« Bushwick, capital Morgantown | Portada del Blog | Bushwick landscapes »

Un viaje al Midwest y a la semilla

    viernes 5.abr.2013    por Agustín Alonso G.    1 Comentarios

Calles_saint_paul
En la lección de hoy para aprendices de modernos vamos a abismarnos en intimidades. Esta lección servirá a modo de lo que viene siendo contraejemplo, ya que es sabido que todo auténtico hipster lo es precisamente porque quiere construirse una máscara, huir de su pasado de monaguillo, de chaval al que el abusón de la clase le pegaba tobas en la nuca en clase de Química, de raro del pueblo al que le gustaba el cine de Bresson, o quizá esconder una homosexualidad reprimida o simplemente relanzar su vida en forma de tipo interesante. Y por supuesto, entrar en intimidades, en secretos de familia, caer en la debilidad de contar lo que uno fue, hace que la máscara se diluya como el llanto puede destrozar un maquillaje perfecto.

IMG_1962Por eso, que uno no saldrá nunca de la categoría gentrificador lo demuestra el que os cuente aquí que vengo de pasar unos días con mi familia americana -mi hermano mayor, mi cuñada de Oklahoma, mis dos sobrinos con middle name- en las Twin Cities. Quizá nunca has oído hablar de las Twin Cities, así, como ciudades gemelas. Son la(s) capital(es) del estado de Minnesota. Si te digo Mineápolis, tu conciencia geográfica quizá se quede más tranquila. Pues las ciudades gemelas, que sería más exacto decir siamesas aunque las separe el río Misisipi, son Mineápolis y su hermana acomplejadilla Saint Paul, una pareja de tranquilas ciudades del Midwest americano cuyo estado linda con Canadá por el norte, Dakota del Norte y del Sur por el Oeste, Wisconsin por el Este e Iowa por el Sur.

El hijo predilecto de Mineápolis, Prince, contestó a Lou Reed que el rock estaba vivo, y vivía en su ciudad. O sea que poca broma. De Mineápolis, de su barrio judío Saint Louis Park (Saint Jewish Park, lo llaman) son los hermanos Coen. (Ese barrio es el escenario de Un tipo serio).

Mineápolis aparece también explícita o implícitamente en canciones de Johnny Cash, Bob Dylan, Tom Waits o Lucinda Williams. Haciendo un viaje googleyano me entero de que nacidos en el estado de Minesota (cuyo topónimo, como el de muchos lugares de la zona, proviene de algún idioma indio) son Jessica Lange, Winona Ryder, Judy Garland o el mismo Dylan.

Pero lo que más me ha sorprendido es descubrir que de Saint Paul, esa ciudad de la que quizá nunca IMG_1998hayas oído hablar, es Francis Scott Fitzgerald, y de ella habla en su primera novela publicada, A este lado del paraíso, cuyo manuscrito final precisamente reescribió en el 599 de Summit Avenue, donde se había refugiado con el corazón herido tras la ruptura de su compromiso matrimonial por zelda, la que luego sería su mujer.

De Saint Paul, además de una catedral enorme que quizá refleja los complejos de una ciudad a la sombra de la fama de su gemela, paseé por sus calles tranquilas y residenciales cubiertas por un palmo de nieve en una primavera que no terminaba de entrar. En Nina's Coffee Cafe encontré una muy acogedora cafetería-librería donde menos me lo esperaba. La librería era modesta pero, lo diré, primorosamente dispuesta en la planta sótano. Curiosear por los estantes me sirvió para hacerme con la novela de Fitzgerald y para volver a comprobar el tirón de Roberto Bolaño en Estados Unidos, ya que tenían al menos traducciones de tres de sus libros.

En Mineápolis visité el barrio de Seward, que según mis investigaciones está entre lo más hipster IMG_1956del lugar. Me sorprendió encontrarme con la misma geografía de casas unifamiliares distribuidas en su cuadrícula de calles que la del barrío también judío en el que vive mi hermano en Saint Paul. El Seward Café, un negocio cooperativo y totalmente vegan-friendly, ese sí, me transportó a un Hipstown soñado.

En el Downtown de Mineápolis pasé por la experiencia de asistir a un partido de la NBA. Ricky Rubio es la puritita estrella de los Minnesota Timberwolves, como pude comprobar en los carteles del equipo que lo utilizan de gancho para su campaña de abonos a lo largo de la ciudad y en la propia cancha. Jugaban contra los Memphis Grizzlies de Marc Gasol. El partido fue un coñazo, pero es entrañable ver a dos españoles enfrentándose mientras uno mismo cumple un ritual yanqui junto a un hermano en una tarde de sábado en una ciudad lejana. Ricky fue el máximo anotador, aunque ganase el equipo de Gasol, que fue el segundo máximo anotador del partido. Otra experiencia para la mochila, oye tú.

IMG_2034También en torno al centro de la más famosa de las gemelas vi los partidos de Barça y Madrid en la Champions, en un pub irlandés llamado The Local y que si alguna vez vais a la ciudad os recomiendo. Vuelvo a comprobar que a este lado del océano, el equipo de la Ciudad Condal -que diría un periodista deportivo de Madrid- suscita muchos más seguidores que el merengue. Era desolador ver el Real Madrid-Galatasaray en un ambiente tan vacío, pero al menos compartí un rato junto a un señor turco (seguidor del Barça también) que lleva casi 20 años en la ciudad. Suma y sigue en el experienciómetro.

Me han gustado mucho las Twin Cities y su freudiana relación. Tienen el encanto de esas ciudades medianas, lugares residenciales y apacibles, que hemos visto en el cine norteamericano (una bolera como la de El Gran Lebowski, un centro médico para diagnosticar embarazos como la Juno escrita IMG_2091por Diablo Cody, que fue stripper y periodista allí). Pero también el brillo sostenido de quien ya vivió su mejor momento (hace diez días, Alt-J o Sigur Ros tocaban en Nueva York; esta semana lo hacían en Mineápolis). Y tienen su universidad, y su complementariedad (Mineápolis la innovadora, Saint Paul la tradicional), y el Segue Café, y sus conductores de autobús que leen novela, y en un vecindario nada cool su bar de comida infame, pero con asientos acolchados, Nintendos y música de Bjork. Me voy de las Twin Cities con la sensación de que me queda mucho por explorar y vivir en un conglomerado urbano del que no esperaba gran cosa. Eso sí, el frío que debe de hacer allí en enero no se lo deseo a nadie.IMG_1932

Dedicado a Eduardo Laporte, acicate escriturístico.

Categorías: Viajes

Agustín Alonso G.    5.abr.2013 19:49    

1 Comentarios

La lección que saco a todo lo visto y explicaría la gentrificación es qué, la semilla es la culpable y causa de la paralización. Un síndrome que llega a impedir a un escritor empedernido escribir una lista de su puño y letra. Una verdadera tragedia.
http://www.youtube.com/watch?v=1N4-XJwRU4E
Lacrimosa - If the world stood still a day

sábado 6 abr 2013, 01:28

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Agus Alonso G.

Bio El Gentrificador

Aspirante inconsciente a perfecto burguemio, a estándar del coolismo wannabe. Siempre queriendo estar a la última y siempre llegando tarde. Cuando aparezco, los modernos huyen. Soy el umbral en el que lo alternativo pasa a mainstream, el momento más oscuro de la noche indie antes del amanecer de lo masivo. Señora, el gentrificador ha llegado a su barrio y los precios de los pisos se van a disparar. Este blog es junto al microespacio del mismo nombre en Radio 5, un espacio para nuevas voces, ideas y cultura emergentes. Mándanos tus propuestas a elgentrificador@rtve.es
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios