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Estreno de 'La isla de los esclavos' y 'Escriba su nombre aquí'

 

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Entre los ámbitos que más ruidosamente están haciendo sonar su voz contra el aumento del IVA cultural al 21%, el teatro quizá se lleva la palma. La energía dedicada a la protesta no está, sin embargo, haciendo disminuir el empuje de este sector creativo. Tiene uno la impresión de que hay un cierto renacer de nuevas propuestas, adaptación a las dificultades, teatro de guerrilla... Imaginación y creatividad, en definitiva.

Este verano, El País nos hablaba de nuevas voces y propuestas alternativas teatrales en "Teatro de la resistencia" y hace unos días El Cultural ampliaba el espectro con "Big bang en las salas alternativas". La semana pasada acudí al estreno en Madrid de dos montajes puestos en escena por sendas nuevas compañías, dirigidas por menores de 30 años.

José Gómez, el cofundador de Venezia Teatro junto a Ana Mayo y Paloma Rodera, nació en 1985 y su formación teatral incluye Interpretación Textual en la RESAD, donde le queda una asignatura para acabar Dirección de Escena, y cursos de formación actoral en Minsk y Lisboa. Ha sido ayudante de dirección de Josep Maria Flotats y el año pasado dirigió La Hosteria de la Posta en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. 

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De este último montaje nació Venezia Teatro, que ahora ofrece en la sala 2 del mismo teatro una versión de La isla de los esclavos, de Pierre de Marivaux, un texto del XVIII sobre las relaciones de poder. Ambientado en la Grecia clásica, dos señores y sus respectivos esclavos llegan a una isla tras naufragar la nave que los trasladaba. La isla tiene una peculiaridad, y es que sus habitantes cambian los roles sociales a sus huéspedes, como forma de reeducación.

La obra, que estará en el Fernán Gómez hasta el 3 de noviembre, cuenta con un gran trabajo actoral (mención especial para Ana Mayo), una inteligente puesta en escena y un cuidado vestuario.

En la Sala Triángulo, en Lavapiés, de cuya programación me cuenta Dani Galindo se va a hacer cargo Antonio San Juan, se estrenó el día 10 Escriba su nombre aquí, una obra escrita y puesta en escena por Cuartoymitad Teatro, compañía recientemete fundada por María Prado y Fernando de Retes.

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La obra es una colección de escenas satíricas sobre las etiquetas que nos ponen y nos ponemos, sobre prejuicios, sentimientos de pertenencia mentales a tribus y sobre identidades nacionales y personales. En la obra predomina el humor inteligente, una puesta en escena dinámica y un muy buen trabajo de los actores. Estará en cartel hasta el 25 de octubre.

La banda sonora de esta semana corre a cargo de Berlina, banda madrileña de shoegaze, y su "Tiempo y transfiguración", de su EP Berlina, y Houndmouth, banda de Indiana que ha lanzado este año su primer álbum.

Y, como siempre, esperamos vuestras propuestas de cultura alternativa, nuevas voces y creadores de menos de 30 años en elgentrificador@rtve.es.

Categorías: Actualidad , Cultura , Música

Agustín Alonso G.   17.oct.2013 21:53    

Viaje al final de la noche de... Barcelona

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Ahora que según cierto establishment periodístico de este país, o del país, Madrid está en decadencia, hay que aprovechar las circunstancias para tomar las de Villadiego, que en este caso es el AVE a Barcelona. Aproveché un viaje por otros motivos para tratar de descubrir rincones creativos y gentrificables de la ciudad catalana.

Tenía ganas de ir a Pequod Llibres, de la que sólo leo parabienes entre conocidos del panorama literario barcelonés, pero llegué demasiado tarde y me quedé con las ganas.

Pequod nació en mayo de 2011, es una de esas librerías de resistencia que se siguen abriendo en grandes ciudades. Su objetivo, en tiempos de cierre de pequeñas librerías, era "recuperar el noble arte del librero prescriptor, más preocupado por ofrecer al lector calidad que cantidad, y no tan obsesionado por el bestseller de consumo rápido como por la compilación de un fondo narrativa clásica y contemporánea que haga babear a nuestros visitantes", según me cuenta por correo Pere Fernández, uno de los dueños.

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Yo le aguijoneo preguntándole por qué hacen falta librerías como Pequod hoy en día y me ofrece todo un manifiesto urbano en pocas líneas: "Hay algo de militancia en nuestra elección, está claro... por mi parte, me escalofría un futuro que cada vez veo más distópico y en el que todos los establecimiento de barrio, sean librerías, mercerías o colmados, se vean sustituidas por un Starbucks y Vodafones. Los barrios son el lugar donde la humanidad (vamos, la urbana) vivimos el día a día, y es un terreno que no podemos ceder. Además, una librería crítica (lo digo como oposición a una “tienda de libros”) es un valioso agente contra el pensamiento único. Como dice el estupendo nuevo libro de Jordi Carrión, Librerías, cada una de ellas es una especie de templo humanista de dimensiones infinitas".

Una pizca de noche de Barcelona

Tenía entradas para un concierto de El Último Vecino en Razzmatazz. No tenía ni idea de esta banda hasta que  hace unas semanas la capitana demo, Paula Quintana, me habló de él.

El Último Vecino es un proyecto de Gerard Alegre Doria, un tipo particular, intenso. De Teruel. 

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Además de haber editado un álbum con el mismo nombre que el grupo, que fue primero lanzado en una limitadísima edición en cinta de cassette, y que ahora Doméstica ha reeditado en vinilo, Gerard trabaja diseñando decorados, interiores y dando rienda suelta a su faceta de comunicador audiovisual.

Su disco es potente y su directo, también.

Antes había estado en La Escocesa, una antigua fábrica textil de Sant Martí-Poblenou reconvertida en centro cultural autogestionado. Situado en una zona inhóspita que recuerda a ciertas zonas de Brooklyn o de Berlín, este centro cultural se dedica a las artes plásticas y cuenta con residencias artísticas, espacios que sirven de estudio para artistas.

Cuando yo estuve, tenía lugar el II Festival de Muralistas, en el que, durante dos tardes, grafiteros venidos de diversas partes del mundo llenaron los muros del lugar con sus obras.

En el microespacio de esta semana, además de Kanye West para nuestra sintonía habitual, pone la música "Qué mas da" y "Un Sueño Terrible", de El Último Vecino.

Categorías: Cultura , Libros , Música

Agustín Alonso G.   10.oct.2013 14:16    

La #decadenciadeMadrid

Duelo_garrotazos
Como persona de sensibilidad trascendente me gustan las casualidades porque leo en ellas mensajes divinos, signos de los tiempos, líneas de un posible guión o capítulos de una novela. Así, el viernes pasado me topé con un artículo de Borja Prieto en el que a cuenta de poner el foco sobre una serie de grupos musicales alternativos (adjetivo que a veces es sólo sinónimo de "conocidos en su casa a la hora de cenar"), aprovechaba para hacer una especie de panfleto anti-establishment, de exultación por la pujante nueva escena musical:

"Asistimos sin duda a un entramado musicado mucho más divertido, serio y organizado. Infinitamente más cercano y sincero, más abierto y menos rencoroso, más colaborativo y menos rancio, cero pelota y mucho más joven"

Y uno, que con esto de la gentrificación radiocinquera se ha empeñado en intentar seguir a esa gente joven en Twitter para ver por dónde van las nuevas corrientes, aprender, indagar; y uno, digo, no puede evitar una risa sarcástica ante eso de "menos rencoroso", porque la cantidad de rabia e insultos (no dirigidos a mí) que tengo que presenciar en el timeline resulta excesivo incluso cuando a uno le sale la vena viejuna de padre comprensivo: si es que estos chicos tienen que matar al padre, si es que tienen que construir su discurso por oposición, si es que es la edad, si es que es el cabreo generacional...

Me estoy cansando así como muy rápido de esos aprendices de Norman Mailer, etc., que para construir su discurso tienen que cagarse en todo lo cagable ya establecido. Amiguete, que para defender tus propuestas musicales no tienes que decir que Lori Meyers son sida. Para empezar, porque no es verdad. Y para terminar porque a lo mejor sus sencillas letras son mejor que tus abigarrados textos de crítica musical. Quien quiera entender, que entienda.

"¿Prescriptores? ¿Líderes de opinión? ¿Selectores? Llámenlos como quieran, para mi simplemente aliados en esto de re-descubrir sin complejos constantemente el glorioso presente que nos rodea"

Gracias a Borja Prieto me entero de que vivimos un glorioso presente musical protagonizado por esas bandas que en el artículo nos va desgranando. Y, a ver, uno, que goza con tanta creatividad, que es de paladar fácil, no puede, sin embargo, dejar de pensar que quizá Prieto está sobreactuando al enumerarnos esa lista de "grupazos" ("grupazos" y "jitazos", dos expresiones usadas con insultante facilidad por estos bardos de la nueva escena). Porque yo he escuchado, he escuchado en vivo a alguno de ellos. Y reconociéndoles la frescura de gente a la que le gusta la música y le apetece hacer el moñas, no insultaría la inteligencia de nadie diciendo que son "grupazos por los que matar". (Como tampoco lo eran Pedro Almodóvar y Fabio McNamara cantando "Suck it to Me".)

En fin, sueno destroyer. Ya lo siento. Porque estoy super,a,favor -súper- de esta nueva pujanza. Prueba de ello es este espacio. Pero no hace ningún favor a la excelencia creativa de esas nuevas voces ponernos a chuparnos las pollas a estas alturas, que diría el Sr. Lobo.

En fin, que entiendo a Borja, que escribiría ese artículo, como yo este post, después de pimplarse media botella de vino, o tras un concierto que le dio un subidón creativo. O lo que sea. Que hace falta un poco de voluntarismo para sacudir el panorama de cuando en cuando.

La pintura negra de Madrid

Las coincidencias vienen cuando, mientras digería este texto, me encuentro con una de las piezas periodísticas que más me ha indignado en los últimos 33 años que no tengo todavía.

La decadencia de Madrid.

En él, se nos construye un discurso a partir de tres anécdotas, de una nostalgia de la Movida que ya apesta (la Gran Vía de los años 80, ese Madrid infestado de heroína, no era nada decadente, no) y de unos datos reales (deuda, recortes presupuestarios de limpieza, ladrillazo, Eurovegas) que en mayor o menor medida no son exclusivos de Madrid y que no voy a negar porque son vergonzosos.

Y de repente, me dan ganas de darle la razón al artículo de Borja Prieto: "Las redes de un nuevo mundo se están tejiendo y tú no te estás enterando. El glorioso berenjenal de Bandcamps y Soundclouds, llámenme abuelo cebolleta pero me recuerda al éxtasis primigenio de Myspace donde te pasabas horas y días saltando del Top 8 de una banda a otra descubriendo hits sin parar, y sobre todo, los amplificadores, están ayudando mucho a construir una realidad paralela que ojalá se cepille al establishment bien pronto". Pero no. No caeré en la fácil tentación. Seamos de centro.

El discurso sesgado y pijoprogre que infecta todo el artículo de Rafael Méndez y Álvaro de Cózar merece una respuesta contundente. Que no, que yo también odio el concepto Eurovegas, la deuda, el asfixia de los horarios de la marcha nocturna y la suciedad. Pero sacándome a pasear esos elementos no me vas a poner de tu parte como sí se ha puesto el establishment de izquierdas en Twitter, por ejemplo, con pasmosa facilidad. Eso sí me parece decadencia del espíritu crítico, por ejemplo.

El manipulador artículo no dice que no hay tiempo ni dinero para ir a todos los conciertos de este otoño en Madrid, aunque Prince no pase por aquí. No habla de Matadero (y a esta gente que le pone palotorro lo que dice el NYT: hale), no habla de Tabakalera, no habla de La Casa Encendida. Habla de los negocios establecidos, grandes teatros, los garitos que te cobran cuatro euros por cerveza. Y oculta la realidad de una escena teatral pujante que se sobrepone al ahogo via IVA y recorte de subvenciones de este Gobierno (y de la que el mismo medio habló hace poco: bien por Rocío García), mezquino en lo que se refiere a políticas culturales.

Muerte a La Sureña, vivan las copas a 12 euros

Cuando el artículo demoniza Los 100 Montaditos, que buen cobijo da a los universitarios con sus precios populares, comprendo definitivamente que los firmantes del artículo son unos burguesotes de cuidado, unos esnob puestos al servicio de un Madrid de celofán y postal

"Sobre el artículo de El país planea el problema de la falta de un relato reconocible y de una postal vendible de la ciudad. En varias ocasiones aparece este “problema”. Sin embargo ¿quién narices quiere un Madrid de postal? Se entiende que los que lo quieren empaquetar para vender, pero no los que quieren vivir la ciudad. Una de las características más acusadas del Madrid que muchos disfrutamos es precisamente la de ser muchos Madrid"

Lo dice este agudo artículo respuesta de Madrid me mata

Mierda_eduardo_laporteEn fin. Madrid está en decadencia, sin duda. Como lo está España. Como lo está toda Europa. Como lo están los grandes medios, incluyendo aquel en el que se publicó ese artículo (lean el bochornoso artículo que quizá podría titularse "La decadencia", así, sin aditamentos, publicado un día después en sus mismas páginas) y el medio en el que esto se publica, la RTVE de todos los contribuyentes.

Pero construir un discurso mentiroso, una realidad paralela de un Madrid del que no se tiene ni idea porque no se pisa o porque uno está plagado de prejuicios -o porque tiene intenciones políticas aviesas- no ayuda a mejorar la ciudad ni la cultura del país. Confundir Madrid con la superficie de los gobernantes y los empresarios del ladrillo es una simpleza que insulta la inteligencia.

Bendita casualidad la de toparme con ambos artículos. Unos que nos dicen que la escena es más brillante que nunca. Otros que cualquier Movida pasada fue mejor, con el champán corriendo en la sala Sol. Y a mí que me da la impresión que ni tanto ni tan calvo. Que hay mucha mediocridad en el pueblo, mucha asfixia por parte de las autoridades, pero también ilusión y ganas de hacer cosas. Y a este discurso ilusionante me apunto yo, qué quieres que te diga, porque creo que en la vida sólo se consigue lo que se espera.

Me dirás que he contestado a panfletos con otro panfleto. Lo sé. Es lo que busco. Una guerra. Un debate cruento. Una agitación sentimental. Porque, en el fondo, en todo esto leo un mensaje divino. Que estamos en el final de un ciclo y algo hay que hacer para construir el próximo. Aunque sea a goyescos garrotazos. O qué.

(Foto de la mierda: Eduardo Laporte)

Interesante también esta reflexión de Agenda Magenta.

Categorías: Actualidad , Cultura

Agustín Alonso G.    8.oct.2013 04:20    

Cierra el wachap y ponte a leer... por si se va la luz

Portada_por si se va la luzEl Gentrificador en Radio 5 nació hace pocas semanas con la vocación absoluta de ser un espacio para primeras obras, nuevas iniciativas y voces de menos de 30 años. Artistas, creadores, personajes habitualmente sin hueco claro en los grandes espacios de información cultural. 

Cuando supe de la próxima publicación de la primera novela de Lara Moreno, antes de que empezase la promoción, me puse en contacto con ella para hablar del libro aquí. Digo esto como justificación porque no era consciente de que siendo de Lumen, o sea de Random House Mondadori, o sea teniendo el apoyo de una maquinaria publicitaria, estaría en El Ojo crítico, ABC, EFE con un titular que no es periodismo sino publicidad, El Cultural, etc. Tendría suficiente espacio sin necesidad de que yo le hiciese un hueco a su voz.

Pero, en fin, se trataba una primera novela, y me hubiera parecido feo no entrevistarla después de un mes persiguiéndola, así que aprovechando uno de esos días de espejismo radiante que es el veranillo de San Miguel, me cité en el Alma Café con ella. Iban a ser sólo veinte minutos, para no robarle mucho tiempo tras semanas de viajes aquí y allá presentando su obra. Pero acabó convirtiéndose en un café de hora y media en el grato local de la calle Santa Isabel, en territorio comanche de la gentrificación cool.

Escuchar audioEl Gentrificador - 'Por si se va la luz', la primera novela de Lara Moreno

 

Enriquecedora conversación con Lara, con la que charlé del proceso de 5 años desde que empezó la novela hasta su publicación, de la chispa germinal de la historia surgida un día en la sierra madrileña, de la esclavitud de redes sociales y gadgets diversos. No filosofamos mucho, sin embargo, y eso me gustó. Me la imaginaba intensa y bajita. En cambio, me encontré una tía perspicaz y espigada a la que le gusta Breaking Bad y que se burla del título de "jóvenes" que seguimos dándonos los treintañeros peterpanistas a nosotros mismos. 

Por si se va la luz, que de eso iba esto, es una novela de estilo contenido y poético, distanciado emocionalmente casi hasta la asepsia, que cuenta la vida de una joven pareja en crisis que se refugia en una aldea. Las diferentes voces de sus habitantes irán modelando el cuerpo de la historia, cuya mínima acción transcurre sobre todo en el interior de ellos.

La trama de Por si se va la luz, jugando con su título,  se mueve precisamente en una penumbra habitada por seres y mundos vacilantes como el pábilo de una vela que se consume. El intento desesperado de volver a lo primitivo escapando del mundo hiperconectado e inabarcable de la ciudad, el núcleo de un sistema que hace aguas.

En la novela de Lara hay vuelta a lo rural y hay una sombra de tonos postapocalípticos, pero no tiene nada que ver con Intemperie, de Jesús Carrasco, novela de Seix Barral que se ha convertido con la ayuda del marketing en una de las sensaciones del panorama literario español en 2013. Y, sin embargo, es inevitable subrayar la coincidencia temporal de ambas novelas, que permitirá a muchos avezados periodistas hablar de tendencia, generación literaria o incluso de cambio del paradigma.

Durante la lectura de la novela me ha acompañado Repave, el segundo álbum -discazo- de Volcano Choir, proyecto de Justin Vernon paralelo a Bon Iver. Aunque cuando tocó elegir música para el quesito de esta semana me decanté finalmente por un primer álbum publicado en 2013. La canción es "Monument", de los británicos Fossil Collective.

Categorías: Cultura , Libros

Agustín Alonso G.    3.oct.2013 12:08    

Webseries, el mundo en el que los jóvenes realizadores sueñan con la HBO

Escuchar audioEl Gentrificador - Las webseries en España, según Miguel Campos

Hace poco más de un año se estrenaba Chessboxing, la primer webserie de Miguel Campos, ganadora del concurso organizado por El Sotano de Antena 3 -la competencia, jeje-. De Miguel conocía su talento por el corto interactivo Mindstorming y por su trabajo en el Lab de RTVE.es, donde es realizador.

Chessboxing
En Chessboxing, cuenta en 10 capítulos de entre 6 y 7 minutos la historia de Rubén Marcos (interpretado por él mismo), un loser que participa en campeonatos de un deporte real, el chessboxing, que mezcla ajedrez y boxeo, mientras lucha por el amor pagafantil de su vida y tiene que vivir bajo la obsesión por el éxito de su padre. Una obra descacharrante, que diríamos los pedantes (o incluso "hilarante"), con una gran realización... Hay futuro ahí, vamos.

Mientras prepara un piloto de su próxima webserie le he pedido que me trace un panorama rápido sobre lo que son las webseries y me dé tres referencias ya consagradas del mundillo en España.

La música es el tema original de la serie compuesto por Modulok Trio, que aquí tocan en directo:

Ya sabes, y si no lo sabes te lo digo ahora, que además de en Radio 5, está este espacio en Facebook, yo mismo en mi Twitter y tenemos un correo para recibir tus propuestas de primeras obras, cultura alternativa, nuevas voces y autores de menos de 30 años: elgentrificador@rtve.es.

Categorías: Cine , Cultura , Web/Tecnología

Agustín Alonso G.   26.sep.2013 12:56    

Vámonos de juernes... subterráneos

Aunque la música pop y las bandas emergentes tienen su espacio natural en Capitán Demo, al Gentrificador le gusta mucho hablar de música y sobre todo escucharla, así que os traigo esta semana los Jueves Subterráneos de la librería La Central de Callao, en Madrid, que buscan descubrir toda una escena subterránea y aún desconocida para la mayoría.

Los Jueves Subterrános son una serie de 11 conciertos de pequeñas bandas madrileñas que se prolongará a lo largo del otoño y tendrán lugar cada jueves a las 22 horas en el Garito de la librería.

Escuchar audioEl Gentrificador - Los Jueves Subterráneos en La Central de Callao

Ayer inauguró Incendios. Por delante, Solletico, Tripulante y crucero, Berlina, Montserrat, Al Berkovitz, El coleccionista, Fuckaine, Espiritusanto, Yay o Terrier.

A Terrier y su rock de garaje los escuché hace un par de semanas en la presentación de Nuevos Bríos, un recopilatorio que ha editado la Fonoteca, que es un pequeño sello discográfico de Barcelona que va a dar mucho que hablar.

Terrier_sirocoArmando Sousa, responsable de la selección de grupos, nos contaba hace unos días que la selección se basa en dos principios, "que sean de Madrid y que traigan algo de aire fresco al panorama musical".

"En el fondo, y siguiendo un poco la estela de lo que hacemos con los libros, la idea es dar visibilidad a gente que se esfuerza mucho por hacer cosas buenas y que nos gustan, independientemente de estilos o etiquetas", explicaba.

En Madrid no hay playa, pero hay mucho movimiento, eso sí os lo puedo asegurar. Hoy mismo quiero pasarme por el patio de la Casa Museo Lope de Vega para visitar Madrid A4, una exposición de ilustradores en el marco de la feria DecorAcción, y después hay cita en el Juglar para escuchar a El Último Vecino, que según me cuenta mi capitana son un fenómeno en Barcelona, y los madrileños El Pardo.

Pero no todo es Madrid ni todo es música, lo sabemos y queremos que así sea en El Gentrificador, así que esperamos vuestras propuestas y sugerencias en elgentrificador@rtve.es. Y nos podéis escuchar cada semana en Radio 5, por supuesto.

Categorías: Cultura , Música

Agustín Alonso G.   20.sep.2013 13:22    

Hasta pronto, Bushwick

Bueno, gente, se acaba por el momento mi aventura norteamericana. Comienza un paréntesis, porque yo, como el general MacArthur, "volveré". No digo que se haya acabado mi aventura americana porque la semana que viene vuelo a Buenos Aires, a vivir dos semanas en Palermo. El gentrificador no ha muerto, amigos, aunque quizá ha hecho méritos para aspirar a early adopter o algo así.

Para despedirme de este barrio que casi siento como propio he escrito un texto para el blog de noticias local, Bushwick Daily: El alma hispana de Bushwick, vista por un español Escribo estas palabras en Central Café Brooklyn, el primer café que visité en Bushwick, devorando un Starr Sandwich con una Brooklyn Lager. Esta noche, me despido de la ciudad con un concierto de Ivan&Alyosha en Santos Party House.

No quiero cerrar mi periplo brooklyniano sin recomendaros Mominette, en Knickerbocker, un local que lleva abierto solo cinco meses pero que ya reúne en torno a su barra a músicos, compositores y artistas, con un servicio muy atento y con una creme brûlée im-pre-sio-nan-te que Leon, el manager, me recomendó servir con un vaso de absenta, cosa que hice.

Categorías: Cultura , Nueva York

Agustín Alonso G.   18.abr.2013 22:32    

'La vida inesperada', siempre, en Nueva York

Lavidainesperada
"Javier está un poco por azar en Nueva York, porque vino con Almodóvar a presentar su película en el festival de cine, y de pronto le apeteció quedarse, dado que en España no hay ahora mucho trabajo para los actores, conocidos o no. Está solo en la ciudad, a la que no había venido nunca, descubriéndola, en un estado de entre abrumada maravilla y apocamiento". Así lo contaba Antonio Muñoz Molina en Ventanas de Manhattan con palabras que suenan a hoy.

Como una deriva de ese azar, Javier (Cámara) está otra vez en Nueva York, rodando La vida inesperada, una película con guion de Elvira Lindo, a la sazón pareja de Muñoz Molina. Ella es la dueña de la mirada amiga que -narra él mismo- lo rescató de aquella sensación de zozobra y desorientación que lo poseía en la presentación de Hable con ella en el Lincoln Cinema hace diez años, alucinando por el revuelo que monta el director manchego en esta ciudad y con su inglés "de tres meses".

De aquello surgió una amistad. Charlando ambos en una ocasión en la que Cámara visitaba la ciudad, se exaltaron. "Nueva York tiene el don y el pecado de provocar delirios, de encender ilusiones y engañar a los más incautos", explica la escritora y guionista, "y te sobreexcitas. Y empezamos a hablar de si hiciéramos una película en Nueva York. ¿Cómo no se va a hacer?, decíamos. Pero si esto es superfácil". Y ella, ciudadana de la Gran Manzana a la que suponemos espectadora de tantas ilusiones rotas, se puso a escribir el guion. "Javier me escribía cada tres o cuatros días: ¿Ya la has acabado?".

El guion estuvo listo en torno a 2007, "una historia puramente neoyorquina", explica ella. La historia de Juanito (Javier Cámara), un actor que se fue a Nueva York con la intención de triunfar y que una década después se encuentra en un "limbo", el de quien no ha conseguido lo que esperaba, ya que sobrevive compaginando su trabajo como actor en zarzuelas y otras obras de raíz española en el Off Off Broadway con varios otros empleos, entre ellos el de camarero. Sin embargo, se encuentra en la típica situación, con la crisis azotando España, que no invita a volver.

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Es entonces cuando llega de visita su primo (así, sin nombre, que interpreta Raúl Arévalo), más joven, con la vida aparentemente encarrilada en lo profesional y lo personal en España. El primo será un espejo que hace plantearse a Juanito si esa vida que lleva tiene sentido y la vida en Nueva York provocará en el primo un efecto semejante. Por en medio, dos mujeres estadounidenses (Tammy Blanchard, que aparece en Moneyball, y Sara Sokolovic, de The Good Wife) y Sandra, compañera actriz de Juanito (Carmen Ruiz).

-Llegó la realidad de que había que buscar un productor -cuenta la guionista.

-Y ella pensaba que yo sabía hacerlo -apostilla Cámara-. Y no.

El guion pasó por algunas manos de productores, que no entendían el tono ("100% Elvira Lindo", asegura Arévalo). Todos los entrevistados coinciden en calificar de comedia agridulce, "comedia con adjetivo", señala ella. O no entendían que estuviese escrita en español e inglés. "Algún productor incluso pedía acción porque era en Nueva York", relata ella, y podemos intuir la desesperación que debió de sufrir durante el largo proceso.

Fue cuando Beatriz Bodegas, productora, hizo suyo el proyecto. "Y TVE dijo que sí -señala Javier Cámara- y en el momento en que está Televisión Española empieza todo lo demás". Conseguir inversiones, más tarde un productor americano...

Y al mando de la película, en la dirección, está Jorge Torregrossa (Fin), al que no se le podrá negar, al margen de otros talentos, cierta cualidad intrínseca para contar precisamente esta historia, ya que él mismo vivió en la ciudad "casi diez años en los que, entre otras cosas, me formé como director -cuenta-. Reconocía a los personajes, todos buscadores de sueños: fui uno de ellos y compartí copas, camas, casas, días y noches con muchos otros. Y conozco bien ese otro personaje de la película que es Nueva York, meta idealizada donde muchos llegan persiguiendo sueños o escenario hostil donde muchos otros se ven obligados a convertir esa búsqueda frustrada en un mero ejercicio de supervivencia".

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Es sábado de rodaje en Grand Central y Lexington Avenue. Es un día más dentro de las cuatro semanas en Nueva York que comenzaron el 25 de marzo (habrá otras dos en España), con jornadas de 12 horas, con un equipo hispano-estadounidense que requiere encaje, con policías haciendo la vida imposible hasta que no confirman que hasta el último papel está en regla, en un país extraño, con urgencias... "lo que se va a reflejar en la película", considera optimista Cámara.

La relación con Nueva York de Raúl Arévalo es mínima, ha venido un par de veces de turista. Cámara dice de él cuando no está que "es un terremoto, lleno de energía, pero está muy relajado, es muy práctico, le interesa la dirección, es alguien muy participativo, a los dos días ya era de Nueva York; tiene una capacidad de adaptación muy potente". Arévalo reconoce que "viniendo con trabajo y dietas, enseguida no me siento extraño. Sin embargo -sostiene-, se percibe la dureza de Nueva York; tengo tres amigos que viven aquí y veo lo dura y áspera que es la ciudad".

Arévalo tiene interés "cero, menos dos" en un sueño americano que supusiese "ponerse a hacer cástings en Los Angeles". "Si aprendo inglés y si me llaman para una experiencia, pues sí", explica.

Elvira Lindo, que ha venido para hablar con la prensa española y para hacer un cameo como recepcionista en la película, se atreve a decir que sí, que la película está "basada en hechos reales", todas esas experiencias que ha ido acumulando de la gente que ha visto pasar por la urbe.

Como muy real es la historia de Carlos de la Lombada y Miguel Belmonte, dos actores españoles que en la película hacen de miembros de la compañía de Juanito. Carmen Ruiz relata cómo en una escena que grababan en un camerino, con el personaje de Cámara pidiendo un deseo al soplar una tarta, "notabas la emoción de esos actores", que veían reflejada su propia vida en esa ficción, y, cuenta Cámara, acabaron abrazados y este pidiéndoles perdón por "sentirse como un intruso".

El visitante provisional de Nueva York que esto escribe no se atreve a apostar cuál será el resultado de la película. Pero le gusta, y mucho, la premisa de la que parte la historia, que uno comprende tan neoyorquina. Y siendo neoyorquina, posmoderna. Contemporánea. Aplaude también el arrojo de la producción de lanzarse a la aventura de rodar una historia en esta ciudad. Teniendo en cuenta, además, los mimbres técnicos y artísticos con los que cuenta, toto permite hacerse ilusiones; la de toda película cuando se rueda. Veremos.

Categorías: Actualidad , Cine , Cultura , Nueva York

Agustín Alonso G.   14.abr.2013 16:29    

Bushwick, capital Morgantown

Llevo tres días deprimido tras el subidón de adrenalina en Austin. El lunes por la mañana disfrutaba de una primavera tejana de 25 grados Celsius y a la noche, que dirían mis amigos del norte, aterrizaba entre tumbos y gañidos de vieja azorada en la primavera neoyorquina, la nieve arreciando y un grado bajo cero en el termómetro.

Para contrarrestar el bajón, hoy he decidido salir a darme un baño de bushwickitud. Me he mudado durante unos días a la calle Troutman, epicentro del Bushwick al que aspiro, a una casa frente a un colegio público, a apenas cincuenta metros de mi querido Central Café Brooklyn, a cuatro minutos del Tandem Bar y a siete de Little Skips. Por la ventana llegan los gritos de los chavales jugando al baloncesto, una versión latinoamericana cumbiera de "¿Qué sabe nadie?" o el eco de los charoles de alguna chavala modernuca de coloretes, trenzas y cuello abotonado.

La jornada de flaneur brooklynita tenía un objetivo: Morgantown, la zona del este barrio en proceso de ubercoolización más próxima a East Williamsburg, los alrededores de la estación de Morgan Ave, en la línea L. Allí están Bogart Street y sus galerías de arte. Allí está Roberta's, la pizzería en la que la familia Clinton cenó el pasado mes de septiembre. Allí está Kavé Espresso Bar, con el que he abierto el periplo.

Este local es un gozo de elegancia y sofisticación hipster al que se accede por una pequeña puerta lateral de un edificio mazacótico y tras atravesar un pasillo verde adornado por apliques y plantas que cuelgan del techo.

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Ya dentro nos damos de frente con un viejo piano de cola y un amplio espacio con mesas metálicas y sillones de madera y asiento acolchado, tuberías vistas en el techo, decoración levemente vintage en lámparas y mobiliario y voluntariamente artística en las fotografías de las paredes, una iluminación suficiente pero amortiguada, una clientela joven y guayse, buen servicio y wifi. Un acogedor ambiente que solo se ve enturbiado -y no es poco- por el frío que en mi rincón siento al rato, ya que cuando se abre la puerta de la calle al fondo del corredor no hay otra puerta que aisle el largo espacio por el que se accede. Minipunto menos, que diría el náuGrafo.

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Intuyo un paraíso que por mayo será por mayo en este lugar, con sus ventiladores, su enorme patio, sus musas hispterianas y espacios para eventos y performances artísticas al otro lado de una puerta por la que no me he aventurado.

Para comer, peregrinación al citado Roberta's, ya tocaba, después de tanto hype. El entorno de la calle Bogart no puede ser más postpoético (Fernández Mallo) y periférico. Polígonos, alambradas con espinos a lo fuga de Colditz, amplios aparcamientos para camiones medio vacíos, grafitis, una bicicleta sabiamente medioxidada para darle el toque Hinault a la BH...

IMG_1751Por fuera, la pizzería es un búnker de hormigón gris, feo, aparentemente minúsculo. Como con el corredor de Kavé, se atraviesan dos cortinas y, ¡voilá!, un amplio interior nos acoge. Parece que les gusta la idea de umbral de cuento por estos lares. Y tras la cortina aquello es un Fraggle Rock de jóvenes y jóvenas modern@s, con sus vestidos livianos, sus melenas, sus pelos en la cara, sus pitufísticos gorros de lana y sus gafas a lo prima de Laura Palmer. Mucha madera oscura en la decoración, pizarras y tizas de colores en los menús que cuelgan de las paredes, tarros de cristal en lugar de vasos, pizzas en platos de metal. À la Bushwick. Peripatetismo burguemio.

Robertas_pizza
El comedor principal está ocupado por mesas corridas, al fondo hay una barra para otras siete u ocho personas donde una pareja de músicos juega a las cartas, a mi lado. Más allá, un patio con cinco o seis mesas más. Y todo bien montado, aunque casual, nada de guarrerías ni cutreces con la excusa de lo hipster.

IMG_1753Para comer, pido una pizza Da Kine. Error. No me doy cuenta de que lleva jalapeño. Estoy un poco cansado del picante, ese asesino del sabor. Sin tener en cuenta eso, está rica, aunque no es la mejor pizza del mundo, ni siquiera de la ciudad. Y, sin embargo, las circunstancias me llevan a un breve ataque de síndrome de Stendhal en forma de lagrimillas. Una Modelo y una Bronx Pale Ale quizá ayuden a esa hiperestesia, lo reconozco.

Para cerrar, capuccino y un poco de diletantismo de escritor en otro café de los IMG_1769alrededores de Bogart. Desde el Ange Noir Café escribo estas líneas, la compañía de "Song for Zula" en los auriculares. Realmente es un poco copia, todos estos cafés son parecidos, pero qué currucucus todos ellos. Al margen de sus vitrinas y campanas de cristal cobijando pastas, magdalenas y bagels, de sus menús escritos en tiza, de su depósito de agua en la barra para que el cliente se sirva, este tiene, hay que decirlo, cierta impronta propia, además de un pequeño escenario para lecturas poéticas, espectáculos, concursos, proyecciones de películas. 

Al fondo, la puerta de una cabina telefónica lleva al baño. Minipunto más para estos chicos.

En este café, ya estuve un domingo por la mañana, se puede ver el fin de semana a padres con sus niños, aspirantes ellos también, con sus playeras/tenis/sneakers de lengüetas enormes y sus capuchas, a hippies de cuarta generación, se llame como se llame lo que venga después de lo hipster. 

Esta noche, para terminar con la jornada prozaica, cruzaré el río para ir al Piano's o el Rockwood Music Hall. No me atrevo, en todo caso, a aventurarme más allá del Lower East Side. No vaya a ser que me engulla la inmensitud acristalada de Manhattan.

Categorías: Cultura , Gastronomía , Nueva York

Agustín Alonso G.   22.mar.2013 23:36    

SXSW Music 2013 (día 5): Prince, el rey

Prince_sxsw
Sé que he defendido -¡y defiendo a muerte!- el carácter de plataforma independiente del SXSW. Muerte a las colas, vivan los pequeños grupos en salas aún más pequeñas, nuevas voces, descubrimientos... Pero qué hacer cuando te toca en el sorteo una de las 300 entradas que Samsung Galaxy sorteaba para un concierto con Prince en la última noche del South by Southwest.

Me decía la compañera y sin embargo amiga Paula Quintana que se trataría de una experiencia "once in a lifetime". Y así fue. Ver a ese monstruo de la música en un concierto de dos horas y medias, con cinco bises incluidos, es algo inenarrable. Un espectáculo histórico. 

"Austin, don't let me hurt you. You know how many hits I got?", dijo en un momento de la noche el artista de Mineápolis, rodeado por su tropa de una veintena de músicos, la New Power Generation, otra panda de monstruos de la música. En efecto, Prince no quiso golpear al entregado público con muchos de sus hits (también "golpe" en inglés) y hubo muchas cover: de Michael y Janet Jackson, Aretha Franklin, Curty Mayfield, Rose Royce o James Brown...

De su propio repertorio, hubo tiempo para "1999", "Cool" o "Purple Rain" o "Musicology". Pero lo más importante fue el espectáculo desplegado sobre el escenario. Habíamos esperado dos horas antes de que telonease A Tribe Called Quest, un muy buen aperitivo rapero. Todavía hubo que esperar otra media hora a la entrada en plan circo de Nueva Orleans de la New Power Generation. Una negra alta y preciosa con antifaz avanzó al primer plano y dio entrada al show.

Prince, ataviado con una camisa fucsia de amplio cuello, un pañuelo del mismo color en el bolsillo de la levita negra y un bastón perlado en la mano, subió al escenario de La Zona Rosa ante la mirada de -entre otros VIP- Dennis Quaid, el rapero Scarface o Michael K. 'Omar Little' Williams. Comenzó entonces una vibrante actuación sin pausas en la que hubo confeti, interacción con el público (hizo subir a varios fans al escenario), covers, retoques sobre sus propios temas, protagonismo para miembros de su banda a los que iba presentando para dejarles hacer solos, mucho baile, luces, un sonido perfecto, cinco cambios de ropa... Sin Michael Jackson, Prince es sin lugar a dudas el rey sobre el escenario.

Tras más de una hora de concierto, festival de bises. Yo conté cinco, aunque algunas crónicas hablan de seis. Tres cuartos de hora añadidos que hicieron las delicias de los afortunados que nos hicimos con una entrada.

Mientras asistía a semejante maravilla de la naturaleza, en otras partes de la ciudad tocaban Justin Timberlake o Smashing Pumpkins, pero sobre todo esas bandas para las que es el South by y que me he perdido: Miracles of the Modern Science, Black Taxi, Beach Fossils... Espero que el dios de los festivales me perdone sucumbir al pecado mainstream, tratándose de Prince.

Hollis_brown_sxsw-2013
A primera hora de la tarde tuve la ocasión de ver a Hollis Brown, una banda neoyorquina que acaba de sacar disco, el magnífico Ride on the Train. Un country-rock de primerísima calidad, aunque uno esté ya un poco saturado estos días por el género, estando como estamos en Texas. Valga como desagravio.

Categorías: Actualidad , Cultura , Música

Agustín Alonso G.   17.mar.2013 20:43    

Agus Alonso G.

Bio El Gentrificador

Aspirante inconsciente a perfecto burguemio, a estándar del coolismo wannabe. Siempre queriendo estar a la última y siempre llegando tarde. Cuando aparezco, los modernos huyen. Soy el umbral en el que lo alternativo pasa a mainstream, el momento más oscuro de la noche indie antes del amanecer de lo masivo. Señora, el gentrificador ha llegado a su barrio y los precios de los pisos se van a disparar. Este blog es junto al microespacio del mismo nombre en Radio 5, un espacio para nuevas voces, ideas y cultura emergentes. Mándanos tus propuestas a elgentrificador@rtve.es
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