24 posts con categoría "Nueva York"

'My Brooklyn': ¿qué *#$x<%=* es eso de la gentrificación??

Lo primero que hice al llegar a Nueva York fue levantarme el domingo, comprarme Time Out y New York Mag en el kiosko de Union Square antes de tomarme un brunch y tratar de averiguar con un pilot en la mano a qué iba a dedicar mi materia gris en los días siguientes.  

Rebar_coasterCreo que fue en Time Out donde vi que se reestrenaba un documental sobre la gentrificación de Brooklyn en un sitio llamado ReRun Theater, que resultó ser un Gastropub Theater en el cool-in-progress barrio de Dumbo, me pone usted a los pies del puente de Brooklyn. Vamos, que ni diseñado de antemano, en plan crónica de Kapuszcinsky o mockumentary, lo podría haber cocinado mejor para este rincón.

La sala de proyección (no cine) es una estancia amplia con un patio de butacas compuesto de sillas y sofás de coche y una barra de bar en la que se sirven bebidas y palomitas. Para acceder a ella, hay que internarse al fondo del reBar, un pub de ambiente muy agradable que le pone cara y supongo que sostén al negocio.

En la proyección -lleno total- había una mezcla de jóvenes intrépidos sin estilo reseñable (aquí me autoetiqueto yo), algunos hipsters entre los que se incluían gentes de sexo indefinido, y señores de pelo cano y gafas de concha que veríamos en Madrid a la puerta de los Golem y a los que les jode que les llamemos de usted, aunque ya no estemos en los 80.

Rerun_theater

Redefiniendo el Downtown de Brooklyn

My Brooklyn, un documental en vídeo dirigido por Kelly Anderson, cuenta el proceso de reorganización urbanística llevado a cabo durante la década pasada por la alcaldía de Nueva York, en el que se buscaba transformar el Downtown de Brooklyn, en torno a Fulton Street. En el proceso se favoreció la demolición de edificios y del centro comercial de la zona (Fulton Mall, tercer punto comercial más importante de la ciudad tras la 5ª Avenida y Madison) para convertirla en una zona comercial al alcance de cadenas ya establecidas y edificios de lujo.

Jamal_shabazz_pic

Foto de Jamel Shabazz, fotodocumentalista de la zona, y uno de los hilos narrativos de 'My Brooklyn'.

Para unos, el resultado es que se ha desmantelado un barrio popular de población negra, una población que ya previamente, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, ha sido objeto constante de políticas urbanísticas que la ha arrinconado en guetos. El área se ha convertido ahora en un lugar para la clase media-alta que viene de Manhattan en la que los pobladores tradicionales del barrio y los pequeños comercios han tenido que mudarse o cerrar.

Para otros, se trata del cambio inevitable que todas las urbes sufren y que no puede -no debe- detenerse por motivos sentimentales, especialmente porque significa prosperidad para el lugar.

La tesis que el documental presenta con los hechos y opiniones que ofrece es que esta gentrificación urbanística no solo no es algo inexorable, un cambio natural en las ciudades, sino que es un plan intencionado de la alcaldía en colaboración con grandes corporaciones inmobiliarias, agrupadas a su vez en lobis que hacen de consejeros de las instituciones de la alcaldía; corporaciones que muchas veces son donantes de la campaña de los politicos al mando.

Lo que realmente resulta fascinante y repulsivo es ver las promesas de puestos de trabajo para los habitantes de la zona, etc., que se hacen durante la campaña de propaganda en 2004, cuando se lanza el proyecto, y ver cómo años después y ya con este desarrollado, nada de eso se ha cumplido. Sí, en cambio, el lugar, colindante con Fort Greene (al que ya me referí), se ha transformado en un sitio más cuco y adecuado para que los burgueses a los que les gustan las cadenas comerciales puedan aposentarse. Una urbanización convencionalota y uniformizadora.

En el coloquio posterior con la directora, un espectador expresó su sorpresa porque su idea de la gentrificación era la de algo generado por el movimiento natural de jóvenes artistas y creativos a zonas más baratas y menos burguesas -"yo soy artista", comenzó su turno de palabra: en Brooklyn "artista" es a "ocupación" lo que "sus labores" en otras latitudes sociales-. Ese movimiento termina revitalizando la zona y convirtiéndola en imán para burguemios. Algo más natural y con mejor prensa que esa aparente alianza entre administraciones públicas y promotores inmobiliarios.

Porque nos podemos echar unas risas con los modernos y demás guayses (jajaja, qué tontos), pero la primera hola de hipsters, vanguardistas y colonizadores urbanos buscan, como dice Kelly al comienzo del documental "una forma de vida un poco menos convencional, algo más creativa". Pero, como también ella dijo al término de la proyección, Nueva York es "definitivamente una ciudad de desigualdades".

 

Bonus track - Tips gastronómicos:

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ReBar: Ambiente muy agradable. El servicio, muy bien. Una cerveza Brooklyn Radius y la ReBurguer con patatas fritas (y finas), por 18,50 dólares. La hamburguesa rica y servida en 10 minutos; la cerveza, suave.

Soho Park Restaurant: un bar bien situado en la calle Prince, en el Soho, de esos que se aprovechan de que pillan de paso. No es barato, y tampoco tiene una gran personalidad (o una americana), pero teniendo en cuenta los preicos del entorno tampoco diremos que es caro. Su especialidad son las hamburguesas; para picar y acompañar hay cestas de patatas fritas y pepinillos. El vino, como en todas partes, es carísimo.

Categorías: Cine , Cultura , Nueva York

Agustín Alonso G.   31.ene.2013 16:00    

Un Brooklyn cubista desde la línea J

panoramica_Gates_avenueEl J en la estación de Gates Ave desde el andén que se dirige a Manhattan.

Mapa_ruta_J_line_BrooklynLa historia reciente de Nueva York dice que no hay generación de artistas y jóvenes creativos que no quiera unir su destino al de algún barrio inhóspito en el que encontrar alquiler barato e ir construyendo sus relaciones, su ocio y su cultura, para acabar transformándolo en paraíso de la burguemia y del hipsterismo de palo (valga la redundancia).

Entre los que opositan al trono de Williamsburg en Brooklyn está en primera línea Bushwick, un barrio lleno de hispanos y portorriqueños separado del negro Bedford-Stuyvesant por la Broadway del otro lado del East River.

Recorriendo de parte a parte la avenida, sobre un paso elevado, transcurren las líneas J y Z, que llevan a la parte sur de Bushwick desde Manhattan a través del Williamsburg Bridge. 

Desde el vagón de metro, mirando hacia el norte, estas son algunas de las estampas de corte cubista que la opción panorámica del iphone me ha permitido obtener entre el puente y la estación de Broadway Junction.

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Y aquí, una panorámica del paisaje frente a Broadway Junction desde el andén dirección Brooklyn:

Brooklyn desde la linea J del metro de Nueva York

Mientras termino de escribir esto, una noticia leída en el Brooklyn Magazine me confirma mi capacidad para llegar tarde. A todo esto, ya no sabe uno si Bed-Stuy o Bushwick son el nuevo Williamsburg, el nuevo Park Slope o el nuevo Greenpoint... Como leía el otro día en un anuncio en el metro, entre sensaciones térmicas de hasta -20 grados: "Cold is the new hot". Si de lo que se trata es de ser originales.

Categorías: Nueva York , Viajes

Agustín Alonso G.   30.ene.2013 08:14    

Las razones equivocadas

"En este momento, me siento una verdadera newyorker". La frase, que podría haber sido guionizada por Woody Allen, era una exultación de fin de velada de Gema, después de comer una suerte de calzone de espinacas y queso y un cordero con guarnición de arroz y ensalada en un local que se autoproclama la "mejor cocina de Oriente Medio en Fort Greene", Black Iris.

Llevábamos unas tres horas ella, el crítico de arte Jonnathan Goodman y yo hablando de museos, planes de estudio, barrios de Nueva York, tallas de sujetadores, poesía, comida, parejas e hijos y periodismo en las recoletas calles que hacen frontera entre Clinton Hill y Fort Greene, en Brooklyn, cháchara acompañada primero por unos vinos italianos y luego por la deliciosa cocina oriental. Sin prisas para volver a casa, con todo el tiempo para arreglar el mundo en tan heterogénea e interesante compañía. Se sentía una "verdadera newyorker". 

Gema Álava es una artista española que lleva 11 años en Nueva York. Colabora en el MoMA, en el departamento de educación, guiando visitas de niños, VIPs y personas con discapacidad. Expone. Escribe. O, como aquella tarde, presenta su trabajo a universitarios. Esta vez, en el Pratt Institute, una prestigiosa escuela de arte y diseño en Fort Greene en la que Jonnathan imparte clase.

De camino al Pratt Institute, aparte de ser fustigado por el frío del invierno neoyorquino en toda su crudeza, pude echar un primer vistazo a la zona que rodea la BAM, el centro cultural más importante de Brooklyn, lo que es decir uno de los más importantes de la ciudad. Es una zona la de Fort Greene declarada Distrito Histórico desde hace tiempo, y gentrificada hasta las cachas a juzgar por los precios inmobiliarios y el de la carta de algunos restaurantes. 

El Pratt Institute posee un modesto pero coqueto campus de unas 10 hectáreas [wikipedia] ya en Clinton Hill. Un semisotano, una estancia con aire de almacén, con tuberías y conductos a la vista, hace de aula para once alumnos de 18-19 años, que se definen como pintores, escultores, ceramistas, diseñadores... y que pagan unos 50.000 dólares anuales por estudiar allí.

Mientras va proyectando parte de sus trabajos, Gema exhorta a estos jóvenes artistas a preguntarse a sí mismos por qué lo son. Más tarde lo discutíamos en referencia a quienes van de visita a los museos: buena parte lo hace por "las razones equivocadas", según Gema. Del mismo modo, trata de hacer ver a esos chicos que hay quien quiere ser artista por "las razones equivocadas". Ay, las razones que nos llevan a hacer las cosas.

Gema_pratt

En los proyectos que esta artista española se trae entre manos hay un hilo que los va enhebrando, la interacción experimental del público con la obra. Uno de los proyectos, por ejemplo, que ha venido desarrollando en años recientes, incluye la relación de conocidos artistas con obras de arte del MoMA, recogida a través de conversaciones entre la propia Gema, que hace de virgiliana sibila para los 24 participantes, y estos.

Ya habrá tiempo de hablar más del trabajo de Gema (¡y de que nos haga parte de la experiencia de ver el museo con los ojos vendados, a través de sus palabras!); me quedo ahora con su energía. Mientras tomábamos unos crostini con un vino suave y muy afrutado en Delkab Ave., ella, raptada por esa energía de Amélie española que-esta-noche-se-siente-newyorker, ya estaba proponiendo lecturas poéticas en el estudio de un amigo, nos enseñaba un pin creado por Lawrence Weiner que forma parte de uno de sus proyectos o nos hacía de celestina a los varones en la sala con la camarera, una fotoperiodista rubia de origen ruso embarcada en un proyecto de libro documental sobre rap en América.

Y por una noche, en un momento de alineamiento de los astros, yo también me sentí newyorker, o al menos sentí la idea de newyorker que me ha hecho venir a esta ciudad.

 

Bonus track - Tips gastronómicos:

Mike's Coffee Shop: una cafetería típica americana. Solo tomé un par de cafés con leche en taza de desayuno, pero hacía tanto frío fuera que el lugar me resultó insólitamente acogedor. El servicio era muy bueno y las críticas en Yelp confirman mis impresiones.

Roman's: italiano. Caro. Elegante. Sus aceitunas (ya sabéis que aquí no regalan ni los huesos) estaban muy ricas. De hecho, me vino a la cabeza la idea para burguemios de una olivoteca que alguna vez ha comentado Alberto. Los crostini de champiñones marinados, muy ricos. Los vinos: dos tintos, el Campi di Fonterenza "Pettirosso", un toscano que al principio sabe demasiado a frutas, pero luego va tomando cuerpo; y el Del Prete "Anne", de Puglia, cosecha de 2010, muy suave y también con un sabor claramente afrutado.

Black Iris - restaurante con cocina de Oriente Medio. Gran calidad y lugar agradable, bien de precio. También sirven comida para llevar y envían a casa. No ofrecen alcohol, pero el cliente puede llevarlo. Muy ricos el Spinach&Cheese Pie y la pizza Lambajin con cordero, cebolla, salsa de tomate, perejil y especias.

Categorías: Cultura , Gastronomía , Nueva York

Agustín Alonso G.   24.ene.2013 21:17    

Una teoría (crítica) sobre Brooklyn

Lo que uno quiere en este blog es ofrecer una mirada sobre la escena cultural de y desde Brooklyn. Pero, para mí, Brooklyn es hoy en día: una serie de topiquillos sobre Williamsburg, donde estuve cuatro o cinco veces (incluyendo un par de azoteas ¡y Union Pool!, ese gran descubrimiento que me hicieron Jose y Lucía); una visita a una galería muy cool cerca de Fort Greene, y el concurso de perritos calientes de Nathan el 4 de julio y un concierto de Aretha Franklyn en Coney Island (otra vez, gracias a ambos). Así que aquí está uno haciendo una breve documentación pre-neoyorquina.

Me encontré, supongo que googleando "brooklyn culture" o -más improbablemente- "brooklynization", con un amplio artículo (un escrito cuarto de kilo en la escala JotDown de medición de longitud de artículos) que aborda la brooklynización de la escena musical regional de EE.UU. "Our band could be your band" está firmado Justin Moyer, joven músico y periodista de Washington y me pareció una buena puerta de entrada para quien, como yo, acude a Brooklyn buscando...

...un lugar donde los artistas se reúnen. Hay galerías, y fiestas en lofts, y tiendas de discos. Allí vive un colega que fabrica discos de vinilo. Y otro colega que hace pegatinas y una mujer que alquila un escenario. Porque hay una infraestructura que apoya que se hagan movidas, la gente hace movidas, y un montón de las movidas que hacen son cool.  Uno es ingeniero de grabación. Otro es un artista grafitero. El de más allá tiene un blog. Hay mucha energía, y un montón de gente que conocer. La información -"¿conoces algún sitio barato para imprimir carteles?" o "¿quién puede tocar la pandereta en mi cover band de Jefferson Airplane?- es la moneda de curso corriente.

Lego_star_warsLa guerra de los clones (musicales) en versión LEGO

 

El ensayo, de corte panfletario, se queja en su tesis fundamental de la uniformidad creativa que se deriva de la globalización, de la que convierte en icono a esa idea de Brooklyn.

No confundáis Brooklyn con, bueno, Brooklyn, el barrio de Nueva York situado a 230 millas de Washington en el confín suroeste de Long Island sobre el puente Verrazano-Narrows y atravesado por la Interestatal 278. Hay muchos Brooklyns. Los Angeles es Brooklyn. Chicago es Brooklyn. Berlín y Londres son Brooklyn. Babilonia fue la Brooklyn del mundo antiguo. En los 90, Seattle era Brooklyn. Los jóvenes punk chinos desafiando al comunsimo se arriesgan a ir a prisión por hacer de Pekín el Brooklyn del mañana.

Algunos Brooklyn no son siquiera lugares. MySpace es Brooklyn. YouTube es Brooklyn. Facebook es Brooklyn. Spotify e iTunes son perversa, horrible, irritante, arrogantemente Brooklyn. Y estoy en contra de ello.

Moyer, que a sus 35 años tiene una dilatada carrera musical, acusa a esa idea de Brooklyn de ofrecer demasiados inputs, acabando por fagocitar la creatividad artística hasta crear "borgs estéticos".

Edsegwick

Justin Moyer, en una imagen del videoclip de "Silver bullets"

 

Las escenas musicales regionales hacían diferente el blues de Hill Country del Delta blues y el hardcore de Nueva York del del condado de Orange del de Washington. (...)

Como los acentos, las escenas musicales regionales están desapareciendo. Por supuesto que las tiendas de discos y los sellos discográficos estan muertos o viviendo el tiempo extra. Por supuesto que los propietarios de los club no pueden permitirse organizar un concierto con una banda desconocida de fuera de la ciudad en vez de una fiesta con música dance de los 80.

Pero el dinero no es el problema... o, al menos, no el único problema. Las escenas musicales regionales están desapareciendo porque todo el mundo empieza a sonar como el resto.

Más largo que el propio artículo, que acaba advirtiendo al lector de lo que mete en su iPod, es la retahíla de comentarios, apostillas y réplicas, que generan un rico debate, en el que se dice que lo que mató la escena musical es "el decreciente interés en el alcohol y las drogas", que donde dice Brooklyn hay que poner "internet" o que "a Nueva York continua sin importarle tres cojones lo que piense Washington".

Avisados quedamos.

Categorías: Cultura , Nueva York

Agustín Alonso G.   17.ene.2013 14:45    

Agus Alonso G.

Bio El Gentrificador

Aspirante inconsciente a perfecto burguemio, a estándar del coolismo wannabe. Siempre queriendo estar a la última y siempre llegando tarde. Cuando aparezco, los modernos huyen. Soy el umbral en el que lo alternativo pasa a mainstream, el momento más oscuro de la noche indie antes del amanecer de lo masivo. Señora, el gentrificador ha llegado a su barrio y los precios de los pisos se van a disparar. Este blog es junto al microespacio del mismo nombre en Radio 5, un espacio para nuevas voces, ideas y cultura emergentes. Mándanos tus propuestas a elgentrificador@rtve.es
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