al protagonista) y tiene ritmo y novedad, algo difícilmente alcanzable en el complicado mundo de la comedia romántica. A Poyser y sus compañeros guionistas hay que acreditarles tres o cuatro escenas muy originales, incluyendo una conversación a cuatro bandas por teléfono móvil y una subtrama en torno a Airsex, algo que, aunque parezca increíble, "existe", como dijo el cineasta al introducir la proyección.

Para cerrar esta crónica de un póker de cine romántico hay que hablar de A teacher, estrenada en Sundance, y con la que todo empezó en la mañana de esta jornada. Se trata de una historia, también en una pequeña ciudad, sobre una joven profesora que mantiene una relación con uno de sus alumnos. Me queda la impresión de que se trata de un desarrollo de cortometraje convertido en largo, aunque hay que reconocerle a la directora Hannah Fidel voluntad de estilo.

A_Teacher_credit_Photo_Cour

[La firma de las fotografías, en orden: Despina Spyrou/ Sony Pictures Classics, Ben Richardson, Richard Green y A teacher]

Categorías: Actualidad , Cine , Cultura

Agustín Alonso G.   11.mar.2013 18:57    

1 Comentarios

Leído.

martes 12 mar 2013, 14:39

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Agus Alonso G.

Bio El Gentrificador

Aspirante inconsciente a perfecto burguemio, a estándar del coolismo wannabe. Siempre queriendo estar a la última y siempre llegando tarde. Cuando aparezco, los modernos huyen. Soy el umbral en el que lo alternativo pasa a mainstream, el momento más oscuro de la noche indie antes del amanecer de lo masivo. Señora, el gentrificador ha llegado a su barrio y los precios de los pisos se van a disparar. Este blog es junto al microespacio del mismo nombre en Radio 5, un espacio para nuevas voces, ideas y cultura emergentes. Mándanos tus propuestas a elgentrificador@rtve.es
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