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Carta a la EPOC y al tabaco

    lunes 11.abr.2016    por Equipo El Ojo Clínico    0 Comentarios

Por el Dr. José María Ferrer

Querida EPOC y querido tabaco, 

Os escribo a los dos a la vez porque me doy cuenta de que no podéis vivir el uno sin el otro. Sois como un matrimonio que os necesitáis en todo momento. Un matrimonio que intentamos romper todos los que rodeamos a la persona a la que afectáis. 

Si tú, tabaco, no existieras, probablemente la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica o EPOC tampoco existiría. Ella depende totalmente de ti. Ella, la EPOC, sabe que tú eres la causa de su existencia y que sin ti no sobreviviría, no se haría cada vez más importante en nuestro cuerpo y no limitaría nuestra vida. Tu consigues que se instale en nuestros bronquios, esas “tuberías” que nos llevan el aire, el oxígeno y en definitiva, la vida a nuestros pulmones, a nuestro cuerpo. Limitas el paso de esa vida de forma crónica y poco reversible.

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Hacéis que lentamente se inflamen nuestras vías aéreas, alterando nuestros pulmones y nuestra circulación pulmonar.

Vaya con la EPOC, tú apareces al principio la mayoría de las veces en forma de tos y expectoración mañaneras. Poco a poco vas consiguiendo que nos fatiguemos cada vez más. Al principio no nos damos cuenta pero poco a poco vamos viendo que no podemos seguir el ritmo de nuestros compañeros de paseo, que tenemos que subir en ascensor al primero y que las cuestas nos parezcan la subida a los Lagos de Covadonga, la subida más icónica de la Vuelta Ciclista a España. Le echamos muchas veces la culpa a los años o el sobrepeso negando la evidencia de que tú, EPOC y por tu culpa, tabaco, has aparecido en nuestras vidas y los has hecho para siempre.

Viviremos contigo hasta el final de nuestros días, pero, de nosotros dependerá controlarte o que nos controles. De nosotros dependerá que no podamos ir de nuestra habitación al baño sin fatigarnos o que consigamos subir hasta el tercer piso sin pararnos. De nosotros dependerá que no lleguemos a agotar nuestro oxígeno o que acabemos dependiendo de un aparato de oxigenoterapia domiciliaria.

¿Por qué depende de nosotros? Porque lo que realmente consigue vencerte, EPOC. Lo que hasta ahora se ha demostrado más eficaz para pararte los pies en la mayoría de los casos es, sin duda, decir adiós al tabaco. Darán igual las visitas a nuestro Médico de Familia, darán igual nuestras visitas a la enfermera, al neumólogo, los numerosos inhaladores que deberemos utilizar, oxígeno… si no te decimos adiós, tabaco, la EPOC nos vencerá.

Tabaco, maldito tabaco, maldito seas. Muchas veces nos damos cuenta tarde de lo perjudicial que eres. Ya no hay vuelta atrás cuando lo que nos produces es mortal, pero muchas veces aún estamos a tiempo de abandonarte. Pensamos que nunca nos va a pasar nada por fumar. Pensamos que no tendremos EPOC, cáncer, infartos, ictus, demencia o cualquier otra de las muchas enfermedades que contigo se relacionan. Pero a veces insistimos tanto en tu consumo que aparecen. Decimos “de algo hay que morir” pero en realidad no queremos morirnos, no queremos enfermar. Sí, es verdad, en ocasiones las enfermedades aparecen sin que tú estés presente o sabemos de personas fumadoras muy longevas, pero no hay ninguna duda de que tu presencia hace que se multipliquen mucho nuestras probabilidades de enfermar.

Es difícil abandonarte, eres un hábito, una actividad repetitiva que hacemos todos los días durante semanas, meses, años, décadas. Pero somos capaces de vencer muchas dificultades a lo largo de la vida, mucho más difíciles que abandonarte a ti.

Hay innumerables ayudas para conseguirlo. Ayudas de médicos, enfermeras, medicinas, acupuntura, libros, hasta hipnosis. Pero nada es superior a una cosa: Encontrar el motivo. Ese motivo concreto que nos ayudará a dejarte. Y diréis “si tenemos muchos motivos, sabemos que es malo, la salud, la economía…” pero cada uno debe encontrar SU MOTIVO. Ese del que te acordarás cuando llegue ese momento después de desayunar, de comer, de tomar ese café o cuando te venga a la cabeza la imagen del cigarro, del humo, del “vamos a fumarnos un cigarro”, del premio por la tarea hecha.

Ese motivo te hará fuerte, poderoso o poderosa, te hará vencer al tabaco. Ese motivo debe ser concreto. Tu hijo, tu hija, tu nieto o tu nieta, tu esposa o esposo, tu madre o tu padre. Un proyecto futuro, una ilusión. Puede ser algo que ha pasado y no quieres que vuelva a pasar o algo que va a pasar y no quieres perderte.

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Mi padre encontró su motivo, no se lo había planteado nunca. Él fumaba porque le gustaba. Un día de ahora hace 20 años le dio un infarto a un conocido nuestro. Esto le sobrecogió tanto que reaccionó y ese mismo día dijo adiós al tabaco. Llevaba muchos años fumando, media vida, pero su motivo venció al tabaco. Lo venció sin ninguna ayuda, sin médicos, sin libros, sin medicinas. Fue su motivo. Lo más importante de todo. Lo demás nos ayudará pero sin un motivo no lo conseguiremos.

Podrá haber recaídas, pero aunque solo sea un día o una semana en la que estuvimos sin fumar, habrá sido un triunfo. Después vendrá otro intento con el que sabremos que es posible, que lo intentamos y conseguimos estar sin fumar un tiempo, un tiempo en el que dijimos adiós o stop a la EPOC. Dijimos “intentaré que no vengáis” al cáncer, al ictus, al infarto de miocardio y tantos otras malditas enfermedades. Y nos haremos más felices a nosotros mismos y a los que nos rodean. 

Termino diciendo que ojalá todos digamos por fin "adiós tabaco, adiós EPOC"


Con cariño a Isidoro y Francisco vosotros encontrasteis vuestro motivo y conseguisteis detener a la EPOC. Con cariño a todos las personas que padecen esta enfermedad, a sus familiares y asociaciones de pacientes. Con cariño a todos los profesionales que día a día luchan por controlar la EPOC y por conseguir que el número de fumadores disminuya cada día.

Categorías: Ciencia

Equipo El Ojo Clínico   11.abr.2016 23:14    

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El ojo clínico

Bio El ojo clínico

Cristina Torres, Bárbara Pagán, José María Ferrer y Fernando Mora forman el equipo médico de El Ojo Clínico. En este blog comparten sus experiencias profesionales, ofrecen valiosos consejos y amplían los puntos de vista sobre las enfermedades que se abordan en el programa. Todo ello, desde una postura positiva y optimista.
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