« Tiempos de desilusión, tiempos de revolución | Portada del Blog | Deliciosa sopa de almendras, con Ana Laan »

Pregunta de la semana: En un mundo sin opio, ¿hubiera sido Sherlock Holmes tan sagaz?

Decimos Sherlock Holmes, pero nos referimos a todo el arte, en general. No faltan ejemplos del interés de los artistas por los estados alterados de la conciencia, las fuentes de inspiración y las drogas. Jim Morrison, "Los bebedores de Absenta" de Degás, Andy Warhol y The Factory, Damian Hirst...

Cuidado, no todos los artistas le han dado al asunto. Es el caso de Miguel Ángel o del asceta Da Vinci. Cuidaban mucho su alimentación, aunque nunca sabremos si en la intimidad eran aficionados a algún tipo de yerba...

¿Ustedes qué creen? ¿Hubiéramos tenido un detective tan perspicaz como Sherlock Holmes sin el opio? ¿Le hubieran salido letras tan intensas a Jim Morrison sin la ayuda del alcohol y las drogas?

Para responder, tenemos dos vías nada insanas: el contestador gratuito (900.620.620) y los comentarios de este blog.

12 Comentarios

Hubieran sido igual de buenos y encima habrían vivido mucho más

No el opio es uno de los pilares de la genialidad y su opuesto tambien. Hubiera sido diferente y mas aburrido

Yo realmente pienso que las yerbas y al alcohol si que le han dado su puntito. Nunca podremos saber como habrían actuado sin estupefacientes, ya que no tenemos una máquina del tiempo para volvor atrás. ¡Ay de nosotros si la tuvieramos! Solo nos queda disfrutar de lo que han parido artisticamente, ya sea drogados o mas frescos que una lechuga.

No creo que crearan absolutamente nada bajo el efecto de las drogas, vamos!, yo me tomo tres cervezas y casi no puedo coger un boli!.
Y eso de trasladar las experiencias de un colocón a una obra cualquiera me crea un gran escepticismo. A no ser que tuvieran a un pobrecillo escuchando y transcribiendo sus paranoias.
Los artistas son tan disciplinados y tan incapaces de rendir drogados como el resto de los mortales.
Acabo: la inspiración NO existe, el trabajo sí.

Es una duda que siempre me he planteado. Incluso mas. Se puede crear arte sin vivir convulsamente?

Creo que no habría cambiado nada si no hubieran consumido lo que consumieron. El arte y sus formas de expresión están en el artista. Tener una mente inquieta, preguntarse cosas y plasmar sus inquietudes y pensamientos en un cuadro, una canción o en una escultura es lo que los hace maravillosos. Las drogas no hacen a nadie maravilloso...ni único, todo lo contrario.

El uso de sustancias psicoactivas, drogas, no es algo nuevo en la historia de la humanidad, lo que sí es un hecho relativamente reciente, sobre todo a partir del S.XVIII, es que creadores y artistas las utilicen para encontrar la inspiración o recurrir a la ayuda de las musas, esto no quiere decir que todos los artistas las empleen o las hayan usado, existen otros métodos para abrir el grifo creador. Además hay que señalar que se producen picos de mayor o menor consumo dependiendo de la cultura y de la época histórica que estemos tratando. Pero ¿dónde esta el origen de esta práctica?; ¿qué se intenta alcanzar o descubrir con el consumo de determinadas sustancias?. La relación de la estética y lo sagrado tiene mucho que decir al respecto, ambas buscan alcanzar lo sublime, lo que está más allá del límite, entre lo divino y lo humano, lo que se encuentra fuera de las leyes lógicas, los sueños, las visiones, las profecías, la metáfora en estado puro que se niega a ponerse la camisa de fuerza del concepto, en resumidas cuentas lo IRRACIONAL.
Antonio Escohotado en su obra: Historia General de las Drogas, nos dice que:

“Acostumbrados al vino y al café, no se nos ocurre confundirlos bajo la rúbrica de «narcóticos». Pero hay tanta o más diferencia entre peyote y opio, o entre cáñamo y coca, que entre vino y café. Aunque a muchos les repugne admitirlo, ciertos psicofármacos son incomparablemente más idóneos para inducir en su usuario un viaje místico que otros, y por eso mismo llevan tiempo inmemorial usándose con tales fines en varios continentes.”

Efectivamente, el uso de las drogas por el hombre no es algo nuevo, se ha utilizado a lo largo de la historia para alterar tanto estados de conciencia como corporales. La principal génesis del uso de las drogas tenemos que verlo, en casi todas las culturas, en el campo de lo sagrado y lo mágico, la cuenca amazónica, las Antillas, América Central, Oceanía, África, el soma védico (posiblemente cannabis o setas alucinógenas) en la tradición hindú, el Rig Veda, escrito mil años antes que Cristo, recoge el siguiente texto de la experiencia del consumo del soma: “hemos bebido soma, nos hemos hecho inmortales, llegado a la luz, hemos hallado a los dioses” y también “en la embriaguez del éxtasis nos encaramamos sobre el carruaje de los vientos”; en la Grecia arcaica destaca el cáñamo como vehículo de éxtasis entre escitas, caucásicos e iranios; Nietzsche en su obra el Origen de la tragedia nos cuenta: “Por el influjo de la bebida embriagadora, de la que hablan todos los hombres y todos los pueblos primitivos en sus himnos[…] se despiertan aquellas emociones dionisíacas mediante cuya elevación lo subjetivo desaparece en el completo olvido de sí […]. Bajo la magia de lo dionisíaco no sólo vuelve a cerrarse la unión entre los humanos; también la naturaleza sojuzgada celebra la fiesta de reconciliación con su hijo preferido: el hombre”.
Sin duda el acceso a estados de éxtasis y de experiencias místicas no sólo se logran por medio de drogas, sino por medios ascéticos (ayunos, silencio, soledad, gimnasia, mortificaciones,…), que sin duda pueden producir cambios en el metabolismo cerebral semejantes a la ingesta de sustancias psicoactivas.
Con todo ello lo que logran las drogas es establecer comunicación con lo trascendente (no necesariamente ninguna divinidad), con lo que está por encima de las categorías terrenales, con las categorías lógicas.
Hemos visto como todas las religiones de una u otra manera utilizan este tipo de sustancias, pero ¿cómo se introduce en el terreno del arte, de la creación estética?; para responder a esta pregunta tenemos que ver como en la historia del pensamiento se comienza a tener conciencia del límite, sobre todo durante los siglos XVI y XVII con el surgimiento del racionalismo en figuras como Descartes o Spinoza, con ellos la razón va a comenzar a tomar autonomía, que se consolidará más tarde con el proyecto ilustrado, cuyo adalid será Kant y su bandera será el texto: ¿Qué es la Ilustración?, con una invitación a despertar al hombre de la minoría de edad: ¡Sapere Aude!, pero con este “¡Atrévete a Pensar!”ya tenemos la trampa perfecta para poder tomar conciencia sobre el límite sobre lo irracional, Kant nos ofrece la perfecta autonomía de la razón, pero a la vez nos está abriendo la puerta hacia todo aquello que se escapa (como supo ver Hegel y el idealismo), lo nouménico, lo incognoscible racionalmente, lo irracional, y ahí esta el problema ¿cómo acceder a ese lugar?, ¿cómo comunicarlo, sino racionalmente con un discurso lógico, tal vez mediante la poesía o la música?. Lo irracional se nos presenta como atractivo, puede ser otro modo de saber al margen de la canónica razón y precisamente por escapar a las reglas de la razón puede abrir nuevos terrenos hasta ahora vedados. El pensamiento romántico supone una rebelión contra el despotismo de la razón ilustrada, había una necesidad de abrirse a dimensiones de la realidad de difícil acceso a la razón, señalando siempre el límite, a lo que estaba más allá, para ello utilizaron las armas de la poesía, el arte, el mito, los sueños, la vida individual, emblemática es la obra de Goethe “las desventuras del joven Werher” (1779), que fue una referencia para el movimiento romántico, exalta los sentimientos hasta el punto de justificar el suicidio por un amor no correspondido y establece un tono y un estado de ánimo que imitarán los autores románticos tanto en sus obras como en sus vidas: frenesí, melancolía, hastío del mundo y autodestrucción. En el romanticismo predomina la imaginación sobre la razón, la emoción sobre la lógica y la intuición sobre la ciencia.
A finales del XIX y principios del XX, se vuelven a abrir nuevas brechas y nuevos planteamientos, a producirse renovados flujos con lo irracional, esto lo vemos claramente con el inconsciente de Freud, con él lo ilógico y lo irracional parece que nos mueve y nos influye más que las categorías conscientes, y todo el abanico de inspiración que supone el terreno de lo onírico para la creación artística. También Schopenhauer y Nietzsche son responsables en la irrupción de lo irracional como categoría a tener en cuenta. Pero sin duda y esto coincide con el mayor consumo de drogas en todos los ámbitos, no sólo en el artístico, es el fracaso del Proyecto Ilustrado, que ha traído a la humanidad la barbarie, ya en el siglo XX, de las dos guerras mundiales y de infinidad de conflictos armados locales como la guerra de Vietnam.
Después de este somero recorrido podemos ver como la racionalidad hace aguas por todos lados y existe una inquietud artística enorme por expresar y por descubrir lo que está más allá de los límites de la razón (que tan malos resultados ha dado); como hemos visto muchos de ellos consumen drogas (cocaína, anfetaminas, alcohol, heroína, cannabis, alucinógenos como LSD o peyote, entre otras), grupos clásicos como Grateful Dead, The Doors, Pink Floyd, Jim Morrison, entre otros; la literatura podemos citar a Edgar Allan Poe, Timothy Leary (defensor del LSD), Huxley también experimentó con drogas alucinógenas, la llamada generación Beat, entre ellos Kerouac o Burroughs, también Henri Michaux, aficionado a la mescalina, fruto de su experiencia realizó varios textos. Es una manera de acceder a lo trascendente, como lo hacen y lo hacían los grandes sacerdotes, los grandes chamanes para comunicarse con el más allá, con lo que está fuera de los límites de lo real. Pero como también hemos dicho no es necesario el uso de estas sustancias para acceder a esos contenidos, existen otros métodos como la meditación y la contemplación, por ejemplo, que nos puede permitir acceder a otros estados de conciencia sin recurrir al uso de las drogas, éstas no sólo pueden producir una fuerte adicción que acaba prostituyendo los objetivos perseguidos en un principio por el artista, sino también la pérdida de control sobre tu cuerpo y tu voluntad, transformando a la persona en una especie de zombie, o en el peor de los casos desembocar en una muerte prematura que nos priva de grandes artistas que podrían haber tenido una obra mayor y más completa.
Pero el problema sigue siendo el mismo que ya Gorgias señaló con sus tres famosas premisas, que podríamos, realizándole una pequeña traición, extrapolarlas a ese ámbito de lo irracional:
1.Nada es.
2.Si algo fuera, no sería cognoscible.
3.Si fuera cognoscible, no sería comunicable.

No cabe duda de que la producción de arte de arte como cualquier otra, se ve alterada por el consumo de drogas, lo que a mi me suscita mas dudas es preguntarnos ¿es ético producir "dopado"? ¿es un buen ejemplo para los jovenes? ¿el fin justifica los medios?
Si en el deporte, el que se dopa engaña a sus rivales,y a los espectadores, en la carretera pone en peligro la vida de los demas, y en general no nos parece una conducta edificante, ..... creo que aunque sigamos disfrutando de esas producciones "trufadas de doping" debiéramos dar una sonora pitada a sus autores.

Agradecer a A Domínguez su "ensayo", tras comentarios así se quitan las ganas de escribir nada, claro que también mejora este foro de opinión

Hombre, ya lo creo que no. Nadie mas que un adicto podría escribir una cancion como I'm waiting for my man, Lou Reed sabía como se las gastan los camellos. Solo un heroinomano puede saber lo que se siente con el mono, asi que John Lennon sabía de que hablaba en Cold Turkey. O Jagger y Richards en sister morphine, etc etc que no es este el lugar para aburrir con un monografico.
Baudelaire y los malditos, De quincey, Burroughs, su obra no hubiera podido ser la misma de ningun modo, ya que si no hubieran tomado drogas, no habrían podido escribir sobre ellas. Creo que el asunto no tiene discusion. Quien ha escrito bajo el influjo de las drogas, si lo hiciera sin ellas, habría creado una obra totalmente distinta, no se si mejor o peor, pero diferente.
Salud

En relación con este asunto de la relación de las drogas con la creación artística, y en particular con las preguntas que se hace Josu Gascón, he encontrado un interesante debate en http://area-filosofia-moral-uco.
blogspot.com/2010/12/xanadu.html. Lo de "Xanadu" hace referencia al famoso caso del poema "Kubla Khan" de Coleridge, que allí se explica para quien no lo conozca.

Jessica: la inspiración SÍ existe; otra cosa es que no todo el mundo la experimente. Llamo inspiración a esas ideas felices que surgen de pronto, a veces en medio del trabajo creativo, pero otras veces cuando se está realizando cualquier otra tarea, descansando o incluso a punto de dormirse o en el momento mismo de despertar. Probablemente, para que estos golpes de inspiración se produzcan haya hecho falta un trabajo consciente previo, pero también es necesario a menudo distraerse de ese trabajo consciente para que el cerebro "trabaje" a su manera, estableciendo conexiones insospechadas entre ideas, imágenes, etc. Es así como surgen esas ideas que maravillan tanto a quien las crea como a quien las recibe. Ya lo dijo Robert Frost: "Si no hay sorpresa para el autor, no hay sorpresa para el lector".

a R. Dominguez. Oye todo esto lo has escrito o lo has copiado. Si lo has escrito es que te has tomado algo

El verdadero Sherlock Holmes, "Sir Arthur Conan Doyle", pudo posiblemente, haber consumido alguna sustancia de laboratorio para poder describir las intrincadas deducciones de su producto literario "Holmes" ya que era médico de profesión y posiblemente tuviera acceso a la farmacopea de entonces. Recuérdese que sus conocimientos médicos, posibilitaron, la fiel descripción de los detalles más técnicos de algunos asesinatos aclarados por Holmes. Esto no quiere decir necesariamente que necesitase tales sustancias para escribir. El ambiente de la Gran Bretaña y de Londres en particular, de principios de siglo, aportaba por sí mismo un marco lúgubre y depresivo, capaz de inspirar al mismísimo Jack the Ripper. Personaje muy popular y coetáneo de Sherlock Holmes, nunca se supo con certeza la identidad del mismo, si fue un asesino en serie o un matarife a sueldo, para limpiar las calles londinenses de la prostitución. Desde luego, el modus operandi de Jack, recordaba mucho a un experto cirujano forense al diseccionar perfectamente el vientre de sus víctimas.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Ojo Crítico


El Ojo Crítico se emite de lunes a viernes de 19 a 20 horas en Radio Nacional. Hablamos con escritores, artistas, poetas, músicos, dramaturgos, actores..., todo lo que tenga relación con la Cultura lo encontrarán en El Ojo Crítico.
Ver perfil »

Síguenos en...